El checo Vit Jedlicka fundó en abril de este año un nuevo país: Liberland, en seis kilómetros cuadrados de tierra de nadie entre Croacia y Serbia, en la mitad de Europa. Hasta ahora cuenta con más de 360.000 solicitudes de ciudadanía.
"Quería fundar un país distinto: donde se vivieran todas las libertades, fuera del alcance de las fuerzas políticas y que existe en otras partes del mundo como Singapur o Hong Kong", le dijo Vit Jedlicka a BBC Mundo.
Entonces se puso a buscar un sitio adecuado. Y lo encontró en la antigua Yugoslavia, despedazada en los años 90 por un conflicto feroz que le dio luz de nuevo a las antiguas repúblicas que allí coexistían. Sin embargo, después de la separación de los países y respectiva repartición de tierra quedaron seis kilómetros cuadrados que nadie reclamó.
Están situados en la frontera entre Serbia y Croacia -dos de los seis países que quedaron tras la disolución-, pero no dentro de sus territorios. Tampoco en el del vecino Hungría.
Entonces bajo el precepto de "terra nullius" (tierra de nadie), en ese pequeño espacio de mundo Vit Jedlicka fundó el pasado 13 de abril la República de Liberland. Ese día, Jedlicka, en compañía de su novia Jana Markoviceva y un compañero del colegio, transportó una bandera hasta la mitad de ese terreno de nadie y la clavó hondo.
"El país se enorgullece de otorgar libertad personal y económica a sus ciudadanos, garantizada en la Constitución, que limita el poder de los políticos que no pueden interferir en las libertades otorgadas por la nación de Liberland", se puede leer en su página de internet en su declaración fundacional.
Y allí también se da cuenta de los símbolos patrios, casi como los de los países que ya están reconocidos por Naciones Unidas: su bandera, su escudo bien explicado y solo falta el himno, que han reemplazado temporalmente con un lema: "vive y deja vivir".
La idea venía rondando la cabeza del checo desde hace dos años, cuando se dio cuenta que podía fundar un país bajo el precepto de la "terra nullius"."El gobierno serbio dijo que esa zona no les pertenecía, lo mismo que Croacia. Así que decidimos que ese sería el territorio de Liberland", explicó.
Jedlicka cumplió con los requisitos para fundar un país. Reclamó la posesión de la tierra, enclavó una bandera y formó un gobierno: fue elegido presidente con los votos de su pareja y el amigo de infancia que lo había acompañado en el viaje.
Pero sus nuevos vecinos no se pusieron tan contentos: el gobierno de Croacia calificó la fundación de Liberland como un "chiste" y Serbia afirmó que lo que había hecho Jedlicka era un "acto de frivolidad".
"Una cosa es lo que dicen, otra es lo que hacen. Estamos en un intenso diálogo con ellos para que reconozcan nuestro reclamo", dijo el flamante mandatario con país propio.
"Por ejemplo, Croacia ya dispuso en los límites con Liberland una serie de efectivos de la policía para que nadie pase desde su país hacia nuestro territorio", añadió.
"Hemos tenido diálogo con al menos 20 países que están dispuestos a reconocer nuestra soberanía. Pero tenemos que crear una logística propia de un Estado", dijo desde su oficina en República Checa.
Uno de los asuntos fundamentales de una nación es su pueblo. Por esa razón, los tres "liberlandianos" iniciaron en su página de internet y de Facebook una fuerte campaña para que la gente se haga ciudadano de Liberland.
"Hasta ahora hemos recibido 360.000 solicitudes de personas que quieren ser parte del nuevo país. También de muchos voluntarios que quieren venir a construir las primeras edificaciones", dijo.
"Vamos a realizar un cuidadoso proceso de otorgamiento de la ciudadanía a las personas que han postulado a través de nuestra página de internet. Esperamos dar nuestras primeras 100 ciudadanías próximamente, después de que los solicitantes cumplan todos los requisitos", sentenció.
A pesar de que su fundador ha enviado las solicitudes a distintos países como Estados Unidos, Francia y Japón, inclusive a Naciones Unidas, solo el reino de Sudán del Norte ha reconocido a Liberland como un país.

"Vamos a aplicar un sistema de impuestos voluntario. Las personas van a pagar lo que crean que deben pagarle al Estado de acuerdo a los servicios que provee".
Además, en su constitución, Liberland contempla que la propiedad privada y los derechos individuales están por encima del Estado. Hasta ahora ha recibido la intención de inversiones cercanas a los US$20 millones de distintos ámbitos, como la banca y el sector energético.

"Quería fundar un país distinto: donde se vivieran todas las libertades, fuera del alcance de las fuerzas políticas y que existe en otras partes del mundo como Singapur o Hong Kong", le dijo Vit Jedlicka a BBC Mundo.
Entonces se puso a buscar un sitio adecuado. Y lo encontró en la antigua Yugoslavia, despedazada en los años 90 por un conflicto feroz que le dio luz de nuevo a las antiguas repúblicas que allí coexistían. Sin embargo, después de la separación de los países y respectiva repartición de tierra quedaron seis kilómetros cuadrados que nadie reclamó.
Están situados en la frontera entre Serbia y Croacia -dos de los seis países que quedaron tras la disolución-, pero no dentro de sus territorios. Tampoco en el del vecino Hungría.
Entonces bajo el precepto de "terra nullius" (tierra de nadie), en ese pequeño espacio de mundo Vit Jedlicka fundó el pasado 13 de abril la República de Liberland. Ese día, Jedlicka, en compañía de su novia Jana Markoviceva y un compañero del colegio, transportó una bandera hasta la mitad de ese terreno de nadie y la clavó hondo.

"El país se enorgullece de otorgar libertad personal y económica a sus ciudadanos, garantizada en la Constitución, que limita el poder de los políticos que no pueden interferir en las libertades otorgadas por la nación de Liberland", se puede leer en su página de internet en su declaración fundacional.
Y allí también se da cuenta de los símbolos patrios, casi como los de los países que ya están reconocidos por Naciones Unidas: su bandera, su escudo bien explicado y solo falta el himno, que han reemplazado temporalmente con un lema: "vive y deja vivir".

Vit Jedlicka, fundador de Liberland
La idea venía rondando la cabeza del checo desde hace dos años, cuando se dio cuenta que podía fundar un país bajo el precepto de la "terra nullius"."El gobierno serbio dijo que esa zona no les pertenecía, lo mismo que Croacia. Así que decidimos que ese sería el territorio de Liberland", explicó.

Jedlicka cumplió con los requisitos para fundar un país. Reclamó la posesión de la tierra, enclavó una bandera y formó un gobierno: fue elegido presidente con los votos de su pareja y el amigo de infancia que lo había acompañado en el viaje.
Pero sus nuevos vecinos no se pusieron tan contentos: el gobierno de Croacia calificó la fundación de Liberland como un "chiste" y Serbia afirmó que lo que había hecho Jedlicka era un "acto de frivolidad".
"Una cosa es lo que dicen, otra es lo que hacen. Estamos en un intenso diálogo con ellos para que reconozcan nuestro reclamo", dijo el flamante mandatario con país propio.
"Por ejemplo, Croacia ya dispuso en los límites con Liberland una serie de efectivos de la policía para que nadie pase desde su país hacia nuestro territorio", añadió.
"Hemos tenido diálogo con al menos 20 países que están dispuestos a reconocer nuestra soberanía. Pero tenemos que crear una logística propia de un Estado", dijo desde su oficina en República Checa.

Uno de los asuntos fundamentales de una nación es su pueblo. Por esa razón, los tres "liberlandianos" iniciaron en su página de internet y de Facebook una fuerte campaña para que la gente se haga ciudadano de Liberland.
"Hasta ahora hemos recibido 360.000 solicitudes de personas que quieren ser parte del nuevo país. También de muchos voluntarios que quieren venir a construir las primeras edificaciones", dijo.
"Vamos a realizar un cuidadoso proceso de otorgamiento de la ciudadanía a las personas que han postulado a través de nuestra página de internet. Esperamos dar nuestras primeras 100 ciudadanías próximamente, después de que los solicitantes cumplan todos los requisitos", sentenció.
A pesar de que su fundador ha enviado las solicitudes a distintos países como Estados Unidos, Francia y Japón, inclusive a Naciones Unidas, solo el reino de Sudán del Norte ha reconocido a Liberland como un país.

La isla Libertad es considerada por el presidente del país como el mejor lugar del nuevo país. "Es como una playa del Caribe"
"Vamos a aplicar un sistema de impuestos voluntario. Las personas van a pagar lo que crean que deben pagarle al Estado de acuerdo a los servicios que provee".
Además, en su constitución, Liberland contempla que la propiedad privada y los derechos individuales están por encima del Estado. Hasta ahora ha recibido la intención de inversiones cercanas a los US$20 millones de distintos ámbitos, como la banca y el sector energético.


