Me gustaría compartir con ustedes algunas respuestas a preguntas que creo
que la mayoría de nosotros se ha hecho, algunas seguramente las consultaron,
y otras habrán pasado inadvertidamente, cualquiera fuera su origen, estoy
seguro que les va a resultar muy interesante este material. Espero que los
disfruten.
¿Por qué en las escaleras mecánicas los pasamanos van más rápido que
los escalones?
Las escaleras mecánicas también se suelen llamar escaleras automáticas. La primera
patente de ellas se registró a finales del siglo XIX. Cuando subimos en una
de ellas podemos notar la siguiente sensación: si apoyamos el codo en el pasamano
y no lo movemos de su posición, comprobaremos que se nos ha estirado el
brazo. Puede que incluso tengamos que volver a sujetarnos si es muy elevada la
diferencia de velocidad entre el pasamanos y los escalones.
Eso tiene una lógica: realmente existe una normativa que regula las condiciones
de seguridad de las escaleras mecánicas. Dice que el pasamano que se mueva
en la misma dirección que los peldaños puede tener con ellos una diferencia
de velocidad de recorrido de un 2% como máximo.
El pasamano es comparable a una correa trapezoidal que se mueve constantemente
en círculo y se impulsa por causa del rozamiento, por lo que resulta perfectamente
normal que sufra un cierto deslizamiento. Esto, quiere decir que el
tejido de caucho con el que se fabrica el pasamano siempre resbala un poco sobre
su guía. Esto, naturalmente, es mnimo y depende de la temperatura y humedad
del ambiente. Puesto que el deslizamiento fluctúa con los factores que se
han comentado, ambos componentes de la escalera no pueden mantener exactamente
la misma velocidad, existirá una cierta falta de sincronización. Por eso,
los fabricantes de estas instalaciones hacen que el pasamano vaya un 2% más
rápido que los peldaños para, de esa forma, evitar la situación inversa y que algún
usuario pudiera caerse hacia atrás.
¿Por qué el pegamento no se pega cuando el pote está cerrado?
Algunos adhesivos están compuestos por una sustancia activa y un disolvente.
Cuando el disolvente se evapora la sustancia activa solidifica y se adhiere a las
piezas que se querían unir.
Si el recipiente está cerrado el disolvente comienza a evaporarse, pero la concentración
cada vez mayor en el espacio dentro del recipiente hace que la espiración
del disolvente no continúe. Es un efecto parecido al que conseguimos
cuando dejamos cerradas las botellas de bebidas con burbujas para que no se
vaya el gas. De esta forma se trata tanto que el aire no entre en contacto con estos
pegamentos como que dejen bien cerrados los potes.
¿Por qué no están ordenadas las letras del teclado de un ordenador?
Las letras del teclado de las primeras máquinas de escribir estaban ordenadas
alfabéticamente. Eso ocurría en la segunda mitad del siglo XIX. Pero al utilizarlas
surgieron problemas, ya que las combinaciones de letras que aparecen más
frecuentemente en inglés estaban situadas muy cerca unas de otras. La rápida
pulsación de las teclas llevaba a que las varillas de los tipos se engancharan unas
con otras. Fue un contable el que reorganizó la posición de las letras; se olvidó
totalmente del alfabeto y
en lugar de ello colocó en semicírculo
las letras que más
se utilizaban, de forma que
quedaran separadas unas de
otras todo lo más posible. Las
demás letras fueron colocadas
desde un punto de vista
mecánico. Las menos utilizadas
se colocaron en los lugares
menos accesibles para
nuestro sistema de diez dedos.
Para la zona de habla inglesa se generó el teclado QWERTY. Ya que en la
lengua alemana la Z se utiliza más que la Y, se intercambió el lugar de dichas letras.
En la zona francoparlante se utiliza el teclado AZERTY, ya que ni la W ni la Q
se utilizan mucho en la lengua francesa. Para los teclados de ordenador se asumieron estas organizaciones a pesar de que ya no hay varillas que se puedan enganchar.
¿Por qué no nos reímos si nos hacemos cosquillas nosotros mismos?
Algunas personas huyen cuando otras se acercan a ellos con la clara intención de
hacerles cosquillas. Ya saben que no se pueden salvar de la risa. Sin embargo, si
coges una pluma para hacerte tú mismo cosquillas en la barriga o en la planta de
los pies, ni siquiera pestañeas.
Las cosquillas pueden causar incontrolables ataques de risa o pasar por delante
de nosotros sin dejar ni rastro. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué se reacciona
con un acto reflejo y risa cuando nos hacen cosquillas? La respuesta se remonta
a los orígenes del hombre.
Cuando aún no existía el lenguaje, los congéneres se entendían por medio de
gritos o llantos, y también se utilizaba la risa, que significaba la carencia de peligros.
Como los roces no siempre se consideran peligrosos, un homo sapiens
que fuera rozado por alguien podía avisar a su tribu utilizando la risa: “No me
está haciendo nada. Es sólo un juego”.
Cuanto más sensible sea la región del cuerpo, más cosquillas tendremos, y
también será mayor la amenaza cuando nos quieran tocar allí. Esto lo podemos
comprobar fácilmente si primero pasamos suavemente un dedo por el reverso
de la mano y, a continuación, lo pasamos por la palma. No nos vamos a reír con
nuestro propio roce y esto debe resultarnos extraño, pues no se crea ningún peligro
cuando uno se toca a sí mismo.
Es el cerebro el que decide la reacción. Por este motivo en cuanto nos vamos
haciendo mayores tenemos menos cosquillas, pues reaccionamos de una forma
más tranquila frente a las personas que tenemos cerca.
El caso de los niños pequeños es bien distinto. Se ríen cuando los risueños padres
les hacen cosquillas, pues entienden este proceso como inofensivo. Pero si
le hace cosquillas un extraño cuya mirada no le resulte satisfactoria, se vuelve
inseguro y no emite con su risa ningún mensaje de falta de alarma.



que la mayoría de nosotros se ha hecho, algunas seguramente las consultaron,
y otras habrán pasado inadvertidamente, cualquiera fuera su origen, estoy
seguro que les va a resultar muy interesante este material. Espero que los
disfruten.
¿Por qué en las escaleras mecánicas los pasamanos van más rápido que
los escalones?
Las escaleras mecánicas también se suelen llamar escaleras automáticas. La primera
patente de ellas se registró a finales del siglo XIX. Cuando subimos en una
de ellas podemos notar la siguiente sensación: si apoyamos el codo en el pasamano
y no lo movemos de su posición, comprobaremos que se nos ha estirado el
brazo. Puede que incluso tengamos que volver a sujetarnos si es muy elevada la
diferencia de velocidad entre el pasamanos y los escalones.
Eso tiene una lógica: realmente existe una normativa que regula las condiciones
de seguridad de las escaleras mecánicas. Dice que el pasamano que se mueva
en la misma dirección que los peldaños puede tener con ellos una diferencia
de velocidad de recorrido de un 2% como máximo.
El pasamano es comparable a una correa trapezoidal que se mueve constantemente
en círculo y se impulsa por causa del rozamiento, por lo que resulta perfectamente
normal que sufra un cierto deslizamiento. Esto, quiere decir que el
tejido de caucho con el que se fabrica el pasamano siempre resbala un poco sobre
su guía. Esto, naturalmente, es mnimo y depende de la temperatura y humedad
del ambiente. Puesto que el deslizamiento fluctúa con los factores que se
han comentado, ambos componentes de la escalera no pueden mantener exactamente
la misma velocidad, existirá una cierta falta de sincronización. Por eso,
los fabricantes de estas instalaciones hacen que el pasamano vaya un 2% más
rápido que los peldaños para, de esa forma, evitar la situación inversa y que algún
usuario pudiera caerse hacia atrás.
¿Por qué el pegamento no se pega cuando el pote está cerrado?
Algunos adhesivos están compuestos por una sustancia activa y un disolvente.
Cuando el disolvente se evapora la sustancia activa solidifica y se adhiere a las
piezas que se querían unir.
Si el recipiente está cerrado el disolvente comienza a evaporarse, pero la concentración
cada vez mayor en el espacio dentro del recipiente hace que la espiración
del disolvente no continúe. Es un efecto parecido al que conseguimos
cuando dejamos cerradas las botellas de bebidas con burbujas para que no se
vaya el gas. De esta forma se trata tanto que el aire no entre en contacto con estos
pegamentos como que dejen bien cerrados los potes.
¿Por qué no están ordenadas las letras del teclado de un ordenador?
Las letras del teclado de las primeras máquinas de escribir estaban ordenadas
alfabéticamente. Eso ocurría en la segunda mitad del siglo XIX. Pero al utilizarlas
surgieron problemas, ya que las combinaciones de letras que aparecen más
frecuentemente en inglés estaban situadas muy cerca unas de otras. La rápida
pulsación de las teclas llevaba a que las varillas de los tipos se engancharan unas
con otras. Fue un contable el que reorganizó la posición de las letras; se olvidó
totalmente del alfabeto y
en lugar de ello colocó en semicírculo
las letras que más
se utilizaban, de forma que
quedaran separadas unas de
otras todo lo más posible. Las
demás letras fueron colocadas
desde un punto de vista
mecánico. Las menos utilizadas
se colocaron en los lugares
menos accesibles para
nuestro sistema de diez dedos.
Para la zona de habla inglesa se generó el teclado QWERTY. Ya que en la
lengua alemana la Z se utiliza más que la Y, se intercambió el lugar de dichas letras.
En la zona francoparlante se utiliza el teclado AZERTY, ya que ni la W ni la Q
se utilizan mucho en la lengua francesa. Para los teclados de ordenador se asumieron estas organizaciones a pesar de que ya no hay varillas que se puedan enganchar.
¿Por qué no nos reímos si nos hacemos cosquillas nosotros mismos?
Algunas personas huyen cuando otras se acercan a ellos con la clara intención de
hacerles cosquillas. Ya saben que no se pueden salvar de la risa. Sin embargo, si
coges una pluma para hacerte tú mismo cosquillas en la barriga o en la planta de
los pies, ni siquiera pestañeas.
Las cosquillas pueden causar incontrolables ataques de risa o pasar por delante
de nosotros sin dejar ni rastro. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué se reacciona
con un acto reflejo y risa cuando nos hacen cosquillas? La respuesta se remonta
a los orígenes del hombre.
Cuando aún no existía el lenguaje, los congéneres se entendían por medio de
gritos o llantos, y también se utilizaba la risa, que significaba la carencia de peligros.
Como los roces no siempre se consideran peligrosos, un homo sapiens
que fuera rozado por alguien podía avisar a su tribu utilizando la risa: “No me
está haciendo nada. Es sólo un juego”.
Cuanto más sensible sea la región del cuerpo, más cosquillas tendremos, y
también será mayor la amenaza cuando nos quieran tocar allí. Esto lo podemos
comprobar fácilmente si primero pasamos suavemente un dedo por el reverso
de la mano y, a continuación, lo pasamos por la palma. No nos vamos a reír con
nuestro propio roce y esto debe resultarnos extraño, pues no se crea ningún peligro
cuando uno se toca a sí mismo.
Es el cerebro el que decide la reacción. Por este motivo en cuanto nos vamos
haciendo mayores tenemos menos cosquillas, pues reaccionamos de una forma
más tranquila frente a las personas que tenemos cerca.
El caso de los niños pequeños es bien distinto. Se ríen cuando los risueños padres
les hacen cosquillas, pues entienden este proceso como inofensivo. Pero si
le hace cosquillas un extraño cuya mirada no le resulte satisfactoria, se vuelve
inseguro y no emite con su risa ningún mensaje de falta de alarma.


