Tengo que empezar por decir que sé muy poco de esta película, y no debo disculparme por este hecho ya que muy poca gente sabe algo de esta película y muy probablemente nadie sepa mucho. La información que hay es muy escasa e imprecisa; la mayoría son leyendas y suposiciones.
Lo que se sabe es que fue dirigida por Hans Backovic en 1971 y fue proyectada (en público) solamente una vez, en su premiere en el Festival de Sitges de ese mismo año. En esa primer proyección los espectadores entraron en un frenesí salvaje, donde hubieron algunos muertos y varios heridos. La historia oficial indica un accidente de proyección y un incendio que provocaron la histeria del público; algunos que pretenden haber entrevistado a los sobrevivientes del desastre dicen que la sangre se podía oler desde la sala de proyección. Hubo quienes hablaron de locura y hasta de canibalismo.
Hans Backovic, es sabido, exploraba los límites de la afectación del público y, según algún crítico, "abusaba de la confianza del espectador". También se sabe que luego del incidente de la premiére, Backovic se recluyó obsesionado con su propia película para luego saltarse la tapa de los sesos de un tiro.
Katja Backovic, su mujer, apenas se limitó a declarar que los productores de esta película eran "productores de dolor y de destrucción". Lógicamente, se murmura de un pacto de Backovic con el diablo.
En resumidas cuentas, la fama de La Fin Absolue Du Monde es que provoca una locura violenta en aquellos que la ven. Se dice que es más que una película, que su influencia es fatal, que querer verla en un suicidio. Yo pude apenas ver unos cuantos segundos.
En el 2005, el maestro John Carpenter produjo y dirigió un capítulo para la serie de televisión "Maestros del Horror", al que se llamó Cigarette Burns (quemaduras de cigarrillo) y en el que se homenajea esta abominable película de Hans Backovic. El fotograma que ilustra esta reseña está extraído del capítulo de Carpenter, ya que el material relacionado a La Fin Absolue Du Monde ha sido perseguido y destruído casi en su totalidad.
Circulan, claro, algunas copias prácticamente inconseguibles; pero quién sabe si son fieles a su original.

Lo que se sabe es que fue dirigida por Hans Backovic en 1971 y fue proyectada (en público) solamente una vez, en su premiere en el Festival de Sitges de ese mismo año. En esa primer proyección los espectadores entraron en un frenesí salvaje, donde hubieron algunos muertos y varios heridos. La historia oficial indica un accidente de proyección y un incendio que provocaron la histeria del público; algunos que pretenden haber entrevistado a los sobrevivientes del desastre dicen que la sangre se podía oler desde la sala de proyección. Hubo quienes hablaron de locura y hasta de canibalismo.
Hans Backovic, es sabido, exploraba los límites de la afectación del público y, según algún crítico, "abusaba de la confianza del espectador". También se sabe que luego del incidente de la premiére, Backovic se recluyó obsesionado con su propia película para luego saltarse la tapa de los sesos de un tiro.
Katja Backovic, su mujer, apenas se limitó a declarar que los productores de esta película eran "productores de dolor y de destrucción". Lógicamente, se murmura de un pacto de Backovic con el diablo.
En resumidas cuentas, la fama de La Fin Absolue Du Monde es que provoca una locura violenta en aquellos que la ven. Se dice que es más que una película, que su influencia es fatal, que querer verla en un suicidio. Yo pude apenas ver unos cuantos segundos.
En el 2005, el maestro John Carpenter produjo y dirigió un capítulo para la serie de televisión "Maestros del Horror", al que se llamó Cigarette Burns (quemaduras de cigarrillo) y en el que se homenajea esta abominable película de Hans Backovic. El fotograma que ilustra esta reseña está extraído del capítulo de Carpenter, ya que el material relacionado a La Fin Absolue Du Monde ha sido perseguido y destruído casi en su totalidad.
Circulan, claro, algunas copias prácticamente inconseguibles; pero quién sabe si son fieles a su original.