Misa Piquetera (Situacion)
De toda la gama de locuras que una persona debe enfrentar día a día en la calle, la “misa piquetera” sin lugar a dudas puede llegar a ser el detonante que nos haga perder la cabeza.
Yo me reconozco un tipo ansioso, es cierto. Por eso he llegado hasta a recorrer caminos locos con el fin de no tener que esperar siquiera segundos en un semáforo. Pero soy el dueño de mi vida, quiero controlar mi tiempo, y decidir de qué manera lo pierdo.
Sin embargo, no todo esta sublevado a nuestras decisiones, y mucho menos cuando se vive en sociedad. Por eso soy comprensible antelas situaciones lógicas de este mundo. Llámese basureros trabajando, una anciana cruzando la calle, o una mujer embarazada intentando subir a su auto.
Pero en ningún lugar de mi constitución moral figura la “Misa Piquetera” como una situación a la cual debo callarme y someterme. No he programado esa orden a mis pies, y por ende en cuanto veo una peregrinación de fanáticos religiosos, el tobillo comienza a temblarme locamente, amenazando la vida de estos creyentes.
Sin desviarme del tema, el viernes santo me dirigía con destino a mi casa, luego de haberme masticado un asado de la gran puta, y sentirme orgulloso de eso.
Pero para mi sorpresa, una multitud de cristianos decidió apoderarse del control de la calle, impidiendo el avance de los autos y bloqueándome el único acceso a mi casa.
Como si esto fuera poco, no tenia la posibilidad de retroceder, ya que detrás mio había no menos de cinco autos sumidos en la misma situación.
Luego de unos prudentes bocinazos en son de paz, y ante la indiferencia total de este grupo de locos, decidí bajarme y pedirles amablemente que se hicieran a un lado.
Por supuesto, soberbios como son, no solo se negaron a dejarme pasar, sino que también me consideraron un mal educado por interrumpir sus cánticos demoniacos con la bocina del auto.
En pocos minutos, estaba como mosca al sorete buscando una guerra, una explicación, o mejor dicho, justicia.
BOBERO
- Dale, dale, muévanse. Déjense de joder, ya se lo pedí bien dos veces.
A este pedido ya subido de tono, le respondió una multitud tan extensa, que fue imposible rescatar algo lógico.
Pero lo llamativo, fueron las risas de las personas. Reían como alguien con sentido común ríe al escuchar a un loco, y eso es algo que no podía permitir.
BOBERO
- ¿De que te reís pelotudo? Chupacirio, deja de venir a llorar la carta a este negocito y abrite paso que te levanto como sorete en pala.
JESUITA
- ¿Qué te pasa pelotudo? Te cago a trompadas. Tómatelas de acá, jodete, espera y jodete. (Dijo un típico Rugbier)
BOBERO
- ¡Ay! Mírala a ella, esta histérica por que la iglesia no la deja ponerla. Dale “Virgo”, si me pegas te regalo diez lucas.
El rugbier quiso demostrar en su comunidad descerebrada que en lo que respecta a fuerza debería ser considerado un líder, y es por eso que comenzó a hacer el show de “agarrame que lo mato”.
Finalmente, para calmar las aguas comenzó una silbatina de estupideces que se sostenían en el aire como una nota desafinada. Y obviamente, se acerco el Cura de turno a mostrar su liderazgo.
CURA
- Señor, estamos en una procesión. Esto es un ritual que hacemos todos los años, va a ser más simple que se mueven ustedes –refiriéndose a los cinco autos- a que nos movamos nosotros –refiriéndose a más de cien cristianos-.
BOBERO
- ¿Pero ustedes tienen autorización legal para cortar la calle? ¿Sabia que el articulo 14 de la constitución les impide cortarla?
CURA
- No necesitamos autorización legal…
BOBERO
- Claro, solo la necesitamos aquellos que vamos a ir al infierno. ¿Cuánto cotiza hoy en día el VIP en el cielo? Digo, por que allá por el 1500 ya lucraban con las indulgencias.
CURA
- Por favor no nos distraiga de nuestro rito, siga su camino en paz. (Se dio media vuelta y comenzó a caminar)
BOBERO
- ¿Usted se piensa que por que es cura tiene alguna autoridad? Usted no es nadie, no me puede decir lo que hacer, y mucho menos cortar la calle y violar las leyes, piquetero de cuarta.
CURA
- No me faltes el respeto, por que aparte de cura soy humano.
BOBERO
- Usted me esta faltando el respeto en cuanto decidió tomar posesión de la calle, la cual por cierto no le pertenece a usted ni a su grupo de ciegos. No entendí su queja, ¿Aparte de cura es humano? ¿Ósea que el cura que es?
CURA
- Siga su camino.
BOBERO
- Usted me lo impide.
CURA
- Ándate flaco. (Dijo con la cara roja como una manzana deliciosa y a menos de diez centímetros de mi cara)
BOBERO
- ¿Qué pasa? ¿Perdiste la calma? ¿Ahora sos humano o sos Batman?
El cura se perdió entre la gente durante dos minutos y volvió. Se acerco hasta mi, y me dijo con una voz serena y enternecedora; “Avance señor, avance”.
Milagrosamente (quería usar esa palabra), el grupo de personas que había tomado la calle, se abrió en partes iguales hacia los costados, y un camino se abrió en el centro de la reunión (Calle).
Mientras pasaba despacio con el auto, mostrando una sonrisa triunfadora que le arruinase las pascuas a algún que otro pelotudo, baje la ventanilla, y con una sutileza de la cual realmente estoy muy orgulloso, les dispare a pleno grito;
BOBERO
- ¡Dios dividió las aguas, pero yo dividí a cien boludos!