El que mata, tiene que morir". Seguramente, esta frase no faltará en ninguno de los anuarios de fin de año en Argentina, porque salió de la boca de Susana Giménez que, indignada y fuera de sí, el viernes 27 de febrero convocó a la prensa al portón de entrada de su mansión de Barrio Parque, en Buenos Aires, para pedir justicia por el crimen de su amigo y florista, Gustavo Damián Lanzavecchia.
Ver nota completa:
http://www.casibien.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=546&Itemid=26