Ocurrió en pleno conflicto bélico por las Malvinas. La aeronave estaba siendo utilizada en una misión de reconocimiento y la pericia del piloto permitió una maniobra evasiva propia de un caza.
En las últimas horas se dio a conocer la noticia sobre la subasta de cuatro históricos Boeing 707 de la Fuerza Aérea Argentina. Tres fueron comprados por una empresa norteamericana, mientras que el restante por un particular argentino.
Esta novedad, generó nostalgia en más de uno, sea o no de las Fuerzas Armadas, ya que la historia de la aviación nacional está muy ligada a este noble avión que sirvió en múltiples tareas: Avión presidencial (TC-01), de reconocimiento, transporte de tropas, de personal, avión equipado para guerra electrónica, de distracción (o diversión) y táctico.
Entre sus anécdotas, hay varias que resaltan, pero en este caso contaremos la historia de una muy particular y espectacular, el día que un 707 comandado por una tripulación argentina, evadió los más sofisticados misiles de ese entonces (1982).
La historia del 707B TC-92:
Durante la Guerra de las Malvinas, Argentina necesitaba información sobre la flota de buques enemigos que se dirigían al Teatro de Operaciones del Atlántico Sur.
El 22 de mayo de 1982, un Boeing 707B TC-92, de la Fuerza Aérea Argentina, utilizado en ese caso como “vigía” del mar, volaba a 13 mil metros de altura sobre el Atlántico Meridional, a unas 1200 millas al este de Río de Janeiro. Allí detectó la presencia de un grupo de buques británicos que procedían de la Isla Ascensión y claramente se dirigían a la zona de conflicto en Malvinas.
Boeing 707B TC-92 Fuerza Aerea Argentina
Cuando el radar del 707 detectó esta presencia, sus tripulantes dirigieron la aeronave en descenso hacía la zona de los “ecos” y de manera sorpresiva se avistó el Atlantic Conveyor, un portacontenedorer de británico, escoltado por varios buques de batalla.
Entre esa escolta, se encontraban los destructores misilisticos HMS Cardiff y HMS Bristol. El sistema de defensa de estos buques detectaron la presencia del 707 argentino, disparando un proyectil contra él.
HMS Cardiff - Sheffield Class Type 42
El piloto, el comandante Ritondale, tomó los comandos del avión, redujo al máximo la potencia de los 4 motores, desplegó frenos de aire e inició una violenta picada con viraje a la derecha. Esta magnífica, pero arriesgada maniobra, más tratandose de un Boeing 707, implicó que el misil no lograra corregir su rumbo y “pasara de largo”. Apenas terminada la maniobra, dos misiles pasaron a unos 50 metros de la nariz del avión. En total 4 misiles Sea Dart, con un costo similar al de un avion caza cada uno, fueron evadidos con exito.
Luego el comandante del vuelo, hizo la característica rasante a nivel del mar y pusieron proa en alejamiento. Una vez alejados de la cobertura de radar enemigo, comprobaron el estado del Boeing 707, y se sorprendieron al darse cuenta que no había sufrido daño alguno.
Sistema de Misiles Sea Dart
Una vez aterrizamos en Palomar, pudieron comprobar que una parte lateral del avión tenía una coloración marrón, producto de la cercanía la explosión del misil Sea Dart.
La tripulación de ese día:
Vicecomodoro O. Ritondale
Vicecomodoro W.D. Barbero
Suboficial Principal A. Rosales
Suboficial Auxiliar J. Amengual
Suboficial Mayor O. Vignolo
Suboficial Principal G.F. Roque Allende
Cabo Principal L.C. Enrique
En las últimas horas se dio a conocer la noticia sobre la subasta de cuatro históricos Boeing 707 de la Fuerza Aérea Argentina. Tres fueron comprados por una empresa norteamericana, mientras que el restante por un particular argentino.
Esta novedad, generó nostalgia en más de uno, sea o no de las Fuerzas Armadas, ya que la historia de la aviación nacional está muy ligada a este noble avión que sirvió en múltiples tareas: Avión presidencial (TC-01), de reconocimiento, transporte de tropas, de personal, avión equipado para guerra electrónica, de distracción (o diversión) y táctico.
Entre sus anécdotas, hay varias que resaltan, pero en este caso contaremos la historia de una muy particular y espectacular, el día que un 707 comandado por una tripulación argentina, evadió los más sofisticados misiles de ese entonces (1982).
La historia del 707B TC-92:
Durante la Guerra de las Malvinas, Argentina necesitaba información sobre la flota de buques enemigos que se dirigían al Teatro de Operaciones del Atlántico Sur.
El 22 de mayo de 1982, un Boeing 707B TC-92, de la Fuerza Aérea Argentina, utilizado en ese caso como “vigía” del mar, volaba a 13 mil metros de altura sobre el Atlántico Meridional, a unas 1200 millas al este de Río de Janeiro. Allí detectó la presencia de un grupo de buques británicos que procedían de la Isla Ascensión y claramente se dirigían a la zona de conflicto en Malvinas.
Boeing 707B TC-92 Fuerza Aerea Argentina
Cuando el radar del 707 detectó esta presencia, sus tripulantes dirigieron la aeronave en descenso hacía la zona de los “ecos” y de manera sorpresiva se avistó el Atlantic Conveyor, un portacontenedorer de británico, escoltado por varios buques de batalla.
Entre esa escolta, se encontraban los destructores misilisticos HMS Cardiff y HMS Bristol. El sistema de defensa de estos buques detectaron la presencia del 707 argentino, disparando un proyectil contra él.
HMS Cardiff - Sheffield Class Type 42
El piloto, el comandante Ritondale, tomó los comandos del avión, redujo al máximo la potencia de los 4 motores, desplegó frenos de aire e inició una violenta picada con viraje a la derecha. Esta magnífica, pero arriesgada maniobra, más tratandose de un Boeing 707, implicó que el misil no lograra corregir su rumbo y “pasara de largo”. Apenas terminada la maniobra, dos misiles pasaron a unos 50 metros de la nariz del avión. En total 4 misiles Sea Dart, con un costo similar al de un avion caza cada uno, fueron evadidos con exito.
Luego el comandante del vuelo, hizo la característica rasante a nivel del mar y pusieron proa en alejamiento. Una vez alejados de la cobertura de radar enemigo, comprobaron el estado del Boeing 707, y se sorprendieron al darse cuenta que no había sufrido daño alguno.
Sistema de Misiles Sea Dart
Una vez aterrizamos en Palomar, pudieron comprobar que una parte lateral del avión tenía una coloración marrón, producto de la cercanía la explosión del misil Sea Dart.
La tripulación de ese día:
Vicecomodoro O. Ritondale
Vicecomodoro W.D. Barbero
Suboficial Principal A. Rosales
Suboficial Auxiliar J. Amengual
Suboficial Mayor O. Vignolo
Suboficial Principal G.F. Roque Allende
Cabo Principal L.C. Enrique