En los años que sirviera como oficial médico psiquiátrico de la Base Naval de Charlestón en la Carolina del Sur, el más temible de los artículos por vía de la cual los infantes de marina y los marineros de la flota norteamericana, se separaban del servicio militar, de manera deshonorable, se conocía simplemente como BuMed Ordenanza 1620.1 (BuMed Ord 1620.1)
Reacción de formación contra la homosexualidad latente
Ordenanza 1620.1 determinaba los pasos específicos que el psiquiatra militar tenía que seguir para retirar del entorno castrense a aquellos miembros de orientación homosexual --- admitida o sospechada --- que por ende, se consideraban como elementos potencialmente desleales, con predisposiciones a compartir secretos militares, e indeseables en todos respectos, como, los seres abominables, que eran presuntos ser.
Pero, veamos lo siguiente: La homosexualidad en el ser humano tiene una historia biológica, antropológica, sociológica, psiquiátrica, filosófica, religiosa, cultural, etológica y política que transciende y penetra todos los aspectos del comportamiento que rige y dirige nuestras vidas.
Para comenzar. Científicamente, el macho no es más macho por estar dotado de componentes especiales y únicos a su naturaleza que lo tornan en el ser agresivo (a veces grosero, burdo e irrespetuoso) que en nombre del machismo suele ser.
No. Tristemente, para ese tipo de macho, el macho, mientras más macho (si es que en realidad éste ser existe) es simplemente menos mujer en el sentido que establecen las ciencias de la vida.
XX es la fórmula genética sexual de la mujer. Remuevan una sección a la X derecha, resultando en XY… el cromosoma masculino que caracteriza al "macho" de nuestra especie.
El sexo masculino, resulta ser el sexo por opción o defecto, cuando el género femenino se "deselecciona" --- como sucede con los programas de cómputo.
Durante el hospedaje acuático y submarino que transcurriera durante los meses en que habitáramos el confort de la vida intrauterina, nosotros recorrimos una serie de metamorfosis que involucraran la ontogenia, la filogenia y la definición genital resultado del proceso por medio del cual, las hormonas sexuales señalan el sexo de los "machos" y también el de las hembras.
"Anatomía es destino…" (Sigmund Freud Collected Writings, 1924(1856 - 1939)
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Las hormonas en cuestión actúan por sí mismas, obedeciendo a factores físicos, nutricionales y aún ambientales.
La Naturaleza, determina el sexo de acuerdo a las necesidades biológicas de cada especie y a las propias.
El resultado siendo que los centros que controlan las actividades endocrinas, no regulan automáticamente la cantidad de masculinidad o de feminidad que dispensará al feto en gestación, ni cuantos varones y hembras nacerán en cada generación determinada.
La proporción macho/hembra resultará de urgencias ambientales.
En cuanto al balance individual entre hormonas masculinizantes y feminizantes, será determinación, aparentemente individualizada.
Concebido de esta manera, nosotros naceremos, más o menos hembra o varón, con rasgos sui generis asignados a cada sexo por el destino, y reforzados por una sociedad eminentemente predispuesta y parcial hacia el "macho", quien, a pesar de ser el elemento dominante y oportunista entre los géneros, vive temeroso del inmenso poder de la mujer.
Luego de haber sobrevivido el nacimiento traumático, típico del ser humano, durante el subsiguiente desarrollo físico y psicosexual, y, mientras incorporamos nuestra identidad, todos pasamos por períodos de dudas acerca de nuestra orientación sexual, culminando con (en la mayoría de los casos) nuestra asignación y aceptación emocional de nuestra orientación genérica --- a menos que el destino desee que seamos de tendencias homófilas.
Lo que, en nuestra sociedad, aún conlleva problemas de considerable magnitud.