«La corrección política es marxismo cultural, un régimen para castigar a los disidentes y para estigmatizar las herejías sociales justo como la Inquisición castigó las herejías religiosas. Su sello es la intolerancia»
«El marxismo solo triunfará si se derrumban los valores de la civilización occidental»
La corrección política o lo políticamente correcto es un término utilizado para describir lenguaje, ideas, políticas o comportamientos que se considera que buscan minimizar las ofensas a grupos étnicos, culturales, religiosos o de cualquier otra índole, por medio de eufemismos y disfemismos principalmente. El término se usa también en un sentido más amplio para describir la afiliación con la ortodoxia política o cultural, es decir, la oficialidad. En forma similar, el término políticamente incorrecto describe a aquello que podría causar ofensa o ser rechazado por la ortodoxia.
El término y su uso es altamente polémico. Suele utilizarse con un significado peyorativo o irónico por quienes expresan preocupación porque el discurso público, la ciencia o los ámbitos académicos puedan estar dominados por puntos de vista excesivamente acríticos con determinado postulados. En el mundo occidental de hoy, tales postulados incluirían el homosexualismo, las razas humanas y la "Historia Oficial", entre otras muchas cosas.
Orígenes
Se considera fundadores de la corrección política moderna, es decir, quienes promovieron la adherencia a la ortodoxia política y la oficialidad actuales, a los marxistas culturales de la Escuela de Frankfurt, cuyos "intelectuales", instigaron sentimientos contra fundamentos básicos de la sociedad europea como la familia y el amor a la herencia cultural y genética. Sus principales artífices fueron Georg Lukács, Félix Weil, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Erich Fromm y Theodor Adorno. La corrección política utiliza los trabajos de Karl Marx y Sigmund Freud para crear lenguaje, ideas, políticas o comportamientos sociales que buscan destruir las bases de la cultura occidental, con el pretexto de minimizar las ofensas a grupos raciales, sexuales, étnicos, culturales o religiosos.
La Nueva Inquisición
Lo "políticamente incorrecto" es el término moderno equivalente a lo que se consideraba "hereje" por la Iglesia la cual era la principal institución política durante la Edad Media y que mediante la Inquisición se dedicaba a desarticular dichas herejías. En la corrección política moderna se pueden identificar varios elementos homólogos a los de la antigua Inquisición eclesiástica:
Una nueva Iglesia: el Sistema.
Nuevos dogmas incuestionables: la "igualdad", la "tolerancia", el feminismo, el multiculturalismo, la homosexualidad, la endofobia, la xenomanía, el odio hacia lo superior, el individualismo y el respeto por los grupos que destruyen la economía y la identidad de los pueblos.
Una nueva inquisición: los medios de comunicación, la prensa, las ONGs, los lobbies sionistas, homosexuales, feministas, democristianos, magnates de las finanzas, científicos corruptos, burócratas, progresistas, políticos de izquierda y de derecha, parásitos decadentes, y demás siervos del Sistema.
Nuevos templos: las universidades, las instituciones internacionales y los "museos de la tolerancia".
Nuevos herejes: revisionistas, científicos disidentes, nacionalistas y patriotas.
Nuevos tabúes intocables: la ingeniería genética, las razas humanas, la eugenesia, el genocidio blanco, etc.
Nuevas cazas de brujas: escándalos y juicios a los grandes disidentes o a cualquier sospechoso de "racismo" o patriotismo.
Nuevas hogueras: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento, el boicot e incluso la agresión física directa.
Un nuevo Satanás: Hitler.
Etiquetas de corrección política
Antiguamente, el poder político dominante perseguía y silenciaba a toda oposición calificándola con las etiquetas ad hominem de "hereje", "bruja", "blasfemo", "adorador de Satanás", etc. Con el pasar del tiempo el poder político se transfirió a los beneficiarios de las últimas guerras mundiales y, en consecuencia, para desacreditar a toda oposición, ahora las etiquetas usadas son "racista", "intolerante", "extremista", "xenófobo", "homófobo", "machista", "sexista", "nazi", "facha", "fascista", "nazifascista", "supremacista", "antisemita", "ultraderechista", etc...
—Patrick Buchanan, The Death of the West
«El marxismo solo triunfará si se derrumban los valores de la civilización occidental»
—Georg Lukács, marxista cultural húngaro. Miembro de la
La corrección política o lo políticamente correcto es un término utilizado para describir lenguaje, ideas, políticas o comportamientos que se considera que buscan minimizar las ofensas a grupos étnicos, culturales, religiosos o de cualquier otra índole, por medio de eufemismos y disfemismos principalmente. El término se usa también en un sentido más amplio para describir la afiliación con la ortodoxia política o cultural, es decir, la oficialidad. En forma similar, el término políticamente incorrecto describe a aquello que podría causar ofensa o ser rechazado por la ortodoxia.
El término y su uso es altamente polémico. Suele utilizarse con un significado peyorativo o irónico por quienes expresan preocupación porque el discurso público, la ciencia o los ámbitos académicos puedan estar dominados por puntos de vista excesivamente acríticos con determinado postulados. En el mundo occidental de hoy, tales postulados incluirían el homosexualismo, las razas humanas y la "Historia Oficial", entre otras muchas cosas.
Comparación de la corrección política con las posturas extremistas del cristianismo y del islam:
Orígenes
Se considera fundadores de la corrección política moderna, es decir, quienes promovieron la adherencia a la ortodoxia política y la oficialidad actuales, a los marxistas culturales de la Escuela de Frankfurt, cuyos "intelectuales", instigaron sentimientos contra fundamentos básicos de la sociedad europea como la familia y el amor a la herencia cultural y genética. Sus principales artífices fueron Georg Lukács, Félix Weil, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Erich Fromm y Theodor Adorno. La corrección política utiliza los trabajos de Karl Marx y Sigmund Freud para crear lenguaje, ideas, políticas o comportamientos sociales que buscan destruir las bases de la cultura occidental, con el pretexto de minimizar las ofensas a grupos raciales, sexuales, étnicos, culturales o religiosos.
El Instituto de Investigaciones Sociales o Instituto para la Investigación Social (Institut für Sozialforschung), mejor conocido como la Escuela de Frankfurt
La Nueva Inquisición
Lo "políticamente incorrecto" es el término moderno equivalente a lo que se consideraba "hereje" por la Iglesia la cual era la principal institución política durante la Edad Media y que mediante la Inquisición se dedicaba a desarticular dichas herejías. En la corrección política moderna se pueden identificar varios elementos homólogos a los de la antigua Inquisición eclesiástica:
Una nueva Iglesia: el Sistema.
Nuevos dogmas incuestionables: la "igualdad", la "tolerancia", el feminismo, el multiculturalismo, la homosexualidad, la endofobia, la xenomanía, el odio hacia lo superior, el individualismo y el respeto por los grupos que destruyen la economía y la identidad de los pueblos.
Una nueva inquisición: los medios de comunicación, la prensa, las ONGs, los lobbies sionistas, homosexuales, feministas, democristianos, magnates de las finanzas, científicos corruptos, burócratas, progresistas, políticos de izquierda y de derecha, parásitos decadentes, y demás siervos del Sistema.
Nuevos templos: las universidades, las instituciones internacionales y los "museos de la tolerancia".
Nuevos herejes: revisionistas, científicos disidentes, nacionalistas y patriotas.
Nuevos tabúes intocables: la ingeniería genética, las razas humanas, la eugenesia, el genocidio blanco, etc.
Nuevas cazas de brujas: escándalos y juicios a los grandes disidentes o a cualquier sospechoso de "racismo" o patriotismo.
Nuevas hogueras: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento, el boicot e incluso la agresión física directa.
Un nuevo Satanás: Hitler.
Etiquetas de corrección política
Antiguamente, el poder político dominante perseguía y silenciaba a toda oposición calificándola con las etiquetas ad hominem de "hereje", "bruja", "blasfemo", "adorador de Satanás", etc. Con el pasar del tiempo el poder político se transfirió a los beneficiarios de las últimas guerras mundiales y, en consecuencia, para desacreditar a toda oposición, ahora las etiquetas usadas son "racista", "intolerante", "extremista", "xenófobo", "homófobo", "machista", "sexista", "nazi", "facha", "fascista", "nazifascista", "supremacista", "antisemita", "ultraderechista", etc...