Memoria : A 21 años del ataque subversivo a La Tablada
Ya no queda nada. Sólo el recuerdo del horror, que no es poco. Y las heridas imborrables, físicas, políticas y sociales, que dejó la locura. Por lo demás, quienes estuvieron presos están libres y donde se alzaba el cuartel, ahora hay un hipermercado. Pero en enero de 1989, los argentinos no usábamos la palabra "híper". No había habido hiperinflación y la desmesura no era ni una teoría económica ni una práctica política ni un estilo de vida.
Hace veintiun años el copamiento a sangre y fuego del Regimiento 3 de Infantería Mecanizada de La Tablada por parte de guerrilleros del Movimiento Todos por la Patria, y la batalla que siguió para recuperarlo librada por el Ejército y la Policía de Buenos Aires, preanunciaron de algún modo el país que, de nuevo, estaba por pegar uno de sus cíclicos saltos mortales hacia ninguna parte.
Al frente del MTP, una agrupación de izquierda que había nacido en 1986, estaba un joven abogado, Jorge Baños, que diez días antes del ataque denunció en conferencia de prensa un intento de golpe carapintada para finales de ese enero caluroso de electricidad racionada. Esa fue la excusa que siempre esgrimieron los guerrilleros, liderados en lo "militar" por Enrique Gorriarán Merlo, un ex jefe del ERP, el grupo guerrillero marxista de los años 70: habían tomado el cuartel para evitar un golpe de Estado. El informe oficial del jefe del Ejército, Francisco Gassino, afirmó en cambio que el grupo, que incluía a varios ex miembros del ERP, se proponía "tomar el poder". Una tercera versión de lo inentendible, nunca comprobada, aseguraba que el MTP había sido víctima de una operación de inteligencia.
Lo cierto es que en la mañana del lunes 23, La Tablada fue una carnicería. Los guerrilleros entraron al cuartel con un camión de Coca-Cola y varios autos. Se hicieron fuertes en el casino de suboficiales y en algunas compañías del cuartel. Primero enfrentaron a la Policía. Y luego a las tropas de la X Brigada de Infantería. A la caída del sol había ya treinta y nueve muertos, tres desaparecidos, sesenta heridos, cinco cadáveres que nunca se identificarían y veintiún guerrilleros presos. El cuartel quedó destruido y los cadáveres de los guerrilleros, carbonizados algunos, aplastados por los tanques otros, diseminados en el césped y las ruinas humeantes. Ese panorama de espanto vio Alfonsín la mañana siguiente, mientras caminaba custodiado por comandos con sus caras pintadas, no muy lejos del juez federal de Morón, Gerardo Larrambebere, que hoy integra el tribunal que juzga otro acto de terror: la voladura de la AMIA en 1994.
A lo largo de catorce años los presos de La Tablada recuperaron su libertad poco a poco. Los últimos se beneficiaron con una conmutación de penas dictada por Fernando de la Rúa en 2000. El 23 de mayo de 2003, dos días antes de la asunción de Néstor Kirchner, el presidente Eduardo Duhalde liberó a Gorriarán Merlo. El ex jefe guerrillero dijo: "Es un acto de justicia".

LA TABLADA, MILITARES FALLECIDOS
Personal militar fallecido en la recuperación de los cuarteles de La Tablada
Personal militar fallecido en la recuperación de los cuarteles de La Tablada
Mayor
Horacio Fernández Cutiellos (h)
Nació el 27 de setiembre de 1951, en la provincia de Corrientes. Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 1º de marzo de 1968, y egresó como subteniente de infantería el 17 de diciembre de 1976. Cursó la Escuela Superior de Guerra de donde egresó como Oficial de Estado Mayor. Además tenía la especialidad de paracaidista militar.
Estaba casado con la señora Liliana Inés Raffo y era padre de cuatro hijos.
Su último destino fue como 2do. jefe del RI Mec. 3, lugar donde fue asesinado el 23 de enero de 1989. Fue ascendido post mortem al grado de teniente coronel.
Ni bien se inicia el ataque al cuartel, el mayor Fernández Cutiellos, que había pernoctado en la plana mayor de la unidad, al tomar conocimiento de lo que estaba ocurriendo comienza a disparar contra los subversivos que podía observar. Esta actitud llevada a cabo desde la jefatura de la unidad, impidió la toma de la compañía comando y del edificio de la plana mayor.
Siendo aproximadamente las 7.20 logra comunicarse con el jefe del regimiento, teniente coronel Jorge Luis I. Zamudio y le informa que el ataque al cuartel está siendo llevado a cabo por elementos subversivos. Dicho jefe, desde su domicilio, se comunica telefónicamente con el CENOPE (Centro de Operaciones del Ejército del EMGE) enterándolos de la situación y de inmediato se traslada a la zona del cuartel.
Conjuntamente con otros oficiales y suboficiales que regresaban de franco ingresan por los fondos del cuartel para intentar la recuperación. En horas de la tarde, aproximadamente a las 14.30, el teniente coronel Zamudio mientras intentaba reconocer a pie la entrada lateral del casino de suboficiales, ocupado por los subversivos, es herido gravemente por un disparo en la espalda.
Mientras estas acciones se llevaban a cabo el mayor Fernández Cutiellos efectúa desplazamientos para poder continuar el fuego hacia la guardia de prevención, en poder de los subversivos. Encontrándose en la entrada principal de la jefatura, que da a la plaza de armas, fue alcanzado por un disparo en la espalda, cayó hacia adelante, donde fue ultimado por un disparo de Itaka en el rostro. Con su actitud había impedido, hasta el momento de su muerte, que los terroristas accedieran al edificio de la jefatura, donde se encontraba el centro de las comunicaciones alámbricas y radiales.
Teniente
Ricardo Alberto Rolón
Nació en la ciudad de Buenos Aires el 11 de diciembre de 1963. Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 16 de febrero de 1982, y egresó como subteniente de infantería el 13 de diciembre de 1985.
En el grado de teniente realizó el curso de comandos obteniendo dicha especialidad.
Su último destino fue la Compañía de Comandos 601 con asiento en Campo de Mayo.
Fue ascendido post mortem al grado teniente 1ro.. El citado oficial era de estado civil soltero.
Durante la noche del 23 al 24 de enero, aprovechando la oscuridad, el teniente Rolón conjuntamente con personal de su compañía, utilizando un vehículo blindado logran acercarse al casino de suboficiales, último reducto de los terroristas que aún combatían. Logran acceder al primer piso y al tratar de irrumpir en el dispositivo de los subversivos es descubierto y abatido por un nutrido fuego de armas portátiles. Su cuerpo gravemente herido es recuperado por el personal que lo acompañaba y evacuado al Hospital Militar Central, donde fallece.
Sargento ayudante
Ricardo Raúl Esquivel
Oriundo de la provincia de Santa Fe había nacido en la ciudad de Rosario, su último destino fue el Colegio Militar de la Nación.
Estaba casado con la señora Ana María Bessone y tenía un hijo. Fue ascendido post mortem al grado de suboficial principal
En oportunidad que se trataba de recuperar una compañía en poder de los subversivos, el sargento ayudante Esquivel participaba de dicha acción. Ante la imposibilidad de que una ambulancia que transportaba dos heridos pudiese cruzar la zona en la cual se estaba combatiendo, el citado suboficial se hizo cargo de dicho traslado al puesto de socorro, circunstancia en que recibe un disparo que le ocasiona la muerte.
Sargento
Ramón Waldimiro Orué
Nació en la provincia de Formosa. Tenía la especialidad de comando y al producirse el hecho en La Tablada revistaba en la Compañía Comando 601 con asiento en Campo de Mayo, subunidad que participó activamente en la recuperación de las instalaciones
Era casado y no tenía hijos. Fue ascendido post mortem al grado de sargento 1ro.
El sargento Orué formaba parte del cerco instalado en la noche del 23 al 24 de enero, alrededor del casino de suboficiales donde aún permanecía un importante grupo de terroristas tratando de resistir el ataque de propia tropa. Dos subversivos tratan de huir del lugar, el sargento advierte la maniobra, los intercepta y se produce un intercambio de disparos. Los dos delincuentes terroristas son abatidos y el sargento Orué es herido de gravedad. Se lo trasladó al Hospital Militar Central. Luego de varios días de sufrimiento, falleció el 2 de febrero de 1989.
Cabo Primero
José Gustavo Albornoz
Nació en la Capital Federal y falleció cuando sólo contaba 24 años. A su egreso de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral como cabo de infantería, fue destinado al RI 8 con asiento en Comodoro Rivadavia, donde prestó servicios durante tres años. Posteriormente fue destinado al RI Mec. 3, lugar donde murió combatiendo contra el grupo subversivo del MTP que copó la unidad.
Estaba casado y era padre de un hijo de apenas un mes de vida.
Al iniciarse el ataque a la guardia de prevención, ya en poder del grupo subversivo, con la finalidad de rescatarla, el cabo 1ro. Albornoz, con personal de la guardia que tenía como misión resguardar el polvorín de la unidad, se adelanta a su fracción, siendo sorprendido por el fuego de los terroristas que le producen la muerte. Ante esta situación los soldados se repliegan hacia las caballerizas y parque de automotores, oportunidad en que también es alcanzado por el fuego enemigo el soldado Grillo, produciéndole la muerte.
Soldado clase 1969
Héctor Cardozo
Revistaba en el RI Mec. 3. Mientras permanecía como rehén en el casino de suboficiales tomado por los elementos subversivos, el fuego de artillería de propia tropa produjo el derrumbe de una pared que lo aplastó produciéndole la muerte. En tal circunstancia el soldado Cardozo estaba socorriendo a otro soldado que se encontraba herido y que no podía desplazarse, dada la confusión reinante entre los terroristas como consecuencia del intenso fuego que estaban recibiendo.
Posteriormente el cuerpo del soldado Cardozo fue utilizado como escudo por los subversivos que aún permanecían en el casino.
Soldado clase 1969
Martín l. Díaz
Pertenecía al RI Mec. 3. Desempeñándose como centinela apostado defendió su puesto hasta ser abatido por el grupo terrorista con un disparo en el pecho.
Soldado clase 1969
Roberto Taddía
También pertenecía al Regimiento y al producirse el ingreso de los atacantes por la guardia de prevención mediante el empleo de varios vehículos, el soldado Taddía se encontraba barriendo las inmediaciones de dicha dependencia. Fue asesinado mientras tenía una escoba en la mano. Fue el primer muerto de La Tablada.
Soldado clase 1969
Julio D. Grillo
Revistaba en el RI Mec. 3. Formaba parte de una patrulla que trataba de evitar que el parque de automotores donde estaban los vehículos blindados cayese en poder de los atacantes; recibió un impacto de bala efectuado por éstos lo cual le produjo la muerte.
http://www.clarin.com/diario/2004/01/23/p-01403.htm
http://www.politicaydesarrollo.com.ar/nota_completa.php?id=11631