Si bien la venta de cocaína yaestaba prohibida, en los 70 no existía la conciencia que hay hoy sobre sus efectos nocivos para la salud. Las revistas ofrecían todo tipo de adminículos para aspirar
Las mujeres elegantes eran el tipo de modelo predilecto de estas publicidades de productos para drogarse
Hoy resulta inverosímil, pero en la alocada década de 1970 una publicidad de chocolates podía estar al lado de una que ofrecía "lo mejor para expertos en cocaína".
"El pronóstico de esta noche: nieve"
"Nieve, no aguanieve", dice esta publicidad de frascos para prevenir que la cocaína se humedeciera
"Lindo, limpio y rápido". Parece un vaso de gaseosa, pero es un recipiente para esnifar
Empresas como Sno-Blo y The Blue Lady usaban a elegantes mujeres como modelos para vender sus accesorios, destinados a hacer más práctico o glamoroso el consumo de drogas. Casi siempre, de cocaína, el estupefaciente de moda en los Estados Unidos en ese momento.
"Demasiada cantidad de algo bueno puede lastimar. Al menos, aquí hay una solución. Un lavado diseñado para proteger tu nariz"
"Hazlo oralmente con Gasper", una opción para no lastimarse las fosas nasales
"Sno-Blo es la alternativa civilizada a los dedos mojados"
Pequeñas cucharas dosificadoras, recipientes para guardar el polvo, platos para cortar las líneas y pajillas para aspirar se contaban entre los objetos más ofrecidos. Muchos de ellos eran de materiales caros y exóticos, como el marfil, ya que estaban destinados a "consumidores premium".
"La flauta mágica. Aprobada por la NASA para transportar la diversión en espacios reducidos"
Especial de la revista 'Head', de noviembre de 1977, destinado al consumo de cocaína
Un plato y una navaja especialmente diseñados para cortar la cocaína y hacer líneas
Entre sus principales argumentos, los vendedores aseguraban que usando estos accesorios los adictos ya no se mancharían las manos y no desperdiciarían ninguna partícula del producto.
"La mujer blanca. Invita a una de estas mujeres a tu mesa", dice la publicidad de estos espejos pensados para cortar la droga
Cucharas, navajas para cortar, pajillas para aspirar y recipientes para guardar, todo en plata
"Usa un espejo para afeitarte, pero para esnifar, usa el kit Frost-Ade"
Pero eso no es todo. Hasta había máquinas capaces de determinar el grado de pureza de la droga.
"Más balanzas ('scale' en inglés significa también escamas) que un pescado", dice esta empresa que se jacta de vender equipos milimétricos para controlar los gramos consumidos
"Por menos del precio de dos gramos puede que nunca vuelvas a comprar un mal gramo". Hot Box, la máquina que calcula la pureza de la droga
Sí, una aspiradora de cocaína para la nariz
Según las estadísticas oficiales, en 1979 -cuando salían muchas de estas revistas- uno de cada diez estadounidenses se drogaba asiduamente.
"De los creadores de los más refinados productos para la nieve, llega Absotootly". Un juego de palabras entre 'absolutely' (absolutamente, completamente) y 'tooter' (tubo utilizado para aspirar cocaína)
"Sé bueno con tu nariz", el lema de este tamiz hecho para separar bien el polvo
"La mujer azul"
Las mujeres elegantes eran el tipo de modelo predilecto de estas publicidades de productos para drogarse
Hoy resulta inverosímil, pero en la alocada década de 1970 una publicidad de chocolates podía estar al lado de una que ofrecía "lo mejor para expertos en cocaína".
"El pronóstico de esta noche: nieve"
"Nieve, no aguanieve", dice esta publicidad de frascos para prevenir que la cocaína se humedeciera
"Lindo, limpio y rápido". Parece un vaso de gaseosa, pero es un recipiente para esnifar
Empresas como Sno-Blo y The Blue Lady usaban a elegantes mujeres como modelos para vender sus accesorios, destinados a hacer más práctico o glamoroso el consumo de drogas. Casi siempre, de cocaína, el estupefaciente de moda en los Estados Unidos en ese momento.
"Demasiada cantidad de algo bueno puede lastimar. Al menos, aquí hay una solución. Un lavado diseñado para proteger tu nariz"
"Hazlo oralmente con Gasper", una opción para no lastimarse las fosas nasales
"Sno-Blo es la alternativa civilizada a los dedos mojados"
Pequeñas cucharas dosificadoras, recipientes para guardar el polvo, platos para cortar las líneas y pajillas para aspirar se contaban entre los objetos más ofrecidos. Muchos de ellos eran de materiales caros y exóticos, como el marfil, ya que estaban destinados a "consumidores premium".
"La flauta mágica. Aprobada por la NASA para transportar la diversión en espacios reducidos"
Especial de la revista 'Head', de noviembre de 1977, destinado al consumo de cocaína
Un plato y una navaja especialmente diseñados para cortar la cocaína y hacer líneas
Entre sus principales argumentos, los vendedores aseguraban que usando estos accesorios los adictos ya no se mancharían las manos y no desperdiciarían ninguna partícula del producto.
"La mujer blanca. Invita a una de estas mujeres a tu mesa", dice la publicidad de estos espejos pensados para cortar la droga
Cucharas, navajas para cortar, pajillas para aspirar y recipientes para guardar, todo en plata
"Usa un espejo para afeitarte, pero para esnifar, usa el kit Frost-Ade"
Pero eso no es todo. Hasta había máquinas capaces de determinar el grado de pureza de la droga.
"Más balanzas ('scale' en inglés significa también escamas) que un pescado", dice esta empresa que se jacta de vender equipos milimétricos para controlar los gramos consumidos
"Por menos del precio de dos gramos puede que nunca vuelvas a comprar un mal gramo". Hot Box, la máquina que calcula la pureza de la droga
Sí, una aspiradora de cocaína para la nariz
Según las estadísticas oficiales, en 1979 -cuando salían muchas de estas revistas- uno de cada diez estadounidenses se drogaba asiduamente.
"De los creadores de los más refinados productos para la nieve, llega Absotootly". Un juego de palabras entre 'absolutely' (absolutamente, completamente) y 'tooter' (tubo utilizado para aspirar cocaína)
"Sé bueno con tu nariz", el lema de este tamiz hecho para separar bien el polvo
"La mujer azul"