¿Cómo imaginaban el futuro hace un siglo? Este post es sobre la visión del ingeniero John Elfreth Watkins Jr., depositada en un artículo del año 1900 llamado Lo que pasará en los próximos 100 años, donde arriesga a predecir cada detalle del año 2000. Lógicamente, acertó algunas cosas y se equivocó en otras, como seguramente nos pasaría al pensar en el año 3000. Veamos qué tan lejos estuvo de la realidad...
500 millones de personas
La primera predicción de John Elfreth fue que habría entre 350 y 500 millones de habitantes en Estados Unidos (en aquél momento eran 76 millones). Según el censo de 2007, estuvo bastante cerca: son en realidad 306 millones. Exageró un poco porque creyó que Nicaragua, México y otros países centroamericanos se unirían como nuevos estados (y por propia voluntad). Evidentemente, John no supo predecir que USA se convertiría en un monstruo ante la mayoría de los ojos del mundo. Y no había razones para que creyera eso, lo que nos enseña que el próximo país sediento de poder podría surgir de cualquier parte sin previo aviso.
Americanos más altos
Se entiende que por "americanos", John se refería a los estadounidenses (pequeño accidente dialéctico del que hasta hoy su pueblo no puede recuperarse). Lo que aseguraba era que, gracias a la mejora de los hábitos alimenticios, el progreso de la medicina y la educación, los habitantes de ese país crecerían hasta un promedio de 5cm más de lo normal. Lo que en realidad sucedió fue que sus compatriotas crecieron hasta 30cm, pero horizontalmente. También vislumbró que la esperanza de vida saltaría de 35 años a 50, y en esto fue tacaño, porque hoy es de unos 77 años. Claro que más vida no significa mejor, especialmente en un país con cerca de un millón de indigentes, tantos que hasta les regalan boletos de avión para que abandonen el país.
Sin las letras C, X y Q
Creyó que estas letras serían innecesarias. Pensó que el cambio sería introducido por la prensa como una forma de simplificar la comunicación, deletreando simplemente por fonética. Todos sabemos ke eso nunka pasó. Por otro lado, intuyó que el inglés sería el idioma más hablado del planeta, seguido por el ruso. Su intuición no fue descabellada, pero no contaba con la idea de que los chinos se reproducirían como conejos, triplicando la cantidad de hablantes de inglés. En segundo lugar está el español, en tercer puesto el inglés, seguido por el Hindi, y recién en 9º lugar el ruso.
Aire acondicionado
Imaginó que cada casa tendría un par de válvulas, una de aire caliente y otra de aire frío, que en conjunto permitirían ajustar la temperatura ambiente como si se tratase de una bañera; pensó también que, al igual que el gas y la electricidad, el aire sería distribuido por cañerías desde una planta situada en el centro de la ciudad. Si bien su solución parece práctica y razonable dentro de los conocimientos de la época, es extraño que un ingeniero como él no pensara en la pérdida de temperatura que sufriría el aire al atravesar las cañerías.
Sin moscas ni mosquitos
Creyó que tanto los mosquitos y moscas como las cucarachas habrían sido exterminados por organismos destinados a tal fin, drenando todos los focos de agua estancada y tratando con químicos los pantanos y corrientes de agua dulce. Por si fuera poco, imaginó que, al ser suplantado por el automóvil, el caballo se extinguiría también, y los establos dejarían de atraer estas alimañas. La cosa salió bastante bien: los químicos que actualmente se vacían en el agua potable la hacen inhabitable para casi cualquier ser vivo y los reemplazos del caballo emiten gases capaces de matar por cáncer hasta a las cucarachas.
Comida instantánea
John conjeturó que habría establecimientos similares a las panaderías que cocinarían todos los alimentos y los distribuirían a los hogares a través de una red de tubos neumáticos, muy al estilo Futurama. Incluso los platos sucios serían devueltos por la misma tubería para ser lavados y esterilizados en instalaciones dedicadas. Lo que en realidad pasó: McDonald's, delivery y una montaña de cientos de toneladas diarias de envases descartables, equivalentes a más 1.200km2 anuales de selva tropical (¡el radio de Plutón!).
Fuentes de energía alternativas
Fantaseó con que el carbón ya no sería necesario como fuente de energía al ser suplantado por generadores de electricidad instalados en cada río o arroyo que tuviera una pequeña caída de agua, y por embalses a lo largo de cada costa marítima que transformarían el poder de las olas en luz. Este sigue siendo el sueño cien años después, y cabe preguntarse cuál de los dos siglos es más ingenuo, teniendo en cuenta que hemos reemplazado el nocivo carbón por 85 millones de barriles de petróleo al día (13.500 millones de litros), cuando en realidad disponemos de agua, viento, sol y tierra suficientes como para iluminar toda la puta galaxia y sus agujeros negros.
Ciudades sin coches
John supuso que no habría vehículos en las calles de las ciudades, pero no porque no existieran, si no porque estarían ocultos bajo tierra o muy elevados por sobre los edificios, a donde se accedería por cintas transportadoras. La primera opción me parece que sigue siendo la más sensata, dejando a las ciudades tal como John las idealizó: libres de toda contaminación química, lumínica y sonora. No puedo menos que recordar aquél post que escribí a mi regreso de Buenos Aires, que me dejó una sensación completamente opuesta a la de la visión de este optimista futurólogo: una sociedad que prioriza los medios antes que los fines... una sociedad que no sabe a dónde va.
Transmisión fotográfica casi instantánea
Esta es una verdadera predicción: las fotografías se telegrafiarán desde cualquier distancia. Si hay una batalla en China [...] las instantáneas de sus más notables eventos serán publicados en la prensa una hora después, arriesgó John. No sé cómo pudo imaginar en esa época un método para tal hazaña, pero lo cierto es que el código binario sustituyó al Morse, la fotografía digital a la analógica y los milisegundos a las horas, dando como resultado lo que llamamos Internet. Es interesante que ciertas predicciones puedan apuntar tan lejos de la realidad y otras, siendo tan certeras, ser apenas una mirada difusa del verdadero futuro. De aquí a cien años, a diez, ¿qué?
Trenes extremadamente veloces
Él pensó en trenes eléctricos con forma de cigarro viajando a 2 millas por minuto -que equivalen a 193km/h-, lo cual hoy es una velocidad bastante realista para un tren moderno (debidamente excluidos los de Ferrobaires). Los trenes de hoy pueden alcanzar hasta 500 km/h -obviamente, en japón-, siendo la velocidad media mundial de entre 200 y 300 km/h. También adornó esta visión con vagones autosuficientes que no necesitarían hacer paradas para abastecer a los pasajeros con agua y comida y que tendrían, como las casas, sistemas de aire acondicionado que permitirían viajar por el desierto con las ventanillas abiertas. Pese a todas las alternativas que la tecnología hace posible en el transporte, el tren sigue siendo la más fiable, económica y poética de todas. Creo que perfectamente puede juzgarse la sabiduría de un pueblo por el estado de sus trenes.
Autos más baratos que un caballo
Nuestro adivino acertó con la idea de que los agricultores tendrían camiones, tractores, arados, segadoras y rastrillos que funcionarían sin caballos. Dijo que un motor de medio kilogramo hará el mismo trabajo que un par de caballos o más. Lo mismo pasaría con cada vehículo imaginable. Y acertó prácticamente en todo... excepto en el precio. Según lo que estuve viendo en la red, en Argentina, un caballo último modelo se puede conseguir por apenas 500 pesos (130 dólares), cuando un auto cuesta bastante más, sin mencionar que el combustible equino es básicamente gratuito. Claro, el caballo carece de airbag, GPS y otras comodidades, pero lo compensa porque tiene alarma incorporada y piloto automático. Sí, también es cierto que el auto tiene otra ventaja: no hay que andar con una bolsita detrás del auto juntando los monóxidos que desperdicia.
Caminatas diarias de 15 kilómetros
La gimnasia se iniciará en la cuna, donde los juguetes y los juegos serán destinados a fortalecer los músculos. Todas las ciudades tendrán gimnasios públicos. Un hombre o una mujer que no pueda caminar diez millas de un tirón serán considerado alfeñiques. Ups... creo que fallaste de nuevo, Juancito; bienvenido a Alfeñiquelandia. Hoy, muy poca gente camina más de un kilómetro al día, sin contar la suma de los pasos entre la heladera y el televisor, que debe dar algo así como 500 metros diarios. Me asaltan escenas de la genial película Wall-e, el hijo no reconocido de Cortocircuito y ET... o quizá sean escenas del futuro... o del presente
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