Que la Iglesia Católica se ha codeado con el poder , es algo que ya nadie puede poner en duda , y que ahora lo añora es cosa que se deduce a raíz de las histéricas campañas que desde esta se vienen realizando cuando se toca alguno de sus principios fundamentales.
La falta de respeto , el desprestigiar y satanizar al adversario , son reacciones corrientes entre l@s militantes del clero , defensores/as de una moral en la que ven la espina en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.
Sino, ¿cómo es posible que se intenten justificar las campañas de las que hablábamos (aborto , eutanasia,...)como un gravísimo atentado contra la vida , cuando esta institución ha colaborado con regímenes políticos que han utilizado el genocidio como moneda de cambio, sin que todavía se dignen a admitir y arrepentirse de tales atrocidades?
La respuesta a esta cuestión es bien simple: en la sociedad actual la jerarquía católica y el poder estatal van juntos de la mano.El poder político y económico están pagando los favores prestados por la Iglesia Católica. El primero, por bendecir y justificar su impunidad (caso Pinochet), y el segundo por mantener aborregadas a las masas populares manteniendo así su estatus social. Para ello, disponen desde leyes penales que defienden a la iglesia de posibles disidencias o críticas públicas (art. 522 al 526 del Código Penal) hasta el de disponer de una asignatura en nuestras escuelas como (prácticamente) obligatoria, todo esto camuflado bajo el nombre de asignatura de religión, aunque tod@s sabemos que debería llamarse de adoctrinamiento católico. y todo ello en un supuesto estado no-confesional.