ceguera intencional
recordar
Recordar es extraer información de la memoria. Recordamos rellenando los huecos de la memoria, llevamos a cabo un proceso creativo, por lo que nuestros recuerdos no son una fotografía exacta de lo ocurrido.
Para ejemplificar estas descripciones de la memoria recorto a continuación un fragmento del apasionante libro: Anatomía de un instante de Javier Cercas.
Ningún español que tuviera uso de razón el 23 de febrero de 1981 ha olvidado su peripecia de aquella tarde, y muchas personas dotadas de buena memoria recuerdan con pormenor -que hora era, dónde estaban, con quién estaban- haber visto en directo y por televisión la entrada en el Congreso del teniente coronel Tejero y sus guardias civiles, hasta el punto de que estarían dispuestos a jurar por lo más sagrado que se trata de un recuerdo real. No lo es: aunque la radio retransmitió en directo el golpe, las imagenes de televisión sólo se emitieron tras la liberación del Congreso secuestrado, poco después de las doce y media de la mañana del día 24 y apenas fueron contempladas en directo por un puñado de periodistas y técnicos de Televisión Española, cuyas cámaras grababan la sesión parlamentaria interumpida y hacían circular aquellas imágenes por la red interior de la casa a la espera de ser editadas y emitidas en los avances informativos de la tarde y en el telediario de la noche. Eso fue lo que ocurrió, pero todos nos resistimos a que nos estirpen los recuerdos, que son el asidero de la identidad y algunos anteponen lo que recuerdan a lo que ocurrió, así que siguen recordando que vieron el golpe de estado en directo.
La teoría de las ventanas rotas
Zimbrado (Universidad de Stanford), en 1969, diseñó el siguiente experimento: Abandonó dos coches iguales en la calle. Los coches eran exactamente iguales (marca, modelo y color). Uno lo dejó en una zona deprimida de Nueva Cork, el Bronx. Y el otro coche lo abandonó en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.
Los resultados del estudio ofrecieron los siguientes datos relevantes: el coche abandonado en el Bronx comenzó a ser desvalijado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo servible lo robaron, y lo que no lo rompieron. Sin embargo, el coche abandonado en Palo Alto se mantuvo como nuevo, intacto.
En general, con simpleza se podría concluir que la pobreza es la causa del delito. Pero, el estudio no ha finalizó en ese punto: Cuando el coche abandonado del Bronx ya estaba hecho polvo y el de Palo Alto llevaba una semana intacto, Zimbrado y sus colaboradores introdujeron una nueva variable, rompieron el cristal una ventanilla del coche abandonado en la rica zona de Palo Alto.
La consecuencia de introducir esta nueva variable (cristal roto) produjo un cambio en los resultados, se desencadenó el mismo proceso que en el Bronx, y la sustracción de objetos útiles, el destrozo, la destrucción y el vandalismo dejaron el coche de Palo Alto igual de hecho polvo que el del Bronx.
Este hecho modifica las conclusiones anteriores, no es la pobreza la única causa del vandalismo. Un cristal de una ventanilla roto en un coche abandonado transmite una idea de abandono, desinterés, menosprecio, despreocupación que va alejando los códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale. Cada nuevo asalto que sufre el auto reafirma y ratifica la idea de abandono, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, irresistible.
EL TESTIMONIO DE LOS TESTIGOS
Cuentan que cuando la psicóloga Elizabeth Loftus cumplió 44 años, un tío carnal le recordó, con muchas referencias, uno de los sucesos más trágicos de su vida. Le contó cómo a los 14 años encontró a su madre ahogada en una piscina. Ella no se acordaba de mucho, pero los detalles emergieron durante los días siguientes hasta angustiarla.
Loftus es una de las mayores expertas mundiales en memoria. Sus investigaciones han puesto de manifiesto que recordar algo no significa que haya sucedido así realmente, que la memoria se puede manipular.
En 1974 Elisabet Loftus, realizó un experimento muy relevante en el campo de la memoria con el objetivo de mostrar la fragilidad de la fiabilidad de los testimonios de los testigos de un evento.
Loftus mostró a los sujetos que participaron en el experimento un video de un accidente de coches. Seguidamente, los participantes contestaron a una serie de cuestiones acerca de lo que habían visto. Algunas de estas preguntas incluían información falsa, tales como: “¿Cómo de rápido iba el coche de color blanco cuando pasaba por la granja mientras corría por la carretera rural?”. Sin embargo, el video no mostraba el coche pasando por ninguna granja. Una semana más tarde, el 17% de los participantes dijeron haber visto pasar el coche por la granja. La sencilla insinuación de que había una granja había creado su “recuerdo”.
A un grupo se le preguntó que valoraran a qué velocidad iban los vehículos cuando “chocaron”. Al resto se les formuló la misma pregunta pero se sustituía la palabra “chocaron” por términos como “colisión”, “impacto” y “golpe”.
Los que contestaron a la palabra “choque”, estimaron que los coches corrían 30km más rápido que aquellos a los que se les dijo el término “colisión”. Semanas después, cuando se les preguntó acerca de un cristal o luna rota en el accidente a los que había sido interrogados con las palabras más “fuertes”, recordaron perfectamente esa luna rota a pesar de que en el accidente no hubo tal.
mi hermanito de la Luna
Corto donde una niña de 5 años cuenta desde su perspectiva como es su hermano con autismo
efecto reminiscencia
Se manifiesta sobre los 50 años, es una pequeña treta de la memoria que hace la mayoría de los recuerdos se acumulen alrededor de la época cuando se tiene 20 años.
Detrás de un recuerdo siempre está la emoción.
Hace unos años se preguntó a 1.400 americanos de más de 18 años qué acontecimiento histórico consideraban más importante, nacional o internacionalmente. Los resultados fueron sorprendentes…: para la gran mayoría de participantes, el hecho destacado había sucedido cuando tenían más o menos 20 años.
En la adolescencia todo es más emocionante: las primeras experiencia, ideales…
¿cómo nos gusta que nos vean?
los psicopatas (1% de la población) no tienen empatía
EL TEOREMA DE THOMAS
Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias.
A través de este principio Thomas expuso la capacidad del grupo para convertir en reales las situaciones sociales que suponen como tales, al adecuar su conducta a esa situación.
En concreto, enunció su teorema en el contexto de sus investigaciones sobre la desviación y la condena social.
Para explicar su teorema expuso el siguiente ejemplo de situación que es “definida como real”:
En un país inmerso en una cruenta guerra civil en la que dos bandos se disputan el poder político, un día la guerra finaliza. Sin embargo, no es posible comunicárselo a los combatientes de una pequeña isla, en la cual los miembros de las dos bandos enfrentados continuarían en guerra ignorando la nueva definición de la realidad.
imaginar es ver
Al imaginar estamos utilizando los mismos circuitos cerebrales que cuando vemos algo.
Visualizar una situación desencadena en el organismo los mismos impactos que percibirla.
La imaginación de una amenaza potencial activa procesos biológicos como la aceleración del corazón o del ritmo de la respiración, de la misma manera que cuando se percibe en la realidad.
Estos tres hechos explican, en parte, por qué tantas personas padecen úlceras, y sin embargo las cebras no.
efecto halo
Thorndike ideó la expresión “efecto halo” a principios de los años 20 cuando, fruto de sus investigaciones en el ejército, comprobó que en las valoraciones que los oficiales hacían de los soldados tendía a darse una alta correlación entre todos los rasgos positivos y todos los rasgos negativos.
Observó que cuando los oficiales consideraban bien a un soldado en una cualidad tendían a realizar una evaluación similar en las otras cualidades, y lo mismo sucedía cuando evaluaban negativamente a alguien en una categoría.
En 1912, publicó su descubrimiento en el Journal of Applied Psychology y en base a ello se recogió el término “efecto halo” para describir este sesgo cognitivo que hace que nuestras percepciones sobre un rasgo sean afectadas por nuestras percepciones de otros rasgos.
Nisbett y Willson realizaron un curiosa investigación en torno a este tema. Con alumnos de la universidad formaron dos grupos y a cada uno les enseñaron un video de un profesor en una clase.
El profesor era el mismo en los dos videos, pero en cada video se comportaba de forma diferente: en uno era amable y tranquilo al responder a las preguntas de los estudiantes y en el otro era autoritario y enérgico.
Un grupo vio al personaje “bueno”, y el otro vio al personaje “malo”. Una vez que cada grupo vio el video correspondiente, se les pidió que evaluasen el atractivo físico del profesor.
El grupo que vio el video del “buen” profesor lo evaluó como más atractivo que el grupo que vio el video del profesor autoritario.
Estos resultados ratificaba la presencia del efecto halo en el juicio que hacían los alumnos del profesor.
lenguaje corporal
Comunicación no verbal
liderazgo
Experimento de Milgram sobre Obediencia a la Autoridad
atracción interpersonal
En 1971, Berscheid y cols realizaron un estudio que puso de manifiesto las ventajas de tener atractivo físico. En el experimento los participantes mantenían una conversación telefónica de diez minutos con otra persona del genero opuesto, mientras visualizaban una foto que, teoricamente, representaba a la persona con la que estaban hablando. Pero que en realidad no era así: unos recibían una foto de una persona atractiva y otros de una persona poco agraciada. Cada conversación fue grabada y analizada posteriormente.
Los investigadores observaron que aquellos sujetos que creían que el interlocutor era atractivo se mostraban más amables y dispuetos a continuar la conversación y a mantener un encuentro personal posteriormente. Sin embargo los que creyeron que estaban conversando con alguien feo o poco agraciado, se mostraban más distantes y estaban menos dispuestos a prolongar la conversación telefónica.
recordar
Recordar es extraer información de la memoria. Recordamos rellenando los huecos de la memoria, llevamos a cabo un proceso creativo, por lo que nuestros recuerdos no son una fotografía exacta de lo ocurrido.
Para ejemplificar estas descripciones de la memoria recorto a continuación un fragmento del apasionante libro: Anatomía de un instante de Javier Cercas.
Ningún español que tuviera uso de razón el 23 de febrero de 1981 ha olvidado su peripecia de aquella tarde, y muchas personas dotadas de buena memoria recuerdan con pormenor -que hora era, dónde estaban, con quién estaban- haber visto en directo y por televisión la entrada en el Congreso del teniente coronel Tejero y sus guardias civiles, hasta el punto de que estarían dispuestos a jurar por lo más sagrado que se trata de un recuerdo real. No lo es: aunque la radio retransmitió en directo el golpe, las imagenes de televisión sólo se emitieron tras la liberación del Congreso secuestrado, poco después de las doce y media de la mañana del día 24 y apenas fueron contempladas en directo por un puñado de periodistas y técnicos de Televisión Española, cuyas cámaras grababan la sesión parlamentaria interumpida y hacían circular aquellas imágenes por la red interior de la casa a la espera de ser editadas y emitidas en los avances informativos de la tarde y en el telediario de la noche. Eso fue lo que ocurrió, pero todos nos resistimos a que nos estirpen los recuerdos, que son el asidero de la identidad y algunos anteponen lo que recuerdan a lo que ocurrió, así que siguen recordando que vieron el golpe de estado en directo.
La teoría de las ventanas rotas
Zimbrado (Universidad de Stanford), en 1969, diseñó el siguiente experimento: Abandonó dos coches iguales en la calle. Los coches eran exactamente iguales (marca, modelo y color). Uno lo dejó en una zona deprimida de Nueva Cork, el Bronx. Y el otro coche lo abandonó en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.
Los resultados del estudio ofrecieron los siguientes datos relevantes: el coche abandonado en el Bronx comenzó a ser desvalijado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo servible lo robaron, y lo que no lo rompieron. Sin embargo, el coche abandonado en Palo Alto se mantuvo como nuevo, intacto.
En general, con simpleza se podría concluir que la pobreza es la causa del delito. Pero, el estudio no ha finalizó en ese punto: Cuando el coche abandonado del Bronx ya estaba hecho polvo y el de Palo Alto llevaba una semana intacto, Zimbrado y sus colaboradores introdujeron una nueva variable, rompieron el cristal una ventanilla del coche abandonado en la rica zona de Palo Alto.
La consecuencia de introducir esta nueva variable (cristal roto) produjo un cambio en los resultados, se desencadenó el mismo proceso que en el Bronx, y la sustracción de objetos útiles, el destrozo, la destrucción y el vandalismo dejaron el coche de Palo Alto igual de hecho polvo que el del Bronx.
Este hecho modifica las conclusiones anteriores, no es la pobreza la única causa del vandalismo. Un cristal de una ventanilla roto en un coche abandonado transmite una idea de abandono, desinterés, menosprecio, despreocupación que va alejando los códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale. Cada nuevo asalto que sufre el auto reafirma y ratifica la idea de abandono, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, irresistible.
EL TESTIMONIO DE LOS TESTIGOS
Cuentan que cuando la psicóloga Elizabeth Loftus cumplió 44 años, un tío carnal le recordó, con muchas referencias, uno de los sucesos más trágicos de su vida. Le contó cómo a los 14 años encontró a su madre ahogada en una piscina. Ella no se acordaba de mucho, pero los detalles emergieron durante los días siguientes hasta angustiarla.
Loftus es una de las mayores expertas mundiales en memoria. Sus investigaciones han puesto de manifiesto que recordar algo no significa que haya sucedido así realmente, que la memoria se puede manipular.
En 1974 Elisabet Loftus, realizó un experimento muy relevante en el campo de la memoria con el objetivo de mostrar la fragilidad de la fiabilidad de los testimonios de los testigos de un evento.
Loftus mostró a los sujetos que participaron en el experimento un video de un accidente de coches. Seguidamente, los participantes contestaron a una serie de cuestiones acerca de lo que habían visto. Algunas de estas preguntas incluían información falsa, tales como: “¿Cómo de rápido iba el coche de color blanco cuando pasaba por la granja mientras corría por la carretera rural?”. Sin embargo, el video no mostraba el coche pasando por ninguna granja. Una semana más tarde, el 17% de los participantes dijeron haber visto pasar el coche por la granja. La sencilla insinuación de que había una granja había creado su “recuerdo”.
A un grupo se le preguntó que valoraran a qué velocidad iban los vehículos cuando “chocaron”. Al resto se les formuló la misma pregunta pero se sustituía la palabra “chocaron” por términos como “colisión”, “impacto” y “golpe”.
Los que contestaron a la palabra “choque”, estimaron que los coches corrían 30km más rápido que aquellos a los que se les dijo el término “colisión”. Semanas después, cuando se les preguntó acerca de un cristal o luna rota en el accidente a los que había sido interrogados con las palabras más “fuertes”, recordaron perfectamente esa luna rota a pesar de que en el accidente no hubo tal.
mi hermanito de la Luna
Corto donde una niña de 5 años cuenta desde su perspectiva como es su hermano con autismo
efecto reminiscencia
Se manifiesta sobre los 50 años, es una pequeña treta de la memoria que hace la mayoría de los recuerdos se acumulen alrededor de la época cuando se tiene 20 años.
Detrás de un recuerdo siempre está la emoción.
Hace unos años se preguntó a 1.400 americanos de más de 18 años qué acontecimiento histórico consideraban más importante, nacional o internacionalmente. Los resultados fueron sorprendentes…: para la gran mayoría de participantes, el hecho destacado había sucedido cuando tenían más o menos 20 años.
En la adolescencia todo es más emocionante: las primeras experiencia, ideales…
¿cómo nos gusta que nos vean?
los psicopatas (1% de la población) no tienen empatía
EL TEOREMA DE THOMAS
Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias.
A través de este principio Thomas expuso la capacidad del grupo para convertir en reales las situaciones sociales que suponen como tales, al adecuar su conducta a esa situación.
En concreto, enunció su teorema en el contexto de sus investigaciones sobre la desviación y la condena social.
Para explicar su teorema expuso el siguiente ejemplo de situación que es “definida como real”:
En un país inmerso en una cruenta guerra civil en la que dos bandos se disputan el poder político, un día la guerra finaliza. Sin embargo, no es posible comunicárselo a los combatientes de una pequeña isla, en la cual los miembros de las dos bandos enfrentados continuarían en guerra ignorando la nueva definición de la realidad.
imaginar es ver
Al imaginar estamos utilizando los mismos circuitos cerebrales que cuando vemos algo.
Visualizar una situación desencadena en el organismo los mismos impactos que percibirla.
La imaginación de una amenaza potencial activa procesos biológicos como la aceleración del corazón o del ritmo de la respiración, de la misma manera que cuando se percibe en la realidad.
Estos tres hechos explican, en parte, por qué tantas personas padecen úlceras, y sin embargo las cebras no.
efecto halo
Thorndike ideó la expresión “efecto halo” a principios de los años 20 cuando, fruto de sus investigaciones en el ejército, comprobó que en las valoraciones que los oficiales hacían de los soldados tendía a darse una alta correlación entre todos los rasgos positivos y todos los rasgos negativos.
Observó que cuando los oficiales consideraban bien a un soldado en una cualidad tendían a realizar una evaluación similar en las otras cualidades, y lo mismo sucedía cuando evaluaban negativamente a alguien en una categoría.
En 1912, publicó su descubrimiento en el Journal of Applied Psychology y en base a ello se recogió el término “efecto halo” para describir este sesgo cognitivo que hace que nuestras percepciones sobre un rasgo sean afectadas por nuestras percepciones de otros rasgos.
Nisbett y Willson realizaron un curiosa investigación en torno a este tema. Con alumnos de la universidad formaron dos grupos y a cada uno les enseñaron un video de un profesor en una clase.
El profesor era el mismo en los dos videos, pero en cada video se comportaba de forma diferente: en uno era amable y tranquilo al responder a las preguntas de los estudiantes y en el otro era autoritario y enérgico.
Un grupo vio al personaje “bueno”, y el otro vio al personaje “malo”. Una vez que cada grupo vio el video correspondiente, se les pidió que evaluasen el atractivo físico del profesor.
El grupo que vio el video del “buen” profesor lo evaluó como más atractivo que el grupo que vio el video del profesor autoritario.
Estos resultados ratificaba la presencia del efecto halo en el juicio que hacían los alumnos del profesor.
lenguaje corporal
Comunicación no verbal
liderazgo
Experimento de Milgram sobre Obediencia a la Autoridad
atracción interpersonal
En 1971, Berscheid y cols realizaron un estudio que puso de manifiesto las ventajas de tener atractivo físico. En el experimento los participantes mantenían una conversación telefónica de diez minutos con otra persona del genero opuesto, mientras visualizaban una foto que, teoricamente, representaba a la persona con la que estaban hablando. Pero que en realidad no era así: unos recibían una foto de una persona atractiva y otros de una persona poco agraciada. Cada conversación fue grabada y analizada posteriormente.
Los investigadores observaron que aquellos sujetos que creían que el interlocutor era atractivo se mostraban más amables y dispuetos a continuar la conversación y a mantener un encuentro personal posteriormente. Sin embargo los que creyeron que estaban conversando con alguien feo o poco agraciado, se mostraban más distantes y estaban menos dispuestos a prolongar la conversación telefónica.
fuente
Como se aprende la agresividad
Experimento de Rosenhan
El experimento de Rosenhan fue una prueba sobre la validez del diagnóstico psiquiátrico que llevó a cabo David Rosenhan. Fue publicado en la revista Science bajo el título “Sobre estar cuerdo en centros para locos”. El estudio es una respetada crítica a la diagnosis psiquiátrica.
En la primera parte del estudio utilizó a cómplices sanos o “pseudopacientes”, que simularon alucinaciones sonoras para obtener la admisión en 12 hospitales psiquiátricos de 5 estados distintos de EE. UU. 8 “pseudopacientes” aseguraban escuchar voces poco claras (las supuestas voces eran únicamente tres sonidos-palabras: “vacío”, “agujero” y ruidos sordos). Ningún otro síntoma era simulado. Todos los pseudopacientes fueron aceptados. Siete de ellos fueron diagnosticados de esquizofrenia, y el último de trastorno bipolar.
La segunda parte consistía en solicitar a los psiquiatras que detectaran a pacientes “falsos”. Rosenhan se empleó aquí en un centro que ya había recibido los resultados de su estudio y el personal pensaba que ellos no cometerían errores similares en su institución. Rosenhan dijo que durante tres meses, uno o más pseudopacientes intentarían adquirir la admisión y que ellos deberían detectar a los impostores. De 193 pacientes, 41 fueron considerados impostores y más de 42 se consideraron sospechosos. En realidad, Rosenhan no envió pseudopacientes y todos los que fueron considerados impostores eran pacientes genuinos.
Este estudio concluyó que cualquier proceso de diagnóstico permite demasiados errores, y mostró los peligros de la despersonalización y etiquetaje en las instituciones psiquiátricas.
El experimento de Rosenhan fue una prueba sobre la validez del diagnóstico psiquiátrico que llevó a cabo David Rosenhan. Fue publicado en la revista Science bajo el título “Sobre estar cuerdo en centros para locos”. El estudio es una respetada crítica a la diagnosis psiquiátrica.
En la primera parte del estudio utilizó a cómplices sanos o “pseudopacientes”, que simularon alucinaciones sonoras para obtener la admisión en 12 hospitales psiquiátricos de 5 estados distintos de EE. UU. 8 “pseudopacientes” aseguraban escuchar voces poco claras (las supuestas voces eran únicamente tres sonidos-palabras: “vacío”, “agujero” y ruidos sordos). Ningún otro síntoma era simulado. Todos los pseudopacientes fueron aceptados. Siete de ellos fueron diagnosticados de esquizofrenia, y el último de trastorno bipolar.
La segunda parte consistía en solicitar a los psiquiatras que detectaran a pacientes “falsos”. Rosenhan se empleó aquí en un centro que ya había recibido los resultados de su estudio y el personal pensaba que ellos no cometerían errores similares en su institución. Rosenhan dijo que durante tres meses, uno o más pseudopacientes intentarían adquirir la admisión y que ellos deberían detectar a los impostores. De 193 pacientes, 41 fueron considerados impostores y más de 42 se consideraron sospechosos. En realidad, Rosenhan no envió pseudopacientes y todos los que fueron considerados impostores eran pacientes genuinos.
Este estudio concluyó que cualquier proceso de diagnóstico permite demasiados errores, y mostró los peligros de la despersonalización y etiquetaje en las instituciones psiquiátricas.