Severn Susuki: sentido común y sensatez
Severn ha sido miembro del Panel Especial de Consejo de Kofi Anan. Hace un llamado a la juventud a firmar la propuesta
"Aceptar la Responsabilidad" para comprometerse a crear un futuro positivo para todos.
Severn Cullis-Susuki tenía solo doce años cuando la Cumbre de la Tierra de Río se llevó a cabo. No obstante, ella y tres amigas de su colegio en Vancouver consiguieron el dinero para asistir y, allí, ella dio un discurso que causó gran impresión entre los delegados. Desde ese momento, ha asistido a muchas conferencias de las Naciones Unidas, y ahora de 22 años, fue invitada a participar en el panel de asesores de la Cumbre Mundial de Kofi Annan, que se realizó en Johannesburgo.
En la Cumbre de la Tierra de Río, 10 años atrás, ella se dirigió a los delegados: "soy solo una niña," les dijo. "Pero tengo claro que si todo el dinero que se ha gastado en guerras fuera invertido en acabar con la pobreza y encontrar respuestas ambientales, éste seria un mundo maravilloso. En el colegio ustedes nos enseñan a no pelear con los demás, a trabajar, a respetar a otros, a limpiar nuestro desorden, a no lastimar a otras criaturas, a compartir, a no ser ambiciosos. Entonces, ¿por qué ustedes van y hacen todas las cosas que nos dicen no hacer? Ustedes los adultos dicen que nos quieren, pero yo les propongo, por favor, hacer que sus acciones reflejen sus palabras."
Ella habló por seis minutos y recibió una gran ovación. Algunos de los delegados llegaron hasta a llorar. Severn pensó que tal vez había llegado a algunos de ellos, que su discurso podía haber causado espuelas. "Ahora, a una década de Río, después de que he asistido a muchas mas conferencias, no estoy segura de lo que se ha logrado. Mi confianza en el poder de las personas y en el poder de las palabras de un individuo para alcanzarlos se ha sacudido profundamente."
"Hoy en día ya no soy una niña, pero estoy preocupada por el ambiente en el que mis hijos van a crecer. En Johannesburgo los delegados van a discutir la adopción e implementación de documentos por los gobiernos. Sí, aspectos importantes. Pero ellos hicieron lo mismo en Río. Lo que ésta conferencia realmente debería tratar es la responsabilidad. No solo la responsabilidad del gobierno, sino también la responsabilidad personal. No estamos limpiando nuestro desorden, ni estamos afrontando el precio de nuestro estilo de vida. En Canadá todos sabemos que estamos destruyendo el salmón de la costa oeste, igual a como destruimos el bacalao de la costa este, pero continuamos pescando. Seguimos manejando nuestras camionetas en la ciudad, siendo que estamos empezando a sentir los efectos del cambio de clima, una consecuencia directa de la quema de tanto combustible de fósil.
"El verdadero cambio ambiental depende de nosotros. No podemos esperar a nuestros líderes. Tenemos que concentrarnos en nuestras propias responsabilidades y en como hacer que el cambio ocurra."
Los retos son extraordinarios, pero si aceptamos la responsabilidad individual y tomamos decisiones sostenibles, podremos alcanzar estos retos, y convertirnos en parte de la corriente positiva de cambios.
TRANSCRIPCIÓN DEL DISCURSO DE SEVERN SUSUKI (12 años) EN LA CUMBRE DE RÍO DE JANEIRO EN 1992:
"Hola, soy Severn Suzuki representante de ECO (Environmental Children's Organisation), Organización Infantil del Medio Ambiente. Somos un grupo de niños de 13 y 14 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Nosotros mismos recaudamos el dinero para venir aquí, y deciros a vosotros, adultos, que tenéis que cambiar vuestra forma de actuar. No he venido aquí a hablar de mis objetivos. Lucho por mi futuro.
Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.
Tengo miedo de tomar el sol a causa de los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar a Vancouver, mi hogar, con mi padre hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de tumores. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.
Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.
¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?
Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.
No saben como arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben como recuperar los salmones de las aguas contaminadas. No saben como resucitar un animal extincto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.
Si no saben como arreglarlo, por favor, dejen de romperlo.
Aquí, deben ser delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad sois madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos vosotros sois el hijo de alguien.
Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, de hecho por treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.
Aún soy solo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.
En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo como me siento.
En mi país derrochamos tanto... Compramos y despilfarramos, compramos y despilfarramos, y aún así así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder parte de nuestros bienes, tenemos miedo de compartir.
En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.
Hace dos días, aquí en Brasil, nos soprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de esos niños nos dijo: "Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto".
Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos?
No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda, que podría ser uno de esos niños que viven en las favellas de Río; que podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; una víctima de la guerra en Oriente Medio o un mendigo en India.
Aún soy solo una niña y se que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, qué lugar maravilloso sería la Tierra.
En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos.
¿Entonces por qué salen fuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?
No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: "todo va a salir bien", "esto no es el fin del mundo" y "lo estamos haciendo lo mejor que podemos".
Pero no creo que puedan decirnos eso más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: "Eres lo que haces, no lo que dices".
Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Os desafío: por favor, haced que vuestras acciones reflejen vuestras palabras. Gracias."
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DLV6jaZFLro
Severn ha sido miembro del Panel Especial de Consejo de Kofi Anan. Hace un llamado a la juventud a firmar la propuesta
"Aceptar la Responsabilidad" para comprometerse a crear un futuro positivo para todos.
Severn Cullis-Susuki tenía solo doce años cuando la Cumbre de la Tierra de Río se llevó a cabo. No obstante, ella y tres amigas de su colegio en Vancouver consiguieron el dinero para asistir y, allí, ella dio un discurso que causó gran impresión entre los delegados. Desde ese momento, ha asistido a muchas conferencias de las Naciones Unidas, y ahora de 22 años, fue invitada a participar en el panel de asesores de la Cumbre Mundial de Kofi Annan, que se realizó en Johannesburgo.
En la Cumbre de la Tierra de Río, 10 años atrás, ella se dirigió a los delegados: "soy solo una niña," les dijo. "Pero tengo claro que si todo el dinero que se ha gastado en guerras fuera invertido en acabar con la pobreza y encontrar respuestas ambientales, éste seria un mundo maravilloso. En el colegio ustedes nos enseñan a no pelear con los demás, a trabajar, a respetar a otros, a limpiar nuestro desorden, a no lastimar a otras criaturas, a compartir, a no ser ambiciosos. Entonces, ¿por qué ustedes van y hacen todas las cosas que nos dicen no hacer? Ustedes los adultos dicen que nos quieren, pero yo les propongo, por favor, hacer que sus acciones reflejen sus palabras."
Ella habló por seis minutos y recibió una gran ovación. Algunos de los delegados llegaron hasta a llorar. Severn pensó que tal vez había llegado a algunos de ellos, que su discurso podía haber causado espuelas. "Ahora, a una década de Río, después de que he asistido a muchas mas conferencias, no estoy segura de lo que se ha logrado. Mi confianza en el poder de las personas y en el poder de las palabras de un individuo para alcanzarlos se ha sacudido profundamente."
"Hoy en día ya no soy una niña, pero estoy preocupada por el ambiente en el que mis hijos van a crecer. En Johannesburgo los delegados van a discutir la adopción e implementación de documentos por los gobiernos. Sí, aspectos importantes. Pero ellos hicieron lo mismo en Río. Lo que ésta conferencia realmente debería tratar es la responsabilidad. No solo la responsabilidad del gobierno, sino también la responsabilidad personal. No estamos limpiando nuestro desorden, ni estamos afrontando el precio de nuestro estilo de vida. En Canadá todos sabemos que estamos destruyendo el salmón de la costa oeste, igual a como destruimos el bacalao de la costa este, pero continuamos pescando. Seguimos manejando nuestras camionetas en la ciudad, siendo que estamos empezando a sentir los efectos del cambio de clima, una consecuencia directa de la quema de tanto combustible de fósil.
"El verdadero cambio ambiental depende de nosotros. No podemos esperar a nuestros líderes. Tenemos que concentrarnos en nuestras propias responsabilidades y en como hacer que el cambio ocurra."
Los retos son extraordinarios, pero si aceptamos la responsabilidad individual y tomamos decisiones sostenibles, podremos alcanzar estos retos, y convertirnos en parte de la corriente positiva de cambios.
TRANSCRIPCIÓN DEL DISCURSO DE SEVERN SUSUKI (12 años) EN LA CUMBRE DE RÍO DE JANEIRO EN 1992:
"Hola, soy Severn Suzuki representante de ECO (Environmental Children's Organisation), Organización Infantil del Medio Ambiente. Somos un grupo de niños de 13 y 14 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Nosotros mismos recaudamos el dinero para venir aquí, y deciros a vosotros, adultos, que tenéis que cambiar vuestra forma de actuar. No he venido aquí a hablar de mis objetivos. Lucho por mi futuro.
Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.
Tengo miedo de tomar el sol a causa de los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar a Vancouver, mi hogar, con mi padre hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de tumores. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.
Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.
¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?
Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.
No saben como arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben como recuperar los salmones de las aguas contaminadas. No saben como resucitar un animal extincto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.
Si no saben como arreglarlo, por favor, dejen de romperlo.
Aquí, deben ser delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad sois madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos vosotros sois el hijo de alguien.
Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, de hecho por treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.
Aún soy solo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.
En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo como me siento.
En mi país derrochamos tanto... Compramos y despilfarramos, compramos y despilfarramos, y aún así así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder parte de nuestros bienes, tenemos miedo de compartir.
En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.
Hace dos días, aquí en Brasil, nos soprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de esos niños nos dijo: "Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto".
Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos?
No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda, que podría ser uno de esos niños que viven en las favellas de Río; que podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; una víctima de la guerra en Oriente Medio o un mendigo en India.
Aún soy solo una niña y se que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, qué lugar maravilloso sería la Tierra.
En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos.
¿Entonces por qué salen fuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?
No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: "todo va a salir bien", "esto no es el fin del mundo" y "lo estamos haciendo lo mejor que podemos".
Pero no creo que puedan decirnos eso más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: "Eres lo que haces, no lo que dices".
Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Os desafío: por favor, haced que vuestras acciones reflejen vuestras palabras. Gracias."
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DLV6jaZFLro

