¿Qué son?
Una autoestopista fantasma es una leyenda urbana. Al igual que la mayoría de estas historias, no tiene un origen definido y está dispersa por una extensa área geográfica. Aunque hay muchas versiones del relato, todas coinciden en que gente viajando en vehículos se encuentra con autoestopistas que luego desaparecen sin explicación alguna, generalmente en el propio vehículo en movimiento.
Una de las historias de fantasmas que más se repiten entre las Leyendas Urbanas es la de los autoestopistas fantasmas. Almas en pena que murieron en un accidente de tráfico o en algún punto de la carretera y que se comportan como una persona normal hasta llegar a un determinado punto o kilómetro de la autoestopista.
Por norma general su aspecto es el de un autoestopista normal y las personas que les recogen piensan que estan ayudando a alguien. Su comportamiento es normal en la mayoría de los casos, aunque en otras ocasiones se habla de una profunda tristeza o actitudes que demuestran que se encontraban "como asustados" cuando se acercan al punto donde fallecieron.
El atormentado en ese momento suele desaparecer (incluso con el coche en marcha), aunque en algunos casos al llegar a una curva (lugar donde se presupone que fallecieron) algunos gritan antes de desvanecerse como consecuencia del recuerdo del día de su muerte.
Personas que han sufrido encuentros con Autoestopistas fantasmas han dado descripciones exactas del rostro y vestimentas de las personas que recogieron. Descripciones que al ser verificadas con familiares o informes policiales demuestran que esas personas tuvieron un encuentro real.

La Joven Autoestopista Fantasma

En 1931 una joven fue asesinada mientras era conducida a su casa después de un baile en el O'Henry Ballroom de la avenida Archer de Chicago. Vistiendo su blanco vestido de fiesta y sus zapatos de baile, fue enterrada en el Cementerio de la Resurrección, también en la misma calle.
Durante varios años después de lo ocurrido, algunos automovilistas han declarado haber visto a una joven con un antiguo vestido blanco practicando el autostop en la avenida Archer. Se cuenta que, sobre todo, la recogían hombres solteros o que ella subía a los coches sin ser invitada y pedía que la llevaran a casa y luego les hacía dejarla en el Cementerio de la Resurrección. Algunos automovilistas han asegurado que la mujer salía del coche sin abrir la puerta.
Los Autoestopistas suelen desaparecer al llegar a una curva.
Una noche del mes de diciembre de 1977 un hombre pasó en coche y reparó en una mujer joven vestida de blanco detrás del portón del Cementerio de la Resurrección. Creyendo que tal vez se hubiera quedado inadvertidamente cerrada dentro, el automovilista llamó a la policía.
Pero cuando llegaron, la joven había desaparecido. Notaron, sin embargo, que las barras de hierro forjado del portón del cementerio estaban ligeramente dobladas hacia fuera y distinguieron a ambos lados las huellas de dos manos.

Un Muchacho que Desaparece

Una noche de invierno de 1965, Mae Doris, de Tulsa, Oklahoma, emprendió sola el viaje de sesenta y cinco kilómetros para ir a la casa de su hermana en Pryor. .Mientras conducía por la autopista 20 -recordó Doris- a pocos kilómetros al este de la población de Clarenmore, pasé por delante de un colegio y vi a un muchacho que parecía tener once o doce años haciendo autostop en la orilla de la carretera.»
Compadeciéndose de un muchacho tan joven en una noche tan fría, Doria detuvo el coche y se ofreció a llevarle. «Él subió y se sentó a mi lado en el asiento delantero -dijo ella-, y charlamos sobre las cosas de que suelen hablar las personas que no se conocen.» Doria le preguntó qué estaba haciendo en aquel lugar, y él le dijo: «Jugando a baloncesto en el colegio.» El pasajero parecía tener 1,65 metros de estatura y buena constitución, «como un muchacho aficionado a los deportes y que ejercitaba los músculos». Era blanco, de cabello castaño claro y ojos grises azulados. Pero, sin saberlo, Mae Doria habla recogido a un fantasma autostopista.
El muchacho señaló al fin una alcantarilla en las afueras de Pryor y dijo: «Déjeme allí.» Como no vio ninguna casa ni luces, Doria le preguntó dónde vivía, a lo cual respondió el chico: «Allí.» Ella estaba tratando de adivinar dónde era «allí» cuando el pasajero desapareció sencillamente. Doria detuvo inmediatamente el coche y se apeó de un salto. «Corrí alrededor del automóvil, casi histérica -dijo-. Miré en todas partes, arriba y abajo de la carretera, a la izquierda y a la derecha, pero fue inútil. Había desaparecido.» Más tarde, recordó Doria que el autostopista no llevaba chaqueta, a pesar del frío invernal. Una conversación casual con un empleado de una empresa de servicio público, mantenida dos años después del suceso, la enteró de que el personaje fantasma había sido recogido por primera vez en el mismo lugar en 1936.
La autoestopista fantasma
RELATO DE UNA HISTORIA SORPRENDENTE SUCEDIDA EN EL TRAYECTO ENTRE BALTIMORE Y NUEVA YORK
La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada.
Un sábado por la noche, un prestigioso doctor neoyorkino -del que evitaremos reproducir su nombre-, regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas country. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo, de fiesta, haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable.
- El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó: - Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche?
- La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo. - Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XXXX. Espero que no esté muy lejos de su camino.
El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo: - Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío. - ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido.
LLamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente.
- No sé como decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dió esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aqui y...
- Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces, todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente automovilístico en ese mismo cruce donde usted la encontró...
Acá por último les dejo un video sobre estas leyendas..............
FANTASMA AUTOESTOPISTA EN PORTUGAL (la más conocida)
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=8GNo0oT4UHQ
Depende de ustedes creer o no....algunos lo tomarán como algo estúpido e irreal, otros como algo real y tenebroso....depende de ustedes!
Saludos a todos!
