¿Qué tarjeta gráfica necesito para jugar?
Todos nos hemos preguntado en alguna ocasión qué tarjeta gráfica necesito para jugar, una cuestión que no tiene una respuesta sencilla ya que depende de muchas cosas.
Consideraciones previas: La importancia del equilibrio
Si queremos jugar en buenas condiciones es imprescindible contar con un equipo equilibrado. De nada sirve tener un PC con una potente GTX 1070 si va a estar acompañada de un procesador Core 2 Quad Q6600, o si la fuente de alimentación no cumple con los requisitos de potencia y de amperaje.
CPU y cuello de botella
Por el principio, ¿qué es el cuello de botella producido por la CPU?
Dar respuesta a esta pregunta es algo imprescindible para poder entender el artículo. Decimos que hay cuello de botella y que el mismo lo produce la CPU de nuestro equipo cuando la misma es incapaz de ofrecer un rendimiento a la altura del resto del sistema y por tanto frena a otros componentes, impidiendo que éstos puedan desarrollar todo su potencial.
Ponemos un ejemplo sencillo. Tenemos una garrafa grande con una boca enorme capaz de mover un litro de agua por segundo, pero está conectada a través de un embudo que sólo es capaz de pasarle medio litro de agua por segundo. Vemos que hay una ineficiencia clara, en la que el segundo impide a la primera funcionar al máximo de su capacidad.
Esa analogía puede pecar de simplista pero ilustra el cuello de botella a nivel CPU de maravilla. Normalmente el componente más afectado por este tipo de cuello de botella suele ser la tarjeta gráfica, ya que depende en gran medida de las operaciones de aquella para poder trabajar a un buen nivel.
Así, si tenemos una tarjeta gráfica de última generación pero nuestro procesador no es capaz de seguir su ritmo la primera no recibirá suficientes datos por parte de aquél y quedará “parada”, ya que no puede trabajar de forma aislada e independiente, es decir, prescindiendo de la CPU.
Cosas que debemos tener muy en cuenta
Ahora que sabemos qué es el cuello de botella producido por la CPU podemos entrar a ver algunas consideraciones importantes. Debemos tener claro que responder si un procesador “X” hará cuello de botella a una tarjeta gráfica “Y” no es posible con un simple sí o un no.
Antes de empezar esta explicación quiero dejar claro que por lo general siempre tendremos algo de cuello de botella en un nivel o en otro, y no sólo porque es muy difícil montar un equipo perfectamente complementado, sino porque además las particularidades del software contribuyen a hacer que sea casi imposible.
Vamos a verlo de forma detallada. Si alguien me pregunta si un FX 8350 hará cuello de botella a una GTX 970 debería decir que en general no, que con esa combinación no tendremos problemas importantes en este sentido y que podremos aprovechar bastante bien ambos componentes.
Sin embargo no es una respuesta universal ni definitiva, ya que en algunos casos tendremos cuellos de botella. Utilizamos tres juegos como ejemplo, Battlefield 4, Starcraft 2 y Guild Wars 2. Con el primero el cuello de botella sería mínimo, gracias a que aprovecha procesadores multinúcleo y con ello compensa el menor IPC del FX 8350 comparado con CPUs Intel actuales.
Por contra, en Starcraft 2 y Guild Wars 2 sí tendríamos un cuello de botella claro. En el primero porque no utiliza más de dos núcleos y tira mucho de IPC, mientras que en el segundo se produciría porque no aprovecha adecuadamente CPUs de más de cuatro núcleos y también necesita mucho IPC, sobre todo para mantener mínimos estables y evitar picos muy bajos.
Errores comunes y como evitarlos
Tendemos a pensar que lo que importa es sobre todo la tarjeta gráfica y por ello en muchas ocasiones descuidamos el procesador, un error muy habitual que como vemos puede jugarnos una mala pasada.
Ten en cuenta que por lo general el procesador se actualiza con menor frecuencia que la tarjeta gráfica, y que su impacto en el rendimiento es muy grande y es mucho más complicado intentar mejorarlo si el mismo es insuficiente. Me explico.
Si tu tarjeta gráfica pierde fuelle en juegos puedes bajar la resolución y tocar los ajustes gráficos para hacer un apaño y conseguir fluidez, pero si el problema está en la CPU eso normalmente no basta, ya que sólo hay ciertos ajustes gráficos concretos que tienen impacto en el procesador y no consiguen milagros.
Sé lo que alguno estará pensando, puedes hacer overclock. Efectivamente es una opción, pero es compleja, entraña riesgos y de nuevo tampoco es capaz de obrar milagros.
Otro error habitual es creer que un determinado procesador nunca hará cuello de botella, como los Core i5, pero la realidad es distinta ya que como adelantamos depende mucho de cada juego. Así, hay títulos como ARMA III que son auténticos devoradores de recursos y en los que podremos tener cuello de botella incluso con dichas CPUs, y luego hay otros que simplemente están tan mal hechos que ni siquiera con el procesador más potente del mercado podremos evitar un cierto cuello de botella, como por ejemplo Watch Dogs de Ubisoft.
Notas finales
De todo lo dicho debemos sacar en claro que es inevitable tener cuello de botella entre los componentes de un PC, lo único que podemos hacer es intentar reducirlos a la mínima expresión, y para ello debemos apostar por una elección equilibrada de componentes.
Para ello es necesario saber qué pretendemos conseguir o qué esperamos de nuestro equipo. Si queremos jugar a todo lo actual en 1080p con garantías podemos decir que en general lo mejor es apostar por un procesador Intel Haswell Core i5 o superior y una tarjeta gráfica tipo GTX 970 o R9 390.
Por contra si queremos jugar a 720p podríamos funcionar sin problemas con un Core i3 Haswell o superior y una GTX 750 TI o una R7 370.
Ambos ejemplos son dos equipos que estarían compensados tanto a nivel CPU como GPU, aunque eso no implica como anticipamos que no vayan a sufrir cuellos de botella, sino que los mismos serán mínimos, que en general disfrutaremos de un buen rendimiento y que estarán bien aprovechados.
¿Qué procesador es el mínimo recomendable para cada tarjeta gráfica?
Diferentes niveles de cuello de botella
Antes de nada quiero dejar clara una cosa que parece que no se entendió bien en el artículo anterior, y es que hay muchos niveles de cuello de botella dentro de un mismo tipo, y los mismos se ordenan y diferencian en función de su gravedad.
Con esto quiero decir que tener un cuello de botella por culpa de la CPU puede ser normal y de hecho ocurre incluso en equipos equilibrados, pero no es lo mismo que éste sea leve y aceptable o que sea grave y por tanto llegue a perjudicar nuestra experiencia de uso.
Un claro ejemplo de cuello de botella aceptable puede ser el que se produce con un Core i5 2500K y un Core i5 6600K con ciertas tarjetas gráficas, como por ejemplo las GTX 980-GTX 1060-RX 480. Con el Core i5 podemos perder de media entre 2 y 15 FPS, pero en todo caso tendremos medias de fotogramas por segundo y una estabilidad que nos permitirán jugar sin problema.
Sin embargo un caso de cuello de botella que debemos evitar a toda costa sería el que tendríamos por ejemplo al utilizar un Core i3 2100 con cualquiera de las tres gráficas anteriores, ya que no lograremos aprovecharlas en absoluto y tendremos tasas de fotogramas por segundo bastante flojas, aunque tampoco llegarán a impedirnos jugar.
Finalmente podemos distinguir un tercer cuello de botella, que es aquél que llega a ser tan grande que aunque tengamos una tarjeta gráfica impresionante nos impedirá jugar con un mínimo de fluidez a una gran cantidad de juegos. Este sería el caso por ejemplo de unir por ejemplo una GTX 980 TI o una GTX 1070 con un Pentium serie 2000, 3000 o 4000.
¿Qué procesador con qué tarjeta gráfica?
Antes de nada quiero dejar claro que es imposible hacer una recomendación con absoluta precisión por un hecho muy simple, cada juego tiene unos requisitos concretos y por tanto aprovecha mejor o peor un tipo determinado de procesador.
Un ejemplo sencillo lo tenemos en la mayoría de juegos anteriores a 2012, que funcionan sin problemas con procesadores Core 2 Duo o superiores a frecuencias 3 GHz, mientras que otros títulos más actuales como GTA V necesitan sí o sí cuatro hilos mínimo y un buen IPC (Sandy Bridge o procesadores FX de segunda generación) para conseguir un buen rendimiento.
Por otro lado también hay que tener en cuenta que algunos juegos (muy pocos) aprovechan más de cuatro núcleos, pero hoy por hoy lo que manda una vez que llegamos a ese mínimo es el IPC, es decir, el rendimiento bruto por núcleo, y en este sentido Intel saca una gran ventaja a AMD, cosa que esperamos se resuelva o al menos se acorte considerablemente con la llegada de ZEN.
Sin más preámbulos entramos con las recomendaciones concretas. Tened en cuenta que vamos a hablar de un mínimo para evitar cuellos de botella problemáticos, pero que son aproximados y hay muchas variaciones como hemos indicado anteriormente.
Tarjetas gráficas de gama baja
En este grupo tenemos todas aquellas que empiezan a partir de una GT 740 con GDDR5-Radeon HD 7750 y llegan hasta una RX 460 o GTX 950.
El mínimo para estas tarjetas gráficas es un procesador Core i3 serie 2000, un FX serie 4300 o un Athlon X4 serie 800.
Tarjetas gráficas de gama media
Dentro de este grupo tenemos todos los modelos que van desde un GTX 770-Radeon HD 7950 y sus equivalentes más actuales, como las GTX 960 y R9 280, hasta las GTX 980-GTX 1060 y RX 470-RX 480.
El mínimo recomendable es un Core i3 6100, un Core i5 2500 o un FX 6350 de AMD.
Tarjetas gráficas de gama alta
Es una categoría en la que tenemos soluciones gráficas como las GTX 1070, GTX 1080 y las Radeon Fury X. Son tarjetas muy potentes y necesitan procesadores que puedan aguantar el tipo.
El mínimo recomendable es un Core i5 4460 o un FX 8370.
Notas finales
Como hemos dicho en ocasiones anteriores a la hora de ampliar un equipo es imprescindible buscar un buen equilibrio de componentes si queremos tener una buena experiencia de uso, sobre todo en juegos, máxime con la mala costumbre que han tomado buena parte de los desarrolladores de hacer malos ports a PC y de no optimizar en absoluto.
Os recuerdo que hoy por hoy no vale la pena invertir en un procesador superior al Core i7 6700K, al menos en equipos para jugar, ya que sus cuatro núcleos y ocho hilos son junto a su alto IPC más que suficiente para mover cualquier cosa, y todo lo que está por encima de él no nos compensará en relación rendimiento-gasto.
También debemos tener muy en cuenta el tema de la fuente de alimentación, ya que como hemos anticipado debe cumplir con los requisitos mínimos de cada tarjeta gráfica, o estar un poco por encima si tenemos pensado hacer overclock, si utilizamos varias unidades de disco y luces LED o si tenemos montado un sistema de refrigeración muy complejo.
¿Qué fuente necesito para las principales tarjetas gráficas?
Gama baja
Agrupamos en esta gama todas aquellas tarjetas que aunque son suficientes para jugar en 1080p ofrecen un rendimiento bastante ajustado y tienen un consumo por lo general muy reducido, de manera que resultan idóneas como actualización de equipos antiguos o en renovaciones con presupuestos bajos.
Ojo, no confundáis esta clasificación con una gama baja general, ya que la hemos aplicado sólo a tarjetas gráficas que sirven realmente para jugar, excluyendo el resto. Si hay duda sobre este tema podéis preguntar en los comentarios.
Soluciones gráficas NVIDIA:
GeForce GTX 750ti – 18A y fuente de 350W.
GeForce GTX 750 – 16A y fuente de 300W.
GeForce GTX 740 – 16A y fuente de 300W (1 x 6 pines la versión con GDDR5).
Soluciones gráficas AMD:
Radeon R7 260X – 19A y fuente de 450W (1 x 6 pines).
Radeon HD 7790 – 21A y fuente de 450W (1 x 6 pines).
Radeon HD 7770 – 19A y fuente de 450W (1 x 6 pines).
Radeon HD 7750 – 16A y fuente de 400W.
Gama media
En este grupo se encuadran una gran cantidad de soluciones que normalmente cuestan entre los 125 euros y los 300 euros, ya que hay modelos que aunque son muy dispares en rendimiento no merecen ser encasillados dentro de la gama baja, como por ejemplo las RX 460 o las GTX 1050.
Para que no resulte un listado excesivamente largo hemos seleccionado los modelos más actuales y utilizados, obviando aquellos que ya tienen demasiados años encima.
Soluciones gráficas NVIDIA:
GeForce GTX 1060 – 20A y fuente de 400W (1 x 6 pines).
GeForce GTX 970 – 28A y fuente de 500W (2 x 6 pines).
GeForce GTX 1050 TI – 16A y fuente de 350W (1 x 6 pines).
GeForce GTX 1050 – 16A y cualquier fuente de 300W.
GeForce GTX 960 – 20A y fuente de 400W (1 x 6 pines).
GeForce GTX 950 – 19A y fuente de 350W (1 x 6 pines).
Soluciones gráficas AMD:
Radeon RX 480 – 30A y fuente de 500W (1 x 8 pines).
RX 470 – 28A y fuente de 450W (1 x 6 pines).
RX 460 – 18A y fuente de 380W.
Radeon R9-380 – 28A y fuente de 500W (2 x 6 pines).
Radeon R9-370 – 17A y fuente de 450W (1 x 6 pines).
Radeon R9-285 – 25A y fuente de 500W (2 x 6 pines).
Radeon R9-280X – 30A y fuente de 550W (1 x 6 pines 1 x 8 pines).
Radeon R9-280 – 25A y fuente de 500W (1 x 6 pines 1 x 8 pines).
Radeon R9-270X – 24A y fuente de 500W (2 x 6 pines).
Gama alta
Podemos incluir en este grupo aquellas soluciones que ofrecen un nivel de rendimiento muy alto y que permiten por tanto jugar sin problemas incluso en resoluciones muy altas, consiguiendo una buena tasa de fotogramas por segundo.
Su precio habitual ronda entre los 350 y los 800 euros.
Soluciones gráficas NVIDIA:
GeForce GTX 1080 – 32A y fuente de 500W (1 x 8 pines).
GeForce GTX 1070 – 30A y fuente de 500W (1 x 8 pines).
GeForce GTX TITAN X – 38A y fuente de 600W (1 x 6 pines 1 x 8 pines).
GeForce GTX 980 TI – 38A y fuente de 600W (1 x 6 pines 1 x 8 pines).
GeForce GTX 980 – 30A y fuente de 500W (2 x 6 pines).
Soluciones gráficas AMD:
Radeon R9 Fury X – 34A y fuente de 600W (2 x 8 pines).
Radeon R9 Fury – 33A y fuente de 600W (2 x 8 pines).
Radeon R9 Nano – 28A y fuente de 550W (1 x 8 pines).
Radeon R9-390X – 31A y fuente de 550W (1 x 6 pines 1 x 8 pines).
Radeon R9-390 – 30A y fuente de 550W (1 x 6 pines 1 x 8 pines).
Notas finales
Antes de acabar queremos matizar que las especificaciones de alimentación que os hemos dejado son las mínimas recomendadas para un funcionamiento seguro y óptimo, y se ajustan a los modelos de referencia.
Esto quiere decir que es posible que las versiones con overclock y/o con sistemas de iluminación y disipación avanzados tengan unas necesidades de alimentación mayores, así que en caso de duda consultad con el fabricante antes de correr riesgos.
Cada modelo concreto también puede necesitar un mayor o menor número de conectores de alimentación adicionales, pero normalmente lo indican de forma clara así que no tiene mayor complicación, sólo debéis revisar las especificaciones de la tarjeta antes de comprarla.
¿Qué tarjeta gráfica debo elegir?
Ahora que tenemos las cosas claras podemos pasar al siguiente punto, las recomendaciones concretas. Partimos de la base de que nuestro equipo tiene un procesador y una fuente lo bastante potentes como para mantener sin problemas a cada tarjeta gráfica que vamos a recomendar, y que a su vez disponen de un mínimo de 8 GB de RAM, requisito imprescindible para que nos funcionen sin problemas todos los juegos actuales.
Para que esta guía sea fácil de interpretar y no se complica en exceso os vamos a dejar un listado con las resoluciones actuales más habituales y las tarjetas gráficas que deberíamos elegir en función de nuestro presupuesto. Tened presente que cada elección se ha llevado a cabo priorizando la relación precio-prestaciones de cada modelo, evitando por tanto los excesos innecesarios y limitándonos a soluciones actuales.
Resoluciones de 1.600 x 900 píxeles e inferiores
En este punto se incluyen también resoluciones tan populares como 1.366 x 768 y 1.280 x 720 píxeles. Son niveles muy asequibles y lo cierto es que nos basta con una solución gráfica económica para poder jugar sin problemas con calidades máximas o casi máximas, es decir, de menos de 100 euros.
El nivel óptimo en estos casos lo alcanzamos con las Radeon RX 460, RX 560 (ambas en sus versiones de 2 GB) y GTX 1050, aunque las soluciones de NVIDIA tienen un precio ligeramente superior que no llega a compensar la diferencia de rendimiento jugando a estas resoluciones así que os recomendamos optar por las alternativas de AMD.
Con soluciones inferiores como las GT 1030 y las RX 550 también podremos disfrutar de una buena experiencia, sobre todo en resoluciones 720p, pero la diferencia de precio con las RX 460 y RX 560 es mínima, así que os recomendamos que paséis directamente de ellas y que invirtáis un poco más para haceros con éstas.
Resoluciones de 1.920 x 1.080 píxeles
Es el gran estándar a día de hoy por su buen equilibrio entre calidad de imagen, requisitos de hardware y coste de los componentes y accesorios para disfrutar de dicha resolución (tarjeta gráfica, monitor…).
Cuando nos situamos en este nivel tenemos diferentes opciones y la elección no es nada sencilla, ya algunas tarjetas gráficas ofrecen un rendimiento superior a otras en juegos concretos. Con todo apostaremos por el equilibrio, es decir por elegir aquellas opciones que ofrecen el mejor rendimiento medio en la mayoría de juegos actuales.
Con esto en mente podemos decir con total confianza que el nivel óptimo lo alcanzamos con las Radeon RX 470-570 de 4 GB de GDDR5 y las GTX 1060 de 3 GB de GDDR5. Ambas se pueden encontrar por precios que van de los 200 euros en el caso de las primeras hasta los 220 euros en el caso de las segundas.
Resoluciones de 2.560 x 1.440 píxeles
Estamos ante una resolución que marca un punto intermedio entre la Full HD y la UHD. Eleva bastante el listón frente a la anterior, tanto en requisitos como en calidad de imagen, aunque resulta asequible y podemos optar por ella si tenemos un presupuesto medio.
Al igual que el caso anterior la elección no es para nada sencilla, pero manteniendo el mismo criterio podemos decir que el nivel óptimo en relación precio-prestaciones lo tenemos en las Radeon RX 480-580 de 8 GB de GDDR5 y las GTX 1060 de 6 GB de GDDR5. Las primeras rondan los 260 euros y la segundas se pueden conseguir desde 270 euros.
Esas mismas tarjetas también ofrecerían una buena experiencia en resoluciones ultrapanorámicas, como por ejemplo 2.560 x 1.080 píxeles.
Resoluciones de 3.840 x 2.160 píxeles
Es lo que conocemos popularmente como 4K o UHD (Ultra HD). Esta resolución es muy exigente, sobre todo si queremos mantener los ajustes de los juegos en calidad ultra sin perder fluidez.
Marca una diferencia muy grande a nivel de calidad gráfica, pero implica un coste muy alto y no sólo por el precio de los componentes fundamentales (tarjeta gráfica y procesador), sino también por el monitor, que debe tener una tasa mínima de refresco de 60 Hz.
El nivel óptimo en relación precio-prestaciones lo tenemos en las GTX 1080 con 8 GB de GDDR5X de NVIDIA, ya que son capaces de ofrecer un excelente rendimiento y mantener tasas de FPS muy buenas sin tener que reducir la calidad gráfica en la mayoría de los casos. Se encuentran a partir de los 550 euros.
AMD todavía no ha lanzado ninguna solución gráfica de nueva generación que resulte óptima para mover juegos en 4K, así que seguimos a la espera de la Radeon RX Vega, una tarjeta que en teoría posicionará entre la GTX 1080 y la GTX 1080 TI.
Las mejores tarjetas gráficas del mercado (Julio 2017)
Gama básica
En esta categoría podemos encontrar soluciones gráficas que nos permiten jugar en resoluciones 1080p sin problemas con calidades medias, altas o incluso ultra en algunos casos, siempre dependiendo de las exigencias concretas de cada título.
Son una buena opción para presupuestos ajustados y procesadores como los Core i3 series 4000 e inferiores y los FX 4300 e inferiores. Estos son los modelos que os recomendamos:
Sapphire RX 460 con 2 GB de GDDR5
- 896 shaders.
- 56 unidades de textura.
- 16 unidades de rasterizado.
- Bus de 128 bits.
- GPU a 1.216 MHz.
- 2 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.
EVGA GeForce GTX 1050 SC Gaming con 2 GB de GDDR5
- 640 shaders.
- 40 unidades de textura.
- 32 unidades de rasterizado.
- Bus de 128 bits.
- GPU a 1.417 MHz/1.531 MHz.
- 2 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.
Recomendaciones alternativas: GTX 1050 2 GB de MSI y RX 560 con 4 GB de Sapphire.
Gama media
Subimos un escalón y nos encontramos en una gama donde se encuentran las mejoras tarjetas gráficas para mover cualquier cosa en 1080p y calidades máximas. Con las tarjetas gráficas que veremos a continuación también podemos jugar en 1440p manteniendo calidades máximas en la mayoría de los casos.
Son las mejores tarjetas gráficas para aquellos que busquen una relación calidad-precio ajustada al máximo y tengan procesadores Core i3 6000-Core i5 2000 o superiores, y FX 6300 o superiores.
MSI GTX 1050 TI AERO ITX OC con 4 GB de GDDR5
- 768 shaders.
- 48 unidades de textura.
- 32 unidades de rasterizado.
- Bus de 128 bits.
- GPU a 1.341 MHz/1.455 MHz.
- 4 GB de GDDR5 a 7 GHz.
Sapphire Pulse Radeon RX 570 Lite con 4 GB GDDR5
- 2.048 shaders.
- 128 unidades de textura.
- 32 unidades de rasterizado.
- Bus de 256 bits.
- GPU a 1.244 MHz.
- 4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.
- Requiere conector de 6 pines.
Sapphire Pulse Radeon RX 580 4 GB GDDR5
- 2.304 shaders.
- 144 unidades de textura.
- 32 unidades de rasterizado.
- Bus de 256 bits.
- GPU a 1.366 MHz.
- 4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.
- Requiere conector de 8 pines.
Recomendación alternativa: Sapphire Pulse Radeon RX 580 Lite con 8 GB GDDR5
EVGA GeForce GTX 1060 Gaming con 3 GB GDDR5
- 1.152 shaders.
- 72 unidades de textura.
- 48 unidades de rasterizado.
- Bus de 192 bits.
- GPU a 1.506 MHz/1.708 MHz.
- 3 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
- Requiere conector de 6 pines.
EVGA GeForce GTX 1060 Gaming con 6 GB GDDR5
- 1.280 shaders.
- 80 unidades de textura.
- 48 unidades de rasterizado.
- Bus de 192 bits.
- GPU a 1.506 MHz/1.708 MHz.
- 6 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
- Requiere un conector de 6 pines.
Gama alta
Para terminar nos centramos en una gama que recoge los modelos más potentes del mercado. Estas soluciones son las mejores tarjetas gráficas para jugar en resoluciones 1440p y 2160p, ambas conocidas popularmente como 2K y 4K.
Si queremos sacarles el máximo partido es recomendable tener como mínimo procesadores como el Core i5 2500K o el FX 8300.
EVGA GeForce GTX 1070 SC ACX 3.0 Black Edition con 8 GB de GDDR5
- 1.920 shaders.
- 120 unidades de textura.
- 64 unidades de rasterizado.
- Bus de 256 bits.
- GPU a 1.594 MHz-1.784 MHz.
- 8 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
- Requiere un conector de 8 pines.
MSI GTX 1080 Armor OC con 8 GB de GDDR5X
- 2.560 shaders.
- 160 unidades de textura.
- 64 unidades de rasterizado.
- Bus de 256 bits.
- GPU a 1.657 MHz/1.797 MHz.
- 8 GB de GDDR5X a 10 GHz efectivos.
- Requiere un conector de 8 pines y otro de 6 pines.
GIGABYTE Geforce GTX 1080 Ti Gaming OC con 11 GB de GDDR5X
- 3.584 shaders.
- 224 unidades de textura.
- 88 unidades de rasterizado.
- Bus de 352 bits.
- GPU a 1.544 MHz/1.657 MHz.
- 11 GB de GDDR5X a 11 GHz efectivos.
- Requiere dos conectores de 8 pines.