InicioInfoMitos y Realidades de la Homosexualidad II

Mitos y Realidades de la Homosexualidad II

Info1/14/2010

Mitos y Realidades de la Homosexualidad II






LA TEORÍA DE LA LIBRE OPCIÓN


El descubrimiento de un nuevo estilo de vida

Resulta muy difícil y arriesgado separa la conducta de la persona, de su trayectoria biográfica. Si el adolescente sólo obtiene placer sexual a través de su conducta homosexual, si desea a personas del mismo género, si ya lo ha manifestado en casa, ¿por qué no adoptar el estilo de vida propio y característico de los homosexuales? No se trata, pues, de seguir adelante con la conducta homosexual, sino también de imitar el estilo de vida que les es característico y que, en cierto modo, se adecua y correlaciona bien con aquella conducta.

Se trata de establecer, de un vez por todas, un fuerte vínculo entre el estilo de vida y el comportamiento homosexual. Esto se manifiesta en centenares de detalles como, por ejemplo, forma de vestir, suscripción a ciertas revistas, adopción de determinados gestos, asunción de un nuevo estilo perceptivo interpersonal, manifestaciones concretas de su afectividad, selección de los lugares de ocio que frecuenta, etc.

De esta suerte, comienza a descubrir en el nuevo estilo de vida homosexual adoptado, que hay también muchas otras cosas positivas, que es necesario asumir e identificarse con ellas. Es necesario que se produzca esta "metanoia", esta transformación de manera que su vivir sea más coherente. En cierto modo, es ésta una exigencia de su mundo interior, que no puede compartirlo del todo con sus amigos no homosexuales, entre otras cosas porque no le entenderán. Y lo que no se comparte no une, sino que separa, distancia y aleja. Determina que el individuo en uso de su libre albedrío opta por determinada orientación sexual, y conscientemente decide por sentir atracción emocional y sexual hacia alguien del mismo sexo.
Teoría genética: El gen de la homosexualidad.

Esta teoría explica la homosexualidad como innata y causada por la presencia de ciertas características del cromosoma x aportado por la madre el científico kallman(1952) realizó muchas investigaciones buscando confirmar esta teoría, el estudio se hizo en varia parejas de gemelos varones (44% monocigóticos y el 52% visigóticos) encontrando concordancia del 100% entre los monocigóticos y tener marcadas tendencias hacia la homosexualidad y 25% en los visigóticos, al comprobar esto se diría que es muy marcado las características genéticas, pero estos niños crecieron en un mismo ambiente y no puede ser tomada como cierta su teoría.

Otro estudio en el cual se comparó 40 pares de hermanos lleva a la conclusión de que en 33 de ellos hay 5 marcadores moleculares en la región 28 que puede ser la causante de la orientación homosexual con esto se podría decir que tenemos el origen de la homosexualidad pero en ese caso solo seria de masculina por que no se ha podido confirmar estas estadísticas en las mujeres.

Según estudios realizados en 1991 por el doctor, Simon Levay, Neurobiólogo del instituto Salk en la Jolla, CALIFORNIA, al analizar en autopsia la membrana cerebral de 19 hombres conocidos como homosexuales, todos en una edad promedio de 40 años, encontró que un segmento particular de la glándula del hipotálamo ( cuya función es regular la producción de hormonas, endocrinas, es decir de secreción interna como las de la sexualidad), mas precisamente en un tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior, es entre la mitad a las tres cuartas partes más pequeño en los homosexuales y en las heterosexuales mujeres que en los hombres heterosexuales. Esto demuestra que al menos en parte la orientación sexual se debe a situaciones de nacimiento, aunque tendríamos que tener en cuenta otros factores sociológicos, culturales y familiares que explicarían la razón de determinada orientación sexual.

Las teorías de la libre opción y la determinación genética parten de una división muy limitada del ser humano y de su sexualidad ya que no puede ser una sola la razón determinante de la orientación sexual homosexual o heterosexual, hay factores genéticos, pero también hay factores políticos, culturales, sociológicos, geográficos e históricos que pueden determinar la orientación sexual de un individuo, y que pueden actuar de manera diferente en cada persona son más los factores políticos los que influyen en su heterosexualidad. Lo importante es partir de la base de la existencia de seres humanos con distintas orientaciones sexuales.

Estudios genéticos modernos en los 1990s indican que hay una sección del cromosoma "X" en hermanos homosexuales que aparece ser igual en ambos pero diferente en hermanos heterosexuales. Sin embargo, los genes específicos envueltos no han sido encontrados. Esta línea de investigación también ha sido cuestionada en términos de validez y precisión de las medidas usadas. Se debe notar que el avance de la tecnología moderna está cada vez más facilitando los estudios en el área de la genética y tal vez durante la próxima década mejores teorías genéticas podrán ser sometidas al escrutinio científico.

Hasta hace poco, la interpretación intelectualista (la homosexualidad es sólo fruto de una decisión) fue la más difundida. Quizá como reacción, en tiempos recientes el acento se ha desplazado hacia lo puramente biologista, y se ha comenzado la búsqueda científica de diferencias genéticas o estructurales entre las personas homosexuales y las heterosexuales. Esta es una investigación plagada de dificultades, ya que ha de tener siempre en cuenta el origen multifactorial de la conducta humana. Los hallazgos recientes y, sobre todo, los que más han cautivado a la opinión pública, son los que asocian la conducta homosexual con alteraciones de la estructura cerebral o de los genes. El primero de estos estudios que se hizo famoso fue el de Levay. Su trabajo analizó el desarrollo de los llamados núcleos intersticiales, cuatro grupos de neuronas de la zona anterior del hipotálamo. Descubrió que, de los cuatro núcleos, el número 3 era menor en los varones homosexuales que en los heterosexuales (ya era sabido que es menor en mujeres que en varones). Sin embargo, este estudio no es definitivo: el número de cerebros estudiado era pequeño, y casi todos provenían de enfermos de SIDA.

Queda por establecer si esa alteración morfológica es un rasgo constitucional y no un efecto de la infección. Además, aunque se demostrara lo primero, seguiríamos sumidos en la ignorancia por lo que respecta a su significado: habrá que aclarar qué tipo de conexión puede haber entre esa diferencia anatómica y la tendencia sexual. De hecho, un trabajo reciente de Gorman se ha cuestionado, con bastante fundamento, si los núcleos intersticiales tienen que ver con la inclinación sexual y si no sería más razonable investigar sobre otras zonas cerebrales. El otro estudio fue el realizado por Hamer, que analizó la relación en la orientación sexual de los varones con el marcador genético del cromosoma. Este autor, junto con su equipo, miró el árbol genealógico de 114 familias con algún miembro homosexual e intentó establecer una regla ... entre los miembros de tendencia homosexual. Al parecer, puede ser un factor genético ligado al cromosoma X (del que los varones poseen uno y las mujeres dos). Para corroborar esta hipótesis realizó, en 40 familias, un estudio genético y encontró que había relación entre la presencia de marcador en el cromosoma X y el comportamiento homosexual. Este estudio no significa, sin embargo, que se haya identificado el gen de la homosexualidad: como hemos mencionado antes, dada la complejidad de la conducta sexual, es muy improbable que la orientación sexual masculina dependa de un solo gen. Este hallazgo es sólo una prueba inicial de que un factor o varios factores genéticos ligados a la homosexualidad masculina. Pero sigue sin saberse de qué genes se trata o cómo influyen en la conducta. Y, como es evidente, el conocimiento de este dato no nos pone en condiciones de tratar la inclinación sexual alterada.

Por desgracia, estos datos no son suficientes para aclarar el problema patológico que subyace en la homosexualidad. La cuestión es todavía oscura. Estas investigaciones están solamente en sus comienzos y no sabemos adónde podrán llegar. La conducta sexual es, desde el punto de vista biológico, resultado de una interacción compleja de varias tendencias; por eso el hallazgo de un solo factor nos da pocas luces acerca de qué trastornos genéticos (con las consiguientes modificaciones neurológicas, hormonales, etcétera) son causa de la tendencia homosexual, aunque es un camino para saberlo.

Sería necesario conocer además otros genes que orientan la conducta juvenil de juego, la conducta de relación, etcétera. Para colmo, en el hombre, estos estudios biológicos están dificultados por su capacidad de decisión: por poner un ejemplo de otro tipo, no toda alteración genética que determina una mayor agresividad del varón (la triso mía XYY) produce conducta agresiva, porque el hombre puede sobreponerse a sus inclinaciones. Se trata, en suma, de estudios extraordinariamente difíciles, que no parecen tener respuesta clara a corto plazo. De hecho, la sola existencia de distintos tipos psicológicos de homosexuales, con predominio de la tendencia femenina de sometimiento, o de la tendencia social de dominancia, muestra la complejidad del problema: la homosexualidad no se puede atribuir, sin más, a una sola causa, y menos a una sola causa biológica.
Teoría Hormonal:

Esta línea de teorizar propone que la homosexualidad es el resultado de desequilibrios hormonales antes o después de nacer. Hay hipótesis como por ejemplo que una posible causa de la homosexualidad puede ser el papel de las hormonas en el momento del desarrollo cerebral y prenatal, siendo una consecuencia de una exposición exagerada de andrógenos en las mujeres que hacen adoptar un patrón masculino, por el contrario exiliaríamos la homosexualidad masculina como una baja exposición de a los andrógenos prenatales, desarrollándose así el patrón de conducta femenino, esta teoría al igual que las anteriores trajo muchas criticas lo que nos lleva a suponer que estos datos empíricos no apoyan las evidencias encontradas, pero tampoco se pueden desestimar las hipótesis biológicas.
Tanto hombres como mujeres tenemos una serie de hormonas durante nuestra vida adulta unas en mayor proporción que otras y es esto lo que nos diferencia, las mujeres poseen estrógenos y andrógenos los primeros en mayor cantidad y los hombres viceversa, la premisa básica para la suposición de que la homosexualidad es por causas hormonales es que un homosexual masculino tendrá una sobre carga de estrógenos y en un nivel más bajo de andrógenos, lo contrario pasaría con las lesbianas que tendrían un mayor nivel de andrógenos que de estrógenos.

Muchas investigaciones se han realizado a través del tiempo para comprobar esta hipótesis pero no se llego a una conclusión por ser los resultados contradictorios para los hombres y mujeres.
Teorías Neuroanatómicas:

Otras bases donde podemos sustentar la causas de la homosexualidad seria en las teorías neuroanatómicas, que suponen que hay algunas características en las estructuras del cerebro, y en el tamaño del hipotálamo.

Al estudiar el hipotálamo de 19 hombres homosexuales ,16 heterosexuales y 6 mujeres cuya orientación sexual era desconocida afirmó que los núcleos intersticiales del hipotálamo (INAH-3), en los hombres heterosexuales era más del doble que en las mujeres y en diferencia a los homosexuales, mientras que en estos dos grupos, no hubo diferencias. La estructura INAH-3 es más pequeña en los sujetos que sienten atracción por los hombres, esta teoría no fue la excepción y enseguida fue refutada y criticada por que esto puede ser tomado como una causa y no como el origen de la desviación.

En conclusión de las diversas teorías biológicas se puede suponer que no hay una causa certera, solo podrían haber predisposiciones para que en una interacción con otros factores se de la conducta sexual.
En la búsqueda de un posible origen surgen otras teorías como por ejemplo las psicológicas, que quieren dar una posible explicación desde su punto de vista.
Teorías Biológicas

Estructuras del cerebro: Un estudio hecho por fisiólogos indicó que había diferencias de estructuras en áreas del cerebro entre hombres heterosexuales y hombres homosexuales. Estudios hechos con simios han indicado que hay partes del hipotálamo que si son lesionadas en simios machos producen conducta de simios hembras. Basándose en estos hallazgos, otro fisiólogo en el 1991 comparó estructuras análogas en el hipotálamo de hombres heterosexuales, hombres homosexuales y mujeres heterosexuales. La comparación indicó que las mismas estructuras eran diferentes entre hombres heterosexuales y hombres homosexuales. Aunque las estructuras en los hombres homosexuales no eran idénticas a las de las mujeres, más se parecían a éstas que a las de los hombres heterosexuales. Este estudio fue criticado porque la muestra de hombres homosexuales vino de personas que habían muerto de SIDA y por no haber incluido muestras de tejidos cerebrales de mujeres lesbianas para ver si diferían de mujeres heterosexuales análogo a la diferencias entre los dos grupos de hombres.

Si sobre el género de la persona influyen tantos factores de tipo biológico, ¿no podría ser alguno de ellos el responsable de que las personas homosexuales lo sean? Diversos estudios apuntaban a la carga hormonal como un posible factor que podría explicar este tipo de comportamiento. Esta hipótesis fue mayoritariamente aceptada durante mucho tiempo por los científicos. Se comprobó que las personas tenían hormonas de ambos sexos, andrógenos y estrógenos, aunque el nivel de la correspondiente a su sexo era siempre mucho mayor. Los hombres tenían un nivel alto de andrógenos y las mujeres de estrógenos. Si existían hormonas sexuales propias del sexo masculino y del sexo femenino, era fácilmente aceptable que el deseo homosexual pudiera ser causado por la carencia o exceso de dichas hormonas. Una mujer homosexual podría tener un nivel de andrógenos más elevado de lo normal, por lo cual su deseo sexual se dirigirá hacia personas de su mismo sexo. En el caso de los hombres homosexuales el nivel de estrógenos debería ser mayor de la media.

La teoría se descartó cuando se comprobó que su puesta en práctica no corregía los desarreglos sexuales que pretendía. A un grupo de personas homosexuales se les inyectaron las hormonas de las cuales presuntamente carecían, a fin de corregir estos desequilibrios y modificar su objeto de deseo sexual. Sin embargo, el resultado que se obtuvo no fue el deseado. Las personas sometidas al tratamiento no modificaron su objeto de deseo, sino que aumentó su libido sexual. En resumen, las hormonas elevaron su deseo sexual pero no modificaron su preferencia por personas del mismo sexo.

Las teorías biológicas siempre han estado de actualidad, tal vez porque son las más fáciles de probar o refutar mediante el método científico. Buscar pruebas que confirmen teorías sociales o psicológicas es prácticamente imposible. La biología al apoyarse en lo material lo tiene más fácil.

Últimamente este tipo de teorías han vuelto a estar otra vez de actualidad, especialmente las que aluden a deformidades en conjuntos celulares del cerebro, especialmente del hipotálamo. En cualquier caso, de ser la biología la responsable de la orientación sexual todavía está por demostrar.
MITOS SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD:

A pesar de que nuestra cultura tiende a aceptar únicamente el modelo heterosexual, la atracción y la actividad homosexual es perfectamente natural. El ser homosexual es parte de la identidad de una persona, igual que el color de sus ojos, o la forma de sus labios. Es muy importante no ignorar esta parte de la identidad de quienes son homosexuales, y fomentar un ambiente no sólo de tolerancia, sino de aceptación a las diferencias entre humanos. En el esfuerzo de educar y desmitificar algunas de las nociones populares que erróneamente se asocian con el homosexualismo, les presento la siguiente lista de creencias comunes:
MITO #1: Todos los hombres homosexuales son afeminados.

(versión femenina: Todas las mujeres lesbianas son “machonas”)
Los hombres homosexuales representan nuestra sociedad en general y laboran en todo tipo de trabajo. Es cierto que algunos gays representan el estereotipo del homosexual afeminado, pero esto también se da en algunos hombres heterosexuales. Aunque algunos hombres homosexuales acentúan sus características femeninas por diversión, o como respuesta a una sociedad hostil, la realidad es que la mayoría de los hombres gay son difíciles de distinguir de entre otros hombres.
MITO #2: El lesbianismo se da como segunda opción.

Las mujeres deciden ser lesbianas cuando no pueden conseguir una pareja masculina porque son poco atractivas (o porque han sido reiteradamente engañadas y desilusionadas por los hombres).
Para la mujer homosexual, el lesbianismo es la única opción. Recuerda que la persona homosexual siente una preferencia sexual por personas de su mismo sexo. Esto es igual para el hombre homosexual que para la mujer homosexual, y no tiene absolutamente nada que ver con falta de atractivo físico ni mala suerte encontrando una pareja del sexo opuesto.
MITO #3: El tipo de actividad sexual que se da entre homosexuales es perversa.

En realidad, la actividad sexual homosexual es muy parecida al sexo entre un hombre y una mujer. Se expresan sentimientos sexuales de muchas maneras: tocando, besando, frotando, masturbándose mutuamente, estimulando de manera oral-genital, penetrando analmente, lamiendo, masajeando, etc. Es una manifestación de sexualidad diferente a la que la mayoría de la gente está acostumbrada, pero no guarda relación con la perversión.
MITO #4: Todas las lesbianas odian a los hombres.

No, no se trata de que odien a los hombres… sólo prefieren a las mujeres. En una sociedad dominada por los hombres, se entiende que pudiera existir cierto grado de resentimiento hacia los hombres por parte de las mujeres homosexuales. Pero esta no es la norma.
MITO #5: Las relaciones sexuales entre homosexuales no suelen ser duraderas.

La actitud negativa que acompaña al homosexualismo en nuestra cultura es responsable, en gran parte, por las presiones sociales que a menudo acechan a las personas homosexuales. Como es de esperarse, dichas presiones suelen generar ansiedad y otras consecuencias impeditivas y, por ende, diversos problemas en una relación sentimental. Sin embargo, muchos homosexuales logran formar y disfrutar relaciones duraderas de la misma manera en que pudiera hacerlo una pareja heterosexual.
MITO #6: Las personas homosexuales (gays y lesbianas) son más promiscuas que las heterosexuales.

El tema de la promiscuidad es muy relativo. ¿Quién mide cuánto es demasiado? Según el reconocido investigador sexual Alfred Kinsey, “una persona promiscua es aquella que tiene relaciones sexuales más frecuentemente que uno mismo.” La promiscuidad entre gays y lesbianas, cuando ocurre, se da en parte porque tienen que subsistir dentro de una subcultura sexual debido a la gran dificultad que tienen de ser aceptados e integrarse socialmente. Dicha subcultura en ocasiones se presta para cambios frecuentes de pareja. Pero la verdad es que, al igual que con los heterosexuales, entre homosexuales hay todo tipo de personas: promiscuas, monógamas, polígamas, solteras y célibes.
MITO #7: Los hombres homosexuales suelen ser pedófilos y acosan a la juventud.

La mayoría del acoso sexual a niños (el 95%) es heterosexual y ocurre dentro del contexto de la familia (padres, tíos, hermanos, amistades cercanas, etc.). La mayoría de los homosexuales sostienen relaciones sexuales con parejas de edades contemporáneas aunque, ciertamente, hay quienes caen víctimas de la búsqueda de personas más jóvenes que ellos.
MITO #8: Para poder satisfacerse sexualmente, las mujeres homosexuales necesitan usar dildos (como sustituto a un pene) al sostener relaciones entre sí.

Estoy convencida de que esta es una fantasía inventada por los hombres. J Las tres técnicas utilizadas más comúnmente entre lesbianas son la masturbación solitaria o mutua (manipular el clítoris, acariciar los labios y/o penetrar la vagina con los dedos), el cunnilingus (sexo oral practicado hacia la mujer), y el tribadismo (frotar la vulva, y por ende el clítoris, contra el cuerpo de otra persona). Cabe destacar que tanto en las investigaciones realizadas por Alfred Kinsey como las de Masters y Jonson, se encontró que la manera más certera para que una mujer alcance su orgasmo es la auto-gratificación sexual. A ésta le sigue la estimulación genital oral y es sólo en tercer lugar que encontramos la penetración peniana vaginal.

Desafortunadamente, vivimos en una sociedad que todavía apoya la doble moral sexual, donde se segrega a todo aquel que se anima a vivir públicamente en forma diferente a lo que marcan las normas y costumbres tradicionales. ¡Ya es hora de comenzar a vivir y dejar vivir!
De respetar a las personas y valorarlas por quienes son y no por el estilo de vida que eligen para vivir... ¡de dejar de juzgar a los demás.!
Debemos educarnos para así poder entender y apoyar saludablemente el desarrollo de nuestra libertad social. El tratar de definir la sexualidad humana dentro de parámetros rígidos y simplistas, resulta absurdo. Comencemos a celebrar las diferencias que nos caracterizan, y a propiciar un ambiente de amor y aceptación ante la gran diversidad de expresión sexual humana.
El mito de la "seducción":

Este modelo se relaciona al aprendizaje social. De este modelo nace el mito que los homosexuales "seducen" a niños. El modelo propone que si una persona es seducida a tener relaciones sexuales homosexuales en la niñez, la persona "modela" sus futuras interacciones basándose en el modelo homosexual, ya que es lo que conocen. Varias investigaciones ponen en duda este modelo ya que indican que los y las adolescentes heterosexuales y homosexuales no difieren en las citas románticas que tienen con personas del otro sexo. Por otro lado, la sociedad bombardea constantemente a los niños y niñas con modelos exclusivamente heterosexuales y por lo tanto, no es sostenible decir que estas personas no conocen del modelo heterosexual.
Resultados de Algunas Investigaciones Modernas


RESULTADOS DE ALGUNAS INVESTIGACIONES MODERNAS
La Teoría Integrada (Bio- Psico-social) de John Money:
Inconformidad de Género:

Varias investigaciones en los 1990s, a lo mismo que la de Bell, Weinberg y Hammersmith del 1981, han indicado que hay una relación entre el no actuar según los roles típicos de género (inconformidad de género) y la homosexualidad. Los datos no proveen un apoyo fuerte y se basan en que la mitad de hombres homosexuales en la muestra no conformaban a los roles típicos masculinos mientras que sólo la cuarta parte de los hombres heterosexuales no conformaban. Esta línea de teorizar no puede explicar por qué esa cuarta parte de hombres heterosexuales no conforma a los roles típicos masculinos ni cómo la otra mitad de los hombres homosexuales sí conformaban.
Un estudio interesante fue el de McCormick y colaboradores en el 1990 que encontró que los patrones cognoscitivos (Ej. habilidad espacial y fluidez verbal) de hombres homosexuales no eran iguales a los de hombres heterosexuales. Estos patrones cognoscitivos en los hombres homosexuales tampoco no eran iguales a mujeres si no se encontraban entre los patrones de hombres y mujeres. Según los investigadores, los datos sugieren que hay diferencias en el cerebro que se relacionan a orientación erótica.
Breve historia a partir de Kinsey

Los cálculos actuales, desarrollados por primera vez por el Dr. Alfred Kinsey, indican que aproximadamente un diez por ciento de la población es gay. Se cree que esta proporción es más o menos la misma en el mundo entero, en todas épocas, culturas y climas. Los sentimientos de atracción hacia las personas del mismo sexo parecen ser usualmente tanto afectivos como físicos. A finales de los años 40 el Dr. Kinsey desarrolló una escala que lleva su nombre y que muestra que las personas no son estrictamente homosexuales o heterosexuales, sino que fluctúan entre ambos. En otras palabras, hay muchos hombres y mujeres cuya orientación sexual indica diferentes grados de bisexualidad.
Escala Kinsey de la Heterosexualidad y la Homosexualidad

Las investigaciones de Kinsey demostraron que la homosexualidad y la heterosexualidad no son fenómenos absolutos e independientes, sino más bien fenómenos conectados por un gran segmento de la población que posee diferentes grados de bisexualidad. Lo anterior se refleja en la siguiente escala, adaptada del modelo de Kinsey:
......0...... ..............
.... ..........1...... .............. ..............
........ ..............2...... .............. .............. ..............
............... ................3...... .............. .............. ..............
........................ .......... ......4...... .............. .............. ..............
................................ .............. ......5...... .............. .............. ..............
............................ .............. .............. ......6............ ......................................

La categoría cero (0) incluye a todas las personas que son exclusivamente heterosexuales y que reportan no tener o haber tenido ninguna experiencia o atracción homosexual. La categoría uno (1) incluye a aquellos que son predominantemente heterosexuales, teniendo solo experiencias o atracción homosexuales incidentales. La categoría dos (2) incluye a aquellos que son predominantemente heterosexuales, pero tienen experiencias o atracción homosexuales más que incidentales. La categoría tres (3) representa a las personas que tienen tantas experiencias y atracciones homosexuales como heterosexuales. La categoría cuatro (4) incluye a aquellos que son predominantemente homosexuales, pero tienen experiencias o atracción heterosexuales más que incidentales. La categoría cinco (5) incluye a aquellos que son predominantemente homosexuales, teniendo solo experiencias o atracción heterosexuales incidentales. La categoría seis (6) incluye a todas las personas que son exclusivamente homosexuales en experiencia y atracción.
Bell y Weinberg, 1978:

La investigación de Bell y Weinberg en el 1978 estudió y comparó a una muestra de la población homosexual en San Francisco, California con una muestra de la población heterosexual en la misma área. El estudió apareó ("matched sample" a los/las participantes en ambas muestras (entiéndase que se aseguró que había equivalencia en la variables de apareo, por ejemplo, las edades, el status económico, la educación y otras variables). Ellos encontraron que habían varios estilos de vida en la población homosexual, categorizadas como: 1) parejas cerradas (viven juntos en relaciones de compromiso y estabilidad), 2) parejas abiertas (viven juntos pero con menos dependencia mutua, menos compromiso y actividades sexuales fuera de la pareja), 3) funcionales (personas activas sexualmente pero no envueltas con otra persona en particular), 4) disfuncionales (personas activas sexualmente pero con problemas sexuales y mayormente infelices sobre su homosexualidad y 5) no sexuales (personas inconformes con su orientación homosexual y que eran poco activos sexualmente).

En general, ellos encontraron que la comparación entre los hombres heterosexuales y los homosexuales indicaban que eran muy similares con la excepción que los homosexuales tenían un autoestima un poco más bajo que los heterosexuales. Lo mismo fue notado en la comparación entre las mujeres heterosexuales y las mujeres lesbianas. Además, también se notó que los hombres homosexuales tenían más relaciones sexuales con diferentes parejas que los heterosexuales, pero en el caso de lesbianas, que ellas tenían menos parejas y más relaciones estables que las mujeres heterosexuales. Las diferencias se pueden explicar por los roles de género: a los hombres se les enseña a conquistar, a las mujeres a poner resistencia. Dos hombres van a llegar a actividad sexual más rápido (ambos "conquistan" que un hombre y una mujer. Y un hombre y una mujer ("conquista" "resiste" llegan más rápido a una relación sexual que dos mujeres lesbianas ("resisten" ".

Tal vez el hallazgo más importante fue que en relación a la estabilidad emocional, la variable más importante en las personas homosexuales era cuán bien ajustados eran hacia su orientación sexual. Las personas homosexuales que se auto aceptaban no diferían en los niveles de estrés psicológicos que sentían en comparación a las personas heterosexuales. El estudio también señaló que los factores envueltos en la crianza por los progenitores no se relacionaban a la formación de una orientación homosexual.

Blumstein y Schwartz, 1983: Blumstein y Schwartz, en el 1983, estudiaron las relaciones entre parejas heterosexuales y parejas homosexuales. Esta investigación usó muestras cuidadosamente escogidas de las poblaciones a nivel nacional. Un hallazgo interesante fue que relaciones de cohabitación (ambas, homosexuales y heterosexuales) demostraban mejor manejo de la relación y más satisfacción que parejas casadas heterosexuales.

También ellos reportaron una relación fuerte y positiva entre la satisfacción en la pareja y el nivel de actividad sexual.
LeVay, 1991: La investigación de Levay en el 1991 comparó áreas del hipotálamo de hombres heterosexuales, hombres homosexuales y mujeres heterosexuales. Los hallazgos fueron presentados anteriormente en la sección de teorías biológicas, estructuras del cerebro.
La Psiquiatría / la Psicología Clínica

A mediados del siglo 19 y hasta avanzado el siglo 20 se puede notar un cambio en las actitudes sociales. La psiquiatría desarrolla la idea (basándose en los trabajos de Richard Von Krafft Ebing) de que la homosexualidad era una manifestación anormal de la conducta sexual. Esta idea prevaleció (todavía prevalece en mitos) en las sociedades occidentales hasta ya casi finales del siglo 20. Multitudes de estudios, comenzando con el de Evelyn Hooker en el 1967, han indicado que no existe relación negativa entre el ser homosexual y salud mental. Lo que si se ha notado es que el efecto de crecer en una sociedad heterosexista, con actitudes y conductas bastante negativas hacia la homosexualidad, afectan negativamente a la persona.

El rechazo social puede causar que una persona homosexual rechace su propia identidad sexual, y es esto lo que causa estrés personal. Hoy día la mayor parte de la intervención psicológica está dirigida a mejorar la auto aceptación y el auto concepto de personas homosexuales y muy poco (salvo cuando promovido por algunas denominaciones religiosas) a intentar cambiar la orientación sexual de una persona.
El papel del médico

A la hora de la atención médica, la homosexualidad plantea, fundamentalmente, dos problemas, de los cuales uno tiene actualmente enorme preponderancia: el SIDA, cuyas enormes repercusiones desbordan las posibilidades de este artículo. El otro consiste en tratar las alteraciones psicológicas de este tipo de personas. Sin embargo, el médico no se enfrenta, ante estos pacientes, con un mero problema psicológico (de ansiedad, etcétera), no relacionado con la conducta homosexual. Y esto merece una breve explicación. La medicina no persigue la felicidad del hombre. Esa es una cuestión de la que, tradicionalmente, se han ocupado la Ética y la Religión: saber cuál es la conducta, libremente decidida, que lleva al hombre a su plenitud humana. El médico se ocupa sólo de los aspectos médicos de la vida humana: la salud y la enfermedad. El médico no es un consejero moral. Sin embargo, el médico, cuando intenta tratar a sus pacientes, no puede hacer caso omiso de que son hombres, con capacidad de decisión y, por tanto, con cuestiones morales en su vida, que, sobre todo en los pacientes que acuden al psiquiatra, pueden tener una gran relación con los trastornos psicológicos. Hay tendencias en Psiquiatría, actualmente bastante difundidas, que consideran éticamente irrelevante la conducta del paciente en materia sexual. Consecuentemente, queriendo hacer desaparecer el factor ético, han suprimido la inclinación homosexual de los prontuarios de enfermedades psiquiátricas, mientras que, paradójicamente, han dejado otras desviaciones de la tendencia sexual (paidofilia, voyeurismo, etcétera).

Parece más coherente el siguiente modo de actuar: el médico, cuando su paciente presenta un problema de homosexualidad, tiene obligación de atenderle.

No debe discriminarle en razón de su tendencia o inclinación sexual: el médico se debe a todos sus pacientes por igual. Ahora bien, esa igualdad de trato no significa indiferencia hacia el estilo de vida que lleve el paciente. Porque el médico sabe que ese estilo de vida puede tener relación muy directa con los problemas psicológicos que aquejan al paciente. Reducir el problema a su dimensión puramente psicológica es incompetencia médica. La escuela psiquiátrica de Victor Frankl ha dado nombre al enfoque que tiene en cuenta ese aspecto humano del paciente: la logoterapia. Su idea de fondo consiste en afirmar que la libre decisión de la voluntad puede tener una influencia muy importante en la psicopatología. Consecuentemente, no desdeña plantear al paciente un horizonte de exigencia, si un enfoque humanamente inadecuado de la vida personal es la raíz de sus problemas psicológicos. No es falta de realismo que el médico plantee a su paciente el control de sí mismo y de su tendencia hacia personas del mismo sexo. Del mismo modo que cabe el control de la tendencia hacia el sexo opuesto en quienes no sufren una perturbación de la tendencia heterosexual, debe abrirse la posibilidad a este tipo de consejo en el caso de la homosexualidad. Plantear la sexualidad como algo de ejercicio completamente irrefrenable resulta un enfoque humanamente equivocado y poco realista. De hecho, lo normal es que el hombre sea dueño de actos; ¿por qué excluir la conducta del homosexual de esta ley general? -- A veces, los problemas psicológicos que presentan este tipo de pacientes se derivan de su falta de autocontrol. Indudablemente, la vivencia de la tendencia hacia personas del mismo sexo ya resulta de por sí bastante turbadora. Pero si a este factor se suma una práctica desaforada de la sexualidad, la sensación de culpabilidad se acrecienta, y es difícil mantener una estabilidad psicológica: se impone acudir al médico. Por tanto, dentro de la atención médica correcta, estos pacientes, debe figurar un intento de restablecer la confianza en sí mismos, intento que pasa por proponer al paciente, de modo adecuado a sus circunstancias, el control de su peculiar inclinación.
La Homofobía

Weinberg, en el 1973, acuñó la palabra "homofobia" y la definió como un miedo irracional de la homosexualidad de otra persona y el temor de tener deseos homosexuales en uno mismo. La actitud homofóbica es mantenida a través de los mitos que prevalecen en la sociedad. Esta actitud de desprecio, de estigmatizar y ridiculizar conductas y sentimientos no heterosexuales también se conoce como "heterosexismo". Uno de los mejores ejemplos de homofobia ocurrió cuando el reverendo Jerry Faldwell, en la década de los 1980s, comentó que el SIDA era nada menos que el Juicio de Dios contra la homosexualidad, dado que en ese entonces los hombres homosexuales eran las víctimas de esta enfermedad.

Hoy día, como hemos visto, el HIV no pregunta la orientación sexual de sus víctimas y miles de personas heterosexuales están contrayendo la enfermedad. Faldwell volvió a manifestar su homofobia cuando "culpó" a las personas con agendas pro gay y lesbianas por haber causado que "Dios" retirara su protección de los Estados Unidos y así, haciéndoles posibles a los terroristas de causar la destrucción del 11 de septiembre del 2001 (aunque al día siguiente él indico "arrepentimiento" de haber hecho tal sugerencia).

De por sí, se pudiera escribir un libro entero sobre las ridículas ideas que han nacido de la unión entre el fanatismo religioso y la homofobia.
La homofobia se manifiesta en muchas formas: expectativas negativas morales de alguien que es gay o lesbiana, creencias en mitos populares que desprecian o adjudican baja moral a personas gays o lesbianas y que implican alguna forma de anormalidad o trauma ("a ella--o a él, lo único que le hace falta es encontrar a un buen macho--o una buena hembra" entre otras manifestaciones
de homofobia. Algunas variables han sido relacionadas a la homofobia. Entre ellas, el género de la persona: hombres son más homo fóbicos que mujeres (y dentro de esta variable, el hombre es más homo fóbico de un hombre gay que de una lesbiana y viceversa en las mujeres homo fóbicas).
Impacto de la homofobia:

El heterosexismo, con los mitos, estereotipos y expectativas negativas asociadas a él, pueden producir sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, y temor por la seguridad personal en las personas no heterosexuales. El vivir constantemente con ese estrés eventualmente tiene efectos negativos de salud y de ajuste social en las personas. Los obstáculos añadidos a la vida de personas gays y lesbianas reducen la posibilidad de realizar el potencial humano que tienen. En casos extremos, hasta puede costarle la vida a la persona. La tasa de suicidios en adolescentes gays y lesbianas, son casi 7 veces más altas que en adolescentes heterosexuales y en gran parte es debido al rechazo social y familiar que tienen que enfrentar los y las jóvenes de orientación homo erótica.

En las personas heterosexuales la homofobia tiene varios efectos negativos. Uno es que por temer demostrar cualquier conducta que se pueda interpretar como de tendencias "homosexuales" (Ej. el hombre disfrutar de la estimulación a sus tetillas o del ano durante un acto sexual) y por tanto tienen una vida sexual bastante cohibida. Amigos y familiares pueden que eviten demostraciones físicas de afecto por temor a ser vistos como homosexuales; mujeres pueden que eviten tomar posiciones pro mujer por temor de ser vistas como lesbianas.
Las actitudes homo fóbicas son afectadas por la educación (la reducen) especialmente la educación sexual. También son reducidas por contacto social a nivel de amistades con personas gays y lesbianas.
Enfermedad Mental:

Varios estudios indican que cuando muestras de homosexuales y de heterosexuales, apareadas por edad, y nivel de educación, son comparadas por expertos en trastornos mentales, no se pueden notar diferencias de salud mental y ajuste psicológico entre los dos grupos.
Fueron los resultados de todos estos estudios lo que causaron que la Asociación Americana de Psiquiatría removiera la homosexualidad del listado de "trastornos mentales". Hoy día lo que se considera un problema psicológico es el no aceptar su propia identidad homosexual (trastorno de orientación ego-distónica). Este mito es bien persistente a nivel social.
Estilos de Vida en la Cultura Gay y Lesbiana

El estilo de vida de las personas gays y lesbianas está influenciado tremendamente por la decisión de "salir del closet" (dejar saber su orientación sexual) o no. Esta decisión generalmente envuelve tres pasos: Reconocimiento propio, aceptación de uno / una mismo / misma y auto desglose a otras personas.

No todas las personas que son gay o lesbiana reconocen a sí mismo su orientación homosexual. Esto, en el modelo de Freud, se puede entender como una represión de la identidad erótica debido a la ansiedad que produce el auto asignarse una etiqueta que en la sociedad es vista altamente negativa. Por otro lado, los mitos prevalentes confunden a la persona pues él o ella no se ve a sí mismo como encuadernando el mito mientras que al mismo tiempo la sociedad no provee modelos "normales" de personas gay o lesbianas. La presencia del heterosexismo en la sociedad causa que la persona trate de vivir una vida heterosexual y hasta llegue al punto de contraer matrimonio (un tercio de las lesbianas y una quinta parte de los hombres gays se casan, según Bell y Weinberg en el 1978). A la vez que la persona reconoce su orientación erótica homosexual, ésta tiene que resolver su propia homofobia que ha sido internalizada de la cultura.
Auto Aceptación:

El proceso de lograr aceptar una etiqueta, negativa a la sociedad, se relaciona a producir estados depresivos. Esta situación se exagera por la relativa falta de apoyo social. El joven gay o la joven lesbiana pertenecen a un grupo minoritario que es objeto de odio y desprecio a niveles amplios de la sociedad. Pero, no igual a otras minorías, debido a que en su propio hogar, el joven o la joven sigue siendo una minoría detestada. En otras palabras, muchas familias no sirven la función de grupos de apoyo a estos jóvenes gays y lesbianas y peor aún, hasta son una fuente de amenaza personal para ellos y ellas. El resultado es estrés continuo, depresión severa (como mencionado anteriormente, la tasa de suicidio en adolescentes gays y lesbianas es siete veces más que en adolescentes heterosexuales).

Según los textos de sexualidad, a veces es suficiente que la persona encuentre por lo menos una persona que lo/la acepte para que la persona logre rechazar la homofobia internalizada y logre formar una identidad erótica positiva y rechazar la negatividad proveniente de la sociedad.
Auto Desglose (self-disclosure):

Salir o no salir del "closet" es una decisión muy compleja. Algunas personas piensan que el ocultar su orientación erótica le evita ser blanco del odio y desprecio de algunos de la sociedad.

Otras personas reconocen que el ocultar su orientación erótica limita la formación de vínculos de intimidad emocional (Ej. amistades fuertes) debido a que esto representa un acto deshonesto. Además, el ocultar su orientación erótica hace a la persona blanco de amenazas de revelación pública. Situaciones como el estar casado o casada y con hijos puede complicar el proceso de salir del closet.
Conclusiones

La homosexualidad no se da en el vacío, sino en un determinado contexto sociocultural -el que sea- siempre en transición, del que en buena parte depende la imagen que de ella se tiene. Y esta imagen tiene una gran importancia, por cuanto contribuye a modelar y/o configurar lo que de la homosexualidad se piensa, suscitando un nuevo modelo, útil o no para la imitación y/o generalización, en función de los rasgos más o menos valiosos con los que se le adorne.

En este punto, puede afirmarse que se ha operado un gran cambio en el actual contexto sociocultural. Si, tiempo atrás, la homosexualidad estaba penalizada, en la década de los sesenta se despenalizó, lo que sin duda alguna constituyó un auténtico progreso, por cuanto con ello se ponía fin a la injusta marginación sufrida por los que se alineaban en esa situación.

Desde entonces a esta parte la tolerancia social respecto de la homosexualidad no ha hecho sino crecer. Llegamos así a finales de los ochenta, en que asistimos, paradójicamente, a un intento de equiparación, igualación y posterior confusión entre homosexuales y heterosexuales.

No puede afirmarse que esta etapa haya contribuido a ayudar a esclarecer qué sea la homosexualidad. Más bien sus efectos han sido los contrarios. Incluso puede sostenerse que el actual incremento -real y empíricamente comprobable-, de la homosexualidad en los países de la cultura occidental pudiera ser atribuido, en algún modo, a la nueva imagen social que acerca de ella se ha propalado.

Es posible que en el futuro -de seguir por esta vía-, se dispare la incidencia de la homosexualidad, tanto de la masculina como de la femenina. Y ello porque el modelo con que hoy se ha dado en presentarla suscita una mayor facilidad para la imitación, generalización, diseminación y "naturalización forzada" de estos comportamientos.

Si a esto se añade la presión ejercida por ciertos movimientos homosexuales -apologistas del llamado, por ejemplo, "orgullo gay"-, es lógico que un nuevo icono homosexual se "construya" y asome a nuestra cultura. Incluso es posible que por menor que sea esa equiparación igualitaria entre las conductas homo y heterosexual, se suscite en algunos -especialmente en aquellos que tienen ciertas dudas, por las razones que fuere, acerca de su género y de su identidad sexual una cierta persuasión imitadora y normalizante acerca de este tipo de comportamiento y de sus posteriores consecuencias.

Un paso más y, aprovechando esta confusión conceptual, tal vez se de un nuevo y desgraciado salto -cuyas repercusiones son hoy muy difíciles de predecir y valorar, en lo que atañe al pronóstico social- al pasar de la injusta equiparación entre la heterosexualidad y la homosexualidad, a la imposición de la segunda, por vía de su magnificación valorativa y social.
Lo peor del caso es que este "iter", este itinerario a favor de la homosexualidad se ha producido desde confusas actitudes relativas a lo que es y significa el antidogmatismo y/o la tolerancia.

Pero de darse este fenómeno, habría que concluir que se ha incurrido en el más fragante antidogmatismo (el sincero respeto a los homosexuales), al mismo tiempo dogmático (una fuerte imposición social de la homosexualidad, sin respeto alguno por la heterosexualidad).
Los homosexuales muestran así mismas múltiples diferencias en lo que respecta a su manera de juzgar el peculiar carácter de su orientacion sexual, para unos, la homosexualidad es algo tan natural como para el hombre normal la orientación heterosexual de su libido, y defienden calurosamente su licitud. Otros por el contrario la consideran como una compulsión morbosa". Los homosexuales confrontan diferentes problemas. El principal es que la sociedad los tacha como anormales. De ahí que tengan dificultades en admitir su condición, y aun después de aceptada por ellos mismos, a menudo sufren depresión pena y miedo a la opinión de los demás, en particular a la familia provocándoles fuertes sentimientos de culpabilidad. Por lo general deben ocultar su condición para encontrar trabajo y las relaciones entre homosexuales son muy inestables, teniendo que enfrentarse, a medida que pasan los años con la sociedad.
La Mayoría de las lecturas en el área del origen de la orientación sexual concluyen que la mayor parte de la evidencia señala que la orientación sexual de una persona esta formado por múltiples posibilidades de causas. Los datos apoyan a un origen biológico que interactúa de muchas maneras con los factores psicológicos y culturales de cada persona y que ningún modelo, por sí mismo, puede explicar la totalidad de los datos observados. En general, los datos dan muy poco apoyo a las teorías basadas en el aprendizaje social y mejor apoyo a las teorías basadas en aspectos biológicos y genéticos.
RECOMENDACIONES

Esta es una temática muy polémica además está matizada por muchas trabas que obstaculizan el adecuado desarrollo de las personas con estas características, por consiguiente tiene su repercusión a nivel social, reflejado en la familia como núcleo básico de la sociedad.

Proteger de la violencia y la discriminación a una minoría es muy importante, es por eso que nuestras recomendaciones no solo están dirigidas a estas personas sino que envuelve a toda la sociedad como parte indisoluble de la realidad objetiva, sin reparar en cualquiera que sea nuestra inclinación sexual, es necesario que cambiemos la óptica con que se aborda este tema, es necesario que reflexionemos y seamos flexibles a la hora de interactuar con estas personas; pongamos en practica un viejo proverbio: ¨ el derecho al respeto ajeno, es la paz¨. Permitamos que estas personas sean felices y autorrealizadas, permitamos que sean parte indiscriminada de nuestra sociedad, con nuestros mismos derechos y oportunidades, de esta forma talvez lo que tanto critican de sus conductas se vallan modificando y se conviertan en hechos completamente normales, pues estos se irían estructurando y adecuando satisfactoriamente en su medio, aportando un matiz diferente, enriquecedor, no es menos cierto que todo aquello que se prohíbe y es mal mirado, es lo que más despierta la curiosidad del hombre; pues comencemos ya, fuera prejuicios, fuera represiones así tal vez vivamos en un mundo mejor, esto podría ser una utopía para muchos, pero sueños más inalcanzable se han hecho realidad.





BIBLIOGRAFÍA

* www.mbeers.tripod.com/~jaguero/orientacionsexual.htm
* www.puj.edu.co/fhumanidades/psicologia/proyectosintesis
* www.apa.org/pubinfo/answersspanish.html
* www.othersheep.org
* www.familiadigital.com
* www.mediweb.sld.cu/uvirtual/fsh/unidad3.htm
* www.interrogantes.net/includes/documento.php?
* www.ivaf.org/hs/bioetica.htm


FUENTE:


















HASTA LUEGO.........
Datos archivados del Taringa! original
11puntos
1,722visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Posts Relacionados

Anónimo
0
archivado
Anónimo
0
archivado
Anónimo
0
archivado
0
archivado

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

P
PAPATO🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts587
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.