Reportaje al Partido Pirata Argentino en la Revista 23
Por Leandro Filozof
Es la tercera fuerza política sueca en cantidad de afiliados, con más de cuarenta mil; en las elecciones de junio de este año para el Parlamento Europeo obtuvo 7,1 por ciento de los votos y colocó un eurodiputado. Nada fuera de lo común entre fuerzas renovadoras, salvo por el origen y la propuesta de este nuevo partido: protección del derecho a la privacidad de los usuarios de Internet, reforma de las leyes de copyright y abolición de las patentes. El Partido Pirata, que inició su actividad el 1º de enero de 2006, no lleva su nombre por azar: lo toma de la calificación de “piratería” adjudicada a la acción de bajar libros, discos o películas desde Internet a través de portales o servidores de intercambio P2P, es decir, gratis y eludiendo las convenciones comerciales.
El partido adquirió popularidad por su intervención en las recientes protestas porque la policía sueca cerró Pirate Bay (servidor de intercambio gratuito) y por lograr la nulidad del juicio porque el juez Tomas Norström integraba las organizaciones antipiratería.
El movimiento se expandió rápido: Alemania, España, Estados Unidos, Italia, ya tienen su partido pirata o intentan tenerlo. Y aunque para muchos defiende una problemática del primer mundo, Latinoamérica también tiene representación: Chile, Brasil y, ¿por qué no?, la Argentina.
Eduardo Martín González, secretario general del Partido Pirata local y creador del blog partido-pirata.blogspot.com, se negó a una entrevista convencional. Respeta la consigna de los piratas del nuevo milenio, que se establecieron en las acaudaladas corrientes de Internet; por eso habló con Veintitrés a través de Skype, un servicio de llamadas virtuales.
–¿Cuál es la realidad del Partido Pirata en la Argentina?
–Estamos trabajando y juntando firmas para presentarnos en Capital Federal, por ahora hay unas 50 personas.
–¿Hay contacto con el partido en Suecia?
–Yo tengo contacto con la segunda en la lista de diputados, Amelia Andersdotter, quien, si se aprueba una modificación a la forma de distribución de diputados, también obtendría un escaño en el Parlamento Europeo, junto a Christian Engstrom. También tenemos contacto con Brasil y Chile, que se están organizando.
–¿Las preocupaciones o las luchas son las mismas aquí y allá?
–Aquí la sensación general es que hay cosas mucho más graves, la gente se muere de hambre. Pero si bien se puede pensar que las cuestiones de la privacidad son exclusivas de Europa o de Suecia, ciertas cosas locales preocupan. Filmus, por ejemplo, impulsa un proyecto de canon digital que implicaría un aumento en el precio de cualquier dispositivo digital capaz de grabar, almacenar o reproducir. Y hay otras problemáticas.
–¿Cuáles?
–Un proyecto de la CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas) para sancionar la ley de tres avisos, que aprobó Sarkozy en Francia. Implica la formación de un organismo de control para que vigile la descarga de material desde Internet. Si alguien descarga mucho, mandan avisos y después del tercero, le cortan Internet. Además de controlar lo que hace cada uno en la red, van a terminar monitoreando todo el movimiento. Ya pasa. Por ejemplo, un periodista chino envió un e-mail hablando de Tiananmen y ahora está preso porque Yahoo posibilitó su identificación. Acá pasó algo similar con los juicios por la descarga de música en P2P. Los de CAPIF le pidieron a Fibertel los datos del usuario de cada dirección IP (única para cada computadora en la red) sin una orden judicial. Otro caso es el de Horacio Potel, que tradujo libros de dos filósofos que no se consiguen en la Argentina y los subió a su site, pero ahora enfrenta un juicio penal por presión de la embajada francesa a la Cámara del Libro.
–¿Por esas cuestiones usted elige la clandestinidad?
–Y mirá lo que sucede. En el altar de los derechos de autor se van a quemar las garantías individuales, la intimidad. Si se aprueba la ley de los tres avisos, se podrá perseguir a quien baje archivos con derechos de autor. Al mismo tiempo, se introduce un órgano de control para efectuar esa tarea, que podría pasarle esa información a los gobernantes o a los organismos represivos, que en la dictadura chuparon gente. Me da pánico que haya una herramienta de control en un ámbito como Internet, donde la gente se cree impune.
Fuente Revista 23.
http://www.partido-pirata.com.ar
Domingo, 14 de Junio de 2009 suplemento Radar
VALE DECIR
Somos los piratas
Entre el 4 y el 7 de junio pasado hubo elecciones para el Parlamento europeo, la rama legislativa de la Unión Europea. El Piratpartiet (“Partido Pirata”), un partido formado en 2006, consiguió meter un diputado de los dieciocho que le corresponden a Suecia.
El Piratpartiet nació en enero de 2006. Sus objetivos son la reforma de la ley de copyright, la abolición del sistema de patentes (en especial las patentes farmacéuticas) y el respeto del derecho a la privacidad.
Hace poco estuvo en los tribunales (y en el banquito de los acusados) The Pirate Bay, un conocido sitio de torrents que permite la descarga de música, películas y series, también de Suecia. El Piratpartiet no está relacionado de ninguna manera con el sitio web, pero cada vez que la ley hostiga a The Pirate Bay, el partido recibe un aluvión de nuevos afiliados.
Han aparecido versiones del Piratpartiet en todas partes del mundo. Algunas son oficiales, como el Piratenpartei Deutschland, de Alemania (que sacó un 1% en las elecciones pasadas, que fueron las primeras para ellos), el Parti Pirate Français, de Francia, y el Partido Pirata Español. También existe un Partido Pirata argentino (partido-pirata.blogspot.com), que dice que los piratas no son los que se copian un disco o una película (y al fin de cuentas eso es difundir cultura) sino los que se roban el oro de las minas, los que se dedican a la soja, los que modifican las leyes en beneficio propio. Según el Partido Pirata argentino, ésos son los verdaderos piratas.
Fuente Suplemento Radar de Página 12.
El Partido Pirata se extiende por Europa
"Las nuevas tecnologías ofrecen fantásticas posibilidades para difundir cultura y conocimiento a todo el mundo casi sin coste, pero también facilita la construcción de una sociedad controlada a un nivel nunca visto hasta ahora". Cuando Rick Falkvinge escribió estas palabras para el manifiesto del Partido Pirata sueco en 2006, difícilmente podría imaginar que su idea resultaría, y que se extendería al resto de Europa a una velocidad pasmosa.
En las últimas semanas, después de la victoria del Partido Pirata sueco, que consiguió un asiento en el Parlamento europeo, los aires piratas se han expandido por Europa; París y Praga son las últimos puertos donde han recalado, las dos capitales han sido testigos de la aparición del Partido Pirata francés y el Partido Pirata checo.
"Nuestras propuestas una reforma de la ley de propiedad intelectual dirigida a hacer posible el acceso universal a la cultura a través de herramientas digitales, el refuerzo de la democracia directa a través" afirma el fundador del partido francés, Remy Ceresiani en un artículo de la web Arstechnica A pesar de que el partido dispone de poco más que un grupo en Facebook y un blog, Francia, con sus últimas leyes anti P2P, se antoja como un buen lugar donde intentar extender sus ideas sobre la propiedad intelectual.
El Partido Pirata checo, que acaba de ser certificado como partido oficial por el Ministerio del Interior, ha acumulado ya 2.500 firmas electrónicas y espera poder competir en las elecciones de octubre. Como sus compañeros europeos, el no posee un programa electoral extendido; le interesan sólo aquellos asuntos relacionados con la propiedad intelectual y aspira a aliarse en coalición con otras formaciones políticas. "No queremos puestos políticos", ha dicho el portavoz del partido Ondrej Profant a la agencia checa CTK. "Si conseguimos llevar nuestro programa al nivel de las ideas e influenciar con nuestras creencias a otros partidos, entonces nos daremos por satisfechos".
Recientemente ha surgido también un partido pirata en Eslovaquia; hay uno planeado en Hungría y a nivel mundial se pueden encontrar sucursales piratas en lugares como Argentina, Sudáfrica, Australia, Brasil, Nueva Zelanda o España.
Suecia a la vanguardia
A principios de junio el partido pirata sueco hizo historia al conseguir un asiento para el parlamento europeo con un 7.1% de los votos. "Acabamos de escribir una parte de la historia política", aseguró tras los resultados Rick Falkvinge, cabeza visible y fundador del partido. "Esta noche los políticos han aprendido que hacer lo que les dicta su lobby les costará votos. Somos el mayor partido entre la población menor de 30 años, esto significa construir el futuro de las libertades".
Fuente El País de España.