Siempre que intentamos memorizar algo, ya sea de manera literal o en forma de conceptos, creemos que la mejor forma de lograrlo es repetirlo incansablemente. Sin embargo, la ciencia encontró otra solución que parece ser mucho más efectiva: apagar la luz, relajarte y disfrutar de 10 o 15 minutos de tranquilidad.
Así, nuevas investigaciones indican que debemos apuntar a una “interferencia mínima” a través de pausas, evitando deliberadamente cualquier actividad que pueda afectar a la delicada tarea de formar memorias.
Este hallazgo comenzó a estudiarse a principios de la década del 2000, gracias a un estudio de Sergio Della Sala, investigador de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, y Nelson Cowan de la Universidad de Misuri, en Estados Unidos.
Los investigadores les ofrecieron a un grupo de participantes una lista de 15 palabras y los pusieron a prueba 10 minutos más tarde. A algunos sujetos los mantuvieron ocupados con pruebas cognitivas y a otros los dejaron descansar en una sala oscura.
Y el impacto fue mucho más profundo de lo que esperaban. Los que descansaron triplicaron el número de palabras que recordaron. El recuerdo, además, se mantuvo por una semana después de haberlo aprendido.Esto indica que nuestra memoria de información recién aprendida es frágil y susceptible de sufrir interferencias si recibimos nueva información.
En este sentido, puede que el cerebro aproveche los momentos de descanso para consolidar lo que aprendió recientemente y, para lograrlo neceistas dejar de Taringuear e ir a dormir