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Mitologia Argentina

Aqui les presento algunas de las creaturas fantasticas que alguna vez se conocieron en la Argentina:

AILEN MULELO
Fuegos fatuos a los que el indígena considera manifestaciones de ultratumba. Cuando en el
camino aparece uno de estos fuegos, el mismo deja de ser transitado por largo tiempo. Los
Criollos por lo general, los llaman: LUZ MALA, FAROL DE MANDINGA o FAROL DEL DIABLO, son
reales y obedecerian a varios fenómenos naturales: pueden ser emanaciones de metano, comu-
nes en terrenos pantanosos, otras veces, producidos por gases de la descomposición de sus-
tancias orgánicas, sobre todo grasas, enterradas muy cerca de la superficie y también por
la fosforescencia de las sales de calcio componentes de esqueletos de animales esparcidos
en el campo (osamentas). En los dos primeros casos la luminosidad es tenue e intermitente
oscilando o trasladandose de un punto a otro, impulsadas por la mas leve brisa, en el caso
de la fosforescencia de las "osamentas" pese a estar fija, concurren varios factores, como
el agotamiento visual, el miedo, la falta de puntos de referencia en la oscuridad y la ima-
ginación que hacen que el observador las vea moverse. Esos movimientos, virtuales o reales,
hacen que las "Luces Malas" sean temidas también por que imaginan ver en ella el alma de
algún difunto que no ha purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma en la tierra
manifestando a su vez su deseo de vincularse a un alma viva para que le sirva de compañía.
Estas almas andan errantes porque sus pecados no le permiten entrar al cielo, pero tampoco
son tan graves como para merecer el infierno. Según la superstición, buscan esta compañía
hasta que algún familiar realice algún acto que las redima. Para liberarse de la LUZ MALA
el paisano reza y luego muerde la vaina de su cuchillo, ya que el arma blanca es la única
defensa posible.
AILEN MULELO significa "Brasa ardiente que anda o camina"; pues AILLIÑ es brasa y AMULEN es
andar, deambular, caminar. También se lo conoce con el nombre de BOY TATA.




BENTEVEO
Ave de la familia de los tiránidos (Pitangus sulphuratus bolivianus) que según una leyenda
correntina es la encarnación de una anciana abandonada por su familia por ser quejosa.
También se dice que es un nieto desalmado que por no querer alcanzarle un vaso de agua a su
abuelo, este lo maldijo convirtiéndolo en ave.



CAÁ-YARI
Deidad con apariencia de belleza rubia que frecuenta los yerbatales de Corrientes y Misio-
nes y de los que es protectora y verdadera dueña. Ayuda a los cosechadores haciendo el tr-
bajo por ellos a cambio de tener para ella su absoluta fidelidad sexual. Mata a quienes la
traicionan.



CALCURÁ
Ciertas piedras y especialmente la que los indios llaman MELIMILLA (cuatro oros). Se cono-
cen algunas en el Neuquen como la que existe en los caminos que parten de San Martín de los
Andes a Chile y del Lago Lacar hacia Huahum. Esta piedra es negra y aurífera, pero incluyen
en la denominacion a otras que poseen cavidades naturales aprovechadas por los viajeros pa-
ra depositar pequeñas ofrendas en bolsitas que contienen azucar, sal, yerba, pan, etc y a
veces monedas. Creen firmemente que la Calcurá tiene en su interior el alma de un brujo
aprisionada y que como es de naturaleza perversa, el caminante debe brindarle tributos, la
ofrenda se completa con un rezo.



CHANCHACON CADENAS
Chancha diabólica que se pasea por el norte de Córdoba, especialmente en la localidad de
Quilino, arrastrando cadenas. De noche se aparece en las inmediaciones de la estación fe-
rroviaria y a veces corre entre las vías, produciendo gran ruido al azotar con sus cadenas
los rieles. Corre incluso sobre los cables del telégrafo. Cuando se intenta avistarla desa-
parece.



CHIQUI
Dios de origen peruano adoptado en las regiones del noroeste argentino, y que se suele in-
vocar con el objeto de que produzca lluvias en abundancia. El indio tenía que invocarle si
no, las cosas salían al revés de lo que se quería. Imposible era la vida de la tribu, en la
aridez de la llanura, sin el sustento de la algarroba y el maíz, y había que implorar al
Chiqui para que la cosecha fuera abundante. Las guerras, la sequía, los huracanes, las pes-
tes, los temblores. No es concebible fiesta del Chiqui sin cabezas de animales. Estas ca-
bezas, sin duda alguna, son la sustitución de las cabezas del hombre, que con sacrificios
humanos se le aplacaba. Además, yo no tengo dudas de que los sacrificios de las tinajas o
urnas funerarias tendrían que ver con el Chiqui.



COQUENA
Divinidad del noroeste argentino considerada protectora de las vicuñas y guanacos. El mito
cuenta que Coquena vaga por los cerros durante la noche conduciendo rebaños cargados de oro
y plata en bolsas atadas con serpientes para depositar su carga en las minas del Potosí.
Quien se encuentra con esta divinidad se convierte en aire, en un espíritu. Otorga bienes
en abundancia, asi como castigos terribles: se cuenta que al encontrar un cazador de Tilca-
ra que había sacrificado muchas vicuñas le dió gran cantidad de plata para que abandone es-
ta ocupación. El cazador contó el episodio a un indio, quien quiso imitarlo matando gran
cantidad de vicuñas. Sin embargo Coquena respondió con ira, aprisionando al codicioso y lo
condenó a pastorear ganado a perpetuidad. El indígena puneño no caza más vicuñas de las que
precisa para su sustento para no despertar la ira de Coquena.



CURUPÍ
Tiene la apariencia de un hombre más bien bajo, fornido, muy moreno y retacón, con manos y pies velludos. No posee coyunturas, por lo que su cuerpo es de una sola pieza. En algunas versiones tiene los pies hacia atrás por lo que es muy difícil seguirlo. Sin embargo su principal característica es su enorme y larguísimo pene que lleva enrollado a la cintura, el cual usa para atrapar a sus víctimas.

Sus ataques a las mujeres solas que se aventuran por la selva por leña son mucho más agresivos y crueles que los de su hermano Yasy Yateré. En esos casos Kurupí viola y mata a sus víctimas. Pero su mayor diversión es raptar a las vírgenes, quienes desaparecen misteriosamente para regresar encintas y listas para parir a los siete meses. Los hijos de Kurupí, sin embargo, mueren al séptimo día de un extraño mal. También se dice que con sólo verlo, las mujeres se vuelven locas.

Curupí es el genio de los animales silvestres, especialmente de los sementales. No abandona nunca la selva donde reina con el poder de su sensualidad, excepto para raptar a sus víctimas.

Una forma de huir de este engendro es cortándole el pene, con lo cual se vuelve inofensivo. Otra opción es treparse a un árbol, ya que al carecer de articulaciones no podrá subir.




EL BASILISCO
Un híbrido nacido de la fecundación de un huevo de culebra por un sapo otros dicen que nace
de un huevo de gallo puesto a la medianoche, sin yema, y empollado por un sapo. Estos hue-
vos deben ser destruidos y quemados para evitar que nazca el basilisco, un engendro con
forma de víbora con un solo ojo en la frente redondo y sin párpados, con patas y cabeza de
gallo según cuentan las abuelas santiagueñas. Es tan horrible que no puede aguantar su re-
flejo, su aliento envenena las aguas, pudre el aire y marchita todo verdor. Anda de noche,
fulminando al que logra verlo y se le atribuyen las muertes súbitas, las provocadas por
causas desconocidas y una forma de histeria femenina denominada daño que se confunde con la
epilepsia. Al nacer busca un rincón de la casa, y mata con la mirada a las personas que lo
ven. Para conjurar el mal es necesario tener espejos en todas las habitaciones, pues cuando
el monstruo ve su propia imagen muere de inmediato. Hay que tener cuidado de destruir los
huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.
El Basilisco, pervive en la leyenda popular del país y recuerda el poder de la Gorgona de
la mitología griega.



EL BARCHILA
Duende que se aparece en la iglesia de la localidad salteña de San Carlos, acecha a las mo-
zas y apedrea casas, desordena roperos, vuelca ollas y tumba muebles, entre otras travesu-
ras. Los sábados por la noche recorre las pulperías propinándoles palizas a los borrachos.
Abandona eventualmente este hábito cuando se enamora de alguna moza. En este caso resulta
difícil alejarlo: ella deberá abandonar su casa hasta que el Duende la olvide o, de otra
manera, realizar, en presencia de su enamorado, algún acto vergonzante.



EL FAMILIAR
Cuentan quienes lo vieron que su aspecto es parecido al de un perro enorme, feroz o como un
viborón con ojos de gato y cerdas en la cabeza. Aparece también como: persona , mulita, to-
rito, cerdo o perro negro que escupe fuego y se alimenta de carne humana. El Familiar es el
demonio mismo, que envía muerte, enfermedades, daños y otras desgracias. Esto explicaría
el hecho de que en los establecimientos fabriles o ingenios más famosos de Jujuy, Salta y
Tucumán desaparecieran peones todos los años y nunca se supiera qué había sido de ellos.
Los dueños tenían en la fábrica un cuarto oculto donde vivía el Familiar. Allí enviaban a
la gente a buscar herramientas; pero ninguno de los que entraban volvían a salir. Los hom-
bres que conocen de estas cosas son precavidos; llevan una cruz grande colgada de su pecho,
un rosario en su cuerpo y un puñal en la cintura. Si les sale el Familiar (el diablo) a
querer comerlos, le hacen frente y pelean. Pueden quedar lastimados, con la cara y las ma-
nos arañadas, con la ropa rota, pero se salvarán gracias a la cruz y el rosario. Si el hom-
bre pelea con el facón, entonces será devorado. En los casos en que el peón sobrevive, los
patrones pagan fuerte sumas para que no avise a nadie. Cuando el dueño se muere y no pasa
el secreto a otro, como ya no atienden al Familiar ni le dan de comer, este se pierde y la
prosperidad desaparece.



EL POMBERO
Algunos dicen que parece un hombre alto, flaco, de abundante vello y que luce un enorme
sombrero de paja y, a veces, andrajoso y con una bolsa al hombro. Otros lo pintan petiso,
retacón, gordo, negro, peludo y feo. En Paraguay se lo describe como un niño rubio que anda
por los árboles con un bastón en la mano, o como un enano fornido que camina con los pies
para atrás para despistar a los que pretendan seguirlo (fundiendo tal vez su figura con la
del Yasí-Yateré). Tampoco se ponen de acuerdo con su nombre: en el litoral argentino lo
llaman Pombero (nombre derivado del verbo "pomperiar" o "espiar", aunque en algunas zonas
de Corrientes se usa el vocablo guaraní Py-ragüe, "pies con plumas". En Paraguay le dicen
Karai-pyhare, el "señor de la noche". Y otras versiones, menos generalizadas, lo presentan
como Kuarahy-Yara, (léase Cuarahú-Yará), el "Dueño del Sol", un viejo color rojo con un so-
lo ojo en el medio de la frente, dientes de perro, brazos largos y manos muy grandes. Así
se lo emparenta con el mito mbyá del sur de Brasil. Casi todos a cuerdan en que tiene la
boca grande y alargada y los dientes muy blancos; los ojos chatos, como los del sapo, que
miran fijo, como la lechuza; y las cejas de pelo largo. Que pía y silba como un pájaro y
camina sin hacer ruido. Lo cierto es que al Pombero, Señor de los Pájaros y de la Noche,
muy pocos lo han visto en persona. Y sin embargo, es el duende más popular y multifacético
de la región guaraní. En sus inicios era el genio protector de los pájaros de la selva, sin
embargo a través del tiempo fue adquiriendo las más diversas habilidades: se mimetiza con
facilidad transformándose en indio, tronco o camalote; puede hacerse invisible cuando quie-
re, puede deslizarse por los espacios más estrechos y aun atravesar el ojo de las cerradu-
ras; puede correr en cuatro patas, es ventrílocuo y puede imitar el canto de todas las aves
de preferencia las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras y el grito de los
animales. Puede incluso tomar la forma de cualquier animal: algún viajero ha dicho que a la
distancia parece un carpincho parado en las patas traseras. Se dice que habita en el monte,
en casas abandonadas o taperas y que le gusta pasear en los meses de octubre y noviembre,
cuando empieza el calor en la zona guaraní. Incluso se habla de un pombero llamado el Dueño
de Octubre que aparece una vez, el primero de ese mes, armado con un rebenque con el que
azota a todo aquel que no coma en su honor hasta atragantarse. Puede ser amigo o enemigo del hombre, según la conducta de éste. El hombre que quiera tener de aliado a este duende puede dejar ofrendas por la noche como tabaco, miel o "caña", una bebida alcohólica originaria de Paraguay. Generalmente, la gente del campo le piden favores como hacer crecer los cultivos en abundancia, cuidar de los animales de corral, etc. Pero después de pedirle un favor no deben olvidarse jamás de hacer la misma ofrenda todas las noches durante 30 días porque si lo olvidan, despertarán su furia haciendo innumerables maldades en aquel hogar.
Nunca debe pronunciarse su nombre en voz alta, hablar mal de él o silbar en horas de la noche, porque esto lo enoja. Puede vengarse molestando o ensañándose con esa persona. Un mero roce con sus manos peludas puede producir que la persona se torne zonza, muda o experimente temblores. Se dice que si se le imita el grito, el Pombero puede contestar de manera enloquecedora. Por eso, y para no ofenderle, la gente prefiere nombrarlo en voz baja y se guarda de pronunciar su nombre en las reuniones nocturnas.
Muchos testigos del campo afirman, todavía en la actualidad, que lo han visto. Puede molestar a sus enemigos tirándoles piedras o haciéndose invisible para luego entrar en sus aposentos mientras duermen e insultarles en su lengua nativa, el guaraní. Abre puertas y ventanas con violencia. Anuncia su presencia por un silbido agudo en medio de la callada noche. Busca asustar a la gente piando como ciertas aves cuando cae el sol, es otra forma de saber que el Pombero está muy cerca. Se dice que le gusta rondar a mujeres embarazadas porque piensa que es el padre o madres con bebés pequeños que no han sido bautizados y se les anuncia por las formas ya mencionadas.
Inicialmente era considerado un genio protector de las aves de la selva. Sin embargo, a medida que evolucionaba el mito fue "adquiriendo" nuevas habilidades: poder mimetizarse con facilidad o metamorfosearse en cualquier animal, imitar el canto de cualquier ave (en especial las nocturnas), hacerse invisible, deslizarse por cualquier ranura u orificio.
También es descrito como un personaje travieso que desordena la casa, extravía los objetos, rompe o descompone los aparatos, dispersa a los animales, roba tabaco, miel, huevos o gallinas, desparrama el maíz, espanta a las aves de corral y abre las tranqueras dejasdo escapar al ganado, tira al jinete de su montura y asusta a la cabalgadura.
Es muy atrevido ya que en sus andanzas nocturnas gusta de despertar a las mujeres con el suave y escalofriante roce de sus manos. A veces las secuestra y las posee, y después de saciarse las deja ir, generalmente embarazadas, en cuyo caso el hijo nacerá muy parecido a él(se dice que con sólo tocarles el vientre las puede dejar embarazadas).





EL UCUMAR
Es un oso y, a veces un hombre-oso, con los pies al revés. Sus correrías, siempre galantes,
se desarrollan por todo el Noroeste. Rapta mujeres para tener hijos. El Ucumar también pue-
de ser hembra, caso en el que obliga a los mozos a fecundarla. Si los perros lo atacan, se
defiende a garrotazos.



EL VIBORÓN
Víbora enorme, negra y peluda que ataja a los caminantes y arrieros en ciertas quebradas de
la Puna jujeña. Contrabandistas y mineros dan grandes rodeos para evitarla. Suele despeñar
ganado para darse un atracón de carne.



EPUNAMÚN
Personaje de la mitología araucana, cuyo nombre significa dos pies. Pero éstos serían do-
bles. Su nombre se daba al demonio y también al dios de la guerra, que provocaba conflagra-
ciones con sólo ser invocado.



FURUFUHUÉ
Ser mitológico vinculado con el viento, infaltable en el sur de nuestro continente, con ve-
locidades que a veces no permiten mantenerse en pie. Se lo describe como un pájaro cuyo
cuerpo esta cubierto de escamas refulgentes en vez de plumas, y que solo puede ser visto a
contrasol. Nadie sabe donde anida ni de donde viene, pero explican que su potente silbido
puede oirse de cualquier lugar de la Tierra. Este mito, original de la región meridional de
Argentina y Chile se esta extinguiendo junto con lo indígenas, son actualmente muy pocos
los habitantes de la zona, mestizos, criollos, colonos o descendientes de colonizadores eu-
ropeos que lo conozcan.



GOSYE
Gigante enemigo del género humano, según la cosmogonía de los tehuelches meridionales. Su
nombre significa, literalmente, ballena. Gosye devoraba a los cazadores que hallaba a su
paso y también a los niños, sin importarle que entre sus pequeñas víctimas pudiera encon-
trarse Elal, un mítico sobrino suyo.



HUACAMAMUL
Mito mapuche. Asume la forma de un palo viejo y quemado. Vive en el centro de un bosque
cordillerano, entre Aucapán y Chile. Suele dar breves caminatas. Muge como vaca para llamar
a la lluvia y al viento. A veces su voz suena como un estampido.



HUAYRA TATA
Nombre del dios de los vientos y los huracanes en el noroeste argentino y Bolivia. Se dice
que Huayra Tata vive en las cumbres de los cerros y en los abismos, lugar que abandonaba
para demostrar su poder ante su esposa PACHAMAMA.
La tierra (Pachamama) es la hembra del viento (Huayra Tata), y este la fecunda, quitándole
el agua al lago Titicaca para luego dejarla caer sobre ella en forma de lluvia. Asimismo,
cuando el dormía, las aguas de lagos y ríos también descansaban tranquilas.



HUAZAS
Menhires que en el noroeste de argentina se sitúan a la entrada de los sembrados a manera
de protección. Generalmente se trata de dos piedras iguales ubicadas a cada lado de la en-
trada principal y levemente inclinadas hacia el sembrado que impiden que ingresen los male-
ficios y las plagas.



LA MULÁNIMA
Conocida tambien como: Alma Mula, Mula Anima, Almamula, Mujer Mula, Mala Mula, Mula sin Ca-
beza, Mula frailera y Tatá Cuñá. Y en definitiva todos ellos dicen lo mismo, hablan de fan-
tasmas de mujeres condenadas por sus pecados graves en contra del pudor o que tuvieron re-
laciones sexuales con su padre, un hermano, un cuñado o un cura. Este castigo es en general
post-mortem, aunque también se ha dado la transformación en vida. Para salvar su alma hay
que cortarle la oreja, tuzarle las crines o darle un hachazo en la frente. Así, su sangre
al correr se transforma en el elemento redentor que la convierte en una bella y codiciada
mujer. En La Rioja se habla de marcarle dos tajos en forma de cruz para deshacer el encan-
to: si se tratara de una persona viva, al día siguiente ostentaría una cicatriz en el lugar
del conjuro. Otras versiones, dicen que sólo un hombre muy valiente puede detenerla y sa-
carle el freno que lleva en la boca, liberándola así de su castigo. Su aspecto es el de una
mula negra o castaño oscuro y largas orejas, envuelta en llamas que aparece sólo de noche.
Este engendro de mujer galopa a toda velocidad por los campos rebuznando tristemente y de-
jando un estruendo de ruido metálico, como si arrastrara cadenas y echando fuego por la bo-
ca, los ollares y los ojos destelleantes. Ese rebuzno triste, casi humano, enloquece a los
perros. Se alimenta de carne y por eso se le atribuyen las desapariciones de niños y ove-
jas. Se dice que mata a la gente a dentelladas y patadas. Y que por sólo mirarla acechan
las desgracias y la muerte. Se cuentan historias de gauchos prendados por la Mulánima que
abandonaron sus familias, trabajo y amigos para seguirla en sus andanzas, y que murieron al
poco tiempo consumidos por su pasión. Se comenta que sólo los muy valientes y hombres de
mucha fé pueden escapar de las garras infalibles del Almamula. Y que para defenderse o re-
pelerla deben repetir tres veces "Jesús, María y José", o mostrarle la cruz que tienen, en-
tre el cabo y la hoja, los cuchillos de acero. Por eso algunas personas creen que la Mulá-
nina es el mismísimo Diablo. Se la ve sólo de noche y su apariencia es la de una mula en-
vuelta en llamas. En Tafí del Valle se ha encontrado, en la "Ruta de Birmania" (camino que
lleva al Ojo de Agua y que pasa por detrás de la Loma del Pelao), una piedra con una pisada
de este animal.



LA PERICANA[/color][/size]
Vieja horrorosa, legendaria en San Juan y San Luis. Da rebencazos a los chicos que sorpren-
de en sus picardías o fuera de sus casas sin permiso de sus padres, a la hora de la siesta.



MAMA ZARA
Menhires que en el noroeste de argentina se sitúan en el centro de los sembrados a manera
de protección. Las Mama zaras (Madre del maíz) se sitúan en el centro del terreno con el
objeto de que proporcione abundante lluvia. Suele ser objeto de ofrendas en épocas de se-
quía, junto a la invocación al dios Chiqui. Sirve también para evitar que la Mekhala, dei-
dad maléfica representada como una mujer alta y desgarbada, se introduzca desvastando los
sembrados.



MIQUILO O EL DUENDE
Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es
un ser muy pequeño que aparece por las siestas o en la noche en los cañadones o quebradas,
en el verano, para asustar a los niños que andan por las fincas o en el campo. Posee unos
ojos muy malignos y dientes muy agudos, lleva poncho y un gran sombrero negro y llora co-
mo una criatura. Posee una mano de fierro y la otra de lana. Numerosos testimonios de La
Rioja refieren que se aparece a los hombres y les pregunta con cual mano quieren que les
pegue. Si se elige la de lana, como generalmente sucede, se siente un golpe fuerte, y suave
cuando se elige la de hierro.



PACHA MAMA O PACHAMAMA
Para los Quichuas, Madre tierra, deidad máxima de los cerreros peruanos, bolivianos, y de
nordeste Argentino. Algunos investigadores acotan que Pacha es universo, mundo, tiempo, lu-
gar, mientras que Mama es madre. La Pacha Mama es un dios femenino, que produce, que engen-
dra. Su morada está en el Carro Blanco (Nevado de Cachi), y se cuenta que en la cumbre hay
un lago que rodea a una isla. Esta isla es habitada por un toro de astas doradas que al
bramar emite por la boca nubes de tormenta. El mito de la Pacha Mama debió referirse primi-
tivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura
los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa
tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la len-
gua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra.



EL RUNAUTURUNCO O EL UTURUNCO
En el noroeste y la región de Cuyo se cree en la transformacion del hombre en un tigre fe-
róz. Se dice que es un hombre que vendió su alma al Diablo para convertirse en "tigre".
Para convertirse en el animal, extiende un cuero de tigre sobre el piso y revolcándose so-
bre él, dice unas palabras secretas y se levanta transformado en tigre. Posee gran fuerza y
ferocidad y por su inteligencia ataca a los hombres sin que ellos se den cuenta siquiera.
Devora todo tipo de animal, por lo general los más grandes y gordos. Cuando se lo mata re-
cobra su forma humana. Otra forma de romper el encanto o combatirlo es quemando el cuero
que le da el poder. Son numerosos los relatos que se cuentan aludiendo siempre a un tiempo
pasado. En la tradición se conoce con los nombres de hombre tigre, hombre gente y el qui-
chua runaturunco.



SACHAYOJ ZUPAY
Mito procedente de la selva saladina de Santiago del Estero, según el cual existe un espí-
ritu errante que cruza los campos corriendo o montando una mula negra, llevando consigo
mulitas, lechiguanas y otros obsequios para quienes se atrevan a encontrarlo. Otros lo des-
criben como un gigante de barba formada por un alga vellosa y blanquecina que protege la
fauna y la flora. Su voz semeja el ruido de un hachazo. Con ella atrae a hacheros y mele-
ros, haciendo que se pierdan para siempre en el monte. Los perros que lo persiguen jamás
regresan.



SALAMANCA
Antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde en las
noches de los sábados se reunen hechiceros, adivinos y brujos (CALCUS) en compañía de ani-
males colaboradores, almas condenadas, demonios de los infiernos y espíritus, convocados
con la finalidad de divertirse y planear actividades. En esta reunion o fiesta se sirven
exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer. Quienes
afirman haber estado allí lo describen como un recinto iluminado con lamparas de aceite hu-
mano y donde reina gran alboroto por los gritos y carcajadas de los concurrentes. Allí se
realizan conjuros y maldiciones. Para poder ingresar se debe conocer la contraseña, sin la
cual la entrada permanece invisible, si por el contrario se conoce, se ingresa al recinto
pasando por una especie de laberinto tortuoso, donde el recibimiento son experiencias te-
rroríficas, sin amilanarse. Entre otros se debe sortear el ARUNCO, con un chivo maloliente
que a embestidas lo empujara hacia el interior. Una enorme culebra colgante, amenazando de
cuya boca rezuma baba sanguinolienta y finalmente con un BASILISCO de ojo centelleante. Los
adeptos no pueden revelar la entrada a la SALAMANCA a riesgo de tener que padecer un terri-
ble castigo que se dicte contra el. En Tucumán se han encontrado Salamancas en las locali-
dades de Las Cejas, Monteros, Tafí (Salamanca del Siambón) y en otros lugares no tan cono-
cidos (Valles Calchaquíes).



TEYÚ-CUARÉ
Lagarto gigantesco que provoca el naufragio de las embarcaciones fluviales en Misiones y
cuya ira sólo puede ser aplacada con sacrificios humanos.



WA-QON
Pariente masculino de la Achiqué, también es un devorador de niños que baja rodando (o bai-
lando) desde las alturas para devorarse a los niños. La gente le entrega a sus hijos "para
evitar la sequía" por lo que resulta ser un recuerdo oral, simbólico, de antiguos sacrifi-
cios de niños que se hacían para conservar el orden en la tierra. Un mito huanca contempo-
ráneo relata que una época de gran hambruna terminó cuando "un pastorcito tan puro como la
flor de la escarcha, que representa el bien y la abundancia, se sacrificó ahogándose en un
lago".



YAGUARETÉ-ABÁ
Hombre que se transforma en tigre para matar a un enemigo o vengarse de la traición de una
mujer.



YASY-YATERÉ
Es un hermoso enano rubio y barbudo que recorre el campo desnudo, con un sombrero de paja y
un bastón de oro dotado de poderes mágicos. Habita en la selva, y su modus operandi es si-
milar del del Pombero, si bien rapta a los niños para jugar un tiempo con ellos, lamerlos y
abandonarlos luego en el monte, envueltos en enredaderas. También es frecuente que los lle-
ve al río, donde los ahoga, o les retenga consigo para enseñarles las artes del robo. Ade-
más, su apetito sexual es célebre: secuestra muchachas hermosas para satisfacerlo, y de
esas uniones nacen niños de hábitos reprobables semejantes a los del padre. Los raptados
por el Yasy-Yateré sufren un ataque de epilepsia al cumplirse un año del hecho.



YASTAY O YASYTAY
En el nordeste argentino, genio protector de los animales, especialmente de las vicuñas y
los guanacos. El yasytay protege a los cazadores pobres que cazan para alimentarse, y cas-
tiga a los que cazan sin necesitarlo. Su comida preferida es el cocho (harina de maíz tos-
tado) con harina de quintitaco (algarrobo dulce). Aparece muchas veces transformado en ani-
mal, o en persona para hacer tratos con los paisanos.



ZAPAN-ZUCUM
Vigorosa mujer morena, cuyo nombre es la onomatopeya del sonido que hacen sus desmesurados
senos al columpiarse cuando ella camina. Cuida a los niños que sus madres dejan solos. Ama-
manta a los más chicos. Suele echar entre sus pechos a los paisanos que se ponen a su al-
cance y, al parecer, allí caben unos cuantos.



El Yasiyatere


Tal el nombre de un pajarito que vive en las selvas del nordeste argentino, cuyo silbido monótono se oye al amanecer y anochecer.
En noches de luna, en Enero, se oye un silbido: yateré...yateré... cada vez más cercano, cada vez más fuerte; entonces, las madres cuidan de no dejar solos ni un sólo momento a sus hijos pequeños.
Es un criatura de entre 2 y 6 años, de cara bonita, rubio, ojos azules o amarillos, sin orejas. Tiene un olor muy fuerte y desagradable.
Rapta niños que encuentra solos al mediodía o a la siesta. Sólo se lleva a los varones, a las mujercitas, por lo general las deja pues tienen el pelo tan largo como él. Lame sus frentes para quitarles el bautismo. Al rato de jugar un rato con ellos, los abandona envueltos en lianas y enredaderas, y los niños quedan mudos, atontados presa del su encantamiento.
Todos los años, para el aniversario del rapto, los chicos sufren ataques de epilepsia, para curarlos hay que bautizarlos de vuelta, cosa que no siempre funciona.
El Yasíyateré usa un gorro o boina roja. Su ropa es amarilla. Alrededor de su cuello tiene muchas llaves de oro y cinco anillos en los dedos. Lleva una varillita mágica, un bastoncito de oro muy brillante en el cual reside todo su poder; si alguien logra quitárselo comienza a llorar, pidiéndolo. Sin su bastón se debilita.
Cuando camina queda solo la huella del pie izquierdo, el derecho no se ve. Vive en lo profundo de la selva y come solamente huevos, miel y fruta. Es dueño de muchísimas alhajas y de tesoros.



La Umita

Está historia es conocida mayormente en el noroeste argentino, con menos influencia en el norte de Jujuy. Entre varias versiones (Colombres, Coluccio, etc.), transcribiré la de Paleari, que en cierto modo comprende a las otras...
Se cree que el nombre de Umita es un diminutivo castellanizado del vocablo quichua UMA que significa cabeza y, efectivamente, la leyenda se refiere a una cabeza de hombre (algunos obvian el sexo) con abundante y larga cabellera, ojos desorbitados, y tremenda dentadura que flota en el aire por las noches, gimiendo, llorando y provocando el terror entre quienes tienen la triste suerte de encontrarla.
Es un "alma en pena", sin duda, que paga sus culpas con el errabundo y eterno vagar por los caminos solitarios. Nadie sabe por qué fue condenada al Purgatorio, ni por qué se empeña en provocar el susto. Alguna vez un paisano valeroso la enfrentó y lucharon toda la noche, hasta el alba. Ganó y la Umita se transformó en toro o en ternero. Previamente narró su culpa al vencedor pero éste, a sus vez, no pudo contarle a nadie, pues como precio a su hazaña perdió el habla para siempre.



El Pitayovai

Llamado también Talonyovai, son genios malignos que tienen el aspecto de indiecitos y habitan en las selvas del Alto Paraná, en el litoral argentino, también en el Chaco paraguayo y se dice que son antropófagos.
Tienen los pies sin dedos y los talones para adelante (su nombre en guaraní significa: talón frente a frente), de esa manera desconcierta a todo aquél que intenta huir de él.
Poseen como arma hachas de doble filo, y subiendo en los árboles, esperan a que alguien pase para tirarse encima y matarlo. Ahorcan, muerden, destrozan y devoran a la gente que atrapan.
Como comenta Elena Bossi, aún se recuerda cómo durante la guerra del Paraguay con Bolivia, en 1932, el Pitayovai mató a muchos soldados destinados al monte.



El Cakuy

Es un ave de rapiña, nocturna, denominada Kakuy por los quichuas, Urutaú por los guaraníes, la Vieja y Mae da luna por los brasileños.
Cuenta la historia que dos hermanos vivían en el monte. La hermana era mala y el hermano era bueno. El le traía frutos silvestres y regalos, pero ella le correspondía con desaires y maldades. Un día él regresó de la selva cansado y hambriento, y pidió a su hermana que le alcanzara un poco de hidromiel. La mala hermana trajo el fresco líquido, pero antes de dárselo lo derramó en su presencia. Lo mismo hizo al siguiente día con la comida. El hermano decidió castigar su maldad. La invitó una tarde a recoger miel de un árbol que estaba en la selva. Fueron allí y el hermano logró que ella trepara a lo más alto de la copa de un quebracho enorme (para algunos mistol, para otros algarrobo). El, que subió por detrás, descendió desgajando el árbol de modo tal que su hermana no pudiera bajar. El hombre se alejó. Allí quedó la mujer, en lo alto, llena de miedo. Cuando llegó la noche, su miedo se convirtió en terror. A medida que pasaban las horas, comenzó a ver, horrorizada, que sus pies se transformaban en garras, sus manos en alas y su cuerpo todo se cubría de plumas. Desde entonces, un pájaro de vuelo aplumado, que sólo sale de noche, estraga el silencio con su grito desgarrador -¡"Turay", "Turay" !- : ¡"Hermano", "Hermano" !.
Otra leyenda (Lehmann-Nitsche) nos habla de que el dios Sol, personificado en un gallardo mancebo, enamora a Urutaú, hermosa doncella. Luego de seducirla se va. Convertido en el astro viajero se instala en el firmamento. Desesperada en su dolor y en su abandono, Urutaú sube a un árbol muy alto, y allí se queda para mirarlo siempre. Cuando el sol desaparece por el horizonte, Urutaú llora con desesperación su ausencia, y lanza gritos desgarradores. Recupera su calma cuando su amado surge nuevamente por el oriente.



LA PELADA DE LA CAÑADA

Las cinco esquinas (Belgrano esq. Montevideo) son emblemáticas dentro del entorno de Pueblo Nuevo. Subsiste hasta hoy un famoso fantasma: “La Pelada de La Cañada”
Algunos dicen que se trataba de una niña pequeña en estatura; otros, de una mujer que, con tétrica vestimenta, solicitaba la comunicación con los vecinos que ocasionalmente transitaban por sus dominios con el temor de toparse con ella. Según las versiones, podía estar vestida de colores negros o blancos; pero de todas maneras se relacionaba con gimoteos y llantos, que no estaban nada de lo que quería decir, o quizás nadie la comprendía por no querer escucharla.
¿Quizás haya sido una persona con problemas incomprensibles dentro de los años que le toco aparecer por esas esquinas? ¿Quizás realmente un fantasma que como alma en pena trataba de contarle a la gente lo que le había pasado?
Lo cierto, es que hoy, los viejos lugareños, tratan de no invadir su territorio.



EL LOBISON
No obstante antecedentes foráneos, esta leyenda ya era conocida en el Plata mucho antes de la llegada de los españoles, lo que no deja de resultar plausible dada la existencia de otros hombres-animales en el área guaraní, como el Yaguareté-Abá. Está muy extendida en el Litoral, y especialmente en Corrientes y Misiones. También se la conoce en Rio Grande do Sul (Brasil) y otras regiones de América, con nombres como Lobisome, Lobisone, Lobisonte, Lubisón y Luisón.
El Lobizón es siempre el séptimo hijo varón seguido de una pareja, así como la séptima hija mujer seguida será bruja. Su representación más frecuente es bajo la forma de un perro negro y corpulento, de orejas desmesuradas que le cubren la cara y con las que produce un fuerte chasquido. Sus patas se parecen a pezuñas, y sus ojos son fulgurantes. Su color suele ser bayo o negro, según la piel del individuo. También es común representarlo como un animal en el que se combinan las naturalezas del perro y el cerdo. Con menor frecuencia se lo describe como un aguará-guazú (lobo de crin), una oveja, un cerdo o una mula.
La transformación no ocurre en cualquier momento, sino a las doce de la noche del viernes, y a veces también del martes. Un tiempo antes, el hombre que padece esta "enfermedad" experimenta una sensación extraña, y luego una acuciante necesidad que lo lleva a apartarse de sus semejantes y ganar la intimidad del monte, donde a la hora señalada se quitará la ropa y dará en el suelo tres vueltas sbre si mismo, de derecha a izquierda, mientras reza un credo al revés. Se opera así la metamorfosis, y sale entonces de correría hasta que el canto del gallo lo devuelva a su humana condición. Durante esa noche, los perros aúllan enloquecidos, advirtiendo su presencia. Va á los chiqueros, gallineros y corrales en busca de excrementos, su más preciada comida. También suele vérselo en los cementerios, revolviendo tumbas en busca de carroña. De tanto en tanto, para balancear su inmunda dieta, comerá un niño no bautizado. Parece despreciar la carne de los adultos
Si alguien lo hiere con un cuchillo, el Lobizón recobrará su forma humana, pero el comedido redentor se expone así a ser muerto por el monstruo. Lo mejor es matarlo con una bala bendita. El impacto lo volverá a su forma humana, y será un hombre muerto lo que encontrará el tirador. Si sólo lo hiere huirá por el monte tratando de alcanzar su casa.
El hombre que se convierte en Lobizón suele ser alto, flaco, escuálido. Se lo reconoce por el tono amarillento de su rostro y su mal olor, que a veces llega a la pestilencia. Es descuidado en el vestir, y su carácter huraño, intratable. Todos los sábados cae en cama enfermo del estómago, por los desperdicios que comió la noche anterior.




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