Sable Island, La Tumba Del Atlantico

Cada uno de los puntos que ven en ese mapa es un barco hundido. Uno tras otro, hasta 350 navíos encallaron en las arenas de esta isla durante los últimos 500 años, contribuyendo a fraguar una auténtica leyenda negra y convirtiéndolo en el lugar del mundo con más naufragios de la historia.
Durante muchos años, este alargado banco de arena frente a las costas de Nueva Escocia fue bautizado como la “tumba del Atlántico” y suscitó muchas leyendas marineras. Como explican en Strange Maps, la isla fantasma conocida por los marinos con el nombre de Fagunda era en realidad este pedazo de tierra empeñado en tragarse un barco tras otro. El mapa de los naufragios produce escalofríos.
Durante muchos años, este alargado banco de arena frente a las costas de Nueva Escocia fue bautizado como la “tumba del Atlántico” y suscitó muchas leyendas marineras. Como explican en Strange Maps, la isla fantasma conocida por los marinos con el nombre de Fagunda era en realidad este pedazo de tierra empeñado en tragarse un barco tras otro. El mapa de los naufragios produce escalofríos.

El nombre real de la isla Sable Island, algo así como la isla del sable de la arena, y sus 42 kilómetros de largo por apenas dos kilómetros en los lugares más anchos lo convierten en una trampa natural. La intensa niebla que suele haber en el lugar, las corrientes traicioneras y su localización en mitad de una de las rutas marítimas más transitadas también contribuyeron a convertirlo en un auténtico "atrapabarcos".
El asunto no es para tomarlo a broma si tenemos en cuenta que, según algunas fuentes, miles de personas perdieron la vida en las arenas de estas playas. Afortunadamente, a finales del siglo XIX se construyeron dos faros, uno en cada extremo de la isla, para advertir a los capitanes de su presencia. Aún así, aún sigue habiendo algún despistado que encalla en sus arenas, como el yate que, según
Wikipedia
, fue a parar a la isla en 1999.

Hoy en día los faros son automáticos y el gobierno canadiense ha prohibido el acceso a la isla, para evitar los frecuentes intentos de saqueo de los numerosos pecios hundidos en la zona. De vez en cuando, el mar escupe alguno de estos tesoros, pero las olas se los vuelven a llevar al fondo en cuanto sube la marea.
La Fuente