La Judería lleva más de un siglo preparando la colonización de la Patagonia. Me parece un hecho de extrema gravedad que no está recibiendo la atención que se merece, que además está teniendo lugar no de forma discreta, sino a la vista de todos. La colonización, con las Islas Malvinas como punta de lanza, es imparable. El Plan Andinia no es una conspiración, como muy convenientemente claman los medios y asociaciones controladas por el Establishment judío. De hecho, algo que me ha sorprendido mientras recopilaba información para este artículo es la enorme cantidad de sitios denunciando lo que se ha convertido en un secreto a voces.
La Judería anda fomentando el Independentismo en la Patagonia. Algo parecido a lo que viene ocurriendo en Cataluña, un movimiento independentista de corte claramente masón, apoyado oficialmente por Israel, y que gana prosélitos de mano de los Mass Mierda y el Sistema Educativo. Es decir, lo está promoviendo el propio Sistema. O el caso aún más evidente del País Vasco, donde la ideología independentista la creó el jesuita (subordinado al Vaticano) Sabino Arana. El Gobierno Vasco está plagado de jesuitas (que esta gente jure obediencia al Papa no parece importarle al “Gobierno” español).
Volviendo al tema de la Patagonia, uno no puede ocupar con éxito (haciendo que parezca legítimo a ojos de la comunidad internacional) semejante territorio (dos veces el tamaño de España) de golpe y a la luz del día. Y más teniendo en cuenta que incluye regiones contenidas en dos países diferentes. Los esfuerzos de la Judería organizada se centrarán en hacer creer a la gente que se trata de un proceso legítimo, es decir, elegido libremente por los habitantes de la región.
… ¿Cómo?
En primer lugar, adoctrinas en el independentismo a los habitantes del territorio que deseas anexionarte.
Muy importante, que sus habitantes estén descontentos con el Gobierno central. Un juego de niños, si tenemos en cuenta que el Gobierno argentino es un bastión judío y que Chile es una colonia de los Rockefeller. Los Gobiernos “argentino” y “chileno” discriminarán y maltratarán de forma sistemática y planificada a los habitantes de la Patagonia.
Cuando la mayoría se declare a favor de la independencia, los judíos permitirán la celebración del Referéndum.
Evidentemente, la mayoría vota a favor (como estaba previsto), el proceso seceSionista tiene vía libre.
Una vez creada la nueva Nación, el Gobierno provisional (en manos de la Judería), convoca elecciones. “Casualmente”, gana un tipo de la Tribu elegida. Algo así como lo ocurrido recientemente en Ucrania.
Se inicia el proceso colonizador. Llegada masiva de judíos a la nación y discriminación y segregación de los no-judíos. Bienvenidos a Israel 2.0. Y que Dios se apiade de los habitantes con prepucio.
El movimiento independentista de la Patagonia
La estrellita no falta en los movimientos creados por el Establishment.
Las razones con las que intentan justificar la independencia no tienen desperdicio:
La Patagonia pertenece a Argentina por conquista y no por “tradición”.
El pueblo patagónico tiene poco en común con el pueblo bonaerense o con el tucumano.
No somos mejores ni peores.
Somos, simplemente, distintos.
La cultura, el carácter, la idiosincracia, las raíces, el clima, los paisajes, la comida y otras tantas cosas son una muestra clara de que un/a patagónico/a es algo distinto al resto de la Argentina.
La patagonia con una extensión mayor que los principales países de Europa y una población menor que el Municipio de La Matanza es, y ha sido siempre, considerada el “patio trasero” del Estado Argentino.
El pueblo patagónico produce, cultiva, desarrolla…..y a cambio no recibe nada.
La patagonia tiene gas, agua y petróleo, productos que son sistemáticamente rapiñados por el resto de las Provincias argentinas.
La patagonia da y no recibe.
Precedentes: el Reino de la Araucanía y la Patagonia
El Reino de la Araucanía y la Patagonia, también denominado Nueva Francia, fue un breve y fallido intento de Estado instituido en territorio mapuche por el abogado y noble francés Orélie Antoine de Tounens, con capital en la ciudad de Perquenco.
El autoproclamado monarca reclamó soberanía sobre el territorio comprendido entre el río Biobío y el Seno de Reloncaví, además de la vertiente occidental de la Patagonia Argentina. Nunca recibió reconocimiento de ningún estado, siendo sometido por fuerzas chilenas en 1862 en el marco de la Ocupación de la Araucanía.
Aquí tenemos a Orélie Antoine de Tounens, escondiendo la manita, una costumbre muy masona. Todos los procesos de independencia en Sudamérica estuvieron dirigidos por jesuitas y sus títeres masones.
Karl Marx, alias “Moses Levy Mordecai”. Judío, masón y de sangre Rothschild. Casi ná
Simón Bolívar, el héroe revolucionario patrocinado por el Establishment.
Artículo de The New York Times (periódico judío con sede en Jew York) publica en 2002, en plena “crisis” (saqueo) de Argentina, la solución a sus problemas: deshacerse de la Patagonia.
El New York Times falsea pretensiones separatistas de la Patagonia
¿Alguien quiere separarse de Argentina? Un reportaje de Larry Rohter, corresponsal del New York Times en Buenos Aires, en el que afirma que existen serias pretensiones secesionistas en la Patagonia provocó airadas reacciones de políticos y catedráticos argentinos, quienes negaron esa versión y advirtieron que la nota entrañaba oscuras intenciones de Washington. La Patagonia, una región de casi 790 mil kilómetros cuadrados (similar en extensión a Turquía) ubicada en el extremo austral del continente, está integrada por las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra de Fuego y es vital para el país, pues abarca poco menos de la mitad del territorio argentino, gran parte de sus reservas de agua potable, una importante infraestructura hidroeléctrica y el 80 por ciento del petróleo y el gas natural.
En el reportaje, titulado “Algunos en Argentina ven la secesión como una respuesta a la crisis económica”, Rohter afirma que con la profundización de la esta situación, se ha incrementado el interés de los patagónicos de separarse de la República. Advierte que “la autonomía política, la integración regional y hasta la secesión son abiertamente discutidas como posibles soluciones”. Sostiene que la independencia haría de la Patagonia “un país escasamente poblado (menos del 5 por ciento de los 37 millones de argentinos viven allí) pero muy próspero”. Señala que tradicionalmente, el resentimiento hacia el gobierno federal es especialmente fuerte en esa región, “que se ve a sí misma como una hijastra descuidada por el resto del país“. Hasta los años cincuenta, fue administrado como un territorio federal; sus residentes no podían elegir a sus propios gobernadores y legisladores.
La República Glaciar
Greenpeace (organización “ecologista” del Establishment) crea en territorio chileno (5 de marzo de 2014) la República Glaciar. Su fundación la anunció a bombo y platillo… The New York Times.
Bandera oficial de la República Glaciar.
¿Casualidad?
El Plan Andinia
El Plan Andinia es un proyecto sionista que busca desmembrar la Patagonia de la Argentina y de Chile y crear allí otro Estado judío. Esta teoría (conspiranoica, según los judíos), tiene como base la mención que Theodor Herzl (1882) en su libro El Estado Judío (Der Judenstaat) hizo de la posibilidad de comprar tierras o en Palestina o en Argentina para la creación de un Estado Judío.
El plan de Herzl, fue presentado para su aprobación y financiamiento al Barón Hirsch y a la familia Rotschild en 1895.
“Se nos debe conceder la soberanía sobre una porción de la superficie de la tierra, adecuada a nuestras necesidades y justas ambiciones de pueblo; a todo lo demás ya proveeremos nosotros mismos” (pág. 36).
Para ayudar en su concreción, se crean dos organismos:
“The Society of Jews” y la “Jewish Company”, destacando además que: “la emigración de judíos será un proceso gradual que durará decenios” (pag. 37).
Para el establecimiento del mencionado “Estado Judío”, Herzl evaluó dos alternativas:
“…dos países tienen que ser tomados en cuenta: Palestina y Argentina” (pág. 39), llegando inclusive a considerar: “…cargar una parte de las deudas publicas…” del estado cuyo territorio se colonizará. (pág. 39)