
¿BUSCAS TRABAJO?
7 situaciones que seguro viviste buscando trabajo.
7 situaciones que seguro viviste buscando trabajo.
"Buscar trabajo es un trabajo", dice el dicho popular que muchos utilizan. Y sí que lo es, pero también es un proceso difícil que a veces se torna largo y deprimente. Pero igual lo hacés con ganas porque es lo que querés y necesitás. Cuando finalmente lo encontrás te acordás de esos ataques de histeria con alegría y te sumás al grupo de gente que apoya a los demás en sus búsquedas.
1. No sabes qué poner en el cuerpo del e-mail para mandar un CV

Probás miles de mensajes: te tirás flores, te hacés el desinteresado o mandas una carta básica copiada de internet pero después nada te parece copado y borras todo.
Al final escribís un seco: "Adjunto el CV. Saludos". En ese momento empieza la crisis, porque sabés que de ese mensaje no vas a obtener respuesta.
2. Cuando te preguntan en qué andas, vos respondes enseguida que estás buscando trabajo.

Lo que no podés hacer es disimular la cara cuando todos te dicen que "ya va a llegar".
¡Escuché esa frase muchas veces, viejo!
3. Estás pendiente del celular.

Finalmente suena. Te ilusionás, ponés voz de interesante y atendés: ¡La empresa de Cable e Internet te ofrece cambiar tu paquete o aceptar un nuevo beneficio!
Del enojo ni respondes y no te dan los dedos para cortar y desocupar la línea... ¡por si las moscas!
4. Finalmente llega la buena noticia: te llamaron para una entrevista.

Cuando menos lo esperabas, el teléfono suena y no era ninguna empresa publicitando nada. Simplemente tu búsqueda está tomando color y alguien se interesó en vos.
Primero festejás de la emoción:

Después entrás en pánico:

5. La noche previa a la entrevista no podés dormir pensando en todos y cada uno de los detalles.

¿Qué te ponés? ¿Qué te van a preguntar? ¿Cómo saludás?
Al final lográs dormirte pero enseguida suena la alarma y ¡nunca tuviste tantas ojeras como ese día!
6. Después de la entrevista sentís que dijiste muchas pavadas y que no te van a llamar.

7. ¡Pero no lo sabés! Volvés a tu casa y continúas con tu trabajo: seguir buscando, esperando nuevas ofertas o un llamado que te avise que finalmente lo conseguiste.

Y ahí... ¡el festejo!
