Sobreviviendo a un tsunami: lecciones de Chile, Hawai y Japón
Observando, a salvo desde suelo alto, cómo una de las olas del tsunami chileno de 1960 entra a Onagawa, Japón.
Consecuencias del tsunami chileno de 1960 en Hilo, Hawai, donde el tsunami causó 61 muertes
“El tsunami chileno de 1960”. El tsunami comenzó durante el mayor terremoto que se haya registrado (magnitud 9.5). Este sismo ocurrió el
22 de mayo de 1960 a lo largo de la costa chilena.
En Chile, el terremoto y tsunami que le siguió causaron más de 2,000 muertes y produjeron daños a bienes materiales estimados en 550 millones de dólares (dólar de 1960).
Desde Chile, el tsunami se propagó a través del Pacífico, matando a 61 personas en Hawai y 138 en Japón.
El tsunami chileno de 1960 se propagó más allá de la zona de subducción de la costa chilena. Sus olas llegaron a Hawai en 15 horas y a Japón en 22 horas
Durante el tsunami chileno de 1960, refugiarse en lugares altos y esperar allí salvó muchas vidas, no sólo en Chile, sino también en Onagawa, Japón. En este poblado, las destructivas olas, algunas de las cuales transportaron arietes de madera, alcanzaron alturas de hasta 4 metros. Tales olas continuaron llegando por algunas horas. En otras localidades de Japón, el tsunami mató a 138 personas; pero en Onagawa nadie murió, probablemente debido a que muchos de sus habitantes se dirigieron a sectores altos.
Algunos alcanzaron a subir cerca de las 4:40 a.m., justo cuando la primera gran ola entraba en el pueblo. Ellos habían sido alertados por el bombero Kimura Kunio. Temprano en la madrugada el Sr. Kimura había notado un movimiento inusual del agua en la bahía aledaña al pueblo.
El tsunami chileno de 1960 depositó una capa de arena sobre parte de las tierras de Juan Vera, cerca de Maullín, Chile. Cuando esta fotografía fue tomada en 1989, la capa de arena aún era visible en la orilla de un estero mareal (foto superior derecha). Una capa similar del tsunami de Cascadia de 1700 cubre los restos de un campamento de pescadores indígenas en la ribera del Río Salmon en Oregon.
“El maremoto fue tan grande que hasta los muertos sacó de sus tumbas”. Esto suelen decir los habitantes de Quenuir, Chile, un poblado en la desembocadura del Río Maullín cuando se refieren al tsunami de 1960. En Quenuir, el tsunami mató a 105 personas, un cuarto de su población total. Además de sus víctimas, el pueblo también perdió a muchos de sus muertos. El cementerio del poblado se hallaba en un terreno arenoso que el tsunami arrasó completamente. Los escombros del cementerio fueron transportados hasta 5 kilómetros río arriba.
Allí, cerca de La Pasada, Tulio Ruiz encontró cruces y un ataúd completo.
El tsunami también depositó arena en los sectores ribereños del río Maullín, parte de ella sobre las tierras de Juan Vera. Él y su esposa, María Silva, vivían en un sector bajo, a más de 2 kilómetros al este de Maullín. El terremoto sorprendió a la Sra. Silva en casa mientras su esposo se encontraba en el sector alto cercano. Su hogar fue destruido, pero la Sra. Silva pudo escapar y reunirse con su esposo en un lugar seguro. Juntos vieron cómo el tsunami inundaba su terreno y se llevaba los restos de su casa. Al día siguiente, el Sr. Vera encontró que una capa de arena de varios centímetros de espesor cubría gran parte de su terreno. Muchas casas de la costa fueron arrastradas tierra adentro por el tsunami de 1960.
Los movimientos sísmicos del terremoto de 1960 no solo dañaron los caminos, sino también causaron deslizamientos de tierra. Además de bloquear los caminos, estos deslizamientos represaron las aguas del Río San Pedro, en la pre-cordillera Andina a unos 65 kilómetros al este de la ciudad de Valdivia, Chile. Más tarde, el colapso de la represa improvisada liberó grandes cantida- des de agua que inundaron las partes bajas de la ciudad
Observando, a salvo desde suelo alto, cómo una de las olas del tsunami chileno de 1960 entra a Onagawa, Japón.
Consecuencias del tsunami chileno de 1960 en Hilo, Hawai, donde el tsunami causó 61 muertes
“El tsunami chileno de 1960”. El tsunami comenzó durante el mayor terremoto que se haya registrado (magnitud 9.5). Este sismo ocurrió el
22 de mayo de 1960 a lo largo de la costa chilena.
En Chile, el terremoto y tsunami que le siguió causaron más de 2,000 muertes y produjeron daños a bienes materiales estimados en 550 millones de dólares (dólar de 1960).
Desde Chile, el tsunami se propagó a través del Pacífico, matando a 61 personas en Hawai y 138 en Japón.
El tsunami chileno de 1960 se propagó más allá de la zona de subducción de la costa chilena. Sus olas llegaron a Hawai en 15 horas y a Japón en 22 horas
Durante el tsunami chileno de 1960, refugiarse en lugares altos y esperar allí salvó muchas vidas, no sólo en Chile, sino también en Onagawa, Japón. En este poblado, las destructivas olas, algunas de las cuales transportaron arietes de madera, alcanzaron alturas de hasta 4 metros. Tales olas continuaron llegando por algunas horas. En otras localidades de Japón, el tsunami mató a 138 personas; pero en Onagawa nadie murió, probablemente debido a que muchos de sus habitantes se dirigieron a sectores altos.
Algunos alcanzaron a subir cerca de las 4:40 a.m., justo cuando la primera gran ola entraba en el pueblo. Ellos habían sido alertados por el bombero Kimura Kunio. Temprano en la madrugada el Sr. Kimura había notado un movimiento inusual del agua en la bahía aledaña al pueblo.
El tsunami chileno de 1960 depositó una capa de arena sobre parte de las tierras de Juan Vera, cerca de Maullín, Chile. Cuando esta fotografía fue tomada en 1989, la capa de arena aún era visible en la orilla de un estero mareal (foto superior derecha). Una capa similar del tsunami de Cascadia de 1700 cubre los restos de un campamento de pescadores indígenas en la ribera del Río Salmon en Oregon.
“El maremoto fue tan grande que hasta los muertos sacó de sus tumbas”. Esto suelen decir los habitantes de Quenuir, Chile, un poblado en la desembocadura del Río Maullín cuando se refieren al tsunami de 1960. En Quenuir, el tsunami mató a 105 personas, un cuarto de su población total. Además de sus víctimas, el pueblo también perdió a muchos de sus muertos. El cementerio del poblado se hallaba en un terreno arenoso que el tsunami arrasó completamente. Los escombros del cementerio fueron transportados hasta 5 kilómetros río arriba.
Allí, cerca de La Pasada, Tulio Ruiz encontró cruces y un ataúd completo.
El tsunami también depositó arena en los sectores ribereños del río Maullín, parte de ella sobre las tierras de Juan Vera. Él y su esposa, María Silva, vivían en un sector bajo, a más de 2 kilómetros al este de Maullín. El terremoto sorprendió a la Sra. Silva en casa mientras su esposo se encontraba en el sector alto cercano. Su hogar fue destruido, pero la Sra. Silva pudo escapar y reunirse con su esposo en un lugar seguro. Juntos vieron cómo el tsunami inundaba su terreno y se llevaba los restos de su casa. Al día siguiente, el Sr. Vera encontró que una capa de arena de varios centímetros de espesor cubría gran parte de su terreno. Muchas casas de la costa fueron arrastradas tierra adentro por el tsunami de 1960.
Los movimientos sísmicos del terremoto de 1960 no solo dañaron los caminos, sino también causaron deslizamientos de tierra. Además de bloquear los caminos, estos deslizamientos represaron las aguas del Río San Pedro, en la pre-cordillera Andina a unos 65 kilómetros al este de la ciudad de Valdivia, Chile. Más tarde, el colapso de la represa improvisada liberó grandes cantida- des de agua que inundaron las partes bajas de la ciudad