¿Quién inventó los besos? Esa “acción y efecto” de juntar los labios con los de la persona amada. Esa experiencia de sentir un “cosquilleo” –o adrenalina- que recorre nuestro cuerpo y hace que deseemos que el momento perdure por siempre…
Expertos en antropología asocian el origen de los besos a la Prehistoria, cuando las madres traspasaban la comida masticada desde su boca a la de sus bebés. Más adelante, y según cuenta Paula Leighton en el periódico El Mercurio de Chile, los besos se convirtieron en la prueba utilizada por los romanos para saber si sus mujeres habían bebido en su ausencia.
Pero cualquiera que sea el origen, el beso ya no sólo inspira a poetas; también es materia de investigación científica. “Filematología se llama su estudio. Y varios son sus hallazgos”, cita Leighton.
Beneficios:
El beso “estimula la parte del cerebro que libera endorfinas en el torrente sanguíneo creando una sensación de bienestar”, afirmó a AFP la principal agencia de terapia sexual británica, Relate, con sede en Londres.
Y las endorfinas son los opiáceos naturales del organismo, cuya liberación en el cerebro provoca una sensación placentera, actuando como antídoto para la depresión.
En un documento titulado “El beso francés cuando el tiempo es gris”, la organización enfatiza que los besos que aportan más beneficios para la salud no son aquellos en los que sólo se juntan los labios, sin mucha pasión o emoción. Mientras más “excitantes” y apasionados sean los besos, “más adrenalina es liberada en la sangre”, y mayores son los beneficios para la salud.
Anfetabesos
Los labios y la lengua son las áreas con más receptores nerviosos y sensoriales, por lo que son muy sensibles a la estimulación externa. Basta un toque de labios para que el cerebro se inunde de un torrente de neurotransmisores, donde mandan la dopamina, la noradrenalina y la feniletilamina (FEA).
Las dos primeras están asociada al placer, la reducción del dolor y el sentirse excitado y energizado. “De hecho, los antidepresivos de acción dual ayudan a aumentar la secreción de noradrenalina, lo que ayuda a recuperar el placer y la capacidad de disfrute”, explica el doctor Alejandro Koppmann, psiquiatra de Clínica Las Condes en el citado en el periódico electrónico El Mercurio (Chile).
La FEA, en tanto, fue calificada en los "80 como “el químico del amor”. Los médicos Klein y Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, la sindicaron como “responsable de las sensaciones fisiológicas que experimentan los enamorados”.
Sin quitarle el romanticismo, todos estos químicos que se desatan a consecuencia de un beso, contribuyen a experimentar una placentera sensación de bienestar, energía, sacuden el estrés y... provocan adicción.
Para concluir, Leighton resalta que en las relaciones más estables, el cerebro produce más oxitocina al besar, una hormona asociada al afecto y la ternura.
Más datos del beso
Un beso cargado de pasión quema 6,4 calorías por minuto, en comparación con las 11,2 que se eliminan en una faja para caminar o trotar. Además, se dice que un beso puede quitar hasta el más tenaz de los hipos (no se aclara si al que lo da o al que lo recibe desprevenidamente).
Una investigación alemana concluyó que quienes besan a su pareja antes de partir al trabajo registran menos ausentismo laboral por enfermedades, sufren menos accidentes de tránsito y viven en promedio cinco años más que quienes no besan. El psicólogo a cargo del estudio, Arthur Sazbo, explica esta fantástica protección aludiendo a que “comienzan el día con una actitud positiva”.
Como alguien dijo por ahi, lo importante no es saber como es el beso sino más bien sentirlo...y vaya que tiene mucha razón. Faltó combinar lo fisiológico con lo sentimental y lamentablemente este último, esta pasando a segundo plano...