Colón se llevó la luz
Allá por 1504, nuestro descubridor más famoso, Cristóbal Colón, estaba en la isla de Jamaica un poco necesitado. Pero lo nativos no parecían muy por la labor de ayudarle. Se negaban a entregar a Colón los alimentos que este les había pedido.
Colón, viendo que por las buenas llegaba cerca, les amenazó con hacer oscurecer la luna aquella misma noche y así convertir la nocturnidad en total negrura. Los nativos no hicieron demasiado caso a la amenaza, hasta que comenzó a hacerse claramente visible en el cielo un eclipse de luna. Este hecho mutó su predisposición sobre las viandas que solicitaba el navegante e incluso se ofrecieron a cubrir cualquier otra necesidad de las naves españolas.
Por supuesto, Colón conocía de antemano que aquella noche habría un eclipse y los nativos habrían visto algún otro eclipse a lo largo de sus vidas, pero la conjunción del hecho y la amenaza les resultó chocante y amenazadora. Al parecer, el marino conocía el hecho gracias a un libro de Abraham Zacuto titulado Almanach Perpetuum.
cuaderno de Bitacora
«En la tarde anunciada, cientos de indígenas se congregaron ante los barcos. Cuando salió la luna ya estaba parcialmente oscurecida y el pánico entre los nativos al verla menguar. Rogaron al almirante que la hiciera volver y éste pidió a cambio la reanudación de los suministros. Colón aprovechó el eclipse para calcular la posición de Santa Gloria: determinó la latitud con precisión notable, pero se equivocó en la longitud, situando Jamaica en un punto que correspondía al Pacífico, al Oeste de la costa mejicana».
Otro aspecto de la historia
En una interesante posdata a esta historia, en 1889, Mark Twain (probablemente influenciado por el truco del eclipse) escribió la novela Un Yanki de Connecticut en la corte del Rey Arturo. En ella su protagonista, Hank Morgan, usaba una táctica similar a la de Colón.
Morgan está a punto de ser quemado en la hoguera, de manera que “predice” un eclipse solar que sabe que va a producirse y, cuando éste se inicia, clama que tiene poder sobre el sol. Se ofrece a devolver el sol al firmamento a cambio de su libertad y de ser nombrado “ministro y ejecutivo perpetuo” del rey.
El único problema de esta historia es que en la fecha que indica Twain –21 de junio del año 528 A.C.– no se produjo tal eclipse. De hecho pasaban tres días de la luna llena, situación que no puede generar ningún eclipse.
¡Quizá hubiera debido consultar un almanaque!
fuente
Colón se robo la luz

