De todas las cosas curiosas que se escribe en este blog, no se podía pasar por alto la historia de este hombre que se hizo famoso gracias a sus terribles deformidades debidas, según recientes estudios, por una enfermedad llamada Síndrome de Proteus y no por Elefantiasis como se creía.
Pese de haber nacido normal en 1862, comenzó a sufrir los síntomas a partir de los 18 meses y a los 5 años ya presentaba deformidades. Aunque él protestaba, su madre insistió que fuera a la escuela para que aprendiera a leer y escribir. Esto lo frustraba porque no podía jugar debido a las deformaciones que tenía en la cadera, además de que todos se le quedaba viendo con curiosidad, algo que lo incomodaba.
Para aumentar su pesar, su madre que era la mejor amiga que tenía, murió de bronconeumonía quedándose totalmente solo. Su padre se casó con una mujer que le hizo la vida invivible y que lo obligaba a trabajar pese a su enfermedad. La madrastra alegaba que él inventaba sus dolencias para no tener que trabajar y hasta le quitaba el plato de comida diciendo que no se lo merecía.
Ante tanta insistencia, logró conseguir trabajo en una fábrica de cigarros pero al deformarse su mano de forma considerable no pudo seguir haciéndolo. Varias veces se escapó de su casa debido a los maltratos y su padre le conseguió una licencia como vendedor ambulante, algo que no funcionó debido a su ya avanzada deformidad.
A los 15 años decidió abandonar su hogar y dormir en la calle hasta que su tío lo hospedó en su casa durante 2 años. Joseph Merrick, su verdadero nombre, siempre estuvo agradecido por el excelente trato que le dio y su tio recuerda que pese a su deformidad nunca se cansaba de salir a vender aunque siempre llegaba con las manos vacías.
El trabajo como vendedor ambulante no duró mucho tiempo puesto que no quisieron renovarle su licencia como vendedor ambulante porque “arruinaba la imagen” de la empresa. La casa de su tio se hizo pequeña, su esposa estaba embarazada y para no causar molestias decidió irse a una “Casa de Trabajo” (un lugar donde el Estado inglés les daba comida y hospedaje a cambio de trabajo) en la que permaneció 12 semanas. Luego de darse cuenta de que jamás podría tener un trabajo normal, tuvo que volver y quedarse en ese trabajo durante 4 años los cuales fueron un martirio porque la pretuberancia en su nariz que parecía una trompa de elefante creció y no lo dejaba comer. Entonces los de la Work House decidieron llevarlo a que lo operaran y de paso lo dejaron ahí puesto que lo consideraban una molestia.
Luego de la operación comenzó a comer y hablar mejor. Decidió entonces trabajar como atracción de ferias, algo que no le gustaba. Sin embargo, se contactó con un representante y comenzó su trayectoria en exhibiciones. Allí conoció a varios médicos que quisieron analizar su caso sin dar con la respuesta. Por sus dificultades al hablar consideraron que era un “retrasado” algo que no fue cierto.
De esos espectáculos no ganó nada porque los promotores sólo le daban una parte de comisión. Además, muchas veces sus presentaciones eran cerradas por “indecentes” por el terrible aspecto que tenía. Para viajar tenía que hacerlo a escondidas puesto que no lo dejaban pasar ni en barcos ni en trenes. Una vez tuvo que viajar bajo cubierta y en la intemperie en un barco y esto le produjo bronquitis. Al llegar a Londres las personas se dieron cuenta de su presencia y comenzaron a molestarlo y esto le produjo un ataque de pánico.
Se lo llevaron a un asilo de ciegos para que pudiera estar tranquilo de que nadie lo iba a rechazar y que podía relacionarse con otras personas sin ese temor. Nuevamente logró gran repercusión cuando la propia Alexandra, Princesa de Gales, y el Duque de Cambridge se interesaron personalmente por la suerte del infortunado Merrick. Sería ahí donde una vez alcanzada la paz que tanto había ansiado, se dedicó a sus dos grandes pasiones: la
lectura de novelas románticas y la escritura.
A los 27 años de edad, cuanto más feliz y tranquilo estaba, amaneció muerto el 11 de abril de 1890. Se pensó que había fallecido debido a que se asfixió por el gran tamaño que tenía su cabeza y sus deformidades pero analizando su esqueleto, se llegó a la conclusión que murió desnucado puesto que él no podía erguir su cabeza por el peso.
Para leer más detalles y curiosidades recomiendo leer Wikipedia. Este hombre nos dejó un legado, que no importa la apariencia que se tenga, lo importante es tener un espíritu lleno de coraje para enfrentar las adversidades y luchar a costa de lo que sea sin darse por vencido. Muchos hubieran optado por vivir encerrados y él salió a la calle pese a que todos los rechazaban y trató de trabajar y de salir adelante. Un buen ejemplo digno de admiración.
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