La política como negocio
La política se nos convirtió en un negocio, pero no crea que eso es de ahora, quizás si ahora es más notorio. Un ingeniero forestal fue contratado para evaluar una plantación que supuestamente estaría en una selva y que un ex presidente nuestro había reforestado con un crédito del estado. Su sorpresa fue mayúscula cuando al verificar no encontró ni un solo árbol. Según cuentas los tales árboles ya estarían de cortar porque tenían 50 años de plantados.
Una mirada a los gobernantes permite establecer unas características comunes.
Todos ellos invierten cantidades de dinero en sus campañas que son superiores a las que devengarán como mandatarios. Una simple regla de tres permite entrever que pasará después. Por ejemplo, la alcaldía de armenia y la gobernación del Quindío empeñan como unos 12000 millones de pesos. Dije empeñan, porque todo lo que se empeña…se saca.
Todos ellos son grandes constructores de obras civiles, llámense puentes, avenidas, peatonales, parques, aulas, etc. a un funcionario, sus amigos, le llamaban 15 por ciento, porque en todas ellas sacaba tajada. Ahora como que la tajada es del 30 por ciento. Así que usted debe estar feliz de votar por ellos. Por eso aman tanto a la democracia. Se lamen el bozo por la democracia.
Desconfie de aquellos gobernantes que todo el tiempo le hablan de la patria con un fervor como de homilía…ayer eran pobres y hoy son muy ricos.
Casi todos reciben patrocinio del narcotráfico y tienen amigos pistoleros para cuando la cosa se ponga difícil.
Casi todos compran votos y consciencias. Un dirigente nacional regañó a un cacique de pueblo cuando le pidió 50 millones para hacerle política y este le dijo que con ese dinero se compran 10000 votos en Cundinamarca.
Casi todos forman disidencias cuando no les dan lo que piden.
Casi todos piensan que el poder es como el violín, se toma con la izquierda y se ejecuta con la derecha.
La política es el arte de engañar a los pueblos y la guerra el arte de matarlos.
Compare su salario, en caso de que lo tenga, con el de un congresista. Sin embargo la propaganda lo obliga a usted a votar por un congresista pese a que aquel puede ganar hasta 36 veces más fuera de las posibilidades de robar, maña muy acostumbrada.
En el departamento del Quindío, Colombia se calcula que el 75% de los habitantes en edad laboral gana menos de 200.000 pesos al mes, es decir, ni la mitad de un salario mínimo sin embargo la gente está en un grado tan grande de alienación que votan masivamente por los candidatos de siempre los cuales se han distinguido por su vida turbia y, no pocas veces, encontramos que si han terminado la escuela primaria no han podido cursar completamente la secundaria. La gente de los corrillos hace referencia a un parlamentario que dizque cuando fueron a revocar el mandato a los congresistas, él ofreció regalar el cemento y la arena. Pese a ello son miles los profesionales, no pocos con posgrado, magísteres y doctorados, que se le suman y van empujando a otros más ignorantes para que les abran paso. Hay personas que uno observa que no tienen perfil sino para realizar trabajos humildes y llegan a ser presidentes de la república. En Colombia varios ex presidentes escasamente eran bachilleres y algunos, seamos francos, honoris causa. Eso si en sus bibliotecas privadas se exhibían títulos doctorales y posdoctorales conseguidos con eso, con la corrupción. No se imagina uno cómo un periodista pueda ser presidente de un país o alguien que no conoce la carrera diplomática pueda ser canciller.
Como dijo García Márquez: el único cargo para el cual si se necesita idoneidad es para telegrafista de pueblo. Para los demás hay asesores.