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Crisis de Liderazgo Político – Argentina sufre una grave crisis de liderazgo. No es casualidad de la calidad, idoneidad, honestidad y responsabilidad de nuestros gobernantes y sus colaboradores ha caído estrepitosamente, desde Alfonsín en 1983 hasta los Kirchner en 2012.
Acumulación de errores – Los graves errores y desaciertos de estos sucesivos gobiernos han derivado en la cuasi-destrucción del Estado Nacional Soberano que ha sido erosionado hasta convertirse en el actual Estado Administrador Colonial.
Mecanismos electorales viciados – En gran medida, ello es resultado de los mecanismos a través de los cuales los ciudadanos argentinos se transforman en Gobernantes que ocupan los puestos clave dentro del Estado. Estos mecanismos han quedado totalmente subordinados a las fuerzas del dinero. El dinero NO es democrático, con lo que la supuesta “democracia” en la Argentina (y en casi todo el continente centro y sudamericano) no es tal, sino un sistema de explotación y expoliación del pueblo trabajador, de características profundamente antidemocráticas y regresivas.
Necesitamos neutralizar el encumbramiento de minorías poderosas locales y extranjeras en los resortes del Poder Nacional – gobierno, medios de difusión, entidades sociales. Esto se ha logrado mayormente a través del Poder del Dinero que logra imponer debates y discursos “políticamente correctos” que rara vez o nunca abordan la raíz de los problemas nacionales. Estas minorías ejercen un esquema de violenta discriminación contra la vasta mayoría del Pueblo trabajador.
Resulta imperioso fortalecer, equilibrar y sanear los tres Poderes del Estado hoy infectados por la más grosera corrupción en todos sus niveles;
Promover una Reforma del Sistema Político que rompa con el monopolio del poder político en manos de los partidos políticos, para devolvérselo a las organizaciones intermedias de la Comunidad, que son mucho más representativas, creativas y constructivas.
Reforma Constitucional: En una primera etapa, regresar a la Constitución Nacional de 1949 representaría un salto cualitativo enorme por cuanto la misma defiende de manera taxativa los derechos del Pueblo Trabajador y de los menores de edad.