Consejos Profesionales Para Tomar Fotografías.
*** Hola a todos les dejo algunos consejos para tomar buenas fotografías, ya sea que seas un experto o un principiante de seguro te servirán.
Consejos para mejorar la nitidez de tus fotografías (I)
La nitidez en fotografía es como el dinero en la vida, no da la felicidad pero ayuda. Es mejor tenerla y no necesitarla que necesitarla y no tenerla. Así que vamos a ver una serie de consejos que nos ayudarán a mejorar la nitidez de nuestras fotografías, luego que cada cual la emplee como mejor le parezca.
La nitidez final de una fotografía depende de muchos factores, más que factores podemos llamarlos sustraendos ya que si partimos de una imagen supuestamente perfecta, cada uno de ellos puede ir restando algo de calidad en el camino. Si somos capaces de controlar o minimizar esas pérdidas, observaremos que nuestra fotografía mejora considerablemente.
Escoger las herramientas adecuadas
Está claro que no todo el mundo tiene la posibilidad de hacer fotografías con el mejor equipo del mercado, pero sí que podemos analizar el tipo de foto que vamos a hacer y adecuar nuestro equipo para tal fin.
Configurar correctamente la cámara: En la mayoría de las cámaras se pueden ajustar los parámetros de nitidez, contraste y saturación, es buena idea hacer unas pruebas para dejarlos a nuestro gusto.
Uso de filtros: Hay detractores y defensores de “filtro siempre puesto por si acaso”. En mi caso, he hecho pruebas y sí he notado pérdida de calidad en la imagen, mientras otros dicen haber notado mejoras con el filtro puesto. Personalmente opino que el filtro hay que usarlo cuando sea necesario y no llevarlo puesto por sistema, pero como siempre lo mejor es hacer una prueba y actuar en consecuencia.
Utilizar la focal más adecuada: Los objetivos fijos suelen tener mejor calidad que los zooms, aunque son menos versátiles. Así que si disponemos de ellos intentaremos usarlos siempre que podamos. Si usamos un zoom debemos recordar que sus puntos críticos suelen estar en los extremos de sus focales. Lo ideal, como siempre, es hacer unas pruebas con el objetivo que nos ayuden a conocer tanto los puntos fuertes como los débiles, así sabremos hasta donde podemos llevarlo para sacar lo mejor de él.
Mejorando la técnica del disparo
La mayoría de los problemas de falta de nitidez se producen por la trepidación, que no es otra cosa que el movimiento producido en la cámara a la hora de efectuar el disparo. Para evitarla o minimizarla podemos poner en práctica una serie de sencillas pautas:
Utilizar el trípode y el disparador de cable siempre que sea posible.
Sujetar la cámara con firmeza pero sin forzar la postura e intentar que nuestro cuerpo sirva de soporte. Si estamos de pie adelantaremos ligeramente el pie izquierdo y apoyaremos uno o los dos codos sobre los costados. Otras posiciones estables son con la rodilla derecha apoyada en el suelo y el codo izquierdo sobre la otra rodilla. La más cómoda y estable es cuerpo a tierra, el problema viene luego a la hora de levantarse.
Aguantar la respiración pero no con los pulmones llenos, es mejor inspirar y luego dejar salir un poco de aire. Esto hay que hacerlo en el momento del disparo porque si lo haces mientras compones y mides la luz, puedes terminar en el hospital con oxígeno.
Apretar el disparador con cuidado, moviendo sólo el dedo y que éste esté en una postura relajada, no es necesario hundir el botón dentro de la cámara.
Si utilizamos una compacta es muy importante esperar un instante después de haber apretado el disparador, ya que este tipo de cámaras suelen tener un ligero retardo en el disparo.
Cuidado con el enfoque
Otro de los puntos más delicados es el enfoque, cuantas fotografías con encuadres perfectos y colores maravillosos se han tirado a la basura por culpa de un enfoque defectuoso. Desde que se inventó el autofocus la culpa siempre la tiene la cámara, por supuesto, pero si ponemos un poco de cuidado podremos ayudarla a que no se equivoque con tanta frecuencia:
Utilizar el área o punto de enfoque adecuado para cada fotografía cuando sea posible. Si vamos a hacer una fotografía con algo de calma o incluso si tenemos pensado el encuadre con antelación, seleccionaremos el área de enfoque en el espacio que ocupará el sujeto de interés, así será más rápido y exacto.
Seleccionar el modo de enfoque adecuado. Evidentemente no utilizaremos el mismo modo para fotografiar la catedral de Burgos que a un fórmula uno, a cada cual lo suyo.
Ojo con los reencuadres. Un método de enfoque muy utilizado es usar el punto central y luego reencuadrar, este sistema es muy versátil y rápido, pero según la distancia y focal utilizada puede producir un ligero desenfoque del sujeto al mover el encuadre una vez enfocado.
Consejos para mejorar la nitidez de tus fotografías (II)
Ya hemos visto como escoger bien los medios a nuestro alcance, tenemos una técnica de disparo propia de un tirador olímpico y enfocamos como si de un satélite espía se tratara, pero aun hay algún punto más a tener en cuenta para seguir mejorando la nitidez de nuestras fotogafías. Vamos a verlos.
Sensibilidad y grano, el ISO
El grano que producían las películas de alta sensibilidad se ha convertido en ruido digital, pero el efecto en la fotografía final es muy similar. Por ello intentaremos disparar siempre a la menor sensibilidad posible.
Pero tampoco debemos ser obsesivos con este tema ya que es más importante buscar siempre una correcta exposición de la escena. Una fotografía a ISO 100 y subexpuesta nos obligará a forzar el revelado, con lo que introduciremos más ruido que si la hacemos a ISO 200 o incluso 400 estando éstas correctamente expuestas.
Velocidad de obturación
Seleccionar una velocidad correcta es muy importante para evitar la trepidación. Para calcularla se habla de una sencilla regla que es la de usar como mínimo una velocidad inversa a la focal seleccionada; por ejemplo: si usamos un teleobjetivo de 100mm seleccionaremos mínimo 1/100 mientras que si usamos un angular de 28 mm podremos tirar con confianza a 1/30.
Pero esto no es suficiente cuando trabajamos con objetos animados ya que también tendremos que tener en cuenta la velocidad de movimiento del sujeto, como puede ser un niño jugando o un ave en vuelo. En estas ocasiones tendremos que jugar con velocidades más altas y si es necesario subir la sensibilidad, es mejor tener una foto con algo de ruido que una foto movida.
Apertura de diafragma
¿Cómo puede afectar la apertura del diafragma a la nitidez de nuestras fotografías? Normalmente oímos hablar de que la máxima calidad de un objetivo se obtiene a aperturas medias. Esto es debido a dos factores:
A máxima apertura las lentes operan en la totalidad de su diámetro y en los bordes de las lentes es donde se acentúan los defectos de construcción de éstas. Normalmente son aberraciones cromáticas y distorsiones.
Si cerramos mucho el diafragma solucionamos en gran medida los problemas anteriores, pero aparece otro gran enemigo de la nitidez como es la difracción.
Entonces, siempre que podamos, utilizaremos aberturas medias para garantizar la mejor calidad de nuestra imagen.
Postprocesado e imagen final
Si hemos tenido cuidado en todo lo expuesto anteriormente, e incluso si no hemos sido muy cuidadosos y nuestra foto no es todo lo nítida que queríamos, todavía podemos mejorarla un poco más en el procesado final utilizando unas sencillas herramientas. No podemos tratar todas las imágenes por igual, ya que no necesitará el mismo procesado una fotografía tomada en RAW que un archivo JPG, del mismo modo que las cámaras compactas nos ofrecen fotos más terminadas que precisarán menos trabajo en el ordenador.
Tendremos que valorar en cada caso los ajustes necesarios, pero hay una serie de procesos básicos que podemos llevar a cabo para dar un toque final:
Ajustar el contraste general de la imagen utilizando preferentemente las curvas o los niveles para tener mayor control.
Ajustar la saturación, que ayudará a mejorar el contraste de color, pero cuidado con pasarnos.
Una ligera máscara de enfoque no le vendrá mal a la foto, sobre todo si ha sido tomada con una réflex en RAW.
Hay filtros reductores de ruido que suelen funcionar muy bien, sobre todo en fotografías con fondos uniformes. Probar no cuesta nada.
Recordad que el procesado que le demos a la fotografía dependerá del resultado final que querramos obtener, los ajustes serán totalmente diferentes si vamos a imprimir la fotografía o si simplemente la vamos a visionar en pantalla a baja resolución. Como siempre suele ocurrir no hay una fórmula mágica y la mejor opción es hacer alguna prueba y quedarnos con los ajustes más convincentes.
Consejos para hacer un buen barrido
El barrido, como todos sabréis, es una técnica que consiste en congelar un objeto en movimiento, pero en el que el fondo aparece movido, imprimiendo a las imágenes un dinamismo muy interesante y creando una sensación de velocidad que no conseguiríamos si congelásemos toda la escena.
Para ello tendremos que tener en cuenta una serie de trucos y consejos, que lograrán que podamos mejorar en esta difícil técnica. Vamos a velos:
Usa una velocidad de obturación baja
Hay que tener en cuenta que queremos que el fondo salga desenfocado, por lo que si usamos una velocidad de disparo elevada lo que conseguiremos es congelar toda la escena, echando por tierra nuestras intenciones.
Lo que pretendemos buscar es una velocidad lo suficientemente lenta como para desenfocar el fondo con nuestro movimiento y a la vez lo suficientemente rápida como para congelar el objeto que seguimos.
Es difícil saber que velocidad elegir, puesto que depende mucho de la velocidad del objeto o de la focal que usemos, pero podemos tomar como valor de referencia una velocidad de 1/100 de segundo como velocidad máxima.
Recuerda: la velocidad de obturación es el secreto, así que pon la cámara en manual o en prioridad a la velocidad y juega con este parámetro.
El flash puede serte útil
En ocasiones, la ayuda de un flash para congelar el objeto, si no está muy lejano, puede ser una buena solución y una ayuda inestimable para conseguir el efecto. Tanto en la zapata como fuera de ella, haz pruebas con el flash, en ocasiones funciona muy bien.
Enfoca manualmente el punto adecuado
Realizar un enfoque automático en el momento justo en que queremos hacer la foto no es tarea fácil con un objeto en movimiento, es mejor que enfoquemos previamente al punto por el que pasará el objeto y bloqueemos el enfoque para así conseguir que la cámara sólo tenga que disparar cuando tengamos el encuadre deseado.
También podemos, previamente, enfocar manualmente en el punto en cuestión. Al fin y al cabo es lo mismo.
Usa una apertura intermedia
Al haber enfocado antes de que pase el objeto, no nos interesa que la profundidad de campo sea muy pequeña. Nos interesa que la profundidad de campo nos de algo de juego a la hora de disparar, para que el objeto nos quede en foco.
Un valor de f intermedio f8 o f10 nos vendrá bien, aunque tampoco os de miedo cerrarlo aún más si lo necesitáis para exponer bien la escena.
Intenta buscar una escena sombreada
Intenta buscar una escena que no esté a pleno sol. Una zona que tenga mucha luz nos dificultará bajar la velocidad de disparo, incluso con valores de f altos, por lo que si buscamos una zona a la sombra o con menos luz podremos tener más juego en este sentido.
Si quieres hacer un barrido a pleno sol, puedes usar un filtro de densidad neutra para reducir la cantidad de luz que entra al sensor.
Sigue al objeto durante todo el movimiento
Es importante, a la hora de hacer un barrido tener consciencia de la velocidad a la que tenemos que mover la cámara. Para ello lo mejor es seguir al objeto en todo el recorrido que nos sea posible y disparar justo en el momento en que pasa por el punto en el que previamente hemos enfocado.
Recuerda que también es importante continuar el movimiento una vez hemos pulsado el disparador para que la velocidad de exposición que hemos marcado haga su cometido, desenfocar el fondo.
!No desesperes!
Finalmente, prueba, prueba y prueba, que es la mejor forma de controlar esta técnica para convertirte en todo un experto del barrido. Cuando la controles, podrás obtener fotos realmente únicas.
Consejos para fotografiar estrellas fugaces
Todos los veranos se produce uno de los fenómenos más espectaculares que pueden verse en el firmamento, la lluvia de estrellas de las Perseidas. Lo cierto es que a lo largo del año se producen otras muchas lluvias de estrellas, algunas incluso con máyor número de meteoros y más brillantes, pero no cabe duda de que las Perseidas es la más famosa de todas.
Las condiciones climatológicas de la época con cielos claros y temperaturas nocturnas suaves ayudan a una observación más cómoda. Si a esto unimos que en agosto hay mucha gente de vacaciones y que no es necesario ningún instrumental especializado para verlas, tenemos un auténtico y multitudinario fenómeno de observación astronómica.
Como lo nuestro es la fotografía, o al menos eso intentamos, vamos a dar unos sencillos consejos sobre como fotografiar estos extraordinarios fenómenos, pero antes algo de teoría, lo siento.
¿Cuándo se pueden ver?
La fecha del máximo de las Perseidas es el 12 de agosto y la hora para este año es 17:30 horas (Tiempo Universal) 19:30 hora civil en España peninsular. En realidad podemos ver Perseidas desde mediados de julio hasta casi finales de agosto, pero el día 12 o los más cercanos veremos muchas más. Este año no se dan las mejores condiciones ya que la luna está en cuarto menguante y molestará bastante, dejándonos observar sólamente las estelas más luminosas, pero eso no quiere decir que no podamos disfrutar de un buen rato junto a los amigos e incluso intentar cazar alguna con nuestra cámara.
¿Como fotografiarlas?
Podemos intentarlo con casi cualquier cámara, pero lo ideal por sus características, es una cámara réflex con un objetivo gran angular lo más luminoso posible. Además vamos a necesitar un trípode y un disparador de cable, y si tenemos un intervalómetro mucho mejor. Ahora vamos con la práctica:
Buscaremos un lugar lo más alejado posible de fuentes de luz como núcleos urbanos o farolas.
Nos orientamos buscando la zona de Perseo que en esta época sale tarde por debajo de Casiopea, la que tiene forma de “W”. Para los que les suene a chino, vale con que os pongáis mirando hacia el norte, y si no sabéis donde está el norte mejor que lo dejéis y os vayáis a ver la tele.
Montamos la cámara en el trípode con el objetivo angular enfocado a infinito y con la máxima abertura y encuadramos hacia la zona del cielo que hemos elegido.
Ponemos un ISO alto, 800 está bien, y un tiempo de disparo de entre 20 y 30 segundos.
Como vamos a hacer muchas fotos y la calidad no nos importa demasiado, ya la estamos fastidiando bastante con el diafragma abierto a tope y el ISO a 800, ponemos el dial en JPG calidad media para que podamos hacer una buena tanda de fotografías. Como ejemplo yo el año pasado hice cerca de 500 fotos con dos cámaras y cacé unas 15 perseidas.
Conectamos el intervalómetro o el disparador, con el intervalómetro es más cómodo porque dejamos la cámara haciendo fotos sola mientras nosotros disfrutamos del espectáculo y de la charla con los amigos. Si tenemos que usar el cable tendremos que estar un poco pendientes de apretar el botoncito cada vez que se acabe la exposición, más trabajo pero igual de efectivo.
Colocamos nuestra tumbona cerca de la cámara y a darle al disparador y disfrutar del espectáculo.
Los famosos imponderables
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Asociados a este tipo de sesiones fotográficas suelen ocurrir una serie de fenómenos inexplicables que ponen a prueba nuestra paciencia, como pueden ser:
Las estrellas salen por el lado opuesto a donde estamos disparando.
Las estrellas salen por el lado correcto pero justo cuando estamos entre una y otra foto.
Las estrellas salen por el lado correcto y en el tiempo justo pero al día siguiente comprobamos que se nos olvidó quitar la tapa del objetivo.
Las estrellas salen por el lado correcto y en el tiempo justo y teníamos la tapa quitada, pero el ISO se quedó en 100 y no ha salido nada en las fotos.
Un amigo patoso tropieza con el trípode y se carga la cámara.
En fin, que tengáis paciencia, mucha suerte y disfrutéis del espectáculo.
Consejos para fotografiar un arco iris
Cuando se aproxime el cambio de estación y las lluvias empezarán a generalizarse por la geografía, será un excelente momento para intentar fotografiar un arco iris. No resulta especialmente sencillo, sobre todo porque es complicado prever su aparición, pero con paciencia y el equipo preparado podemos conseguir fotografías espectaculares.
Para la aparición de un arco iris se tienen que dar unas determinadas circunstancias meteorológicas, ya que es un fenómeno óptico que se produce cuando los rayos del sol atraviesan pequeñas partículas de humedad en la atmósfera terrestre. Como bien sabemos, se producen cuando llueve y el sol hace su aparición, aunque no hay un parámetro exacto de cuándo ni dónde, por lo que hay que estar atentos cuando se produzca la situación idónea.
Vamos a repasar algunos consejos útiles para capturar con nuestra cámara algún arco iris:
Aunque en las ciudades también se pueden apreciar, es más frecuente que los podamos observar en una zona despejada, alejada de la incidencia de luces artificiales. El campo otoñal, cuando las nubes descargan ligera lluvia y el sol se cuela, se suelen producir con mayor frecuencia. También es importante que exista alguna masa de agua en movimiento, como un río, una cascada, o incluso en la costa, lo que puede acrecentar la posibilidades de encontrarlo.
Es muy importante cuidar bien el fondo. Ya que para captar todos los colores del arco iris es necesario disponer de un fondo neutro que permita apreciar con nitidez y detalle el espectro. El propio cielo o un paisaje abierto pueden ser buenas opciones, pero siempre preferible que sean oscuros para que los colores del arco iris se vean bien contrastados.
También es necesario cuidar bien el primer plano. Un paisaje cualquiera, sino tiene demasiados puntos de interés, aunque aparezca un arco iris puede no resultar del todo fotogénico, así que incluir algún elemento en el primer plano ayuda a guiar la mirada e incluye mayor interés. Un árbol, unas ramas o cualquier elemento del paisaje puede servir.
Atentos a la composición. Para poder sacar el máximo partido a un arco iris, hay que encontrar una ubicación idónea, que nos permite capturar el efecto con elementos alrededor que aporten interés.
En cuanto a la apertura, dependerá de las circunstancias, pero si es un paisaje amplio, lo ideal es una apertura pequeña, que nos permitirá mayor profundidad de campo y aumentar la nitidez.
Usar un trípode o apoyar la cámara en un lugar seguro. Se hace necesario si vamos a usar una apertura pequeña, porque además el arco iris suele darse en condiciones de luz escasas, lo que nos obligará a disparar con la cámara bien apoyada para que no salga movida la captura, al disparar con velocidades de obturación lentas.
¿Angular o teleobjetivo? Aquí es cuestión de preferencias. Lo habitual es un angular que nos deje apreciar la amplitud del efecto óptico del arco iris, en todo su desarrollo, pero también es muy original e interesante captar una porción del arco iris, en su base o en cualquier otro punto, junto a algún elemento que añada más interés.
Estos son sólo unos pasos básicos, todo dependerá de las circunstancias, del paisaje y de la luz, pero con paciencia se pueden lograr fotos espectaculares. Hay que estar atentos, porque en ocasiones se produce un segundo arco iris con efectos muy curiosos.
20 consejos rápidos para hacer mejores HDR
El HDR (imagen de alto rango dinámico) bien hecho, sin halos horteras ni artefactos infumables, es un recurso muy bueno y que consigue que la imagen final que obtenemos se parezca lo máximo posible a lo que nuestro ojo es capaz de captar.
Pero es una técnica que requiere de una metodología algo estricta si queremos que los resultados sean medianamente buenos, o al menos que los archivos que tengamos sean una buena base para hacerlos.
La ración de 20 mini consejos que nos ofrecen desde photofocus, a modo de lista de comprobación, es un buen punto de comienzo para tenerlos en cuenta siempre que nos propongamos hacer una imagen HDR trabajando con Photoshop y con Photomatrix. Vamos a verlos:
Usa un trípode.
Dispara al ISO más bajo posible.
Si puedes, dispara en RAW.
No cambies el ISO cuando hagas una serie de fotografías.
No cambies la apertura cuando hagas una serie de fotografías.
No cambies el balance de blancos cuando hagas una serie de fotografías.
Fija un punto de enfoque y usa siempre el mismo.
Dispara en manual y varía la velocidad para conseguir distintas exposiciones.
Usa un cable remoto o el temporizador de la cámara.
Para obtener mejores resultados dispara 5 o incluso 7 fotos, en función de lo contrastada que esté la escena.
Asegúrate que la foto más subexpuesta no tiene zonas sin información.
Dispara hasta que la zona de sombras esté bien iluminada y definida.
Dispara en incrementos de 1 paso de exposición.
Intenta evitar escenas que contengan movimiento para no obtener artefactos a posteriori.
Combínalas en HDR en Photoshop como imagen de 32 bits.
Expórtala a Photomatix Pro.
Crea un mapa tonal en Photomatix Pro.
Vuelve a Photoshop para limpiar la imagen.
No olvides que quizás el Blanco y Negro le venga mejor a la imagen.
Guárdala y compártela! Y ahora, a practicar!
Cómo fotografiar fuegos artificiales, consejos y trucos
Agosto, mes por excelencia de vacaciones y también de ferias por España. Y muchas de las ferias españolas, normalmente, tienen un colofón común: los fuegos artificiales.
Pero hacer fotos a fuegos artificiales no es fácil, requiere de algunos pequeños consejos para hacer de una fotografía típica, una buena foto.
Aunque ya existen por la red varios tutoriales, en Xataka Foto no queríamos dejar de daros nuestros trucos y consejos, paso a paso, para fotografiar estos juegos de luces tan espectaculares. Vamos a verlos:
1. Piensa dónde te vas a poner
Al igual que cuando fotografiamos las hogueras de San Juan, es fundamental buscar un buen sitio, para ellos tenemos que decidir el encuadre que le vamos a dar a las fotos. Si queremos que aparezca gente, o no, si queremos algún paisaje de fondo o si preferimos por contra que sólo aparezca el fuego artificial.
Mi consejo es separarse del lugar desde donde vayan a lanzarse y, si es posible, buscar algún elemento de fondo que nos valga como referencia, nos ayude al encuadre, nos sirva de escala y ubiquen los fuegos en un punto del mapa. Las fotos donde sólo aparecen fuegos, están muy vistas.
2. Busca un apoyo
O usa un buen trípode, si tienes espacio. Ten en cuenta que vamos a hacer fotos con una exposición larga y cualquier mínimo movimiento echará al traste la foto. Ni siquiera el estabilizador que pueda tener la cámara será suficiente en la mayoría de los casos, así que desactívalo.
3. Usa el angular
Si tienes réflex, el angular será el mejor objetivo que puedes colocarle, si usas compacta, pon el zoom al mínimo. La idea es poder captar el máximo campo de visión posible y conseguir así introducir en el encuadre otros elementos interesantes de la escena, como hemos dicho en el punto 1.
4. El flash no sirve para nada
Seguro que has visto a gente haciendo fotos a fuegos artificiales (o en conciertos) utilizando el flash. Pues sencillamente, no sirve para nada. Primero porque estamos a mucha distancia de lo que queremos fotografiar y segundo, y casi más importante, porque lo que queremos captar son los colores y la iluminación original que provocan los fuegos. Por tanto, flash fuera.
5. Ojo a la sensibilidad
Un ISO muy alto unido a las largas exposiciones sólo te traerá ruido. Un ISO 200 es más que suficiente, y conseguiremos fondos negros con los fuegos artificiales como protagonista de la foto.
6. El enfoque, mejor en manual
Aunque puedes ponerlo en automático si tienes un objeto de referencia, a la misma distancia de los fuegos, donde poder enfocar, y bloquearlo, casi mejor que lo pongas en manual y enfoques al infinito.
7. El diafragma, ciérralo
Sin pasarte, porque si no tendrás tiempo de exposición muy altos, pero un valor de f intermedio (f/8 aproximadamente) nos ayudará a dar profundidad de campo a la escena, además de un poco más de nitidez a la foto.
8. El tiempo de exposición es el secreto
Es difícil configurarlo a priori, ya que depende mucho de la iluminación de la escena, pero el tiempo de exposición, una vez configurada la sensibilidad y el diafragma, es el valor con el que podremos jugar para conseguir la foto perfecta.
Mi consejo es usar un tiempo de exposición que permita capturar la estela del fuego, aunque un tiempo de exposición corto congelará la imagen y nos dará, también, buenas imágenes de los fuegos.
Por último, si tu cámara tiene modo bulb, los fuegos son una situación ideal para probarlo.
9. Usa un disparador
O bien por cable, o bien un mando, si lo tenéis, o incluso el temporizador interno de la cámara (aunque hay que ser habilidoso para disparar dos segundos antes de tiempo). La idea es no tener que tocar mucho la cámara en el momento de disparo para evitar que la foto nos salga movida
10. Dispara en RAW, por supuesto
En estas situaciones donde lo más dificil es conseguir una buena exposición, tener un archivo donde se condense toda la información que el sensor es capaz de captar es fundamental, así que ni lo pienses, si tienes RAW, úsalo.
11. Paciencia
Es muy difícil conseguir una buena foto a la primera, sobretodo bien expuesta, por lo que juega con los parámetros lo más rápidamente posible hasta que veas que tienes la configuración correcta.
Fotografías en clave baja: algunos consejos
En otra ocasión hablamos de cómo lograr fotografías en clave alta, y ahora toca el turno a esas imágenes que denotan fuerza, muy oscuras, con apenas algunas formas iluminadas y que suelen ser muy llamativas. En ocasiones se desechan algunas posibilidades de escenas por escasez de luz y hay que intentar mirar con detenimiento y encontrar las posibilidades. Si el motivo es interesante podemos intentar trabajar un poco la toma y conseguir una fotografía en clave baja.
Es cierto que con un buen procesado de la imagen se puede, subexponiendo, logra un efecto similar a la clave baja, pero con un poco de paciencia y siguiendo unos sencillos pasos podemos lograr que con nuestra cámara captemos imágenes llenas de fuerza, intensas y muy artísticas, que son características de la clave baja. Se presta más a retratos, ya que todos hemos visto fotos de sujetos con fondos negros y con escasa iluminación pero que descubren formas llamativas, donde las sombras son las predominantes, pero también es interesante experimentar en la fotografía de paisaje o en bodegones. Resulta un buen método para aprender a dominar la luz.
Hay que destacar que en este tipo de imágenes predomina el negro sobre el negro, donde las zonas iluminadas son muy escasas y ligeramente distinguibles, no confundir con las fotos de alto contraste.
Vamos a repasar algunos consejos que nos pueden ayudar a lograr buenas imágenes en clave baja:
Es importante cuidar bien la composición y el encuadre para seleccionar los elementos suavemente iluminados, buscando un claroscuro interesante. Mejor elegir los objetos o sujetos oscuros y descartar los brillantes.
Una sóla fuente de luz, aunque escasa puede ser suficiente, cuidando que ilumine nuestro sujeto principal de forma lateral para destacar texturas y formas. Pero también podemos usar varias luces que consigan destacar los bordes y formas de nuestro objeto principal.
La medición es esencial para lograr una correcta exposición, hay que intentar que las zonas iluminadas no queden quemadas, es decir, sobreexpuestas. Por ello, se puede usar una medición puntual o bien ponderada al centro midiendo en las zonas iluminadas, aunque siempre depende de la escena y la luz que contemos. Con una medición matricial es más probable que no logremos un resultado óptimo, ya que nuestra cámara tenderá a encontrar un equilibrio entre las zonas oscuras y claras y se perdería el constraste que caracteriza a clave baja.
Las fotografías en clave baja pueden transmitir sensación de tensión, tranquilidad, tristeza, intimidad, intriga incluso abstracción, por ello hay que decidir qué queremos lograr y acentuarlo.
Para lograr potenciar la clave baja de una escena debemos cerrar el diafragma, lo que nos obligará a mantener firme la cámara o bien ayudarnos de un apoyo o trípode para evitar movimientos.
Si quieres conseguir retratos en clave baja trendrás que cuidar que el fondo sea lo más oscuro posible y tamizar o suavizar la iluminación. En un interior es más fácil, pero también se puede llevar a cabo en exteriores poco iluminados, como zonas en sombra o incluso nocturnas con luz artificial tenue. Si el sujeto lleva ropa oscura o de colores no muy vivos puede ayudar a conseguir el efecto.
Siempre dispara varias tomas con diferentes aperturas, no descartando las tomas más subexpuestas. A la hora de procesar, podemos ver con más tranquilidad cuál es la más adecuada e intentar mejorar la toma, siempre cuidando que las zonas iluminadas mantengan detalle.
Cuida que siempre haya zonas suficientemente oscuras para que destaque el detalle más luminoso y enfatizar el dramatismo que generan los contrastes, especialmente en los retratos.
Dispara en RAW, luego podrás decidir si te quedas con la toma a color o la procesas en blanco y negro.
Prueba y juega con efectos de luz en zonas en sombra, en ocasiones podemos encontrar imágenes fantásticas en lugares donde por falta de iluminación solemos descartar.
Como se trata de una modalidad artística, requiere paciencia y mucha experimentación, pero cuando se logran resultados interesados la satisfacción es enorme y seguro que nos ayudará enormemente a controlar mejor la iluminación en el resto de nuestras fotografías.
El uso de las líneas en fotografía
En la composición fotográfica las líneas juegan un papel muy importante. Estructuran la imagen, crean ritmo, conducen la mirada hacia un punto determinado…
Las líneas ya sean verticales, horizontales o diagonales aparecen en multitud de ocasiones en nuestras fotografías e influyen de manera drástica al espectador.
A la hora de componer es importante saber cómo afectarán a nuestra fotografía y utilizarlas en aquellos casos que lo consideremos oportuno de la manera que más nos convengan.
Líneas Horizontales
La disposición horizontal de nuestros propios ojos hacen agradables a nuestra vista las imágenes apaisadas o con un formato horizontal, los ojos exploran de lado a lado más fácilmente. De esta misma manera las líneas horizontales transmiten una sensación agradable, tranquila… Nuestros ojos las interpretan como base y dan impresión de estabilidad y peso. La impresión de tranquilidad y calma resta dinamismo y potencia la sensación estática de la imagen.
Líneas Verticales
Los formatos verticales no son tan agradables para el ojo humano como los horizontales, sin embargo son los que mejor se adaptan a libros y revistas y por tanto muy utilizadas.
Una composición donde las verticales tengan cierto protagonismo aportará una mayor sensación de velocidad que otra imagen dominada por horizontales. En función del motivo que las produzca pueden interpretarse como barreras o transmitir sensaciones de fuerza.
La combinación con horizontales que sirvan de base a las verticales conforman imágenes apacibles y estables.
Líneas diagonales
Las líneas diagonales son las que aportan una mayor dosis de inestabilidad y por tanto de movimiento y dinamismo a una fotografía. El ojo humano percibe las diagonales como una posición antinatural, temporal y transitoria. De tal forma que nuestro cerebro imagina que dichas diagonales evolucionarán hacia verticales u horizontales. Por ejemplo, si vemos una torre inclinada (como la de Pisa) nuestro cerebro interpreta que está cayendo y por tanto en movimiento.
Las diagonales son, a menudo, horizontales o verticales transformadas por la perspectiva por lo que se asocian también con la profundidad o la distancia.
Como puedes ver las líneas pueden modificar drásticamente la forma en que percibimos una fotografía. Y tienen la ventaja de que podemos identificarlas fácilmente y usarlas a nuestro antojo.
Como hacer un ojo de pez con una mirilla de puerta
¿Estás buscando un objetivo ojo de pez pero la crisis hace estragos en tu bolsillo? Pues quizás te interese este curioso tutorial que nos traen los chicos de Instructables donde con una simple mirilla de puerta intentan conseguir imágenes decentes similares a las que nos ofrecen este tipo de objetivos.
Esta claro que la calidad óptica dejará mucho que desear y que el invento no es que sea muy práctico para llevarlo cómodamente, pero el ahorro de dinero es muy significativo, además de que hacer este tipo de experimentos, y comprobar que funcionan siempre es enriquecedor.
Los materiales son básicamente una mirilla de puerta, un parasol, unos trozos de corcho y algún elemento tipo cinta aislante para conseguir fijarlo todo lo mejor posible. A partir de ahí a hacer fotos, vale que no son la panacea en cuanto a calidad de imagen, pero ¿y lo bien que lo vamos a pasar?
Os dejo una imagen de lo que podemos obtener, aunque no dejéis de echarle un ojo al tutorial completo.
Crea tu escenario
Siempre que salgo a hacer fotos, es muy frecuente que según voy caminando y mirando, encuentre algo que me interesa, algo que me llame la atención e instintivamente me pongo a tirarle fotos.
Con el tiempo, he intentado cambiar este hábito y buscar algo diferente, algo así como crear la escena antes de verla.
Pero… ¿A qué me refiero con esto de “crear la escena”?
Lo que quiero decir, es que no voy a fotografiar lo primero que me encuentre, sino que voy a buscar lo que me quiero encontrar.
Quizás sea muy fácil decirlo, pero muy complicado ponerlo en práctica. Se trata de buscar un escenario, pensar en lo que uno quiere recrear y a partir de ahí salir a la caza y captura de algo que se le asemeje.
Está claro que es mucho más fácil salir y esperar a encontrar algo, que salir en busca de algo, pero el resultado de algo premeditado, en muchos casos superará por mucho al primer caso.
Un buen ejercicio cuando vayamos a salir a hacer fotos, es pasar un rato antes pensando en un tipo de fotografía. Hacer un ejercicio mental, e incluso llevar con nosotros algunos objetos o materiales para hacer surgir el escenario que teníamos previsto.
Aunque quizás esto no sea de utilidad para todo tipo de fotografía, si es especialmente útil para fotografía de fauna y para fotografía de moda.
Crear un escenario, en donde realizar nuestras fotos, componer las situaciones dentro de un estado controlable, es muy importante para sacar unos resultados mucho mejores. Aparte de lo entretenido que resulta, te hace sentir como si fueras el director de una película, que busca realizar una nueva escena.
Pero no sólo para crear un escenario debería bastarnos con los objetos, mobiliario y el medio que nos rodea, sino que una escena también debe ser controlada mediante la luz. Hay que pensar en las mejores horas para hacer las fotos que buscamos, ya que según la posición del sol, la ambientación será totalmente distinta, y dependiendo del tipo de fotografía que busquemos, será necesaria un tipo de iluminación u otra.
Puede que esto último sea algo más complicado, que sumado al conjunto de la localización y de encontrar lo que estábamos buscando, haga que nuestra búsqueda pueda acabar frustrada en varias ocasiones. Pero nadie ha dicho que sea fácil y que deba hacerse a la primera.
Un esquema que puede servir para organizarse sería:
1. Piensa el tipo de fotos que quieres hacer.
2. Piensa en el escenario que necesitas, así como los elementos que lo van a constituir.
3. Busca una zona que reuna los elementos que necesitas.
4. Organiza el horario según la luz. Y cuidado, que la sesión puede llevarte horas.
5. Estudia el trabajo realizado. Si no te convence, no hay problema, pues ya tienes tu escenario y sólo tendrás que volver y cambiar lo que no te ha gustado.
Consejos para fotografiar nubes y tormentas (I)
Llega el calor y con el calor es inevitable que lleguen las tormentas. Hace tiempo ya compartimos algún consejo para fotografiar rayos, pero como no sólo de rayos viven las tormentas, además de recordar estos consejos vamos a sugerir alguna idea más para hacer fotos curiosas de estos extraordinarios sucesos atmosféricos veraniegos.
En primer lugar vamos a intentar comprender un poco mejor como se forman y evolucionan las tormentas, así podremos anticiparnos algo a ellas y buscar las mejores horas y emplazamientos para la toma de nuestras fotografías.
Comienza el día, el cielo está totalmente despejado y el Sol empieza a calentar la superficie de la Tierra. A medida que avanza la mañana empiezan a formarse bolsas de aire caliente ascendente. Al rededor del mediodía el aire caliente ascendente alcanza capas más altas y frías de la atmósfera y comienza a condensarse formando cúmulos. Por la tarde sigue ascendiendo aire y aumentando la condensación, si la temperatura en altura es lo suficientemente baja se forma un cumulonimbo o nube de tormenta.
Los cumulonimbos son auténticas centrales térmicas que generan mucha potencia, como curiosidad podemos decir que un sólo cumulonimbo grande libera energía, en forma de calor, equivalente a cinco veces todas las centrales eléctricas del planeta, ¿aluncinante, no?
Después de ver esta pequeña explicación es obvio que podemos descansar por la mañana y preparar nuestro equipo para salir a cazar tormentas a partir de mediodía. Vamos con algunas sugerencias generales.
El equipo:
Vamos a ir de excursión caza-tormentas y no es muy conveniente que lo hagamos andando, el coche es un buen refugio para la lluvia y un buen lugar también para protegernos de los rayos. Como no tendremos problemas de peso lo mejor es llevar todo lo que tengamos a mano, fotográficamente hablando se entiende. Repasemos:
Cámara: lo ideal es una réflex por el juego que da a la hora de manejar parámetros manuales y accesorios, pero también podemos hacer buenas fotos con una compacta.
Objetivos: podemos obtener tomas muy buenas utilizando desde un angular extremo hasta un teleobjetivo medio.
Filtros: el más importante quizá sea el polarizador que nos ayudara a resaltar las texturas de las nubes y los colores del paisaje. También nos puede venir bien un filtro de densidad neutra para bajar la luz y subir el tiempo de exposición.
Trípode: Cuando oscurezca o queramos hacer fotos de rayos se hará imprescindible.
Disparador de cable: para hacer las fotos de larga exposición y minimizar la trepidación. Recordad que si no tenéis podéis utilizar el viejo método del retardo de disparo, es más pesado pero da iguales resultados que el cable.
Intervalómetro: te hace la vida mucho más fácil si vas a capturar rayos. Indispensable si se te ocurre hacer un timelapse espectacular de esa nube creciendo.
Flash: nunca se sabe la utilidad que se le puede dar, así que al morral también.
Baterías cargadas y tarjetas de memoria vacías. Un disco duro para hacer copias cuando llenemos las tarjetas tampoco estará de más.
Lugares:
Las tormentas son fenómenos impredecibles, pero en la fase de formación tendremos más tiempo para visualizar y elegir una buena composción. Vamos a ver una serie de puntos que nos pueden ser de utilidad:
Observar el entorno: tomemos unos minutos para observar bien el entorno en donde están evolucionando las nubes y hagamos una pequeña composición de lugar. No es lo mismo una tormenta en la llanura, que sobre las montañas o en el mar.
Busquemos detalles: puede ser una simple flor sobre la hierba o una iglesia lejana, un velero, o el pico de una montaña, hay multitud de detalles más o menos extensos que pueden ayudar a dar contraste y fuerza a nuestra fotografía.
Diferentes puntos de vista: tenemos tiempo para desplazarnos unos pasos o incluso unos pocos kilómetros si consideramos que puede haber un lugar mejor o hemos observado algún detalle que merezca la pena incluir en la toma y para lo cual deberemos variar nuestro punto de vista.
Sin mover los pies: no olvidemos que muchas veces podemos cambiar nuestro punto de vista sin movernos del sitio, un simple golpe de zoom o cambio de objetivo puede darnos otra visión totalmente distinta.
Creatividad: como no hay prisa, de momento, podemos permitirnos la licencia de ser creativos y buscar encuadres y composiciones que conviertan una foto normal en algo más original. Además recordad que una vez comprado el equipo, tomar fotografías es gratis.
Consejos para fotografiar nubes y tormentas (II)
Ya sabemos lo que es una tormenta, hemos cargado el equipo en el coche y oteado el horizonte en busca de un buen lugar para realizar nuestra sesión fotográfica. Sigamos con más sugerencias.
Momentos, antes:
Antes de la tormenta es cuando más tiempo tenemos y cuando más vamos a disfrutar. Las posibilidades son muchas y dependen de la imaginación y creatividad de cada uno pero no está de más dar algunas ideas que pueden ser interesantes:
Hacer tomas generales de la evolución de la nube, desde que comienza a formarse hasta que se convierte en un cumulonimbo totalmente desarrollado. Para este tipo de fotografías deberemos utilizar objetivos angulares y situarnos en paralelo a la tormenta ya que si se acerca o se aleja de nosotros es posible que no podamos completar toda la serie de fotografías.
Fotografiar partes de la nube con teleobjetivo e incluir en el encuadre algún elemento de tamaño conocido para poder compararlos.
Buscar composiciones originales con las nubes de fondo tomadas con angular.
Echar unas cuantas horas y realizar una sesión de fotos con vistas a montar un time-lapse de la evolución de las nubes.
Habrá que probarlo, tiene que quedar de muerte.
Justo antes de que rompa a llover, si estamos debajo de la tormenta, suelen crearse unas texturas extrañas en la capa inferior de nubes. Hay que estar muy atentos a este momento para capturar esas texturas.
Momentos, durante:
Cuando se desata la tormenta y comienza a llover casi siempre es hora de guardar el equipo y buscar refugio. Pero puede haber alguna situación en la que tengamos posibilidades de sacar alguna foto más. Si la tormenta tiene muchos rayos y estamos en un lugar bien seguro podemos intentar capturar alguno con nuestra cámara. Vamos con más recomendaciones:
Seguridad ante todo: los rayos son cosa seria, todos los años hay muertes y lesiones graves producidas por el imapcto de un rayo sobre las personas, así que deberemos extremar las precauciones. Podemos hacer fotografías a buen resguardo de una construcción o desde una ventana de casa. El coche también es un lugar seguro, aunque estar debajo de un tormentón y haciendo fotos dentro del coche da un poco de miedo, os lo aseguro.
Rayos de noche: montamos la cámara en un trípode, el enfoque en manual y ajustado a infinito, ponemos el ISO al mínimo, una abertura media f:6,3 ó 8 y hacemos pruebas con la velocidad hasta que el tono del cielo sea más o menos neutro, lo ideal es que sean tiempos entre 5 y 20 segundos. Tened en cuenta que en las ciudades las nubes se iluminan mucho por la propia luz urbana así que el tiempo de exposición tendrá que ser menor, pero lo mejor es hacer un par de pruebas y ajustar si es necesario. Vamos a hacer muchos disparos, así que un intervalómetro nos será de mucha utilidad ya que nos evitará tener que estar pendientes de la cámara. Si no movemos el encuadre y tenemos suerte podremos capturar varios rayos en varias fotografías distintas, si luego las unimos con un programa de edición quedará un resultado espectacular.
Rayos de día: fotografiar rayos de día es un poco más complicado que de noche ya que hay bastante luz y el tiempo de obturación será muy corto, por lo que las posibilidades de cazar el rayo se reducen considerablemente. Para aumentar el tiempo podemos utilizar dos truquillos, cerrar el diafragma a tope y poner algún filtro que baje la luz como un polarizador o un filtro de densidad neutra. Por supuesto que también es indispensable el trípode y muy recomendable el disparador y/o intervalómetro.
Cortina de agua: a veces la lluvia cae de repente como una auténtica cortina de agua, si estamos debajo seguro que nos empapamos, mala suerte, pero si estamos a una distancia prudencial podremos sacar alguna foto interesante, sobre todo si el entorno es adecuado y ayuda a realzar la toma.
Momentos, después:
Ya ha pasado lo mejor y estamos felices y cansados por la jornada fotográfica tan dura que hemos tenido. Pero no os relajéis, todavía puede surgir alguna oportunidad para tomar una buena foto:
Arco iris: puede aparecer o no, depende de la situación del sol y de la lluvia. Si lo vemos podemos utilizar un objetivo angular para fotografiarlo entero o un tele para un detalle de donde el arco toca con tierra, en este caso podemos incluir algún elemento adicional como una iglesia o un pueblo para darle más interés a la toma. Para fotografiar el arco iris nos irá muy bien el uso del polarizador ya que realza bastante los colores.
Bruma por evaporación: algunas veces cuando hace mucho calor, después de la tormenta el sol calienta algunas zonas y la evaporación hace que se produzca un efecto muy curioso, sobre todo sobre el asfalto de las carreteras. Dura muy poco, si queremos captarlo no podremos perder mucho tiempo.
Tormenta en la distancia: la tormenta ha pasado sobre nuestras cabezas pero sigue muy activa, podemos intentar hacer una fotografía de rayos en la nube sobre un amplio paisaje de fondo.
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