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Soy.....¿ asexual?.....

Info3/27/2009

La Asexualidad (vivir sin atracción por ningún sexo)



Todo gira en función de la atracción sexual. Hetero hacia el sexo opuesto, gay hacia el mismo, bi hacia los dos… Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que no sienten deseo por nadie? Cumpliendo con la premisa de etiquetar cualquier condición, éstos han recibido el nombre de ‘asexual’, un término aún desconocido, pero que cada vez suena más en nuestra vida cotidiana.






¡Soy asexual!


Es difícil concebir la idea de una persona sana, cien por cien indiferente al sexo, más en un mundo que promueve el disfrute carnal y donde los orgasmos se concentran en píldoras azules. Pero cada vez va surgiendo con más fuerza un nuevo movimiento sexual que se desmarca de lo tradicional para gritar a los cuatro vientos que ‘se puede ser feliz sin sexo’. Socialmente activos, sexualmente pasivos, disfrutan de la soledad, pero a la vez cultivan la amistad y buscan en ella ese apoyo y comprensión que a veces echan de menos a su alrededor. Les gusta verse como ángeles terrenales, que jamás se han excitado por el contacto de una piel o el sabor de unos besos, y que reclaman su derecho a ser respetados sin que les cuelguen el cartel de ‘bichos raros’. ¿Estamos ante el nacimiento de una revolución asexuada?




El tres por ciento de la población



Tres de cada cien personas del planeta se declaran axesuales, es decir, no practican el sexo, pero no por cuestiones éticas o morales, que sería una opción conocida como celibato, sino porque, simplemente, no les interesa. Pero no existen unos criterios estrictos que determinan quién es o no asexual. Nadie experimenta la asexualidad de la misma manera. Para ofrecer alguna claridad sobre esta orientación, la Asexual Visibility and Education Network (AVEN), la comunidad asexual en línea más grande del mundo, define al ser asexual como “una persona que no experimenta la atracción sexual”. Para explicar esto, AVEN tipificó en su día esta orientación clasificándola de la A a la D:

A: tiene apetito sexual, pero ninguna atracción romántica.
B: tiene atracción romántica, pero ningún apetito sexual.
C: tiene ambos.
D: no tiene ni lo uno ni lo otro.



Actualmente la propia Asociación ya no usa este sistema por considerarlo demasiado estricto, aunque existe un buen número de asexuales que siguen sintiendo que es un buen sistema para explicar su identidad sexual.


¿Pareja? Sí, por qué no


Prescindir del coito no significa renunciar a la pareja. Sí, los asexuales también se pueden enamorar. Según AVEN, la gente asexual tiene las mismas necesidades emocionales que el resto de los humanos y es capaz de formar relaciones.
Y es que el enamoramiento no tiene por qué conllevar el contacto físico. ¿Por qué renunciar a compartir la vida con alguien, los miedos, los secretos o el ocio, por el simple hecho de carecer de impulso sexual? Se puede demostrar el afecto a través de una buena conversación. Este lazo afectivo hacia la pareja puede resultar para el resto de los mortales sexuados ambiguo, un sentimiento más cercano a la amistad que al amor. Pero el no tener actividad bajo las sábanas no es un concepto nuevo. Matrimonios sin sexo siempre han existido y existirán. Una forma de convivencia diferente, pero en muchos casos muy eficaz.

Asexual: hetero, homo o bisexual Siguiendo un poco la línea de este razonamiento, y rizando más el rizo, si cabe, podemos hablar, incluso, de asexuales heteros, homo o bisexuales. Y es que esta atracción romántica puede estar dirigida hacia uno o ambos géneros, la única condición: no incluir actividad sexual. El problema se plantea cuando la parte contraria no confesa con esta filosofía de vida y descubre que no le es suficiente con la vida contemplativa que les ofrece su compañero asexuado. Ésta es la primera causa de fracaso en este tipo de parejas. Antes de llegar a estos extremos, el ser asexuado debe elegir entre:

- 1. Comprometerse con su pareja a tener un cierto número de relaciones sexuales, muy a su pesar.
- 2. Permitir a su pareja tener relaciones sexuales con otras personas.
- 3. Encontrar a alguien que esté dispuesto a renunciar al sexo.
- 4. Comprometerse sólo con otros asexuales.
- 5. Optar por la soledad.


¿Realidad? ¿Enfermedad? ¿Encubrimiento?

Aunque cada vez más personas están saliendo del armario de la asexualidad, aún no es una orientación reconocida. Pocos son los estudios científicos que avalan esta forma de entender el sexo como ausencia del mismo.

Un estudio británico que analizó 18.000 respuestas de personas que fueron encuestadas sobre su vida sexual, incluía una pregunta acerca de la atracción. Un 1% de los encuestados respondió que “nunca se sentía atraído por ninguna otra persona”, dato que fue analizado por Anthony Bogaert de la Brock University en Santa Catarina, Ontario, (Bogaert, 2004), y que catalogó como signo de “asexualidad”. Por otro lado, el Kinsey Institute realizó un pequeño estudio sobre este asunto y concluyó que: “Los asexuales parecen caracterizarse más por un escaso deseo y excitación sexual que por niveles bajos de comportamiento sexual o niveles altos de represión sexual.” También en el reino animal se han detectado comportamientos asexuales. En un estudio realizado a carneros se demostró que entre un 2% y un 3% de los animales no mostraba ningún interés en acoplarse con miembros de cualquier sexo. Se hizo otro estudio con ratas y jerbos en el cual más de un 12% de los machos no mostraron interés por las hembras, aunque no se midieron sus interacciones con los otros machos, por lo que el estudio resultó muy limitado. Pero esta escasa investigación que existe sobre el tema no evidencia, ni a favor ni en contra, si la asexualidad es otra forma de entender el sexo.


Diferencia de criterios



No existe un consenso a la hora de determinar si la asexualidad es una orientación sexual legítima. Hay quien considera que es la manifestación o, mejor dicho, la no manifestación de un deseo sexual inhibido. Éste ha podido ser provocado por abusos sexuales, represión sexual, fobia social, timidez patológica o por problemas físicos. El fantasma de la homosexualidad también planea sobre los que se definen como asexuales, pero en una sociedad en la que este tipo de opción sexual se ha normalizado, salir del armario ya no se convierte en una situación tan trágica como para esconder su verdadera orientación sexual de por vida. Por otro lado, los expertos consideran que también hay que descartar de este grupo a los que no han practicado sexo en su vida Es difícil renunciar a algo que ni tan si quiera se ha probado. Por lo que ser virgen no es condicionante de la asexualidad. Finalmente, hay quien achaca la asexualidad a no haber conocido a la persona adecuada o, simplemente, no mantener relaciones habitualmente. Es un hecho que el sexo es algo instintivo que, cuanto menos se practica, menos apetece. Pero cada vez son más los especialistas que coinciden en considerar la asexualidad como una opción asumida y no como un trastorno patológico. Por lo tanto, es absurdo pensar en tratamientos mágicos que les devuelvan una libido que nunca existió.

¡Ni locos, ni enfermos, ni homosexuales!

Esta línea es la que siguen muchos de los que se autodefinen como asexuales. Pensar en diagnósticos y tratamientos cuando la asexualidad no produce ninguna angustia ni desorden emocional, no hay problema físico ni psicológico, resulta ciertamente absurdo. Los mismos razonamientos se utilizaron en el pasado para justificar los comportamientos homosexuales y hoy día se ha aceptado de forma natural como una orientación sexual más y tan válida como cualquier otra. Y éste, a buen seguro, será el siguiente paso para la asexualidad.


Celebridades asexuales

Hay serios indicios de que la gente que aparece en la siguiente lista que hemos elaborado son o han sido asexuales. Reales o de ficción, en principio se especuló con su tendencia homosexual o bisexual, pero a raíz del resurgimiento de esta nueva corriente, se les ha comenzado a encasillar bajo esta tendencia sexual.

Los 10 asexuales más famosos de la historia
November 14th, 2008 Posted in Historia, Sexualidad

Como ocurrió en su día con los homosexuales, las organizaciones asexuales luchan por “sacar del armario” a personajes populares (vivos o muertos) que carezcan de libido para que sirvan como punto de referencia a las personas que sufren en silencio su austera opción sexual. Sin embargo, pocos son los vivos que se han atrevido a reconocer su falta de deseos. Esta es una lista de celebrities de ayer y hoy que son o fueron presuntamente asexuales.

Morrissey: estrella de pop que, desde sus inicios en el grupo The Smiths, no sólo declaró a los cuatro vientos su asexualidad, sino que le dedicó varias canciones, como Pretty girls make graves o Will never marry. Suya es esta explícita frase: “No puedo imaginar a mi cuerpo respondiendo a un estímulo sexual”.

Isaac Newton: este eminente científico y matemático inglés creció en un ambiente extremadamente puritano, que además de forjarle una personalidad depresiva, le hizo engendrar una absoluta indiferencia por los asuntos de la carne, aunque las malas lenguas aseguran que tuvo “roces” con alguno de sus discípulos.



J.M. Barrie: a causa de la actitud de total indiferencia que hacia él tenían sus padres, el creador de Peter Pan padeció enanismo psicogénico y jamás creció, ni por dentro (de ahí su asexualidad) ni por fuera (nunca pasó del metro y medio). Estuvo casado con la actriz Mary Ansell, pero jamás tuvieron sexo ni descendencia y la cosa acabó en divorcio.

Salvador Dalí: su madre, según él, le “devoró” el pene cuando era pequeño y, al crecer, el artista escribió: “el sexo no es para mí” (en su libro Vida secreta de Salvador Dalí). No obstante, mantuvo una larga relación con su musa Gala a la que, sin embargo, jamás le puso la mano encima, si bien toleraba que se acostara con otros hombres.



Franz Kafka: el autor de El proceso era capaz de sentir amor, pero siempre albergó una enfermiza aversión por el sexo. En sus Diarios, escribió lo siguiente: “El coito como castigo por la felicidad de estar juntos. Vivir en lo posible de manera más ascética que un soltero, esa es la única posibilidad para mí de soportar el matrimonio. ¿Pero ella?”




Paul Bowles: el autor de El cielo protector es otro buen ejemplo de indiferencia ante las tentaciones de la carne. Pero, eso sí, tuvo un largo y casto matrimonio con la escritora inglesa, tuberculosa y bisexual Jane Auer, en la que se rozaban lo justito, si bien Paul permitía que su señora tuviera los amantes que le diera la gana.

Edward Gorey: este genial y excéntrico ilustrador obsesionado con el ballet y la estética victoriana, vivió feliz en un gran caserón, rodeado de libros y gatos. Murió virgen. En el “cuestionario Proust” que la revista Vanity Fair le hizo en 1997, a la pregunta “¿Qué o quién es el gran amor de tu vida?”, Gorey respondió: “los gatos”.

Isabel I de Inglaterra: ni los historiadores más sagaces han sido capaces de atribuirle relación sexual alguna a esta casta monarca, que se ganó el apelativo de “reina virgen”. A pesar de esto, era una mujer enamoradiza, que estuvo loca por Felipe II de España, con el que siempre mantuvo una gélida relación de amor-odio.



Erik Satie: al excepcional compositor y pianista sólo se le conoce una relación en toda su vida: la que mantuvo, durante seis meses, con la artista Suzanne Valadon. Y se supone que, en lugar de entregarse a la lujuria, Satie compuso las Danses Gothiques para liberar de algún modo los sentimientos que le provocaba su amada.

Adolf Hitler: aunque su vida sexual es un misterio sin resolver, en el libro The hidden Hitler se especula con la tesis de la asexualidad del führer, que, aún así, tuvo relaciones platónicas con varias amantes, como Eva Braun, a la que siempre escondía. Marlene Dietrich describió a Adolf como “un capullo que tenía miedo a las mujeres”.





¿Soy asexual?

(Basado en los cuestionarios de la página AVEN (Asexual Visibility and Education Network), en www.asexuality.org.

La asexualidad es una condición subjetiva que nadie más que uno mismo puede proclamar. No existen criterios estrictos bajo los cuales medirse, ni exámenes que nos señalen semejante condición. Nadie experimenta la asexualidad de la misma manera. Sin embargo, existen ciertas categorías basadas en los siguientes factores:

Atracción. Las personas asexuales difieren mucho en el planteamiento de sus relaciones afectivas. Algunos se sienten fuertemente atraídos por otras personas: necesitan y desean desarrollar un vínculo de intimidad con su pareja pese a que este lazo no implique la sexualidad. No es extraño que estas personas tiendan a considerarse bisexuales u homosexuales. Otros asexuales no sienten atracción alguna por quienes les rodean. No encajan dentro de ninguna orientación sexual, porque no es habitual que lleguen a enamorarse.

Libido. También existen formas diversas de experimentar la libido y el deseo. Algunos asexuales se excitan con regularidad pese a que no existe intención de intimidad sexual compartida. En estos casos, la masturbación se presenta como una opción habitual. Para otros, la libido es sencillamente una molestia que prefieren ignorar. Hay quienes no se excitan en absoluto pero que rehúyen seguir un tratamiento médico por no considerarlo un problema físico ni psicológico.

Relaciones. Existen diversidad de maneras en las que la asexualidad puede intervenir en las relaciones sociales. En muchos casos, estas personas se encuentran a gusto en soledad y tienden a aislarse. Sin embargo, la mayoría se muestra muy activa socialmente y se preocupa por cultivar un amplio círculo de amigos que sepa comprenderles y apoyarles. Algunas de estas personas incluso se involucran sentimentalmente con otras, pese a que la barrera entre amistad y pareja tiende a resultar ambigua y poco clara.

Preguntas. ¿Cuál es la diferencia entre asexualidad y celibato? Mientras que el celibato conlleva una abstención decidida, las personas asexuales simplemente no sienten deseos de relacionarse sexualmente. ¿Un o una asexual puede llegar a enamorarse? Las relaciones que descartan el sexo pueden ser tan cercanas e íntimas como las que sí lo contemplan. El sexo es una manera de expresión emocional, pero no la única: la intimidad física y la complicidad no quedan descartadas en este tipo de relaciones. Sin embargo, mientras que muchos asexuales deciden formar pareja, otros prefieren limitarse a una fuerte amistad. ¿Hay mucha gente asexual? Pese a que muchas personas no se sienten atraídas sexualmente por otras, muy pocas se consideran asexuales. Probablemente se debe a que apenas se habla de esta condición: hasta ahora no se consideraba una opción. La creación de las páginas web para asexuales está ayudando a muchas personas a relajarse y entenderse.



Para mas info: http://www.asexuality.org/





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