Sólo en las elecciones presidenciales de junio de 2009, Irán ejecutó por lo menos a 112 personas por motivos políticos. Del resto, hay cientos acusados de disidencia e incluso menores
Así lo denuncia Amnistía Internacional en su informe anual sobre la pena de muerte, que hoy se hace público en todo el mundo. En el citado documento, la organización, que lleva casi 50 años dedicada a la defensa de los derechos humanos en todo el planeta, señala que Irán ejecutó por lo menos a 388 presos a lo largo del año pasado, 42 personas más que en 2008.
Las cifras son sólo un mínimo que Amnistía pudo certificar por sus propios medios, pero se cree podrían ser muchas más. Irán, como muchos otros países que aplican la pena de muerte, no ofrece estadísticas oficiales.
"La mayoría de las ejecuciones tuvo lugar tras un juicio que violaba las leyes internacionales y los estándares relativos a la pena capital", denuncia el informe. En Irán, las sentencias de muerte se aplicaron mediante dos métodos: horca y lapidación. Las ejecuciones suelen ser públicas. Behzad Naziri, iraní exiliado en Francia, explicaba recientemente, en el 4º Congreso Mundial contra la Pena de Muerte en Ginebra, el motivo: "Se trata no sólo de matar a una persona, sino de aterrorizar al resto, a los que miran".
Además, si hay algo en lo que se fija especialmente el informe es en la ejecución de personas menores de edad en el momento en que cometieron el crimen. En 2009, Irán (5 casos) y Arabia Saudí (7) mataron a presos que eran menores de 18 años cuando fueron condenados.
En términos absolutos, China sigue siendo el país que más ejecuta. "En 2009, China volvió a negarse a dar datos sobre el uso de la pena de muerte, aunque pruebas de años previos y fuentes existentes indican que el dato se mantiene en los miles. China ejecutó a más gente que el resto del mundo junto", asegura Amnistía, que exigió al país haga públicas las cifras reales.
El País de España
Así lo denuncia Amnistía Internacional en su informe anual sobre la pena de muerte, que hoy se hace público en todo el mundo. En el citado documento, la organización, que lleva casi 50 años dedicada a la defensa de los derechos humanos en todo el planeta, señala que Irán ejecutó por lo menos a 388 presos a lo largo del año pasado, 42 personas más que en 2008.
Las cifras son sólo un mínimo que Amnistía pudo certificar por sus propios medios, pero se cree podrían ser muchas más. Irán, como muchos otros países que aplican la pena de muerte, no ofrece estadísticas oficiales.
"La mayoría de las ejecuciones tuvo lugar tras un juicio que violaba las leyes internacionales y los estándares relativos a la pena capital", denuncia el informe. En Irán, las sentencias de muerte se aplicaron mediante dos métodos: horca y lapidación. Las ejecuciones suelen ser públicas. Behzad Naziri, iraní exiliado en Francia, explicaba recientemente, en el 4º Congreso Mundial contra la Pena de Muerte en Ginebra, el motivo: "Se trata no sólo de matar a una persona, sino de aterrorizar al resto, a los que miran".
Además, si hay algo en lo que se fija especialmente el informe es en la ejecución de personas menores de edad en el momento en que cometieron el crimen. En 2009, Irán (5 casos) y Arabia Saudí (7) mataron a presos que eran menores de 18 años cuando fueron condenados.
En términos absolutos, China sigue siendo el país que más ejecuta. "En 2009, China volvió a negarse a dar datos sobre el uso de la pena de muerte, aunque pruebas de años previos y fuentes existentes indican que el dato se mantiene en los miles. China ejecutó a más gente que el resto del mundo junto", asegura Amnistía, que exigió al país haga públicas las cifras reales.
El País de España