Guerra Química, hace más de 1,500 años
Uno pensaría que los antiguos romanos y persas se limitaban a pelear con espadas, lanzas, arcos y flechas. Sin embargo, no es así. Conocían otros métodos más letales y modernos para acabar con el enemigo.
El arqueólogo Simon James ha hecho un descubrimiento que, deja con la boca abierta: Los persas y romanos usaban métodos análogos a lo que ahora conocemos como Guerra Química.
Durante las excavaciones en la ciudad de Dura-Europos, la cual se encuentra cerca del Éufrates y que estaba bajo el dominio romano, los investigadores hallaron evidencias de que el bastión romano fue atacado ferozmente por los persas alrededor del año 256 de nuestra era. Entre muchos otros descubrimientos, hallaron un túnel donde había 20 soldados romanos muertos, aún con sus armas. Estos hallazgos no eran nuevos, pues habían sido reportados desde 1930, pero la forma en que dichos soldados murieron había sido un misterio hasta ahora.
Lo más curioso del asunto es que los cuerpos parecían estar intactos. Es decir que no tenían señales de heridas, que por lo general dejan huellas inconfundibles en los huesos. Tras realizar análisis químicos detallados, James encontró restos de bitumen y cristales de sulfuro, una mezcla que, al ser encendida, produce un denso y tóxico humo que seguramente mató a esos soldados romanos en cuestión de minutos. Y aunque los romanos seguramente conocían dichas tácticas, por desgracia las máscaras antigases no habían sido inventadas aún.
Uno pensaría que los antiguos romanos y persas se limitaban a pelear con espadas, lanzas, arcos y flechas. Sin embargo, no es así. Conocían otros métodos más letales y modernos para acabar con el enemigo.
El arqueólogo Simon James ha hecho un descubrimiento que, deja con la boca abierta: Los persas y romanos usaban métodos análogos a lo que ahora conocemos como Guerra Química.
Durante las excavaciones en la ciudad de Dura-Europos, la cual se encuentra cerca del Éufrates y que estaba bajo el dominio romano, los investigadores hallaron evidencias de que el bastión romano fue atacado ferozmente por los persas alrededor del año 256 de nuestra era. Entre muchos otros descubrimientos, hallaron un túnel donde había 20 soldados romanos muertos, aún con sus armas. Estos hallazgos no eran nuevos, pues habían sido reportados desde 1930, pero la forma en que dichos soldados murieron había sido un misterio hasta ahora.
Lo más curioso del asunto es que los cuerpos parecían estar intactos. Es decir que no tenían señales de heridas, que por lo general dejan huellas inconfundibles en los huesos. Tras realizar análisis químicos detallados, James encontró restos de bitumen y cristales de sulfuro, una mezcla que, al ser encendida, produce un denso y tóxico humo que seguramente mató a esos soldados romanos en cuestión de minutos. Y aunque los romanos seguramente conocían dichas tácticas, por desgracia las máscaras antigases no habían sido inventadas aún.