Falsos mitos paranormales
Ahí va una lista de los cinco mitos más comúnmente extendidos en el ámbito de lo paranormal, la criptozoología, los lugares enigmáticos y el fenómeno OVNI. Episodios que han sido demostrados como falsos por la comunidad científica y que son conocidos por la mayoría de la gente, lo que demuestra la exitosa campaña de intoxicación que sus creadores pusieron en marcha.
Triángulo de las Bermudas
Gran parte del éxito de esta historia manufacturada a mano la tuvo Charles Berlitz, escritor estadounidense, que con su libro “The Bermuda Triangle“, publicado en 1974, logró captar la atención de propios y extraños y popularizar el fenómeno. Es increible, dada la poca calidad de las teorías que Berlitz pergeñó para justificar las desapariciones en la zona: ovnis secuestradores de barcos y aviones o una importante actividad de atlantes en la misma (WTF!?).
A mediados de los años 70, Lawrence David Kusche, bibliotecario de la Universidad de Arizona y piloto de aviación, se propuso investigar qué había de cierto en las teorías de Berlitz y publicó, en 1975, el libro “The Bermuda Triangle: Mystery Solved“, donde demostró que los fines de los panfletistas eran únicamente lucrativos. Está demostrado que todas y cada una de las desapariciones que se presentaron como misteriosas tenían una explicación racional, como por ejemplo el famoso Vuelo 19. Otras desapariciones reportadas por Berlitz y sus fans fueron simplemente inventadas, como la del Stavenger, un carguero noruego que nunca existió. Tenéis información detallada sobre todas estas supuestas desapariciones en “El hombre que volvió del limbo de lo perdido“, del gran Luis Alfonso Gámez.
El monstruo del Lago Ness
Cómo me gustaría viajar al Lago Ness (uno de mis viajes pendientes), pero si lo hiciera sabría que no encontraría más monstruos que los que yo quisiera ver. Debido a que las primeras apariciones de Nessie datan de finales del siglo XIX, tendríamos que pensar en que lo que realmente vive allí es una familia de monstruos. Pero acorde al tamaño de Nessie y su gente, el lago Ness no podría abastecer de comida a tal cantidad de toneladas de monstruos, sencillamente porque, debido a la profundidad y la estrechez del lago, no hay la cantidad de luz solar suficiente como para el desarrollo del fitoplancton (base de la pirámide alimenticia), por lo que tampoco abunda el zooplancton, que se alimenta del fitoplancton. Además, tantos plesiosauros durante tantos años tendrían que haber dejado muchos rastros, hasta ahora inexistentes. Incluso pruebas consideradas irrefutables durante más de medio siglo, como la foto que veis en esta entrada, fue reconocida como falsa por el propio hijastro del autor. Hasta la BBC ha probado su inexistencia, confirmando el objetivo lucrativo de su invención.
Las caras de Bélmez
El fraude más famoso originado en España. Una cara en el suelo de la cocina de la casa de María Gómez, habitante de Bélmez de la Moraleda, un pequeño pueblo jienense, desató la locura. Fue en agosto del año 1971 cuando se apareció oficialmente la primera de las caras que darían lugar a un “misterio” que se ha prolongado más de 30 años en el tiempo y que hoy en día todavía es considerado como paranormal por mucha gente, generalmente intoxicadores que sólo quieren ganar dinero mientras mienten a los que se dejan engañar.
Cualquiera puede fabricar teleplastias en su casa: echen un poquito de suelo de cemento y agua, aceite y vinagre. Remuévanlo a fuego lento y, en los posibles análisis, no saldrá ni rastro de pintura, uno de los argumentos contínuamente esgrimidos por los pseudocientíficos. Aún así, en las primeras teleplastias sí se utilizó pigmentación e incluso los estudios realizados dejaban a la vista las cerdas de los pinceles utilizados. Un gran timo para ganar dinero, como todos los timos.
Yeti / Bigfoot
De Nessie tenemos fotos malas o burdos fakes. Del Yeti, Bigfoot o como se llame dependiendo del lugar donde supuestamente habita este fenómeno, tenemos el testimonio de los sherpas, huellas fabricadas a medida (o de animales más parecidos a osos con hábitos nocturnos que a terroríficos antepasados humanos) y vídeos reconocidos como falsos, como es el caso del más famoso, en el que el abominable hombre incluso se permite el lujo de mirar a la cámara. Más tarde se reconoció que se realizó dicho montaje para espantar a los gamberros que daban el coñazo en una obra. Se han llegado a realizar hasta análisis de ADN del pelo del supuesto Bigfoot (Universidad de Alberta, Canadá), para descubrir que el pelo era de un bisonte americano. Es decir, que tenemos lo mismo en ambos casos: nada.
Roswell
Hubo un tiempo en el que creí realmente que algo raro había pasado en Roswell. Que un episodio fuera del entendimiento humano y sorprendentemente desconocido (ni bueno ni malo) había tenido lugar en 1947 en Nuevo México. Sin embargo, un poco de pensamiento crítico y tiempo para investigar desmontan el fenómeno OVNI más popular de la historia de la ufología.
Realmente, como apunta Ricardo Campo, lo que cayó en Roswell fueron los restos de un globo lanzado como parte de un programa secreto denominado Mogul. Se fabricó la falsa historia oficial de que lo que se desplomó en Nuevo México fueron los restos de un globo meteorológico debido al propio carácter clasificado de dicho proyecto. El objetivo era recabar información sobre las pruebas atómicas de la Unión Soviética. Estos globos detectaban las ondas sonoras producidas por las explosiones. Fue dirigido por el Dr. James Peoples y asistido por el Dr. Albert P. Crary. Todo ello comprobable en los registros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Lo demás son conspiraciones de gente que quería ganar dinero. Ni siquiera vamos a comentar aquí la famosa autopsia de principios de los noventa, más absurda y oportunista que el origen mismo del incidente.
Sin embargo, como con todos los fraudes citados anteriormente, los pseudoexpertos salen como setas. Algunos son setas inmortales y omnipresentes, como el caradura de Javier Sierra, autoproclamado experto en Roswell (WTF!?). Otros, como Bruno Cardeñosa, son expertos más ámplios y se autodenominan ufólogos. El caso de Cardeñosa me molesta muchísimo, porque se ha convertido, tras el fallecimiento de Juan Antonio Cebrián, en el conductor de La Rosa de los Vientos, un programa que siempre ha ido más de la mano de la ciencia que de otra cosa. Lamentable.
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