
En los últimos meses, los temas relacionados con la diversidad sexual y la comunidad LGBT llenan grandes espacios en medios importantes. Esto gracias a temas relacionados con la aprobación del matrimonio igualitario en Estados Unidos y la apertura de muchos famosos para hablar sobre su sexualidad. Por ejemplo, Miley Cyrus dijo hace algunas semanas que se negaba a etiquetar su sexualidad, ya que no se identifica con las categorías binarias hombre-mujer, heterosexual-homosexual. Ella explicaba en una publicación de sus redes sociales que era “ gender fluid”. La modelo Cara Delevigne y las actrices Kristen Stewart y Ruby Rose hicieron declaraciones similares a varios medios.
Hace unos días, Lily-Rose Depp, hija de Johnny Depp, hablaba sobre el mismo tema. A sus 16 años, dice que no se identifica 100% como heterosexual, pero tampoco se considera gay. Ella también dice tener sexualidad fluida, porque no desea ser etiquetada dentro de una categoría. Además de ellas, hay muchos más famosos que no desean ser clasificados.
Hace unos días, Lily-Rose Depp, hija de Johnny Depp, hablaba sobre el mismo tema. A sus 16 años, dice que no se identifica 100% como heterosexual, pero tampoco se considera gay. Ella también dice tener sexualidad fluida, porque no desea ser etiquetada dentro de una categoría. Además de ellas, hay muchos más famosos que no desean ser clasificados.
¿Qué es ser “sexually fluid”?

La psicóloga Ana María Chavarría explica que, se refiere a una identidad de género que varía con el tiempo. Algunas personas, por periodos de tiempo, se identifican como hombres, mujeres, neutros. No se sienten cómodos con etiquetas binarias como gay-heterosexual, masculino-femenino. La mayoría de esas personas no se clasifica en ninguna categoría. Por eso, se les llama sin género o sexualmente fluidos.
Chavarría comenta que la no identificación con un género en específico, es algo que está teniendo impacto a nivel social en estos tiempos. “Ahora, con la apertura en medios y una mentalidad abierta, la gente tiene más oportunidad de experimentar y fluir entre las categorías existentes. Esto es muy notorio, porque se manifiesta en varios aspectos de las personas. La forma en que te ves, cómo te percibes, cómo te vistes, la elección de pareja y el nombre que se elije para presentarse a otros son algunas de las formas en que se manifiesta. La sexualidad es una opción que se observa en una recta numérica, que se llama la escala de Kinsey. Esta línea va de 0 a 6. Cero representa heterosexualidad y 6 completa homosexualidad, las personas “gender fluid” se ubican en cualquier punto medio de esta línea. La experimentación con el género es algo que obedece también a una necesidad de expresión, que no se obtiene ubicándose dentro de una categoría”, explica la profesional.
Chavarría comenta que la no identificación con un género en específico, es algo que está teniendo impacto a nivel social en estos tiempos. “Ahora, con la apertura en medios y una mentalidad abierta, la gente tiene más oportunidad de experimentar y fluir entre las categorías existentes. Esto es muy notorio, porque se manifiesta en varios aspectos de las personas. La forma en que te ves, cómo te percibes, cómo te vistes, la elección de pareja y el nombre que se elije para presentarse a otros son algunas de las formas en que se manifiesta. La sexualidad es una opción que se observa en una recta numérica, que se llama la escala de Kinsey. Esta línea va de 0 a 6. Cero representa heterosexualidad y 6 completa homosexualidad, las personas “gender fluid” se ubican en cualquier punto medio de esta línea. La experimentación con el género es algo que obedece también a una necesidad de expresión, que no se obtiene ubicándose dentro de una categoría”, explica la profesional.

Recientemente, en Inglaterra se realizó un estudio para saber cuánta gente se consideraba 100% heterosexual. En una encuesta, se le pidió a 1632 personas en un rango de que se ubicaran a sí mismos en la escala de Kindsey. Las personas que sobrepasaban los 30 años de edad, se inclinaron más por definirse en categorías binarias. Por el contrario, el 50% de los que estaban entre la edad de 18 a 24 años, se definieron a sí mismos como no heterosexuales, ni exclusivamente homosexuales. Además, no se identificaban con un género específico.

La sexóloga Elizabeth Rojas explica que, en Guatemala el resultado de un estudio similar tendría un resultado distinto. “A nivel local, sería muy diferente, porque aquí la diversidad sexual asusta, aunque atrae. La religión tiene un gran peso, incluso en la gente joven. Es más, estamos viviendo un neo-fundamentalismo, y hemos sido condicionados a ver las prácticas sexuales en términos heteronormativos. Los jóvenes viven en su mayoría con los padres. Eso no les permite el ejercicio de una sexualidad plena, ni les da la opción de experimentar , concluye la especialista.