Mariana Nannis no es militante, pero hace aquí un trabajo de micromilitancia impecable. ¿Por qué? Porque Mariana Nannis no sabe nada de ideologías, no tiene afiliación en la política, no entiende la correlación de fuerzas. No sabe nada de aquello que los militantes discutimos todos los días. Y no lo sabe porque nunca le interesó saberlo.
Muy bien, entonces al no saber nada de eso, Mariana Nannis es libre para sentarse en un programa de televisión y, sin quererlo ni saberlo, ponerse al frente, a la vanguardia, de la micromilitancia ciudadana.
Mariana Nannis es libre para hacerlo porque no se enrosca en una rosca que desconoce y únicamente habla de lo que los militantes del siglo XXI debemos hablar: de la política real, que son los problemas reales de los individuos realmente existentes.
Ergo, Mariana Nannis es micromilitante ciudadana. Milita desde su lugar, con lo que tiene, en defensa propia y en defensa de otros, cuyo sufrimiento registra. Y eso es todo.
Por otra parte, hay que decirlo: el hecho de que un ciudadano teóricamente no preparado para el debate político les pase el trapo a dirigentes profesionales como Patricia Bullshit y Martín Lousteau es la prueba conclusiva de que nuestra teoría es acertada.
La política de los siglos XIX y XX y toda la tradición de la Revolución burguesa de Francia han muerto. Ha empezado el siglo XXI.
Y hay otra cosa que está en evidencia: el gobierno neoliberal está para el cachetazo. Hable con quien hable, los van a atender en todas partes.
Gracias, Mariana Nannis, por decir solo lo que hay que decir. Y con ese coraje que muchas veces nos falta a algunos que somos o creemos ser muy “del palo”.