El presidente estadounidense Barack Obama visita las Pirámides de Giza en El Cairo, Egipto, hoy 04 de junio de 2009. El presidente Obama afirmó hoy que “debe acabar este ciclo de sospecha y discordia” en las relaciones entre EEUU y el mundo musulmán y ofreció a cambio “un nuevo comienzo” basado en los intereses y el respeto mutuos. EFE/Matthew Cavanaugh
El presidente estadounidense, Barack Obama, hizo un nuevo gesto considerable hacia Irán al reconocer públicamente la implicación de Estados Unidos en el golpe de Estado que derrocó al gobierno del primer ministro Mohamad Mossadegh en 1953.
“En plena guerra fría, Estados Unidos tomó parte en el derrocamiento de un gobierno iraní democráticamente elegido“, dijo Obama en un gran discurso pronunciado en El Cairo.
Este reconocimiento al más alto nivel, el primero por parte de un presidente estadounidense en activo, debería captar la atención del régimen iraní.
La organización por parte de agentes de los servicios secretos estadounidenses de la CIA, junto a los británicos, de este golpe de Estado ha marcado de forma duradera las mentes iraníes. Es una de las quejas realizadas de forma reiterada por el régimen islámico al gobierno estadounidense.
Motivado por el control de los recursos petroleros, el golpe de Estado materializa para muchos iraníes la duplicidad de Estados Unidos, que se presenta como defensor de las libertades pero no vacila a la hora de utilizar cualquier método para hacer derrocar en nombre de intereses económicos y estratégicos un gobierno elegido democráticamente.
Apenas unos días tras la investidura de Obama el 20 de enero, su homólogo Mahmud Ahmadijad le reclamó que pidiera perdón por los “crímenes” cometidos, según él, por Estados Unidos contra Irán, empezando por el golpe de Estado de 1953.
Agence France-Presse
El golpe de estado iraní de 1953 fue una operación orquestada por el Reino Unido y los Estados Unidos para derrocar al gobierno del primer ministro Mohammed Mosaddeq y su gabinete. Gracias a la labor de Kermit Roosevelt, que trabajaba para la CIA en una operación encubierta, se sobornó a distintos cargos de las administraciones iraníes, lo que facilitó el golpe.Según la BBC, Gran Bretaña, motivada por el riesgo de perder su control sobre los campos petrolíferos iraníes, financió los sobornos concedidos a oficiales del ejército, medios de comunicación y otros. El proyecto para derribar al gobierno iraní recibió, en las comunicaciones de los gobiernos británico y americano, el nombre de Operation Ajax (oficialmente TP-AJAX). El golpe devolvió a Mohammad Reza Pahlavi la posición dominante en la política iraní.
La idea de derrocar a Mosaddeq fue concebida por el gobierno británico. Estos pidieron apoyo al presidente Harry S. Truman que sin embargo se negó a ayudarles. Los británicos recuperaron la idea en 1953 siendo presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower. La nueva administración se mostró de acuerdo en intervenir en Irán.
Mosaddeq decidió que Irán debía obtener beneficios de sus campos petrolíferos e inició la nacionalización de las industria petrolífera que era controlada en aquel entonces por la Anglo-Iranian Oil Company (más tarde llamada British Petroleum Company). Gran Bretaña señaló que Irán estaba violando los derechos de las compañías e incentivó el boicot mundial al petróleo iraní, lo que produjo una crisis económica en ese país.
Durante el apogeo del Imperio británico, Mozzafar al-Din Shah Qajar, el Shah de Irán, logró aliviar las deudas que contrajo con los británicos mediante la concesión, por sesenta años, del derecho a buscar petróleo en el territorio concedida a William Knox D'Arcy en mayo de 1901. Esto colocaba a los británicos en una posición ventajosa con respecto a los rusos en la zona del Caúcaso y Oriente Medio.
D'Arcy obtuvo petróleo en mayo de 1908, consiguiendo así la primera explotación petrolífera significativa en oriente. Debido a problemas financieros, la Burmah Oil Company se hizo con el control del yacimiento.
La compañía creció lentamente hasta la Primera guerra mundial, cuando su importancia estratégica llevó al gobierno británico a nacionalizar la producción de petróleo iraní durante un breve periodo de tiempo, convirtiémdose esta explotación en la principal fuente de combustible para la Royal Navy durante la guerra, lo que facilitó la derrota de los Imperios Centrales. Durante este periodo, los británicos ocuparon puntos estratégicos del país.
El presidente estadounidense, Barack Obama, hizo un nuevo gesto considerable hacia Irán al reconocer públicamente la implicación de Estados Unidos en el golpe de Estado que derrocó al gobierno del primer ministro Mohamad Mossadegh en 1953.
“En plena guerra fría, Estados Unidos tomó parte en el derrocamiento de un gobierno iraní democráticamente elegido“, dijo Obama en un gran discurso pronunciado en El Cairo.
Este reconocimiento al más alto nivel, el primero por parte de un presidente estadounidense en activo, debería captar la atención del régimen iraní.
La organización por parte de agentes de los servicios secretos estadounidenses de la CIA, junto a los británicos, de este golpe de Estado ha marcado de forma duradera las mentes iraníes. Es una de las quejas realizadas de forma reiterada por el régimen islámico al gobierno estadounidense.
Motivado por el control de los recursos petroleros, el golpe de Estado materializa para muchos iraníes la duplicidad de Estados Unidos, que se presenta como defensor de las libertades pero no vacila a la hora de utilizar cualquier método para hacer derrocar en nombre de intereses económicos y estratégicos un gobierno elegido democráticamente.
Apenas unos días tras la investidura de Obama el 20 de enero, su homólogo Mahmud Ahmadijad le reclamó que pidiera perdón por los “crímenes” cometidos, según él, por Estados Unidos contra Irán, empezando por el golpe de Estado de 1953.
Agence France-Presse
El golpe de estado iraní de 1953 fue una operación orquestada por el Reino Unido y los Estados Unidos para derrocar al gobierno del primer ministro Mohammed Mosaddeq y su gabinete. Gracias a la labor de Kermit Roosevelt, que trabajaba para la CIA en una operación encubierta, se sobornó a distintos cargos de las administraciones iraníes, lo que facilitó el golpe.Según la BBC, Gran Bretaña, motivada por el riesgo de perder su control sobre los campos petrolíferos iraníes, financió los sobornos concedidos a oficiales del ejército, medios de comunicación y otros. El proyecto para derribar al gobierno iraní recibió, en las comunicaciones de los gobiernos británico y americano, el nombre de Operation Ajax (oficialmente TP-AJAX). El golpe devolvió a Mohammad Reza Pahlavi la posición dominante en la política iraní.
La idea de derrocar a Mosaddeq fue concebida por el gobierno británico. Estos pidieron apoyo al presidente Harry S. Truman que sin embargo se negó a ayudarles. Los británicos recuperaron la idea en 1953 siendo presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower. La nueva administración se mostró de acuerdo en intervenir en Irán.
Mosaddeq decidió que Irán debía obtener beneficios de sus campos petrolíferos e inició la nacionalización de las industria petrolífera que era controlada en aquel entonces por la Anglo-Iranian Oil Company (más tarde llamada British Petroleum Company). Gran Bretaña señaló que Irán estaba violando los derechos de las compañías e incentivó el boicot mundial al petróleo iraní, lo que produjo una crisis económica en ese país.
Durante el apogeo del Imperio británico, Mozzafar al-Din Shah Qajar, el Shah de Irán, logró aliviar las deudas que contrajo con los británicos mediante la concesión, por sesenta años, del derecho a buscar petróleo en el territorio concedida a William Knox D'Arcy en mayo de 1901. Esto colocaba a los británicos en una posición ventajosa con respecto a los rusos en la zona del Caúcaso y Oriente Medio.
D'Arcy obtuvo petróleo en mayo de 1908, consiguiendo así la primera explotación petrolífera significativa en oriente. Debido a problemas financieros, la Burmah Oil Company se hizo con el control del yacimiento.
La compañía creció lentamente hasta la Primera guerra mundial, cuando su importancia estratégica llevó al gobierno británico a nacionalizar la producción de petróleo iraní durante un breve periodo de tiempo, convirtiémdose esta explotación en la principal fuente de combustible para la Royal Navy durante la guerra, lo que facilitó la derrota de los Imperios Centrales. Durante este periodo, los británicos ocuparon puntos estratégicos del país.