Mauricio Macri: "Conmigo se acaban los curros en derechos humanos"
El líder de Pro promete bajar la inflación y acepta endeudarse "si es para crecer"
La Casa Rosada se ve, nítida e imponente, por detrás del ventanal del primer piso de la sede de la jefatura porteña. De espaldas al lugar al que pretende acceder dentro de exactamente un año, Mauricio Macri se concentra en los vericuetos de la gestión, con la instalación de carpas frente al Obelisco como tema de discusión con su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y su secretario de Gobierno, Marcos Peña. Por un rato, parece costarle cumplir con la consigna de la entrevista, y de hecho no mencionará, en el diálogo con LA NACION, la palabra "presidente". Pero el Macri que enfrenta las preguntas es el auténtico: deja de hablar de su hija Antonia, a la que acaba de ver un rato atrás, y comienza a delinear su país deseado: el de las "revoluciones educativa y de infraestructura" como pasos previos a "erradicar la pobreza". El que volvería a endeudar al país "si es para crecer" y el que asegura que bajará la inflación a un dígito. También el que promete terminar con "los curros de los derechos humanos", y el que no teme problemas de gobernabilidad, "porque tenemos el mejor equipo. Si no nos pudieron parar en la ciudad, menos lo harán en la Nación", enfatiza.
Nota completa en la fuente.
El líder de Pro promete bajar la inflación y acepta endeudarse "si es para crecer"
La Casa Rosada se ve, nítida e imponente, por detrás del ventanal del primer piso de la sede de la jefatura porteña. De espaldas al lugar al que pretende acceder dentro de exactamente un año, Mauricio Macri se concentra en los vericuetos de la gestión, con la instalación de carpas frente al Obelisco como tema de discusión con su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y su secretario de Gobierno, Marcos Peña. Por un rato, parece costarle cumplir con la consigna de la entrevista, y de hecho no mencionará, en el diálogo con LA NACION, la palabra "presidente". Pero el Macri que enfrenta las preguntas es el auténtico: deja de hablar de su hija Antonia, a la que acaba de ver un rato atrás, y comienza a delinear su país deseado: el de las "revoluciones educativa y de infraestructura" como pasos previos a "erradicar la pobreza". El que volvería a endeudar al país "si es para crecer" y el que asegura que bajará la inflación a un dígito. También el que promete terminar con "los curros de los derechos humanos", y el que no teme problemas de gobernabilidad, "porque tenemos el mejor equipo. Si no nos pudieron parar en la ciudad, menos lo harán en la Nación", enfatiza.
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