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Malvinas: Flia de los caídos iniciaron su viaje y homenaje

Info10/3/2009
Las 170 personas que integran el primer contingente llegarán poco antes de la medianoche a Río Gallegos. Por la mañana volarán a las islas luego de un acto que encabezará CFK. Doña Valeria y Olga, dos historias de emoción y entereza. Los familiares homenajearán a los soldados muertos durante la guerra iniciada por la junta militar que comandó el país durante la ultima Dictadura Un contingente de 170 familiares de caídos en Malvinas partió esta noche hacia Río Gallegos, desde donde el sábado volarán a las islas para inaugurar un cenotafio -sepulcro vacío, simbólico- en el cementerio de Darwin para recordar a los soldados muertos durante el conflicto bélico, a 27 años de la guerra. Los familiares viajan en un vuelo charter de Aerolíneas Argentinas junto a funcionarios de la cancillería y ex combatientes, que los despedirán en Río Gallegos junto a la presidente Cristina Fernández de Kirchner y el canciller Jorge Taiana quienes encabezarán del acto oficial que se realizará a las 7 en el aeropuerto de esa ciudad. "Estamos muy contentos por este esfuerzo realizado para lograr este viaje humanitario", dijo el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, en un breve acto que se realizó en la Base Aérea Militar del aeroparque metropolitano. En la oportunidad, Fucks señaló que "están dadas las condiciones para que estos viajes se repitan en el tiempo" y les dijo a los familiares que visitan la isla "en representación de todo el pueblo argentino". Por su parte, el titular de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, Héctor Cisneros, expresó su "eterno agradecimiento al gobierno nacional y expresó a los familiares que "cada uno debe ser embajador en las tierras malvinenses". Los familiares llegarán cerca de las 23.30 a Río Gallegos, donde pasarán la noche, y a las 7 del sábado serán despedidos por la Presidenta y el Canciller en el aeropuerto local antes de partir a las islas. Fuente ENTREVISTA AL TITULAR DE LA COMISIÓN DE CAÍDOS Cisneros, un "loco" que pudo con todos Familiares de soldados muertos en Malvinas viajarán a las islas para homenajearlos. La idea empezó en 1998 y fue tildada como una locura. Imagen del cenotafio que será inaugurado en el cementerio de Darwin el próximo 3 de octubre. (Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur) Héctor Cisneros era -y es- presidente de la Comisión Familiares Caídos en Malvinas. Guido Di Tella era -fue- el canciller de la Argentina, conducida entonces por Carlos Saúl Menem. Este diálogo -palabras más, recuerdos menos-, se produjo en 1998. Cisneros: - Queremos hacer un monumento a los argentinos caídos en el cementerio de Darwin, en Islas Malvinas. Di Tella: - Eso es una locura, usted es un díscolo. Cisneros: - ¿Por qué me trata de loco? Di Tella: - Porque tiene ideas que no se condicen con la realidad. Cisneros: - Señor canciller, no me falte el respeto. Di Tella: - ¿A usted le parece que los ingleses van a permitir un monumento a los argentinos en Malvinas? Cisneros: - Sabemos que es difícil, pero no imposible, y no hay peor gestión que la que no se hace. Di Tella: - Es una locura. Di Tella falleció a los 71 años, en enero de 2002 y tras un accidente cerebro vascular, mientras era investigado por su rol en la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. Fue el hombre que más tiempo estuvo al frente de las relaciones internacionales de la Argentina. Lo hizo durante casi toda la década del 90, desde 1991 a 1999. Durante su gestión, fue el encargado de secudir -sin mucha suerte, por cierto- a Gran Bretaña y los kelpers. Poniendo "bajo un paraguas" a las Malvinas, primero. Enviando las aventuras del osito Winnie de Pooh a cada familia isleña como regalo navideño, luego. Cisneros no lo recuerda con cariño, pero hoy se permite tomarlo con humor, porque a más de diez años de ese diálogo, el "loco" parece el ex canciller. Ocurre que 375 familiares de caídos durante la guerra de Malvinas viajarán a las islas, en dos tandas, el 3 y el 10 de octubre. Y además participarán de la inauguración de un cenotafio -sepulcro vacío, simbólico, el monumento que Di Tella menospreció- en el cementerio de Darwin, donde están enterrados los combatientes caídos. Ninguneado por los políticos de su país, Cisneros viajó a Londres en 1999: "No es que no daban un peso, no daban un centavo, pero me fui con mi valijita, me pagué mi boleto y a partir de allí comenzaron estos largos diez años que se coronarán con la inauguración del sábado. Pero esto es producto del esfuerzo pueblo argentino, porque nosotros somos nada más que el elemento de ejecución". Cisneros explica que nunca se dio por vencido porque asume, al menos ante este cronista, tres defectos. "Soy morocho, o sea negrito; hincha de Boca; y soy nacional, quiero mucho a mi país y pienso que si otros dieron tanto por nosotros, desde San Martín hasta estos héroes contemporáneos, rendirme significaría que la sangre derramada en aquellos tiempos no sirvió de nada", dice. Se reconoce como un patriota, sí, pero eso no lo priva de reparar en las virtudes de los ingleses y los kelpers. Y, sobre todo, en los defectos de los argentinos. Hace 25 días estuvo en las Malvinas por última vez: "Allí vi el orden, la seguridad, la justicia, la salud, la educación, el trabajo, vi a todo funcionar perfectamente. Y en una de esas tardes grises que tiene el sur argentino, miraba al horizonte y pensaba: 'A pesar de que estamos tan cerquita, estamos tan lejos. En la Argentina patrioteros hay muchos, pero patriotas pocos; milicos hay muchos, pero militares pocos; politiqueros hay muchos, políticos serios pocos; curas hay muchos, señores sacerdotes pocos; ciudadanos somos todos, honorables muy pocos". ESA LOCA, LOCA IDEA. El que viajará entre los sábados 3 y 10 de octubre se trata de uno de los mayores contingentes de argentinos que volará a las islas tras la guerra de 1982, sólo superado por un viaje de 381 familiares realizado en marzo de 1991, coordinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, siempre con el objetivo de visitar el cementerio de Darwin. Este viaje se sumará a los 23 que -de 1991 al 2003- organizó la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas y la Cancillería para visitar el cementerio y a los 2 viajes realizados a la zona del hundimiento del Crucero A.R.A. General Belgrano. La historia del cenotafio tuvo su punto de partida en enero de 1999, cuando el gobierno británico dio a Cisneros la luz verde a la construcción de un monumento en memoria de los soldados argentinos. El monumento tardó 6 años en construirse en el continente y finalmente, en abril de 2004, fue embarcado en el puerto de Campana, rumbo a las islas Malvinas. Recién ahora, casi 5 años después, se producirá su inauguración formal, ante la presencia de 375 familiares de todo el país. La primera tanda, de 170 familiares, llegará este sábado por la mañana a Darwin y permanecerá unas seis horas en las islas, para participar de un acto y una ceremonia religiosa que será concelebrada por el sacerdote de las islas, Peter Norris; el obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín; y el cura Vicente Martínez, capellán durante el conflicto. El segundo grupo, integrado por 205 familiares, arribará el sábado 10 y llevará una imagen de la Virgen de Luján que será entronizada en el cementerio -tras haber recorrido todo el país y ser bendecida en la tradicional peregrinación juvenil que se realiza este fin de semana en Buenos Aires- y completar así la inauguración formal del cenotafio. Fuente ANTES DE PISAR MALVINAS, HABLA DOÑA VALERIA, MADRE DE HILARIO RAMOS "Supe que algo malo iba a pasarle y que no saldría vivo del Belgrano" Sus ojazos son pura tristeza. Ya no siente bronca. Salteña, devota de la Virgen del Milagro, presintió la muerte de su hijo, llevado a la guerra con 18 años. A falta de tumba, besará una cruz. Va Miguel, que despedirá como nunca pudo a su hermano. Valeria Rios de Ramos (izquierda), Hilario (centro) antes de viajar a navegar en el buque Almirante Irizar y Miguel (derecha), el hermano menor que visitará las islas un día después de su cumpleaños La tristeza de los ojos de doña Valeria no se diluye con el paso de los años. Las lágrimas le dan brillo a unos ojazos marrones que parecen no encontrar el horizonte cuando habla de Hilario Ramos, su hijo. Nunca quiso visitar las islas, como llama a las Malvinas. La última excursión que hizo desde su Salta natal hacia el Sur fue hace más de diez años, cuando llegó en un buque hasta el lugar donde se hundió el crucero General Belgrano en el que Hilario perdió la vida un domingo 2 de mayo. Tenía 18 años. Valeria Ríos de Ramos recibió la última carta de su hijo el 29 de abril de 1982. Apenas la leyó sintió que la tragedia la acechaba. “No sé por qué pero mi corazón me lo decía. Y cuando escuche la noticia del hundimiento sabía que mi hijo no había sobrevidido”, le cuenta a Criticadigital mientras mira de reojo a su hijo Miguel. “Estos gringos no nos van a hacer nada”, fueron las últimas palabras que le escribió Hilario a su mamá desde el Belgrano, tres días antes de morir en altamar junto a otros 322 marinos. - ¿Quién fue Hilario Ramos? - Un niño de 18 años que un día me dijo “mami, vi en el diario que quedé sorteado en la Marina, como quería”. Lo llamaron el 2 de febrero de 1982 y nunca más volvió. Le encantaba las matemáticas y estudiaba para ser técnico en administración de empresas. Siempre estaba de buen humor. Hablaba mucho y escribía cartas lindas, jamás tristes. Hacía chistes. Ese era mi hijo. - ¿Por qué quería entrar en la Marina? - Hizo la primaria en la escuela Armada Argentina, que era apadrinada por las Fuerzas Armadas. Un día, (el ex dictador) Jorge Videla visitó la escuela y le anunció a la directora que el mejor alumno recibiría como premio un viaje de dos semanas con los marinos que tocaría Puerto Argentino. El elegido fue Hilario. Y a los 12 años navegó en el (rompehielos Almirante) Irizar. Quedó impactado y desde entonces quiso ser marino. - ¿Cómo supo que su hijo iba a las islas a luchar? - Estaba en Puerto Belgrano cuando nos escribió para contarnos que había sido convocado al crucero para ir a las islas. Cada quince días recibía una carta de él. Me decía que quería viajar a conocer Malvinas y que estaban seguros que iban a recuperarlas. Nos decía que no lloremos y que recemos mucho por ellos. - ¿Qué le contaba de la guerra? - Nos decía que no tengamos miedo, que recemos mucho, que iban a recuperar las Malvinas porque eran nuestras. El me escribía: “Este es un lugar muy rico, muy hermoso. Las Malvinas podrían ser mucho mejor sin los ingleses”. - ¿Cuándo recibió su última carta? - Un 29 de abril. El recibió una carta mía y la avioneta que entregaba la correspondencia les dio a los soldados unas pocas horas para responder. Ese día me contó que les habían llevado provisiones, que estaban bien. “Los gringos no nos van a hacer nada”, escribió. En junio o julio quizás le darían permiso para viajar a visitarnos. - ¿Cómo recibió la noticia del hundimiento? - El 29, el 30 y el 1º de mayo me agarró una tristeza terrible, insoportable. Mi corazón me decía que iba a pasar algo malo. Mi marido me preguntaba que me pasaba y yo le decía que no sabía, pero que estaba pasando algo malo. Cuando vi el buque inclinado en el mar, lo único que pedía es que tapen la televisión, que no quería ver nada. En mi interior, sabía que a Hilario no lo habían rescatado, que no había sobrevivido. Sólo una madre puede sentir si le pasa algo a su hijo y yo lo sentí pocos días antes. - ¿Qué significado tiene para usted este viaje? - En realidad yo no quería ir pero se dio y allá vamos. Ir a alta mar fue terrible y ahora va a ser igual. Todas las madres vamos a sentir lo mismo, soportamos el mismo dolor hace 27 años. Hilario no tiene sepultura en Darwin, pero hay una cruz que lo recuerda. Yo llevo mi dolor, mi honor, mi respeto. Le llevo flores, agua bendita de mi Señor y de la Virgen del Milagro, que es la patrona de mi provincia. También llevo a la de Luján para que esté acompañándonos. EL HERMANO. La fortaleza de Doña Valeria se refleja en la paz que transmite al hablar. Se distrae con el saludo de otros familiares y otras madres que no dejan de abrazarla. Saca de su cartera una foto carnet de su hijo Hilario, la besa y le toma la mano a Miguel, que está ansioso por poder visitar a su hermano y despedirse de él. “Andaban siempre muy unidos. Lo traigo para que se desahogue y saque su dolor”, cuenta sin quitarle los ojos de encima a la foto. - Miguel, ¿qué representa para vos visitar las islas? - Cuando mi hermano se fue de la casa, le di vagamente la mano y no me despedí bien porque se fue a hacer el servicio militar y yo pensé que en un año volvía de nuevo. Pero no volvió nunca más y tengo esa deuda. Este viaje es una despedida. Mañana es mi cumpleaños y un regalo como este no sé si alguna vez voy a volver a vivir. Cuando pasó lo del buque, yo estaba trabajando con mi papá y me agarró un dolor terrible que lo tengo hasta hoy. - ¿Cómo te imaginas el momento de ver la cruz con el nombre de tu hermano? - Lo que quiero es despedirlo bien. Traer algún recuerdo, un poco de tierra porque, para mí, él es un héroe. Lo llevo en mi corazón. Le estoy agradecido porque defendió mi patria y no cualquiera lo hace. Eso no es poca cosa - ¿Le llevas algo? - Una virgencita. Siento que él me dio la oportunidad de reencontrarnos. Aunque no lo vea o no lo tenga cerca, sé que él está ahí y que le debía este homenaje. Voy contento y voy a despedirlo porque no sé si algún día regresaré. Le debo todo. Fuente Entrevista con Olga Genès, una de las familiares que llegará mañana a las islas “Malvinas no debe estar bajo la alfombra” Uno de sus hermanos combatió en la guerra como parte del escuadrón de Gendarmería y está enterrado en el cementerio de Darwin. Y otro fue asesinado en el inicio de la dictadura en Formosa. Participará en la inauguración del monumento a los caídos Espera. Genés y Alicia Verón llegaron ayer de Formosa para integrar la comitiva El principio y el final de la dictadura marcaron a su familia. Y una misma semana le devuelve la entereza y la emoción a Olga Genés Acosta. Ayer celebró la condena al gobernador de Formosa que encabezo un régimen que, en sus primeros días, asesinó a Carlos Genés. Y mañana llegará al cementerio de Darwin en el homenaje colectivo a los muertos en la guerra de Malvinas para visitar la tumba de Ramón Acosta. Eran dos de sus hermanos. Uno murió cuando se iniciaba el terrorismo de Estado, en 1976. El otro, cuatro días antes de que se formalizara la rendición en las islas cuando la dictadura comenzaba a agrietarse. “El gobierno de facto dejó destruida a mi familia. No me canso de decir, de transmitir la necesidad que tiene el país de la democracia”, dice, con la mirada encendida, aferrada al brazo de su comprovinciana Alicia Verón. Juntas estuvieron en la Cancillería como parte de la Comisión de Familiares que viajará al archipiélago, y juntas se sentarán en el vuelo chárter de Aerolíneas Argentinas, que partirá al anochecer hacia Río Gallegos, escala previa a la llegada a las islas. –¿Cómo murió su hermano Ramón? –En una emboscada, cerca del monte Dos Hermanas, el 10 de junio de 1982. Unos días antes nos había escrito. Una carta a mi madre y una a su hijo, del que no había alcanzado a despedirse antes de irse. Era un profesional. Un hombre que abrazó su profesión y el último hombre que perdió la Gendarmería. –Éste es su segundo viaje a Malvinas. ¿Qué espera? –Fui hace doce años y significó entonces cerrar un vacío, un círculo. Al no tener un símbolo, poder respirar la tierra, el aire, rendirles homenaje. Yo digo que la tierra de Malvinas es federal porque está regada por la sangre de todas las provincias. Es una sensación que mezcla bronca y sentimientos muy profundos. Porque es duro entrar con la presentación de pasaporte. Y también decís: “Por fin, por fin”. Es difícil de descifrar. Podré conocer otro lugar del mundo, pero nunca tendré la emoción de cuando pisé Malvinas. –¿Qué espera con este viaje? –Lo espero con mucha emoción porque son argentinos que lo dieron todo, son nuestros héroes contemporáneos que merecen no ser olvidados. –¿Qué le cuenta a su sobrino Diego? –Él no quiere que le hable del tema. –¿Cree que permanece en la Argentina ese “no hablar”? –No se quiere hablar porque los argentinos somos exitistas y, si fracasamos, se pone todo bajo la alfombra. Es responsabilidad nuestra y de la comisión y de las autoridades de que no quede en el olvido. Transmitir que esas islas son argentinas y que la recuperación no debe ser a través de la guerra, donde la principal protagonista es la muerte, sino a través de la diplomacia. Olga Genés aprieta los labios y se aferra a su teléfono celular. El mismo que le confirmó que la justicia de Formosa había saldado una de sus deudas. Fuente DIARIO DE VIAJE DE LA HIJA DE UN SOLDADO “Mi papá murió feliz porque defendió las Malvinas” "Le avisaron un 7 de abril que tenía que ir a Malvinas. Viajó dos días después sin saber que mi mamá estaba embarazada de mi hermana menor, María José (de pie). Mi mamá se lo contó, tiempo después, en una carta, pero nunca supimos con certeza si llegó a leerla. Un compañero que volvió nos dijo que sí, que la noche anterior a que muriera le contó que estaba contento porque iba a ser papá de nuevo." “Primero está dios, después está la patria y luego viene la familia”, decía siempre mi papá. En su escala de valores estaba, ante todo, la entrega. El murió en Malvinas. Sé que lo hizo feliz porque su sueño era ir a defender las islas. Le prometió a mi mamá que iba a volver, pero no pudo. Cayó el 1º de mayo de 1982, víctima de un bombardeo británico. Esta será la segunda vez que voy a visitarlo al cementerio de Darwin. Le avisaron un 7 de abril que tenía que ir a Malvinas. Viajó dos días después sin saber que mi mamá estaba embarazada de mi hermana menor, María José. Mi mamá se lo contó, tiempo después, en una carta, pero nunca supimos con certeza si llegó a leerla. Un compañero que volvió nos dijo que sí, que la noche anterior a que muriera le contó que estaba contento porque iba a ser papá de nuevo. Puede que así sea. En 1998, cumplí el sueño de visitarlo por primera vez. Era una necesidad que venía de lejos. De hecho, fue un gran alivio tocar la tierra que lo cubre y sentir que él, mi papá José Luis, realmente estaba ahí. Gracias a dios es uno de los soldados identificados. Cuando pisé las islas aquella vez no me sentí rara para nada. Sentí que estaba en mi país, en mi lugar. En mi cabeza y en mi corazón sé y siento que esas islas son nuestras. Sé y siento lo mismo que sabía y sentía mi padre. Y por eso él fue a defenderlas. Este viaje lo vivo con la misma ansiedad que el primero. Pero dejó de ser un sueño porque ya lo cumplí. Lo vivo como un regalo de dios, que me deja visitar la tumba de mi papá una vez más. Ya estoy más adulta y ya sé lo que va a pasar, lo que va a venir, lo que va a ser estar ahí. Ayer cuando me despedí de mi hijo en Santa Fe para venir a Buenos Aires, lloramos muchos los dos junto a mi marido. Mi hijo tiene 10 años y se emociona mucho cuando hablamos de su abuelo, ya empieza a palpar mi historia, que también es la suya. A mi papá le llevo flores. Le llevo una flor que eligió mi hijo en representación de mi marido y mía, una flor que eligió mi hermana y una que eligió mi mamá. Cada una eligió una flor y mis abuelos también eligieron las suyas. Y me dieron un rosario para que deje en la cruz. Al llegar a Buenos Aires, antes de viajar a Río Gallegos, me hice amiga de otras hijas de caídos, una de ellas es hija de un soldado del Crucero General Belgrano y viaja por primera vez. Hablamos mucho, nos mostramos fotos y nos emocionamos cuando nos contamos y nos mostramos lo que le llevamos a nuestros padres. Ellas sienten lo mismo que yo, viven y vivieron lo mismo. Al estar con otros familiares yo siento que las viudas son mis mamás, los hijos son mis hermanos y los padres son mis abuelos. Somos una gran familia que vamos a viajar a homenajear a esos héroes. José Luis Peralta nació el 2 de febrero de 1960 en Matilda, provincia de Santa Fe. Hizo la carrera militar en Córdoba y se especializó en mecánica de armamento. Prestaba servicio en Reconquista, Santa Fe, cuando fue llamado para viajar a luchar en Malvinas. Tenía 22 años, era casado y tenía dos hijas: María Laura y María José, que aún no había nacido. Viajó a las islas el 9 de abril y falleció el 1º de Mayo. Fue identificado y sepultado por sus compañeros de trinchera en Darwin. Fuente
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