Mucha gente cuando termina de gestionar el correo con el navegador (Internet Explorer, Firefox, Opera,..) no cierra la sesión correctamente. Cierra la ventana del navegador o se dirige a otra página web a través de su página de inicio o favoritos/marcadores. Error que puede acarrear graves consecuencias.
Al entrar en cualquier servicio de correo electrónico hay que introducir un nombre de usuario y una contraseña. Ese servicio introduce un pequeño archivo (cookie) en nuestro ordenador que servirá para detectar nuestra presencia. Si por un descuido o cualquier circunstancia cerramos la ventana del navegador, al volverla abrir accederemos a la dirección de ese servicio y no será preciso introducir el nombre de usuario y contraseña porque detectará que seguimos siendo los mismos.
Aparentemente puede significar una ventaja, pero si se cierra el navegador cuando se ha terminado de gestionar el correo y nos vamos de ese ordenador, que puede ser compartido, ¿Qué pasa cuando llega otra persona y accede al mismo servicio de correo?. Que se encuentra con nuestra bandeja de entrada y toda la gestión de nuestro correo en sus manos, incluso podría modificar la contraseña y perderíamos para siempre esa dirección de correo.
La solución es tan sencilla como pulsar los enlaces salir o cerrar sesión cuando se haya terminado de gestionar el correo. Entonces la cookie que nos ha introducido anteriormente el servicio de correo dejará de estar activa.
Esto vale perfectamente para cualquier servicio web que sea preciso introducir nombre de usuario y contraseña. Con el correo sucede con más frecuencia, pero el resto de servicios web utilizan el mismo sistema.