Según afirma el medio israelí Debkafile, el sábado, 19 de septiembre, sólo dos días antes de la cumbre del primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu con el presidente ruso Vladimir Putin en la dacha presidencial en las afueras de Moscú, las tropas en la base rusa cercana a la ciudad siria costera de Latakia, fueron vistas preparando el despliegue de avanzadas baterías de misiles antiaéreos S-300.
De ser esto cierto, su presencia en Siria provoca algunas preguntas: ¿contra qué poder aéreo estan siendo desplegadas estas baterías, teniendo en cuenta que Estado Islámico no dispone de fuerza aérea?
Su implementación plantea ramificaciones preocupantes para la actual guerra civil siria, así como la región en su conjunto.
Para Israel, la colocación de misiles S-300 en Siria es problemática por tres razones:
1. Reducen seriamente la libertad de acción de la Fuerza Aérea de Israel en el espacio aéreo libanés y sirio.
2. A raíz de una serie de declaraciones contradictorias y confusas sobre las intenciones de Moscú de retener los S-300 procedentes de Siria e Irán, resulta que finalmente los estarían instalando en Siria después de todo.
3. Los rusos dicen que están acumulando fuerza militar en Siria para luchar contra ISIS. Pero ni ISIS ni ninguna otra potencia regional representa una amenaza aérea para el despliegue ruso. Así que los modernos misiles antiaéreos entragados a Siria, a los que Irán también tiene acceso, representan una amenaza para la seguridad de Israel.