
La bala rencorosa
Henry Ziegland, un importante maderero texano, pensó que había esquivado el destino. En 1893 rompió una relación con su novia plantándola en el mismísimo altar. Ella, despechada, acabó suicidándose. El hermano de la novia estaba tan enfurecido que persiguió a Ziegland y le disparó para vengarla.
Convencido de haber matado a Ziegland, acabó con su propia vida. Pero Ziegland no había muerto. La bala, de hecho, sólo había rozado el rostro y se incrustó en un árbol cercano. Algunos años más tarde Ziegland , que frecuentaba el lugar, decidió talar el árbol para extraer la bala. La tarea parecía tan formidable que dispuso volarlo con unos cuantos cartuchos de dinamita. La explosión hizo que la bala saliese despedida del árbol hacia su cabeza, causándole la muerte.
Fuente
Bala Rencorosa