La masacre no para en la Franja de Gaza
El campo de refugiados de Jabalia. Cientos de palestinos esperaban el funeral de las 43 víctimas del ataque israelí a las escuelas de la ONU. Foto:AFP
Son las 10 de la mañana, apenas llegó al kibutz Ziqim y antes de saludar a Néstor Fedchteyn, el anfitrión argentino que hace 28 años vive aquí, escuchó el sonido ensordecedor de tres helicópteros.
Unos segundos después se oyeron explosiones y se vio cómo la luz rojiamarilla de tres cohetes dejó una estela de humo en dirección a la Franja de Gaza.
Transcurrieron unos segundos y Néstor gritó que se debe correr hacia el refugio más cercano porque se ha activado la alarma. Esa es una inequívoca señal de que Hamas ha lanzado un cohete en dirección hacia Israel. El proyectil pasó por encima y se dirigió a Ahskelón, a unos 15km de la Franja de Gaza.
El kibutz Ziqim está a poco más de 1 km del muro que separa Gaza de Israel. Es el lugar más cercano a Gaza en esta zona.
Un kibutz es un lugar en el que la gente vive en comunidad, compartiendo labores y responsabilidades bajo un sistema cooperativo. En Ziqim viven 300 personas, de las que al menos una docena es de latinoamericanos: argentinos, brasileños y uruguayos.
Desde una colina, se puede ver una gran parte de la Franja a la vera del Mediterráneo. Néstor dijo que en otros tiempos él y sus hijos se iban montando bicicleta hasta Gaza, donde aprovechaban para comer.
Pero ahora la belleza del sitio -que puede ser el lugar soñado de una casa de campo con vista al mar- se contradice con las tensiones del momento.
Pero del lado israelí también hay tensión. Los hebreos no se han detenido y continuaban sus labores. Salían a trabajar, a estudiar, a vivir, aunque la alarma sonó varias veces al día y se debe correr a los refugios antiaéreos. En todas las construcciones israelíes, ya sean viviendas o no, por ley existen esos refugios.
Un par de horas después, el grupo salió del kibutz con dos periodistas uruguayos. Pasaron por Sderot y Ashkelon, dos ciudades israelíes constantemente asediadas por los Qassam que lanza el movimiento Hamas.
Desde allí, la Franja de Gaza asomaba como un tragedia en vivo y en directo. Se observaba una sucesión de torres de edificios en un color que alguna vez fue blanco. El ruido de aviones y helicópteros es insoportable. Jalima Velasco, en la ciudad de Khan Yunis, dijo que “la están pasando mal.
Que solo ha comido algo de queso y tomate junto con sus padres. Se escuchan los gritos desesperados de su hermano, de 2 años, que toma leche en polvo fría”.
Mientras que Niso Jiménez, un peruano que vive en Ashkelon, Israel, subrayó: “Hago su vida normal, trabajo y atiendo mis cosas. Me guarezco en el refugio cuando me toca hacerlo”.
Pero en Gaza la gente no tiene dónde refugiarse, correr, mientras que las fuerzas del grupo fundamentalista islámico Hamas se esconden entre los civiles.
La ofensiva israelí en la Franja de Gaza ahora es más lenta porque se trata de una operación quirúrgica, dijeron.
Periodista Carlos Novoa, Lima, Peru
Diario el Comercio, Peru
El campo de refugiados de Jabalia. Cientos de palestinos esperaban el funeral de las 43 víctimas del ataque israelí a las escuelas de la ONU. Foto:AFP
Son las 10 de la mañana, apenas llegó al kibutz Ziqim y antes de saludar a Néstor Fedchteyn, el anfitrión argentino que hace 28 años vive aquí, escuchó el sonido ensordecedor de tres helicópteros.
Unos segundos después se oyeron explosiones y se vio cómo la luz rojiamarilla de tres cohetes dejó una estela de humo en dirección a la Franja de Gaza.
Transcurrieron unos segundos y Néstor gritó que se debe correr hacia el refugio más cercano porque se ha activado la alarma. Esa es una inequívoca señal de que Hamas ha lanzado un cohete en dirección hacia Israel. El proyectil pasó por encima y se dirigió a Ahskelón, a unos 15km de la Franja de Gaza.
El kibutz Ziqim está a poco más de 1 km del muro que separa Gaza de Israel. Es el lugar más cercano a Gaza en esta zona.
Un kibutz es un lugar en el que la gente vive en comunidad, compartiendo labores y responsabilidades bajo un sistema cooperativo. En Ziqim viven 300 personas, de las que al menos una docena es de latinoamericanos: argentinos, brasileños y uruguayos.
Desde una colina, se puede ver una gran parte de la Franja a la vera del Mediterráneo. Néstor dijo que en otros tiempos él y sus hijos se iban montando bicicleta hasta Gaza, donde aprovechaban para comer.
Pero ahora la belleza del sitio -que puede ser el lugar soñado de una casa de campo con vista al mar- se contradice con las tensiones del momento.
Pero del lado israelí también hay tensión. Los hebreos no se han detenido y continuaban sus labores. Salían a trabajar, a estudiar, a vivir, aunque la alarma sonó varias veces al día y se debe correr a los refugios antiaéreos. En todas las construcciones israelíes, ya sean viviendas o no, por ley existen esos refugios.
Un par de horas después, el grupo salió del kibutz con dos periodistas uruguayos. Pasaron por Sderot y Ashkelon, dos ciudades israelíes constantemente asediadas por los Qassam que lanza el movimiento Hamas.
Desde allí, la Franja de Gaza asomaba como un tragedia en vivo y en directo. Se observaba una sucesión de torres de edificios en un color que alguna vez fue blanco. El ruido de aviones y helicópteros es insoportable. Jalima Velasco, en la ciudad de Khan Yunis, dijo que “la están pasando mal.
Que solo ha comido algo de queso y tomate junto con sus padres. Se escuchan los gritos desesperados de su hermano, de 2 años, que toma leche en polvo fría”.
Mientras que Niso Jiménez, un peruano que vive en Ashkelon, Israel, subrayó: “Hago su vida normal, trabajo y atiendo mis cosas. Me guarezco en el refugio cuando me toca hacerlo”.
Pero en Gaza la gente no tiene dónde refugiarse, correr, mientras que las fuerzas del grupo fundamentalista islámico Hamas se esconden entre los civiles.
La ofensiva israelí en la Franja de Gaza ahora es más lenta porque se trata de una operación quirúrgica, dijeron.
Periodista Carlos Novoa, Lima, Peru
Diario el Comercio, Peru