Cuando te dicen que los Rio Platenses lo único que nos interesa es el mate y el asado no les creas. Cuando nos ponemos serios podemos hacer cosas muy importantes.
Un grupo de argentinos y uruguayos comandados por un joven ingeniero Montevideano formaron un grupo que se dedica a darle forma física a las ideas de alta tecnología. El grupo de técnicos latinos de primer nivel brinda un servicio muy especial. Construye desde cero ni más ni menos que Mega Plantas de energía solar.
Le dicen el Grupo Latino y se los disputan las grandes empresas de tecnología de punta a nivel mundial. Esta vez fueron contratados en exclusividad por la General Electric de USA que por tenerlos contratados en su plantel gano la licitación para construir la extraña planta productora de energía eléctrica usando en forma directa la energía solar de Ashalim en el desierto del Negueb en Israel.
Esta tecnología es tecnología de punta en el mundo entero. Muy pocos países tienen la capacidad de obtener energía directamente del sol a través de espejos móviles comandados por Satélite que reflejan la luz solar en la punta de una enorme torre que se encuentra en el medio de un campo de espejos.
Jacinto Duran Sánchez es un joven ingeniero nacido en Montevideo y es el director de todo el proyecto de construcción de la mega planta. Él es el que comanda al Grupo Latino, una especie de mercenarios de la alta tecnología que construye estas plantas en todo el mundo. Son unos 15 entre uruguayos y argentinos los que gerencian y dirigen los proyectos.
Se hacen responsables de toda la construcción del proyecto desde cero. El Grupo llega al sitio elegido, construye la torre, coloca los miles de espejos, pone a punto la planta, entrena a los técnicos del lugar para el mantenimiento y cuidar la calidad de la producción, como diríamos en Buenos Aires, ´´entrega la planta llave en mano´´.
Este proyecto de Israel ha sido un gran desafío para el grupo que ya construyo la planta de Mojave en USA que está produciendo energía sin parar desde hace un año con una efectividad del 60%. Esto no es poco ya que la tecnología de los paneles solares con suerte llega al 28 o 30% el problema es que no en todos lados se puede utilizar esta tecnología porque la clave está en el rendimiento.
Es bastante inusual en el medio de uno de los desiertos más inhóspitos y desolados del planeta escuchar al caer la noche un tango arrabalero y ver una rueda de mate amargo pero si, el Grupo Latino no se priva de estos placeres que solo nosotros, los de ambas márgenes del Plata conocemos.
El primer campo de espejos de la planta de Ashalim cubre casi tres millones de metros cuadrados, aproximadamente la superficie de 665 campos de fútbol. Estos rodean la torre y reflejan la luz del sol sobre una caldera colocada encima de la torre.
El agua caliente en la caldera producirá vapor sobrecalentado, que será transportado a un generador de turbina de vapor convencional a través de tuberías para producir electricidad.
La electricidad generada en Ashalim será suficiente para abastecer a 220.000 hogares con energía absolutamente limpia y evitará 110.000 toneladas de emisiones de CO2 cada año a lo largo de su vida útil. Mientras brille el sol la planta seguirá produciendo electricidad.
Pero además la energía de la planta se usara para transformar un espantoso desierto en verdes campos de producción agrícola, desalinizar el agua del Mar Rojo, crear grandes lagos de agua dulce que servirán para regar millones de árboles, bajar la temperatura media del desierto en 15 grados y hacerlo habitable. Con 35 grados de temperatura como promedio se conserva la humedad del aire y esto da inicio al régimen de lluvias creando el círculo virtuoso que todos conocemos, el que genera vida, pero al cual el hombre pos moderno le presta la más mínima atención.
El proyecto es de General Electric, en conjunto con la francesa Alstom y un fondo de inversión privado israelí que lo financia sin ayuda del estado, los que ponen la mosca digamos. La central térmica de Ashalim, construida por el Grupo Latino se inaugurará el próximo año.