InicioInfoLa suciedad en Capital.

La suciedad en Capital.

Info9/22/2009
La suciedad, un imán para los roedores


Según los especialistas, se duplicó la población de ratas en los últimos años; también proliferan otras plagas peligrosas para la salud


Una rata entre la basura en una esquina de plaza Roma


Los vecinos lo denuncian y cualquiera, a simple vista, puede advertirlo en calles y recovecos de la Capital cuando cae la noche: la ratas proliferan por la ciudad. Lo confirman los especialistas en desratización, que coinciden en que en los últimos cinco años el número de roedores se ha duplicado, aunque las autoridades porteñas afirman que no está cuantificada su población.

Algunos barrios, como Villa Soldati, Villa Riachuelo y Mataderos, y zonas, como las costaneras Norte y Sur, entre otros sitios, están en el tope de las denuncias vecinales por la presencia de roedores en plazas y calles; son considerados una plaga porque afectan la salud humana.

"Estos animales son transmisores de enfermedades y se reproducen todo el año. Como en el caso de los murciélagos y como en el de cualquier otro animal, lo fundamental es no dar los recursos necesarios para que se sigan propagando, como alimentos y un lugar donde refugiarse. Es necesario mantener los lugares libre de residuos, hacer una desratización antes y después de demoler algún sitio, y evitar la acumulación de agua", dijo la doctora Olga Suárez, directora de laboratorio ecológico de roedores de la facultad de Veterinaria de la UBA.

Los especialistas afirman que las villas son los principales focos de roedores en la ciudad, así como las zonas ribereñas y los sitios abandonados. También los lotes en donde no se limpia y se construyen edificios son sitios que ocupan las ratas, que, cada una, pueden tener entre 50 y 70 crías por año.

La basura acumulada y la rotura de bolsas de residuos por cartoneros deja servida la comida para los roedores, algo sobre lo que numerosos habitantes de la ciudad no han tomado conciencia en cuanto a la importancia de preservar la higiene de las calles.

"El control que se hace en toda la ciudad es con unas 80 personas, que llevan adelante la desratización de lugares considerados peligrosos y donde más denuncias se reciben", dijo Juan Carlos Chiappini, a cargo de la dirección de Faltas Comunales de la ciudad.

Suárez, por su parte, dice que es imposible hacer un análisis cuantitativo de la especie, pero reconoce que, en la ciudad, "hay distintos focos y comunidades que van emigrando de un lugar a otro. Y es necesario evitar que se propague, pero tampoco es bueno exterminarlas totalmente por el equilibrio del ecosistema".

La rata es el roedor que más cantidad de agentes patológicos transporta, y puede contagiar la leptospirosis y el hantavirus. "Por lo general, la población de ratas se autorregula: si abundan en un lugar, es común el canibalismo [madres que comen a sus crías], así como la homosexualidad entre los habitantes de una comunidad", dijo la doctora Suárez.

Roberto Fainstein, desratizador y uno de los dueños de la empresa La Protektora, que presta servicios en la Capital y en distintas ciudades del país desde 1988, considera que la presencia de ratas en la ciudad ha aumentado de manera significativa en los últimos años.

"Según cifras no oficiales, hoy hay en la Capital entre 10 o 12 roedores por cada habitante [hay 3 millones en la Capital], mientras que hace siete años había siete roedores por cada persona. Desde la construcción de Puerto Madero, los roedores buscaron otros sitios, y nosotros tenemos muchísimo trabajo", afirma Fainstein.

En la Capital, existe, además, una considerable población de lauchas, de contextura más pequeña y que, por lo general, se encuentra en las cocinas de los domicilios. Hay dos tipos de ratas, según los especialistas: la negra, que se muestra en los techos de las casas y que se traslada de un lugar a otro a través de los árboles y de los cables, y la típica, que anda por la tierra, en casas, basurales, obras en construcción y zonas propensas a inundarse.

Las palomas

Otro animal que suele ser objeto de denuncias vecinales son las palomas. "Son problemáticas en cuanto a los efectos que producen sus heces a las personas, que también transmiten muchas enfermedades. Por otra parte, traen problemas estético-culturales: la acumulación de sus desechos afea y corroe esculturas y obras de arte. Esto es debido al ácido úrico contenido en la materia fecal", explicó Suárez.

El control de esta especie que lleva adelante la ciudad tiene que ver con la eliminación de áreas de asentamiento y nidificación y la reducción de las fuentes de agua y de alimentación. "Está mal que se alimente a las palomas con maíz, ya que se aumenta así su población y, además, el maíz que ellas no comen va para las ratas", dijo Chiappini. Halcones, que comenzaron a verse en la ciudad, a su vez, se alimentan de palomas.

Otras especies que suelen deparar sorpresas a los porteños son los escorpiones y las lagartijas. Los escorpiones no son considerados una plaga y, por lo general, se encuentran en lugares húmedos. Una picadura de este insecto puede generar graves complicaciones en la salud de una persona y en el organismo.

En cambio, las lagartijas, que también se ven en las cañerías de los edificios y merodean por algunos sitios de los departamentos, son inofensivas. Si bien no son autóctonas (se cree que llegaron desde Brasil), no se conocen enfermedades transmitidas por esta especie. Se alimentan de bichos y, generalmente, se alojan en paredes de polvo y con humedad.

Más allá de la repugnancia que causan los murciélagos, los especialistas consideran que no se deben eliminar, ya que cumplen un lugar importante en el ecosistema. Estos animales comen por día el peso de su cuerpo en insectos. "Lo fundamental es evitar el contacto directo. Además, debe hacerse la denuncia al momento de localizar alguno", dijo Suárez. Algunos de los lugares donde suelen ubicarse son los taparrollos de las cortinas y en los techos.

Hay más: los mosquitos, y en especial con la amenaza latente del dengue, no dejan de ser un problema. Hay unas 30 especies en la ciudad y algunas son regionales, cuya presencia se da de acuerdo con las condiciones climáticas. "Algunos mosquitos silvestres se encuentran en charcos temporarios producidos por las lluvias y otros, como el Aedes agipty, transmisor del dengue, ponen sus huevos en lugares con agua estancada, como piletones. Son transmisores de encefalitis bacteriana o virósica", dijo Suárez.

Entre los insectos, las cucarachas ocupan el primer lugar de rechazo entre la gente. Los rincones oscuros y húmedos son ideales para su supervivencia, al igual que los ambientes sucios o con residuos de comida. La más común es la rubia o blatella germánica, que en un año produce más de 20.000 crías. La cucaracha puede llevar bacterias que ocasionan enfermedades, como gastroenteritis y disentería, entre otras. Según los especialistas, el 75% de ellas habita en la cocina de una casa; el 20%, en el baño, y el 5%, en otros ambientes.

Otra vez, conflicto en el Ceamse

Si bien un conflicto laboral en la Ceamse, organismo que recibe en sus rellenos los residuos generados en la Capital y el conurbano, amenazó con impedir que anoche la recolección de la basura en la ciudad fuera normal, la situación se resolvió a última hora de ayer y se canceló el paro.

Fuente

La basura, lejos de ser reducida

Desde 2005 hasta 2008, fue incesante el crecimiento de los envíos de basura que la ciudad realizó a los rellenos sanitarios de la Ceamse (Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado), pese a la aprobación, hace cuatro años, de una ley que obliga al distrito a reducir los residuos enterrados en el 30% para fines de 2010.

La cantidad de desechos remitidos a disposición final en los rellenos del Gran Buenos Aires lleva acumulado un incremento del 25,62 por ciento. Pasó de 1.477.147,4 tn en 2005 a 1.884.460,2 tn en 2008.

No obstante, no se volvieron a alcanzar los niveles generados antes de la crisis socioeconómica de finales de 2001. En 2000, la Capital remitió a la Ceamse un pico de 1.953.375,1 toneladas. En el período 2005-2008, el salto más importante ocurrió entre 2007 y el año pasado, cuando se registró un aumento interanual del 14,53%, lo que le valió a la gestión de Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño severas críticas tanto de la oposición como de entidades ecologistas.

El titular del área, Juan Pablo Piccardo, explicó que no había una mayor cantidad de residuos, sino que había crecido la porción de los "áridos", o sea, los provenientes de escombros, de mayor peso. El argumento fue rechazado por sus detractores.

Como muestran las cifras, los gobiernos de Aníbal Ibarra y de Jorge Telerman tampoco habían logrado frenar el incremento de la basura porteña. También es cierto -según los números de la Ceamse- que, durante los primeros cinco meses de este año, la ciudad envió el 12,2% menos de residuos que en el mismo período de 2008.

Fuentes del Ministerio de Ambiente destacaron que funcionan dos sistemas de captación de residuos reciclables: el Puerta a Puerta, por el que los cartoneros pasan casa por casa en Palermo, Villa Pueyrredón, el microcentro, Abasto y Flores, y el Grandes Generadores, que separan los reciclables en cestos internos, luego se recolectan y se transportan a los centros verdes.

Lo cierto es que Buenos Aires dista mucho de ser una ciudad limpia.

Fuente

Residuos patogénicos, un problema no resuelto

A tres años de haberse sancionado la ley que ordena el transporte y el destino de los residuos peligrosos y patogénicos en la ciudad, sólo obtuvo el certificado de aptitud ambiental el 24 por ciento de los generadores de las 14.000 toneladas anuales que se producen en la Capital.

Según detalló la Agencia de Protección Ambiental porteña, hay en la ciudad 1780 generadores y 17 transportistas que llevan hasta lugares autorizados los restos de material médico que se desechan diariamente en los hospitales y sanatorios de la ciudad.

Los residuos patogénicos son los desechos sólidos, líquidos o gaseosos con una potencial toxicidad que pueden provocar contaminación en el suelo o en el agua. Son generados por el tratamiento de los enfermos.

Los centros asistenciales públicos y privados trasladan diariamente los desechos (gasas, algodones, drogas, restos orgánicos) para ser descontaminados en hornos o sistemas de desintegración, por presión y temperatura.

Una vez esterilizados, se derivan a los rellenos sanitarios. Sin embargo, existen basurales clandestinos, especialmente en territorio bonaerense, donde se depositan esos residuos sin ningún tratamiento.

En la Capital, los titulares de establecimientos que infrinjan, por acción u omisión, las disposiciones que reglamentan el uso y la manipulación de sustancias que comporten peligro pueden ser sancionados con una multa de entre 1000 y 20.000 pesos y/o la clausura del predio, según estipula la norma. En tanto, para el que genere, manipule, almacene, transporte, trate, elimine y/o disponga desechos peligrosos en contra de las exigencias de la ley, la multa va de los 1000 a 100.000 pesos y/o la clausura del establecimiento y/o la inhabilitación de la actividad que realice.

Fuente




Datos archivados del Taringa! original
0puntos
175visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

C
Usuario
Puntos0
Posts109
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.