El cerebro, órgano sexual mas grande
Lo primero y principal para ver si estamos en la buena senda es ver como nuestra pareja reacciona frente a nosotros, ver que tan cómoda se siente en nuestra presencia. Por ejemplo, hay que ver si siente algún prurito en mostrar su desnudez cuando estamos en el mismo lugar que ella.
Si no siente inseguridades y molestias por esto, si se anima y no siente vergüenza por su cuerpo, entonces estamos en el buen camino hacia el orgasmo.
Esta comodidad con nosotros también incluye el poder hablar del tema sexual con total apertura, poder decirnos que es lo que la hace sentir bien y que la molesta, cuales son sus deseos y fantasías, que es lo que deberíamos estar haciendo y con que debemos detenernos. Si se cumple con esto, entonces el orgasmo es una posibilidad que se encuentra muy cercana.
La comodidad con la persona con la que se encuentra es algo muy importante, y no solo para la mujer, sino también para el hombre.
Si constantemente estamos preocupándonos por como nos vemos, por lo que estamos haciendo, por lo que “deberíamos” estar haciendo o si no nos animamos a marcarle a nuestra pareja que algo que esta haciendo nos hace sentir mal; entonces muy difícilmente podremos dejarnos llevar lo suficiente por lo que estamos haciendo como para poder disfrutarlo en su totalidad.
Como decíamos, el cerebro es el punto focal del orgasmo. Y si bien esto es cierto tanto para el hombre como para la mujer, la verdad es que es más marcado en el caso del sexo femenino.
Si logramos que se sienta tan cómoda en nuestra presencia como para cumplir con lo que veníamos diciendo durante los últimos párrafos. Es una necesidad casi física que tiene, de abandonarse a lo que estamos haciendo. Si somos lo suficientemente hábiles como para poder lograr esto, entonces la verdad es que el orgasmo esta muy cerca de nuestra habilidad para conseguirlo.
Lo primero y principal para ver si estamos en la buena senda es ver como nuestra pareja reacciona frente a nosotros, ver que tan cómoda se siente en nuestra presencia. Por ejemplo, hay que ver si siente algún prurito en mostrar su desnudez cuando estamos en el mismo lugar que ella.
Si no siente inseguridades y molestias por esto, si se anima y no siente vergüenza por su cuerpo, entonces estamos en el buen camino hacia el orgasmo.
Esta comodidad con nosotros también incluye el poder hablar del tema sexual con total apertura, poder decirnos que es lo que la hace sentir bien y que la molesta, cuales son sus deseos y fantasías, que es lo que deberíamos estar haciendo y con que debemos detenernos. Si se cumple con esto, entonces el orgasmo es una posibilidad que se encuentra muy cercana.
La comodidad con la persona con la que se encuentra es algo muy importante, y no solo para la mujer, sino también para el hombre.
Si constantemente estamos preocupándonos por como nos vemos, por lo que estamos haciendo, por lo que “deberíamos” estar haciendo o si no nos animamos a marcarle a nuestra pareja que algo que esta haciendo nos hace sentir mal; entonces muy difícilmente podremos dejarnos llevar lo suficiente por lo que estamos haciendo como para poder disfrutarlo en su totalidad.
Como decíamos, el cerebro es el punto focal del orgasmo. Y si bien esto es cierto tanto para el hombre como para la mujer, la verdad es que es más marcado en el caso del sexo femenino.
Si logramos que se sienta tan cómoda en nuestra presencia como para cumplir con lo que veníamos diciendo durante los últimos párrafos. Es una necesidad casi física que tiene, de abandonarse a lo que estamos haciendo. Si somos lo suficientemente hábiles como para poder lograr esto, entonces la verdad es que el orgasmo esta muy cerca de nuestra habilidad para conseguirlo.