INFORMACION :
Playa de Omaha fue el nombre en clave de unos de los principales puntos de desembarco de la invasión aliada de la Francia ocupada por los alemanes en los desembarcos de Normandía del 6 de junio de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial.
La playa estaba situada en la costa norte de Francia, frente al Canal de la Mancha, y tenía 8 km de longitud, extendiéndose desde el este de Sainte-Honorine-des-Pertes hasta el oeste de Vierville-sur-Mer. Era necesario un desembarco en este lugar para poder enlazar los desembarcos británicos del este con el desembarco estadounidense del oeste, asegurando así la costa de Normandía. Tomar Omaha sería responsabilidad de las tropas del Ejército de los Estados Unidos, y el transporte marítimo de estas tropas fue proporcionado por la Armada de los Estados Unidos y elementos de la Marina Real Británica.
El día D, la 29ª División de Infantería, a la que se unieron ocho compañías de Rangers estadounidenses redirigidas desde Pointe du Hoc, asaltaría la mitad oeste de la playa. A la 1ª División de Infantería, endurecida por la batalla, se le asignó la mitad este. Las oleadas de ataques iniciales, consistentes en tanques, fuerzas de infantería y zapadores, se planeó cuidadosamente para reducir las defensas costeras y permitir la llegada de los barcos grandes para las siguientes oleadas. El objetivo principal en Omaha era asegurar una cabeza de playa de unos ocho kilómetros de profundidad, entre Port-en-Bessin y el río Vire, conectando con los desembarcos británicos en la playa de Gold, al este, y alcanzando la zona de Isigny al oeste para conectar con el VII Cuerpo, que desembarcaría en la playa de Utah. Para enfrentarse a los desembarcos estaba la experimentada 352ª División de Infantería. Desplegados en puestos fortificados por la costa, la estrategia alemana se basó en defender cualquier asalto por vía marítima en la línea de costa.
El día D, en Omaha, poco transcurrió como se había planeado. Dificultades en la navegación provocaron que, a lo largo del día, la mayoría de las lanchas de desembarco no alcanzaran sus objetivos. Las defensas eran inesperadamente fuertes e infligieron numerosas bajas en las tropas estadounidenses en cuanto estas desembarcaban. Bajo un fuego intenso, los zapadores avanzaron con dificultad para eliminar los obstáculos de la playa, causando que los desembarcos posteriores se acumularan en los pocos canales que se habían despejado. Debilitadas por las bajas recibidas nada más desembarcar, las tropas asaltantes supervivientes no pudieron despejar las salidas de la playa, fuertemente defendidas, causando más problemas y sus consiguientes retrasos para los desembarcos posteriores. Finalmente se consiguieron pequeñas penetraciones por grupos de supervivientes que llevaron a cabo asaltos improvisados, escalando los acantilados entre los puntos mejor defendidos. Al final del día se habían ganado dos pequeñas posiciones seguras aisladas que, contra las defensas más débiles de tierra adentro, se aprovecharon posteriormente para conseguir los objetivos originales del día D durante los días siguientes.
“El Día más largo del Siglo” o “El Día D”, inició la mañana del seis de junio de 1944, al ponerse en marcha la operación “Overlord”. Alrededor de 300 mil soldados al mando del general estadounidense Dwight Eisenhower, desembarcaron en las costas de Normandía con el objetivo de acabar de una vez por todas con la pesadilla nazi, la cual había cobrado ya millones de vidas inocentes enarbolando la bandera del antisemitismo. Para entonces, los ejércitos rusos habían recuperado la parte de su territorio que Adolfo Hitler había invadido en el intento por realizar su sueño imperialista. Pero se hacía necesario dar el golpe definitivo, y los gobiernos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos tomaron el asunto en sus manos.
La movilización militar emprendida, fue hasta entonces la más grande de la historia; participaron miles de soldados y paracaidistas además de otros millares de técnicos aéreos... Barcos, vehículos de guerra, barreminas, todo lo necesario para el ataque que escribiría uno de los episodios más sangrientos. Al recibir la voz de salida por parte del general Eisenhower, el enorme ejército con sus pertrechos de guerra inició la travesía con el objetivo de cruzar el Canal de la Mancha. Eran las 6:31 de la mañana del seis de junio de 1944, cuando en medio de un silencio increíble si se considera lo numerosa de la movilización, empezaron a desembarcar los soldados en las playas de Utah, al oeste de Omaha. Además, por las costas de Sword, Juno y Gold, tomaron tierra las tropas anglocanadienses. Testimonios de los sobrevivientes han revelado que la lucha fue sangrienta y atroz desde el primer momento, pues los ejércitos alemanes dieron batalla, aunque tuvieron luego que replegarse para formar dos líneas de defensa en espera de refuerzos... Refuerzos que no llegaron, mientras que las horas de hacían inmensamente largas y angustiantes.
Al parecer, las noticias de la invasión llegaron varias horas después a oídos de Hitler, quien se encontraba durmiendo en su refugio de Berchtesgaden. El mariscal Von Rundstedt había llegado tan pronto como pudo a dar aviso al Fuhrer, pero sus órdenes habían sido claras: no deseaba ser molestado bajo ninguna circunstancia. Quizá por lo inesperado del ataque, o por la falta de una estrategia a seguir sin las órdenes de Hitler, las tropas alemanas actuaron con una descoordinación evidente. El jefe de operaciones en el frente occidental alemán festejaba ese día su onomástico con su familia y el general Friedrich Dollman, irónicamente, se hallaba a muchos kilómetros de distancia dirigiendo un simulacro de rechazo contra tropas invasoras. Esa misma noche, los ejércitos aliados reportaron haber tomado los objetivos previstos en lo que fue el día más largo.
Durante los meses siguientes, los bombardeos se sucedieron uno a otro, los enfrentamientos siguieron y el saldo fue aterrador con cifras de cientos de miles de muertos en combate.
Sin embargo, “El Día D” o “El Día más largo del Siglo”, se recuerda como el símbolo de la liberación europea del yugo nazi. Ese día inició la debacle del terror nazi.
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Playa de Omaha fue el nombre en clave de unos de los principales puntos de desembarco de la invasión aliada de la Francia ocupada por los alemanes en los desembarcos de Normandía del 6 de junio de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial.
La playa estaba situada en la costa norte de Francia, frente al Canal de la Mancha, y tenía 8 km de longitud, extendiéndose desde el este de Sainte-Honorine-des-Pertes hasta el oeste de Vierville-sur-Mer. Era necesario un desembarco en este lugar para poder enlazar los desembarcos británicos del este con el desembarco estadounidense del oeste, asegurando así la costa de Normandía. Tomar Omaha sería responsabilidad de las tropas del Ejército de los Estados Unidos, y el transporte marítimo de estas tropas fue proporcionado por la Armada de los Estados Unidos y elementos de la Marina Real Británica.
El día D, la 29ª División de Infantería, a la que se unieron ocho compañías de Rangers estadounidenses redirigidas desde Pointe du Hoc, asaltaría la mitad oeste de la playa. A la 1ª División de Infantería, endurecida por la batalla, se le asignó la mitad este. Las oleadas de ataques iniciales, consistentes en tanques, fuerzas de infantería y zapadores, se planeó cuidadosamente para reducir las defensas costeras y permitir la llegada de los barcos grandes para las siguientes oleadas. El objetivo principal en Omaha era asegurar una cabeza de playa de unos ocho kilómetros de profundidad, entre Port-en-Bessin y el río Vire, conectando con los desembarcos británicos en la playa de Gold, al este, y alcanzando la zona de Isigny al oeste para conectar con el VII Cuerpo, que desembarcaría en la playa de Utah. Para enfrentarse a los desembarcos estaba la experimentada 352ª División de Infantería. Desplegados en puestos fortificados por la costa, la estrategia alemana se basó en defender cualquier asalto por vía marítima en la línea de costa.
El día D, en Omaha, poco transcurrió como se había planeado. Dificultades en la navegación provocaron que, a lo largo del día, la mayoría de las lanchas de desembarco no alcanzaran sus objetivos. Las defensas eran inesperadamente fuertes e infligieron numerosas bajas en las tropas estadounidenses en cuanto estas desembarcaban. Bajo un fuego intenso, los zapadores avanzaron con dificultad para eliminar los obstáculos de la playa, causando que los desembarcos posteriores se acumularan en los pocos canales que se habían despejado. Debilitadas por las bajas recibidas nada más desembarcar, las tropas asaltantes supervivientes no pudieron despejar las salidas de la playa, fuertemente defendidas, causando más problemas y sus consiguientes retrasos para los desembarcos posteriores. Finalmente se consiguieron pequeñas penetraciones por grupos de supervivientes que llevaron a cabo asaltos improvisados, escalando los acantilados entre los puntos mejor defendidos. Al final del día se habían ganado dos pequeñas posiciones seguras aisladas que, contra las defensas más débiles de tierra adentro, se aprovecharon posteriormente para conseguir los objetivos originales del día D durante los días siguientes.
“El Día más largo del Siglo” o “El Día D”, inició la mañana del seis de junio de 1944, al ponerse en marcha la operación “Overlord”. Alrededor de 300 mil soldados al mando del general estadounidense Dwight Eisenhower, desembarcaron en las costas de Normandía con el objetivo de acabar de una vez por todas con la pesadilla nazi, la cual había cobrado ya millones de vidas inocentes enarbolando la bandera del antisemitismo. Para entonces, los ejércitos rusos habían recuperado la parte de su territorio que Adolfo Hitler había invadido en el intento por realizar su sueño imperialista. Pero se hacía necesario dar el golpe definitivo, y los gobiernos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos tomaron el asunto en sus manos.
La movilización militar emprendida, fue hasta entonces la más grande de la historia; participaron miles de soldados y paracaidistas además de otros millares de técnicos aéreos... Barcos, vehículos de guerra, barreminas, todo lo necesario para el ataque que escribiría uno de los episodios más sangrientos. Al recibir la voz de salida por parte del general Eisenhower, el enorme ejército con sus pertrechos de guerra inició la travesía con el objetivo de cruzar el Canal de la Mancha. Eran las 6:31 de la mañana del seis de junio de 1944, cuando en medio de un silencio increíble si se considera lo numerosa de la movilización, empezaron a desembarcar los soldados en las playas de Utah, al oeste de Omaha. Además, por las costas de Sword, Juno y Gold, tomaron tierra las tropas anglocanadienses. Testimonios de los sobrevivientes han revelado que la lucha fue sangrienta y atroz desde el primer momento, pues los ejércitos alemanes dieron batalla, aunque tuvieron luego que replegarse para formar dos líneas de defensa en espera de refuerzos... Refuerzos que no llegaron, mientras que las horas de hacían inmensamente largas y angustiantes.
Al parecer, las noticias de la invasión llegaron varias horas después a oídos de Hitler, quien se encontraba durmiendo en su refugio de Berchtesgaden. El mariscal Von Rundstedt había llegado tan pronto como pudo a dar aviso al Fuhrer, pero sus órdenes habían sido claras: no deseaba ser molestado bajo ninguna circunstancia. Quizá por lo inesperado del ataque, o por la falta de una estrategia a seguir sin las órdenes de Hitler, las tropas alemanas actuaron con una descoordinación evidente. El jefe de operaciones en el frente occidental alemán festejaba ese día su onomástico con su familia y el general Friedrich Dollman, irónicamente, se hallaba a muchos kilómetros de distancia dirigiendo un simulacro de rechazo contra tropas invasoras. Esa misma noche, los ejércitos aliados reportaron haber tomado los objetivos previstos en lo que fue el día más largo.
Durante los meses siguientes, los bombardeos se sucedieron uno a otro, los enfrentamientos siguieron y el saldo fue aterrador con cifras de cientos de miles de muertos en combate.
Sin embargo, “El Día D” o “El Día más largo del Siglo”, se recuerda como el símbolo de la liberación europea del yugo nazi. Ese día inició la debacle del terror nazi.
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