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El Escuadrón Aéreo de Pelea 201(Mexico)

InfoFecha desconocida
La Segunda Guerra Mundial fue (y esperemos que siga siendo) el conflicto más devastador de la historia. Los ejércitos de dos países, Alemania y Japón (el ejército italiano no estaba a la altura de los otros dos) desataron su poder sobre las demás naciones, que en un principio no pudieron hacerles frente. Aquella era en un principio una lucha de gigantes contra niños.

El Escuadrón Aéreo de Pelea 201(Mexico)

itler, usando quizás al mejor ejército que haya existido jamás, arrolló a sus países vecinos; firmando un tratado con la Unión Soviética (el pacto Ribbentrop-Mólotov) se aseguró de la neutralidad de ésta y devoró Polonia, todo mientras que Francia y Reino Unido se miraban impotentes. Luego, y en una serie de ataques contundentes inéditos, Francia fue sometida tras una campaña relámpago, y los ingleses estuvieron a punto de ser destruidos también, lográndose salvar gracias a la evacuación a toda prisa de su ejército en Dunkerque.

En el Este, las cosas tampoco pintaban bien. En el extremo oriental de Asia, el Sol Naciente proseguía su guerra contra la China de Chiang Kai Shek, jefe del Kuomintang, o Partido Revolucionario Nacionalista. Japón ya poseía Corea, Taiwán y Manchuria; amenazaba la frontera oriental de la Unión Soviética y miraba con aspecto goloso las posesiones coloniales europeas en el lejano oriente.

Un país dividido

Las cosas en México estaban que ardían. El movimiento Nacional Sinarquista se pronunció claramente a favor de los países del Eje, y los miembros del Partido Comunista Mexicano se abstuvieron de decir nada, estando como estaba la Unión Soviética en buenos términos con el régimen nazi tras el Pacto Ribbentrop-Mólotov. Cárdenas (que había aceptado el arribo de León Trotsky con el fin de dividir a la ultra izquierda mexicana, parte de la cual seguía ordenes desde Moscú y por ende de Stalin) habia adoptado una posición distante, aunque denunciando de manera esporádica los abusos de Hitler. El petróleo mexicano era indispensable en aquella etapa para la maquinaria de guerra alemana, así que el tercer Reich habia salvado a la naciente industria paraestatal Pemex del boicot al que ingleses y gringos la habían sometido un año antes e incluso habían convencido a Italia y Japón de comprarnos petróleo también, ganándose el aprecio y la gratitud de gran parte de la nación mexicana. El petróleo seria embarcado y refinado en Hamburgo, donde luego se distribuiría entre el equipo de la Luftwaffe.

mexico



Sin embargo, y tras la actuación de Hitler en Múnich ese mismo año de 1938, el presidente mexicano se habia dado cuenta de hasta donde las aspiraciones del Führer llevarían al mundo, así que ordenó a su secretario de relaciones exteriores extremar las precauciones. Cárdenas era un antiimperialista convencido, y la postura diplomática que adoptó México durante aquellos años estuvo a punto de alejar a Alemania y debilitar a Pemex, sobre todo por el apoyo mexicano a los republicanos españoles, el aceptar la llegada de cualquier refugiado militar o civil que llegara a pedir protección a territorio nacional, la protesta ante la Sociedad de Naciones por el anexamiento de Austria y la invasión italiana a Etiopia.

Sin embargo, una vez estallada la guerra, la presión por unirse a uno u otro bando se incrementó sobremanera, especialmente porque la derecha mexicana era pro fascista y gran parte de la izquierda comunista. Es una mentira que Cárdenas se llevara bien con Stalin; el Zar Rojo quería a aquel último rival muerto y el que Cárdenas le diera asilo lo contrarió fuertemente. Por tanto, las relaciones diplomáticas sólo se mantuvieron al mínimo. La intención del presidente michoacano era que México permaneciera neutral todo lo posible, evitar que las tropas y el pueblo mexicano sirvieran como carne de cañón al servicio de los Estados Unidos o del Eje y aprovechar tal coyuntura mundial para generar cuantas ganancias fuera posible. Con ese fin designó a su sucesor, el general Manuel Ávila Camacho, en el entendido de que si ganaba la oposición de Juan Andreu Almazán, México se alinearía irrevocablemente con los países del Eje. La agitación del Movimiento Sinarquista Mexicano fue considerable, pero se evitó el golpe de estado y Cárdenas siguió en su puesto. El presidente se dió a la tarea de identificar y rastrear a todos los agentes del régimen nazi en territorio nacional; Hitler consideraba a México como una nación con posición geopolítica vital y la Abhwer (el servicio de inteligencia militar alemán) ya habia infiltrado las cúpulas de poder más importantes del país. Sin embargo, el trabajo se vería seriamente mermado por el mismísimo Miguel Alemán, secretario de gobernación durante el mandato de Manuel Ávila Camacho; encargado como era de lidiar con el espionaje extranjero; habia sido seducido por la actriz Hilda Krüger, agente nazi que habia llegado a México con la misión de ayudar en la Operación Pastorius y de infiltrar las cúpulas de la clase alta mexicanas.

Sí, era tan malo como se oye. Miguel Alemán le pasaba información a la misma gente de la que se suponía tenía que defender al país.



Llega el Águila, la entrada de México a la Segunda Guerra Mundial

Aquel año de 1941 vió muchas cosas. Primero, Hitler invadió a la Unión Soviética, renunciando a la precaución que hasta entonces habia marcado todas sus acciones y colocando contra él al país más extenso de la tierra. Y segundo, el racialmente inferior ejército japonés infligió una serie de espectaculares derrotas a las tropas coloniales estadounidenses, holandesas e inglesas en el lejano Oriente, forzando a los franceses en Indochina a someterse, imponiendo una alianza forzosa a Tailandia, capturando Birmania (actual Myanmar) y obligando al Gral. Douglas Mc Arthur a replegarse hacia la península filipina de Bataán. Más aún, el ejército Imperial japonés desembarcó en Malasia, y el general Tomoyuki Yamashita capturó Singapur, infligiendo la derrota más espectacular a un ejército blanco en Asia.

Segunda Guerra Mundial

Como fuera, y tras la salida de Cárdenas, el ataque a Pearl Harbor y el hundimiento del Potrero del Llano y el Faja de Oro (episodio que algunos quieren atribuir a Estados Unidos, y no sin cierta razón) la neutralidad que habia mantenido el país se hacía cada vez más difícil de mantener. Roosevelt trató de presionar al gobierno mexicano para que movilizara a su población y se uniera a la guerra contra los países del Eje. Las conversaciones que mantuvo con su homólogo mexicano fueron recopiladas por Otto Guido Moebius, empresario alemán radicado en Nuevo León y propietario de las Fábricas Apolo. Las conversaciones serían transmitidas íntegramente a Hitler.

La respuesta del gobierno fue la mejor que se pudo adoptar. Los estadounidenses (e ingleses y franceses) sencillamente querían que otros fueran a morir en su lugar con el fin de evitar en todo lo posible bajas entre sus conciudadanos (además de ahorrar dinero). Brasil mandó una fuerza expedicionaria más o menos grande, la Força Expedicionária Brasileira, pero el congreso mexicano adoptó dos medidas que fueron las mejores que pudo adoptar el país: una, levantar la prohibición de pelear en un ejército extranjero siempre y cuando fuera aliado, y dos, la creación de una Fuerza Expedicionaria Mexicana, alias el Escuadrón 201, con el fin de liberar a las Filipinas y pelear contra la legendaria fuerza del Sol Naciente. De esta manera el país se ahorraría casi todos los gastos y contribuiría de manera completamente significativa, ambas metas aparentemente contradictorias y no siempre realizables. México ya tenía para ese entonces una población coreana de tamaño respetable (de mayor tamaño que la población nipona, y bastante resentida con ésta), y las Filipinas eran vistas como una especie de hermana menor en el ámbito nacional, así que la respuesta a tal medida fue magnifica. Además, se habia desarticulado una conspiración de los Ejércitos y Marina Imperiales japoneses para desembarcar en Navojoa, así que dedicar aquella fuerza expedicionaria en el frente asiático pareció la opción más natural.

escuadron 201

Así pues un grupo especial de entrenamiento fue formado en la ciudad de México. El liderazgo fue dado al Coronel Antonio Cárdenas Rodríguez, famoso entonces por sus vuelos de buena voluntad a lo largo y ancho de Latinoamérica. Todos eran voluntarios. El presidente Ávila Camacho antes de mandarlos a entrenamiento los despidió, recordándoles que “los hermanos de la República de Brasil” ya estaban combatiendo en Italia, y que el peso de la reputación que tenía México en aquellos años (no olvidemos que aquella era la época de Oro del cine mexicano, donde todo mundo pensaba que los mexicanos eran valientes y hacían honor a su palabra) recaería sobre todos ellos. “Pídanme lo que quieran” concluyó.

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“Mi presidente” un soldado de la fila de hasta atrás avanzó hasta el frente y se cuadró “Me llamo Ángel Cabo Bocanegra del Castillo, y solicito que una escuela sea construida en mi pueblo natal de Tepoztlán, Morelos, ya que me da usted esta oportunidad de pagarla con mi sangre.”

La escuela sigue en ese mismo lugar hasta hoy.

No todo fue miel sobre hojuelas. Uno de los pilotos le mentiría a su madre, diciéndole que iría a los Estados Unidos a recibir entrenamiento; cuando la señora vió las noticias en el periódico entraría inmediatamente en histeria, gritando “¡Mi hijo, mi hijo! ¡Mi hijo se ha ido a la guerra!”


El Escuadrón Aéreo de Pelea 201(Mexico)

Algunos otros tendrían experiencias similares. Los miembros del 201 fueron mandados a Texas para entrenamiento, aunque claro, los gringos se comportaron igual de racistas. En el pueblo de Greenville, les negaron alojamiento, hasta que el US Army les aclaró a los habitantes del poblado que aquellos chicos mexicanos eran aliados y que peleaban de igual manera “for freedom”. El piloto Cristóforo Salido perdió la vida en un trágico accidente aéreo, el teniente Javier Martínez Valle también, pero después de recibir sus banderas de guerra, salieron dispuestos a las Filipinas, en medio de sones de guitarras y las notas de la Canción Mixteca, unidos al grupo 58 de la US Army Air Forces.

La Selva huele a Muerte: el Escuadrón 201 llega a las Filipinas

Mc Arthur habia salido de Filipinas hacia Australia, y los japoneses habían ocupado las islas. A pesar de las proclamaciones sobre su Esfera de Coprosperidad Asiática, los militares nipones se comportaron con frecuencia con un sadismo y actitud pedante inigualables.

Como fuera, la situación en las Filipinas era desesperada para el bando japonés, que sabía que podía esperar un desembarco de un momento a otro. Así que Hideki Tojo tomó una decisión. Aquel ministro japonés con poderes dictatoriales mando traer de vuelta de su exilio en Manchuria al general Tomoyuki Yamashita, vencedor de los ingleses en Singapur y personaje a quien habia mirado con envidia.

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Aquello sería un infierno. Yamashita, aunque muchísimo más humano que sus pares japoneses, no podía controlar todo el desarrollo de los eventos, y el hecho de que dos Leviatanes se enfrentaran con todo lo que tenían sobre el territorio de las Islas por poco regresa a las Filipinas a la edad de piedra. El general Mc Arthur intentaba sacarlo de ahí, pero los japoneses, siendo como eran expertos en el combate jungla, se lo pusieron muy difícil. Los combates se intensificaron, porque a despecho de la superioridad numérica estadounidense los japoneses respondieron con espíritu bushido, por lo que los casos de bajas psiquiátricas se incrementaron exponencialmente entre las tropas gringas. Mc Arthur solicitó más mexicanos para operaciones en la selva, de manera bien específica, argumentando que eran mejores combatiendo bajo tales condiciones selváticas infernales (ya se imaginaran ustedes de donde eran) y la FAEM pronto tuvo su bautizo de fuego, y no tardó en distinguirse por su valor. Otro piloto, Fausto Vega Santander, perdió la vida en otro accidente mientras volaba en combate; habiendo participado contra cazas japoneses en combate cerrado, su avión cayó en picada sin haber sido alcanzado por ningún disparo. Hasta estos momentos no se sabe que le pasó a su aeronave.

Segunda Guerra Mundial

Aquella era la batalla por Luzón y la fuerza aérea expedicionaria mexicana jugó un papel decisivo, hundiendo un convoy de refuerzos indispensables para el mantenimiento de la isla y dándoles en la madre a los planes de abastecimiento nipones, reduciendo dramáticamente el tiempo que podrían resistir. Por supuesto, esto no significó que la lucha se volviera menos cruenta. Los japoneses siguieron resistiendo (no olvidemos que fue en esa batalla donde los kamikazes nacieron formalmente) y la batalla se volvió tan despiadada que incluso el personal de tierra del 201 tuvo que unirse a la batalla; las tropas niponas contratacaban de noche y mataban en la oscuridad. Fue ahí donde, y para eterna gloria del escuadrón, pudieron capturar una bandera nipona y mantenerla, un logro en sí mismo, amén de capturar algunos prisioneros. Pocas veces ha habido en la historia de un país tal ejemplo de eficiencia en cuanto a tamaño y eficacia. La mayoría de sus bajas no fueron por bajas en combate; tanto en tierra como en el aire, los miembros del 201 mostraron su valor. El teniente Espinosa Galván cayó por culpa del mal tiempo, mientras que el capitán Pablo Rivas Martínez y el teniente Guillermo García Ramos — se cayeron en una tormenta y se separaron. El teniente García cayó sobre una posición japonesa y fue salvado en una operación comando por un equipo australiano, pero Rivas nunca fue encontrado. El teniente Mario López Portillo se estrelló contra una montaña. A los demás, tras mil batallas y desventuras, el fin de la guerra los agarró chupando tranquilos. Para el momento de la rendición, el Escuadrón de pelea 201 había dejado más de 30,000 soldados enemigos fuera de combate. Este es un logro extraordinario, pues debe tomarse en cuenta que para la batalla por las Filipinas los pilotos japoneses seguían siendo los mejores en combate, pues su entrenamiento incluía más horas vuelo que el de los pilotos estadounidenses, soviéticos o ingleses. Por supuesto, eso no significa que todas sus víctimas hayan sido pilotos; como ya se dijo, los pilotos mexicanos hundieron en Luzón un convoy de refuerzos necesarios para el mantenimiento de la isla. Incluso en tierra, el personal de mantenimiento pudo capturar una bandera japonesa y resistir varias cargas Banzai en medio de la selva. Nada mal para un grupo de voluntarios compuesto por menos de 350 hombres.

La marcha ante Palacio Nacional

“¡Generales, jefes, oficiales y tropa de la Fuerza Aérea Expedicionaria!” los saludó a través de la radio el presidente Ávila Camacho al entrar a la ciudad de México “¡Llegan ustedes en majestad y gloria!… recibo con emoción la bandera que este país les ha conferido… como símbolo de ésta y de las ideas de humanidad por las que pelearon en una causa común… ¡Han cumplido ustedes con su deber de manera magnifica, y estos momentos, en esta histórica plaza, reciban ustedes la gratitud de su gente!”

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quella fue una entrada apoteósica. Pronto empezaron a circular noticias de los crímenes sobre las fuerzas del Eje, y el pueblo mexicano recibió bien a aquellos veteranos. Aquellos hombres que regresaron y que aún quedan entre nosotros son ahora abuelos canosos, y disfrutan del retiro, al menos tanto como se pude disfrutar de tal cosa en este país. Su bandera de batalla descansa en un lugar de honor en el Museo Nacional de Historia y la bandera japonesa que lograron capturar a precio de sangre es mostrada en las exhibiciones de la FAM. Cinco de esos pilotos se convirtieron en generales de nuestra Fuerza Aérea; otros prosiguieron sus carreras de aviación o emprendieron carreras mercantiles o académicas. Nunca olvidan a sus camaradas caídos.

Epilogo: Resultados y problemas

LA FAEM ayudó a México a salir del aislacionismo, aislacionismo que ahora empieza a correr rampante de nuevo en este siglo XXI. Demostró que México era capaz de montar una fuerza expedicionaria de manera exitosa, consiguiendo resultados espectaculares a un precio razonable. El contingente mandado a pelear pudo haber sido pequeño, pero el resultado no puede ser puesto en duda. El camino impulsado por Cárdenas resultó ser el mejor: como resultado de su prudencia, México impulsó la economía y gobierno de aquel entonces se convenció sobre la necesidad de montar una fuerza aérea nacional.

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Y lo mejor de todo, mostró que soldados mexicanos eran capaces de dar raciones de chorizo a diestra y siniestra contra un ejército altísimamente motivado y legendario como lo era el ejército japonés.

Por desgracia, el sucesor de Ávila Camacho, Miguel Alemán (si, el presidente de la época que pinta la película La Ley de Herodes) echó su experiencia al traste. Bajo su mandato, los hangares se volvieron a llenar de pasto, los aviones empezaron a caerse en pedazos, y tal estado de cosas hubiera seguido así de no ser por la amenaza de guerra con Guatemala, donde el ejército se dio cuenta que, y a no ser que México atacara primero, los guatemaltecos tendrían superioridad aérea.

Lo peor es que las cosas solo están un poco mejor. Antes, un piloto bien entrenado y con muchas horas de vuelo podía superar la barrera tecnológica, pues esta no era tan grande. Eso ya no es posible. La FAM debe tomar otra dirección. Este artículo fue escrito para conmemorar los cien años de la FAM y con el propósito añadido de crear conciencia de un problema más o menos grave (que abundan aquí en México). La Fuerza Aérea Mexicana es ahora la más rezagada de todas las fuerzas armadas, sobre todo en doctrina, la cual data de la Segunda Guerra Mundial. La FAM tiene actualmente mucho equipo civil que lo único para lo que sirve es para matar pilotos, mantener escuadrones “de papel” y quitarle presupuesto a la compra de equipos militares, como lo son las avionetas tipo cessna y un número desmesurado de entrenadores artillados, actualmente obsoletos para el combate.

El Escuadrón Aéreo de Pelea 201(Mexico)

Ahora bien, el país tiene otras necesidades y eso es más que obvio. El problema aquí es que en este país se subordinan unas y otras a la voracidad de los políticos, que son incapaces de ver más allá de su mandato y de todo el dinero que se puedan robar.

EL 201 debería ser ascendido a escuadrón de élite y en el deberían convergir lo mejor de los pilotos que tiene el país, así como alentar la industria aeroespacial militar y civil nacionales. Para eliminar la pobreza es necesario convertirnos en potencia. No hay progreso sin ambición.

Salud y eterna gloria a los Panchos Pistolas.

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A@Anónimo9/15/2015+0-0
No leiste el post... !!!
A@Anónimo9/15/2015+0-0
Ataque?? si solo fue expedicionario papu, los que derribaron, ni siquiera respondían el fuego, ya que los hellcats que les daban eran los de pedaceria y estaba en mal estado, que no te laven el coco con su Escuadrón 201
A@Anónimo9/14/2015+0-1
Gracias!, me recordaste que iba a poner la pelicula del escuadron 201, de youtube...pero algo es algo.Ya la agregue.
A@Anónimo9/14/2015+1-1
Ayer estuvieron pasando un Documental muy completo al respecto en varios canales del cable. Ojalá alguien lo suba a youtube o algún otro medio electrónico. Van 10 a este post.

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