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Capítulo 9
Escatología - La doctrina de las últimas cosas
ESCATOLOGIA
I. Muerte física.
A. La muerte no es cesación de existencia.
B. La muerte no es sueño del alma.
C. La muerte significa separación.
II. Resurrección corporal.
A. El hecho de la Resurrección.
B. La naturaleza de la Resurrección.
C. El tiempo de la Resurrección.
III. El estado intermedio.
A. Antes de la cruz.
B. Al tiempo de la cruz.
C. Después de la cruz.
IV. La segunda venida de Cristo.
A. La importancia de la doctrina.
B. El significado de la segunda venida.
C. Los eventos de la segunda venida.
V. El anticristo.
A. Su persona.
B. Sus títulos.
C. Sus precursores.
D. Su obra.
E. Su carrera.
F. Su tiempo.
G. Su aparición.
H. Su fin.
VI. La Tribulación.
A. La Tribulación del cuerpo de Cristo.
B. La Tribulación de Israel.
C. La gran tribulación.
VII. La batalla de Armagedón.
A. Lo que no será.
B. Lo que será.
VIII. El milenio.
A. El hecho del milenio.
B. La descripción del milenio.
C. Los tipos del milenio.
D. Las condiciones durante el milenio.
IX. Los juicios.
A. Juicios a los cristianos.
B. Juicio a las naciones.
C. Juicio del gran trono blanco.
X. Después del milenio.
A. Satanás será soltado.
B. Las naciones serán juntadas.
C. Los ejércitos serán destruidos.
D. La perdición de Satanás.
XI. El futuro de los impíos.
A. La enseñanza escritural.
B. Los términos usados.
C. Las teorías propuestas.
XII. Los cielos.
A. El primer cielo.
B. El segundo cielo.
C. El tercer cielo.
Capitulo IX
ESCATOLOGIA
Escatología es la doctrina de las ultimas cosas.
I. Muerte física
La Biblia nos da la suficiente información para la fe del creyente. La Biblia nunca fue propuesta meramente para la curiosidad. Dios enseña a seres finitos a caminar por fe en el infinito inexplicable.
A. La muerte no es cesación de existencia.
Como 40 siglos atrás Job preguntaba, “si el hombre muriese, ¿volverá a vivir?” Esta pregunta se ha repetido por siglos. Aun hoy es una pregunta universal. Es un tema de constante interés. Que aquellos que amamos tengan que morir y ser sepultados no nos parece correcto; ¡y no lo es! Dios no hizo al hombre para morir; El lo creó para vivir y tener comunión con el mismo. Pero el pecado trajo la muerte y la tumba, eso es, separación de Dios.
Si el Señor tarda, todos los que leen estas palabras, e incluso quien las escribe, moriremos, porque la muerte pasó a todos los hombres (Rom. 5:12).
Un buen poema permanece más que el poeta; la voz grabada puede ser escuchada años después de que haya muerto quien la grabó; fotos de queridos nuestros permanecen, aun cuando ellos han partido.
Las cosas en esta tierra no son justas. El rico siempre oprimió al pobre; el malvado siempre prosperó por encima de los rectos. La justicia humana demanda un juicio justo sobre todas las cosas en una vida después de la muerte. Vivimos en un mundo cambiante. Los pajaritos edifican sus nidos, aun como lo hicieron en el jardín del Edén, y los animales poseen las mismas características que tuvieron al principio. De todas maneras, el hombre no vive como solía hacerlo, ni aun como lo hizo 25 años atrás. Aunque todo esto es cierto, la mente inquieta del hombre todavía pregunta, “si el hombre muere, ¿volverá a vivir?”
Hay como una creencia universal en la vida después de la muerte. Si vamos a las partes más remotas de África, donde Cristo nunca fue anunciado, podemos encontrar personas que creen en una vida después de la muerte. ¿Por qué algunos paganos quemaban las esposas? ¿Por qué algunos sepultaban alimentos con los sarcófagos? Ellos creían que los que partían tenían que tener compañía y alimentos para su viaje más allá de la tumba. ¿Por qué los pájaros emigran? Los mueven instintos internos. El corazón del hombre y sus instintos interiores, creemos que son pruebas de que hay otra vida después. Tanto psicólogos como filósofos sostienen que debe haber una vida después de la muerte.
Hay 2 grandes reservas hechas:
1. Reservación para los cristianos. “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, ” (I Pedro 1:4). En Filipenses 1:23 el apóstol Pablo usó la palabra “partir” para describir su muerte. Por esta palabra no daba a entender que cesaría de existir. Partir significa “partir.” ¿Significaba eso partir a la tumba con Cristo? Por supuesto que no, porque Cristo no está en la tumba; El está en el cielo. II Corintios 5:8 expone aun mas claro el sentido del partir al decir, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” La palabra “presentes” significa “estar en el hogar con.” La muerte de un cristiano, por lo tanto, es presentada como un barco que levanta anclas y navega con rumbo al hogar; en otras palabras, la muerte del cristiano significa “ir al hogar.”
2. Reservación para lo impíos. “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; ” (II Pedro 2:9).
B. La muerte no es el sueño del alma.
La palabra dormir en la Escritura, concerniente a los muertos en Cristo, significa “descanso.” No significa un estado de “inconciencia.” El cuerpo puede morir, pero el alma y el espíritu nunca mueren. En la resurrección, el cuerpo será levantado, no el alma y el espíritu. La Escritura claramente establece que el alma está ausente del cuerpo y presente al Señor; y que el alma y el espíritu están completamente despiertos y concientes a lo que les rodea. Eso lo vemos claramente en Ap.6:9, 10: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” Aquí nosotros tenemos almas, vivas, y razonando con Dios.
El apóstol Pablo dijo, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Fil. 1:21). “Vivir” significaba que Pablo tenía perfecta comunión con el Cristo viviente. Si la muerte fuese el fin, ¿por qué razón Pablo diría, “y morir es ganancia?”
C. La muerte significa separación.
Muerte en las Escrituras siempre significa “separación.” Muerte física es la separación de alma y espíritu del cuerpo. Muerte segunda es la eterna, completa, y final separación de Dios (Ap. 21:8).
Vida significa “unión” (Juan 3:16). Muerte significa “separación” (Rom. 8:35-39). El ego, el “yo,” vive en una casa de carne. No soy un cuerpo que tiene alma y espíritu, sino un alma y espíritu que tiene un cuerpo. Y ese cuerpo puede sufrir varios cambios, pero nosotros mismos, eso es, nuestro ego, nunca cambia. En realidad las personas no pueden vernos, no pueden ver el ego, sino solamente su casa, o tienda, en la cual mora. La muerte es la partida desde esa casa (II Pedro 1:13,14; Fil. 1:21,24; Gal. 2:20; II Cor. 5:6,7; Job 19:26; Lucas 16:26; II Tim. 4:6; II Cor. 12:2). Los hombres han estado sepultando cuerpos por mas de 6 mil años; sólo cuerpos, no personas.
El alma es el asiento de las emociones y apetitos. El espíritu es el asiento de la inteligencia del hombre. La muerte, entonces, no es un círculo, ni una casilla. No seremos informes si partimos de esta vida, sino que nuestra alma y espíritu serán plenamente conscientes, existiendo en la misma forma como nuestros cuerpos.
La memoria probablemente se situé en el cerebro, pero el cerebro no es la fuente de los pensamientos. Tal vez recordemos cosas que han sucedido 10 años atrás, pero no tenemos el mismo cerebro que teníamos hace 10 años. Yo poseo un cerebro, pero el cerebro no soy yo. La muerte simplemente significa, “yo he partido”; yo estoy separado de mi cuerpo.
II. La Resurrección corporal
A. El hecho de la resurrección.
1. Anticipada en el AntiguoTestamento. Algunos términos como “en los últimos días,” “despertar y vivir,” son indicativos de una resurrección. El Antiguo Testamento contiene muchos tipos de resurrecciones. José fue contado como muerto, pero el retornó a su padre; Jonás estuvo en el vientre del pez por 3 días y 3 noches, y luego fue liberado; Daniel fue puesto en el pozo de los leones, un lugar de muerte, pero salió vivo; Israel murió en el desierto, y un nuevo Israel entró a Canaan. Todas estas historias llegaron a ser figuras de resurrección. Las siguientes Escrituras verifican la resurrección. “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.” (Is. 26:19). Ver también Job 19:26, 27; Salmo 16:9, 11; Daniel 6:23; 12:2; Mateo 12:40.
2. Revelada en el Nuevo Testamento. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” (Hechos 24:15). Ver también Mateo 22:30-32; Lucas 14:13, 14; 20:35, 36; Juan 5:28, 29; 6:39, 40, 44, 54; I Tesalonicenses 4:14-16: II Timoteo 1:10. Cristo no vino para salvar mi alma solamente, sino todo mi ser: mi alma, mi espíritu, y mi cuerpo. Todo mi ser será salvo.
B. La naturaleza de la resurrección
Nunca se coloca a la muerte como la esperanza del creyente. En Corinto, algunos habían declarado que no había resurrección corporal, pero en I Cor. 15, Pablo les demuestra la realidad de la futura resurrección por la propia resurrección de Cristo: si alguien no cree en la resurrección de los hombres, entonces es imposible creer en la resurrección de Cristo; y si Cristo no hubiese resucitado, no habría Evangelio, y sin Evangelio, no seriamos salvos.
Satanás siempre ha estado contra la Palabra de Dios, y tiene muchas armas preparadas para atacarla. La revelación que más deprecia es la resurrección. También el Materialismo niega la resurrección. Ciertos espiritualistas también niegan la resurrección corporal. Nunca debemos dudar de la resurrección. “me olvido de Dios cuando digo, ¿cómo puede ser esto?” Aunque los hombres crean o entiendan que la resurrección significa poco; sin embargo, la resurrección es cierta.
Algunas personas no creen que la carne y los huesos serán perfeccionados. Cuando hablamos de la resurrección de Cristo, esa gente sostiene que fue una resurrección espiritual. Nosotros sabemos por la Escritura que ellos no saben lo que dicen. El espíritu de Jesucristo no fue puesto en la tumba; sino solo su cuerpo. Los soldados romanos no vigilaron el sepulcro para guardar un espíritu, sino para guardar su cuerpo. Fue Su cuerpo lo que ellos vigilaron; ¡y fue Su cuerpo que se levantó de los muertos!
Un texto bíblico usado por aquellos que creen solo en una resurrección espiritual es I Corintios 15:44: “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.” Note que el versículo no dice “un espíritu corpóreo", o algo así, sino que dice “cuerpo espiritual.” Creemos que el cuerpo natural está controlado por el alma; el cuerpo espiritual estará controlado por el espíritu; y por tanto será un cuerpo espiritual.
1. Teorías propuestas.
a. La teoría germinal. Esta es una vieja creencia que está en el Talmud. Según ella, en el hombre hay un pequeño huesito, que la muerte no puede destruir, y desde ese germen el cuerpo será resucitado. Algunos cristianos adhieren a esta teoría, usando I Corintios 15:36, 37 como base.
b. La teoría de la identidad. Esta es la creencia de que el cuerpo en la resurrección será levantado tal como fue sepultado. Si le faltaba un brazo, le faltara; un niño resucitara niño; un lunático será lunático, etc. Los mahometanos sostienen esta teoría. Si esto fuese cierto, no seriamos semejantes a Cristo.
c. La teoría de la reencarnación. Esta idea sostiene que cuando un hombre muere va inmediatamente a otro cuerpo. Si esto ocurriese, no estaríamos nunca “en casa” con el Señor. Cuando una persona muere, volverá a ser un ser humano completo al tiempo de su resurrección corporal (I Tes. 5:23).
d. La teoría del cuerpo intermedio. Esta teoría afirma que el creyente recibe su cuerpo resucitado inmediatamente después de su muerte. Se basa en II Cor. 5:1-4: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.” Pero el autor de estos estudios cree que esta Escritura solo se refiere a aquellos creyentes que estén viviendo cuando el Señor venga.
2. La verdad para creer. La resurrección es por Poder Divino! “pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.” (I Cor. 15:38). El propio cuerpo resucitado de Jesucristo demostró tener carne y huesos. Cuando Cristo apareció a sus discípulos, El les insistió, “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” (Lucas 24:39). Cristo no dijo que no había espíritus, sino que un espíritu no tiene carne ni huesos. Ezequiel 37 presenta la resurrección de la nación de Israel; y se mencionan carne, huesos y espíritu, pero no se menciona sangre. La Ley demandaba el derramamiento de sangre, y Cristo derramó su sangre para pagar sus demandas. En la resurrección, parece ser que tendremos cuerpos sin sangre; la vida estará en el espíritu de los hombres.
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Fil. 3:20, 21). Nuestros cuerpos, los mismos que fueron plantados en muerte, pasarán por una gran transformación y serán resucitados. Si plantamos una rosa, rosa se levantará; si plantamos trigo, trigo se levantará; si plantamos hierba mala, hierba mala se levantará; si se planta cuerpo natural, cuerpo humano glorificado se levantará. Dios mira los cementerios como campos de cosecha. Las semillas en esos campos son los cuerpos de los muertos, y la cosecha será la resurrección.
“y nosotros seremos transformados.” (I Cor. 15:52c). Tendrá lugar una gran transformación, pero será el mismo cuerpo, pues por medio del cuerpo resucitado de Cristo tenemos la comprobación de que será el mismo cuerpo, así como él llevó en su cuerpo resucitado la marca de los clavos.
I Corintios 15:42-44 describe la resurrección de los justos (Dios no nos dice nada sobre los cuerpos de resurrección que tendrán los condenados): “se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción.” Un cuerpo muerto es un cuerpo corruptible. Un cuerpo vivo es al presente un cuerpo mortal. No se nos dice en la Escritura de plantar un cuerpo mortal. Un cuerpo corruptible está sujeto al deterioro hasta llegar a ser polvo, pero un día será levantado en incorrupción, un cuerpo apto para el cielo, que nunca más será afectado por ninguna corrupción. “Se siembra en deshonor; resucitará en gloria.” Estos cuerpos viles han sido deshonrados por el pecado, pero un día serán levantados en gloria a semejanza del cuerpo de gloria del Señor. “Se siembra en debilidad; resucitara en poder.” El pecado nos ha debilitado. Lo más débil del mundo es un cuerpo muerto. Tiene ojos que no pueden ver y oídos que no pueden oír; no se podrá resistir a ser puesto en un ataúd y en una tumba. El cuerpo muerto no ofrece ninguna resistencia. Pero estos mismos cuerpos débiles serán resucitados con gran poder. Medite en lo que el hombre puede hacer acerca de eso, y luego piense en lo que Dios hará. El creyente resucitado creemos que estará capacitado para ver seres espirituales. El hombre mortal tiene microscopios y telescopios, pero, oh, ¡qué capacidades que tendrán nuestros ojos en los cuerpos glorificados! Así también, hoy tenemos limites de velocidad para movernos, pero pensamos que en la resurrección no tendremos los limites de ahora. En general, nuestros estándares de ahora no serán los límites de entonces. “Se siembra cuerpo natural; resucitara cuerpo espiritual.” El cuerpo natural es nuestro cuerpo animado actual, con carne, huesos y sangre. Nuestros cuerpos espirituales de resurrección estarán compuestos por carne y huesos, probablemente sin sangre, y serán controlados por el espíritu.
C. El tiempo de la resurrección.
“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Todos los hombres serán levantados de entre los muertos, pero no todos al mismo tiempo. Las Escrituras plenamente declaran que habrá dos resurrecciones, y no una resurrección general. Ellas son la primera resurrección y la segunda resurrección. (Ap. 20:5, 6).
1. La primera resurrección. La primera resurrección incluye a Cristo y a todos los creyentes de todos los tiempos. Es la resurrección para vida. Esta resurrección sucede en diferentes momentos. Cristo ya resucitó; la iglesia resucitará en el arrebatamiento (antes de la tribulación); y los santos del Antiguo Testamento y tribulación después de la tribulación.
a. Cristo, las primicias. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” (I Cor. 15:20). Las primicias eran las garantías de Dios de que la cosecha entera vendría después. Cristo, como las primicias de Dios, garantiza que la cosecha vendrá mas tarde. “Porque yo vivo, vosotros vivireis” (Juan 14:19b). Hay registros de otras personas levantadas de entre los muertos, pero fueron como resucitaciones, ellos volvieron a morir. Cristo resucitó para nunca mas morir! “He aquí, yo vivo por los siglos de los siglos” (Ap. 1:18b).
b. Los santos resucitados en la resurrección de Cristo. “Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” (Mat. 27:52, 53). En una ocasión, el Señor Jesús dijo, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” (Juan 12:24). Cristo murió y fue plantado como un grano de trigo, pero cuando él resucitó de entre los muertos, el trajo mucho fruto con El. Parte de esos frutos fueron los santos que levantó inmediatamente después de su resurrección. No sabemos quienes fueron, no sabemos cuantos fueron, ni sabemos a donde fueron llevados. Tal vez fueron llevados al cielo con El, El fue las primicias, y sabemos que en la fiesta de las primicias, un manojo de espigas se ofrecía al Señor. Había más de un grano en el manojo. Por eso, podemos creer que hubieron más personas en esas primicias y no sólo Cristo.
c. El cuerpo de Cristo (La Iglesia). La iglesia tendrá su propia resurrección. “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (I Tes. 4:16). No encontramos a la iglesia en el Antiguo Testamento (Ver Capitulo VII). Por tanto, los profetas del Antiguo Testamento no dijeron nada de su bautismo espiritual, su arrebatamiento, su resurrección y su transformación. La iglesia era un misterio escondido en Dios; y fue primeramente revelado a Pablo (Ef. 3:1-9). Aunque, los santos del Antiguo Testamento sabían de sus propias resurrecciones, lo cual ocurrirá después de la tribulación (Dan. 12:2, 13).
La resurrección de la iglesia fue revelada al apóstol Pablo; ocurrirá antes de la tribulación. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” (Ap. 3:10). Ver también I Tesalonicenses 1:10.
Han pasado casi 20 siglos desde que Cristo, las primicias, ha sido resucitado. Y el día de la resurrección de la iglesia es desconocido para nosotros.
d. Los santos del Antiguo Testamento y de la tribulación. Esta fase de la primera resurrección tendrá lugar después de la tribulación, más de 7 años después de que la iglesia haya sido resucitada. Incluye todo los santos que no forman parte del cuerpo de Cristo. “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.” (Dan. 12:13). Ver también Daniel 12:1,2.
2. La ultima resurrección. La última (o segunda) resurrección ocurrirá después del milenio, e incluirá a todos los muertos impíos de todos los tiempos. Serán resucitados para comparecer ante el Gran Trono Blanco. “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Ap. 20:5, 6).
III. El Estado Intermedio
¿Donde están ahora los muertos? es la gran pregunta en los labios de toda la humanidad. La única cierta y correcta respuesta es dada por la Palabra de Dios. Otras respuestas no son nada, sino voces de babel.
Los conceptos siguientes son para recordar mientras explicamos el estado intermedio, el estado de los hombres entre la muerte y la resurrección: La muerte es separación del alma y del espíritu, desde el cuerpo. El alma y el espíritu van juntos en la muerte. El alma es el trono de los apetitos, y el espíritu es el trono del conocimiento, y van juntos en la muerte, como vemos en el ejemplo del hombre rico en el Hades. El estaba en tormentos; tenía sentimientos. El razonaba; su espíritu y su alma estaban juntas.
La palabra “Seol” y la palabra “Hades” indican lo mismo. “Seol” es la palabra hebrea en el Antiguo Testamento. “Hades” es la palabra griega en el Nuevo Testamento. Sabemos que significan lo mismo porque el apóstol Pedro citó en Pentecostés el Samo16, diciendo: “Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.” (Hechos 2:27). Salmo 16 usa la palabra hebrea “Seol” y en este texto de Hechos aparece la palabra griega Hades. De ese modo, Hades y Seol son lo mismo. Es el lugar adonde parten las almas y espíritus de los hombres.
1. Nunca encontramos estas palabras en plural.
2. El Seol y el Hades nunca son situados sobre la tierra.
3. La Biblia nunca habla de un Seol individual.
4. El hombre nunca es puesto en uno de ellos, como si fuese una tumba.
5. El hombre nunca cava o preparara un Seol, o Hades.
6. La Biblia nunca habla de un hombre tocando un Seol.
7. La Biblia nunca habla de un cuerpo yendo al Seol, a excepción de una vez, y la excepción confirma la regla. Coré (Num. 16:28-33) desafió el liderazgo de Moisés y el sacerdocio de Aarón, e influenció a muchos en Israel contra ellos. Entonces Dios mostró su desagrado haciendo que la tierra se abriese y tragara a Coré y su familia.
En Lucas 16:19-31 tenemos la historia de Lázaro y el rico, habiendo ambos muerto y existiendo en el estado intermedio. Algunos piensan que esta historia fue solo una parábola. Pero en todas sus parábolas, el Señor nunca menciona nombres propios, como lo hace aquí. Aun si fuese una parábola, entendemos que cada parábola fue dicha para edificar sobre la verdad (Mat. 13:3).
La siguiente es una interpretación común (que no compartimos) de la así llamada parábola:
Hombre rico: la nación judía, ricos en lo que Dios les había dado.
Lázaro: los gentiles, pobres a la puerta del hombre rico.
Ambos murieron: el fin de la dispensación, en la que ambos fueron bendecidos por el evangelio.
¿Cómo puede alguien decir que esto se refiere a judíos y gentiles, cuando la Escritura no lo dice? ¿Por qué el Señor utilizaría al hombre rico para tipificar la nación judía, cuando en el pasaje anterior estaba amonestando al rico?
No hay una gran sima entre el judío y el gentil. Ninguna nación de los gentiles ha rogado de los judíos como Lázaro rogó pan del hombre rico.
Si la nación judía murió (hombre rico), ¿quiénes fueron los 5 hermanos que quedaron vivos?
En definitiva creemos que estos 2 hombres que murieron fueron 2 personas y que fueron al Hades.
A. Antes de la cruz.
La cruz es la línea divisoria de muchas verdades escriturales. ¿Adónde iban los muertos antes de que Cristo muriera en la cruz? Creemos que todos ellos iban al mismo lugar: el Hades (Seol), pero a diferentes sectores.
Desde Números 16:33 sabemos que el Seol, o Hades, esta en algún lugar dentro de la tierra. “Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.” Desde Lucas 16:19-31 sabemos que el Hades tiene 2 compartimentos o sectores: El Seno de Abraham, el lugar de los justos, adonde Lázaro fue llevado; y el lugar de los tormentos, adonde fue el hombre rico. Una gran sima separa estos 2 sectores.
Entonces sabiendo que el Seol (Hades) esta en algún lugar bajo tierra, y que tiene 2 sectores, nos volvemos al Señor Jesucristo mismo para encontrar su exacta ubicación. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” (Mat.12:40). Efesios 4:9, 10 lo hace más claro todavía: “Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Filipenses 2:9, 10 dice, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;” Esto habla de la futura adoración de Cristo de parte de toda la creación. Ahora, prestemos atención a las palabras entrelineas del texto anterior. Descender “bajo la tierra” significa sumergirse, como un submarino bajo el agua. Por eso, concluimos que el Seol (Hades) está en el corazón de la tierra, está compuesto de 2 sectores, uno para los muertos justos y otro para los muertos injustos, con una gran sima que separa a ambos grupos. Por medio de la revelación del Señor de esta historia del hombre rico y Lázaro, la cual narró antes de su muerte en la cruz, podemos ver que todos los hombres, ya sean justos o injustos, antes de la cruz de Cristo iban al Hades después de sus muertes.
B. Al tiempo de la cruz.
Bajo este titulo solo consideraremos a 2 personas, el Señor Jesús, y el ladrón arrepentido. Una vez muerto, el Señor Jesús fue al Hades. Sabemos esto por el Salmo 16:10, que dice, “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés de Hechos 2, citó ese mismo texto, pero el usó la palabra griega “Hades,”en vez de la hebrea “Seol.” Sus palabras describieron la resurrección de Cristo, y observamos que el había ido al Hades. Entendemos eso por el uso de las palabras “no dejarás.” El Espíritu Santo no hubiera empleado esas palabras si él no hubiera ido allá. En lo referente al ladrón crucificado, creemos que fue al Hades con Jesús, al sector reservado para los muertos justos. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23: 43b). ¿Cuántos días Jesús estuvo en el Hades? Tres días. Desde el principio de esos 3 días, el ladrón estuvo con Jesús en el Paraíso; por lo tanto, aprendemos que Paraíso era otro nombre dado al seno de Abraham, el cual era el lugar de los muertos justos.
C. Después de la cruz.
¿Adonde van hoy las personas al morir? Los impíos aun van al Seol (Hades), para aguardar el juicio final.
Los justos, van al cielo para estar con el Señor. “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” (II Cor. 5:8). Cuando Cristo se levantó de entre los muertos “llevó cautiva la cautividad” (Ef. 4:8). Cristo vació el sector del Hades (Seol) correspondiente a los justos, y los llevó consigo a la gloria. El paraíso estaba, en un tiempo, en el corazón de la tierra; pero ahora está en el tercer cielo. “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (II Cor. 12:2-4).
IV. La segunda venida de Cristo
A. La importancia de la doctrina.
Se ha dicho que uno de cada 25 versículos del Nuevo Testamento habla de la segunda venida de Cristo, mientras que en el Antiguo Testamento hay 8 versículos concernientes a su segunda venida por cada versículo concerniente a su primera venida. En la promesa de un redentor (Gen. 3:15), la segunda venida es mencionada antes que la primera. “ésta te herirá en la cabeza," [ocurrirá en su segunda venida], "y tú le herirás en el calcañal." [ocurrió en primera venida, en la cruz].”
1. Testimonio del Señor. “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:3). Ver también Mateo 24, 25; Marcos 13; Lucas 21.
2. Testimonio de los Ángeles. “los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11).
3. Testimonio de Pedro. “y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; ” (Hechos 3:20). Ver también I Pedro 5:4; II Pedro 1:16.
4. Testimonio de Pablo. “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; ” (I Cor. 1:4-7). Ver también Romanos 11:26: I Corintios 15:23; II Corintios 5; Filipenses 3:20; Colosenses 3:4; I Tesalonicenses (toda la epístola); II Tesalonicenses 1:7, 10; I Timoteo 6:14; II Timoteo 4:8; Tito 2:11-14; Hebreos 9:28.
5. Testimonio de Santiago. Los profetas, citados por Santiago, representan al Señor diciendo, “Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar,” (Hechos 15:16). Ver también Santiago 5:7.
6. Testimonio de Juan. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (I Juan 3:2). Ver también I Juan 2:28, y el libro de Apocalipsis.
7. Testimonio de Judas. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14).
B. El significado de su segunda venida.
1. Lo que no es.
a. No es la muerte. La muerte es la partida de un santo, no la venida del Señor. El Señor vendrá, pero la muerte puede que nunca llegue para el creyente.
b. No es la caída de Jerusalén. Lucas 21:20-24, y I Tesalonicenses 4:13-18 no ocurrieron cuando cayó Jerusalén. La segunda venida de Cristo esta vinculada al recogimiento de Israel, no a su dispersión.
c. No es la venida del Espíritu Santo. Cristo dijo que enviaría a otro (Jun 14:16). I Tesalonicenses 4: 13-18 no ocurrió cuando vino el Espíritu Santo. Observe que todas las epístolas que hablan de la segunda venida fueron escritas después de Pentecostés.
d. No es la conversión de un pecador. Si fuera así, el tendría que venir millones de veces. e. No es la difusión del cristianismo. El mismo Señor Jesús, en persona, regresará.
f. No es el fin del mundo. Cuando Cristo venga, el mundo no será destruido, porque el reinará por mil años después de que aparezca.
2. Lo que es.
a. Será una venida personal. Juan 14:3 dice, “vendré otra vez.” No debemos esperar un espíritu, sino el mismo Señor corporalmente. I Tesalonicenses 4:16, 17 dice “el Señor mismo.” Hechos 1:11 declara “este mismo Jesús”; no otra persona o cosa, sino Cristo mismo.
b. Será una venida visible. “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.” (Mat. 24:27). Ver también Zacarías 12:10; Apocalipsis 1:7.
c. Significado de las palabras griegas usadas.
(1) Parousía. Significa su presencia personal. Y se usa esta palabra no solo para hablar de la venida del Señor, sino también de la venida de otros hombres (I Cor. 16:17; II Cor. 7:6,7; Filipenses 1:26). En lo que concierne a la venida del Señor, será en un instante, cuando cese su ausencia y comience su presencia (Mat. 24:3, 27; I Cor. 15:23; I Tes. 2:9; Sant. 5:8).
(2) Epifanía. Esta palabra significa sencillamente “aparición.” Es usada para ambos eventos (II Tim. 1:10; II Tes. 2:8; I Tim. 6:14; II Tim. 4:1,8; Tito 2:13).
(3) Apokalipsis. El significado literal es “correr un velo o telón para revelar.” Enfatiza la visibilidad del retorno del Señor (II Tes. 1:7; I Pedro 1:7, 13; 4:13. Se usa también para hombres: Romanos 8:19; II Tesalonicenses 2:3,6, 8).
d. Es una venida en 2 fases.
(1) Cuando Cristo venga por sus santos en el aire. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, ” (II Tes. 2:1). La promesa del retorno de Cristo de Hechos 1:9-20 fue dada antes de que el arrebatamiento fuera revelado. Hebreos 9:28 no tiene nada que ver con el arrebatamiento.
(2) Cuando Cristo venga con sus santos a la tierra. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14).
(3) Estas 2 fases son grandemente distintas.
(a) Diferentes en carácter. “por los suyos” es un acto de fe; “con los suyos” es un acto de juicio público.
(b) Diferentes en Manera. Una en secreto, la otra es una manifestación pública.
(c) Diferentes en lugar. “por los suyos”, en el aire (I Tes. 4:17); “con los suyos”, a la tierra (Zac. 14:14).
(d) Diferentes en tiempo. “Por los suyos” será antes de la tribulación (Angustia para Jacob); “con los suyos” ocurrirá después de la tributación (Angustia para Jacob). Nunca encontramos en las Escrituras señales para anunciar su venida por sus santos, pero se anuncian señales para antes de su venida con sus santos (Compare II Tes. 2:1-3 con Is. 13: 6-9).
(e) Diferentes en Dispensaciones. Viniendo “por sus santos” será terminando la dispensación de la gracia; viniendo “con su santos” ocurrirá al principio de la dispensación del milenio.
(f) Diferentes en propósito. Viniendo “por sus santos” cumplirá su promesa de regresar para llevar los suyos (Juan 14:3); viniendo “con sus santos” como guerrero en caballo blanco, destruirá a sus enemigos (Judas 14).
(g) Diferentes en relación. “Por sus santos” será la adopción final de los hijos de Dios; “con sus santos” será el tiempo para que los hijos de Dios sean manifestados al mundo. (Rom. 8:19,23).
C. Los eventos de la segunda venida en relación al cuerpo de Cristo.
Al tratar el tema del arrebatamiento de la iglesia, reconocemos el hecho de que la palabra “arrebatamiento” no es una palabra escritural. No obstante, el arrebatamiento es un hecho escritural.
1. La resurrección de los muertos en Cristo. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” (I Tes. 4:16). Este acontecimiento incluirá a todos aquellos que murieron antes de alcanzar una edad de responsabilidad ante Dios, tales como bebes, los mentalmente dañados, etc. Si Cristo no regresara, no habría resurrección, y si no hubiese resurrección, el hombre sería por siempre un espíritu. Si el diamante puede ser hecho a partir del carbón, zafiro del barro, y vidrio de la arena, ¿no podría acaso Dios rehacer nuestro cuerpo de manera maravillosa?
2. La transformación de los vivos en Cristo. “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” (I Cor. 15:51-53). El cristiano es alguien que no espera la muerte, sino la conquista de la muerte. Las palabras “No todos dormiremos” significan “no todos moriremos.” ¡Qué gloriosa esperanza es esta! ¡Qué grito de victoria será aquel día! “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (I Cor. 15:55). ¿No es acaso una esperanza bendita que sea posible para nosotros partir sin muerte? Ningún hombre, incluso aunque sea cristiano, quiere morir. Eso es natural. El cristiano, no obstante, es alguien que no tiene miedo a morir. El cristiano es la única persona que tiene esperanza de no ver muerte jamás. Ciertamente sabemos que la Escritura dice, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez.” ¡Pero la Escritura no dice para todos los hombres! La transformación de los que estemos vivos al momento de su venida no será por muerte, sino que ¡nosotros no moriremos!
3. El arrebatamiento de todos los de la fe en Cristo. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.” (II Tes. 2:1, 2). Estos textos, y la frase, “seremos transformados,” eliminan la posibilidad de un arrebatamiento parcial. El cuerpo de Cristo por entero será arrebatado; el cuerpo no puede ser fraccionado. El cuerpo de Cristo estará completo. Ningún miembro de su cuerpo será dejado para pasar por la tribulación. Y alguien puede decir, “¿Como podrá ser eso?” Dios llevo a Elías sin pasar por muerte; Dios puede llevar millones de personas, y aun muchos millones de personas.
El arrebatamiento de la iglesia causará una gran separación. Todos los incrédulos serán dejados para pasar por la tribulación. Y el arrebatamiento de la iglesia también será el medio para lograr una gran reunión. “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (I Tes. 4:17). Que grandiosa palabra es “juntamente”; todos nuestros amados en Cristo “juntos” para siempre.
“aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, ” (Tito 2:13). Estamos esperando que venga. ¿Estas esperándole hoy? ¿Estas esperando que llegue esta noche? La Escritura nos instruye y anima a esperarle.
(sigue en parte 2)
Fuente:bbnradio.org
Capítulo 9
Escatología - La doctrina de las últimas cosas
ESCATOLOGIA
I. Muerte física.
A. La muerte no es cesación de existencia.
B. La muerte no es sueño del alma.
C. La muerte significa separación.
II. Resurrección corporal.
A. El hecho de la Resurrección.
B. La naturaleza de la Resurrección.
C. El tiempo de la Resurrección.
III. El estado intermedio.
A. Antes de la cruz.
B. Al tiempo de la cruz.
C. Después de la cruz.
IV. La segunda venida de Cristo.
A. La importancia de la doctrina.
B. El significado de la segunda venida.
C. Los eventos de la segunda venida.
V. El anticristo.
A. Su persona.
B. Sus títulos.
C. Sus precursores.
D. Su obra.
E. Su carrera.
F. Su tiempo.
G. Su aparición.
H. Su fin.
VI. La Tribulación.
A. La Tribulación del cuerpo de Cristo.
B. La Tribulación de Israel.
C. La gran tribulación.
VII. La batalla de Armagedón.
A. Lo que no será.
B. Lo que será.
VIII. El milenio.
A. El hecho del milenio.
B. La descripción del milenio.
C. Los tipos del milenio.
D. Las condiciones durante el milenio.
IX. Los juicios.
A. Juicios a los cristianos.
B. Juicio a las naciones.
C. Juicio del gran trono blanco.
X. Después del milenio.
A. Satanás será soltado.
B. Las naciones serán juntadas.
C. Los ejércitos serán destruidos.
D. La perdición de Satanás.
XI. El futuro de los impíos.
A. La enseñanza escritural.
B. Los términos usados.
C. Las teorías propuestas.
XII. Los cielos.
A. El primer cielo.
B. El segundo cielo.
C. El tercer cielo.
Capitulo IX
ESCATOLOGIA
Escatología es la doctrina de las ultimas cosas.
I. Muerte física
La Biblia nos da la suficiente información para la fe del creyente. La Biblia nunca fue propuesta meramente para la curiosidad. Dios enseña a seres finitos a caminar por fe en el infinito inexplicable.
A. La muerte no es cesación de existencia.
Como 40 siglos atrás Job preguntaba, “si el hombre muriese, ¿volverá a vivir?” Esta pregunta se ha repetido por siglos. Aun hoy es una pregunta universal. Es un tema de constante interés. Que aquellos que amamos tengan que morir y ser sepultados no nos parece correcto; ¡y no lo es! Dios no hizo al hombre para morir; El lo creó para vivir y tener comunión con el mismo. Pero el pecado trajo la muerte y la tumba, eso es, separación de Dios.
Si el Señor tarda, todos los que leen estas palabras, e incluso quien las escribe, moriremos, porque la muerte pasó a todos los hombres (Rom. 5:12).
Un buen poema permanece más que el poeta; la voz grabada puede ser escuchada años después de que haya muerto quien la grabó; fotos de queridos nuestros permanecen, aun cuando ellos han partido.
Las cosas en esta tierra no son justas. El rico siempre oprimió al pobre; el malvado siempre prosperó por encima de los rectos. La justicia humana demanda un juicio justo sobre todas las cosas en una vida después de la muerte. Vivimos en un mundo cambiante. Los pajaritos edifican sus nidos, aun como lo hicieron en el jardín del Edén, y los animales poseen las mismas características que tuvieron al principio. De todas maneras, el hombre no vive como solía hacerlo, ni aun como lo hizo 25 años atrás. Aunque todo esto es cierto, la mente inquieta del hombre todavía pregunta, “si el hombre muere, ¿volverá a vivir?”
Hay como una creencia universal en la vida después de la muerte. Si vamos a las partes más remotas de África, donde Cristo nunca fue anunciado, podemos encontrar personas que creen en una vida después de la muerte. ¿Por qué algunos paganos quemaban las esposas? ¿Por qué algunos sepultaban alimentos con los sarcófagos? Ellos creían que los que partían tenían que tener compañía y alimentos para su viaje más allá de la tumba. ¿Por qué los pájaros emigran? Los mueven instintos internos. El corazón del hombre y sus instintos interiores, creemos que son pruebas de que hay otra vida después. Tanto psicólogos como filósofos sostienen que debe haber una vida después de la muerte.
Hay 2 grandes reservas hechas:
1. Reservación para los cristianos. “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, ” (I Pedro 1:4). En Filipenses 1:23 el apóstol Pablo usó la palabra “partir” para describir su muerte. Por esta palabra no daba a entender que cesaría de existir. Partir significa “partir.” ¿Significaba eso partir a la tumba con Cristo? Por supuesto que no, porque Cristo no está en la tumba; El está en el cielo. II Corintios 5:8 expone aun mas claro el sentido del partir al decir, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” La palabra “presentes” significa “estar en el hogar con.” La muerte de un cristiano, por lo tanto, es presentada como un barco que levanta anclas y navega con rumbo al hogar; en otras palabras, la muerte del cristiano significa “ir al hogar.”
2. Reservación para lo impíos. “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; ” (II Pedro 2:9).
B. La muerte no es el sueño del alma.
La palabra dormir en la Escritura, concerniente a los muertos en Cristo, significa “descanso.” No significa un estado de “inconciencia.” El cuerpo puede morir, pero el alma y el espíritu nunca mueren. En la resurrección, el cuerpo será levantado, no el alma y el espíritu. La Escritura claramente establece que el alma está ausente del cuerpo y presente al Señor; y que el alma y el espíritu están completamente despiertos y concientes a lo que les rodea. Eso lo vemos claramente en Ap.6:9, 10: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” Aquí nosotros tenemos almas, vivas, y razonando con Dios.
El apóstol Pablo dijo, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Fil. 1:21). “Vivir” significaba que Pablo tenía perfecta comunión con el Cristo viviente. Si la muerte fuese el fin, ¿por qué razón Pablo diría, “y morir es ganancia?”
C. La muerte significa separación.
Muerte en las Escrituras siempre significa “separación.” Muerte física es la separación de alma y espíritu del cuerpo. Muerte segunda es la eterna, completa, y final separación de Dios (Ap. 21:8).
Vida significa “unión” (Juan 3:16). Muerte significa “separación” (Rom. 8:35-39). El ego, el “yo,” vive en una casa de carne. No soy un cuerpo que tiene alma y espíritu, sino un alma y espíritu que tiene un cuerpo. Y ese cuerpo puede sufrir varios cambios, pero nosotros mismos, eso es, nuestro ego, nunca cambia. En realidad las personas no pueden vernos, no pueden ver el ego, sino solamente su casa, o tienda, en la cual mora. La muerte es la partida desde esa casa (II Pedro 1:13,14; Fil. 1:21,24; Gal. 2:20; II Cor. 5:6,7; Job 19:26; Lucas 16:26; II Tim. 4:6; II Cor. 12:2). Los hombres han estado sepultando cuerpos por mas de 6 mil años; sólo cuerpos, no personas.
El alma es el asiento de las emociones y apetitos. El espíritu es el asiento de la inteligencia del hombre. La muerte, entonces, no es un círculo, ni una casilla. No seremos informes si partimos de esta vida, sino que nuestra alma y espíritu serán plenamente conscientes, existiendo en la misma forma como nuestros cuerpos.
La memoria probablemente se situé en el cerebro, pero el cerebro no es la fuente de los pensamientos. Tal vez recordemos cosas que han sucedido 10 años atrás, pero no tenemos el mismo cerebro que teníamos hace 10 años. Yo poseo un cerebro, pero el cerebro no soy yo. La muerte simplemente significa, “yo he partido”; yo estoy separado de mi cuerpo.
II. La Resurrección corporal
A. El hecho de la resurrección.
1. Anticipada en el AntiguoTestamento. Algunos términos como “en los últimos días,” “despertar y vivir,” son indicativos de una resurrección. El Antiguo Testamento contiene muchos tipos de resurrecciones. José fue contado como muerto, pero el retornó a su padre; Jonás estuvo en el vientre del pez por 3 días y 3 noches, y luego fue liberado; Daniel fue puesto en el pozo de los leones, un lugar de muerte, pero salió vivo; Israel murió en el desierto, y un nuevo Israel entró a Canaan. Todas estas historias llegaron a ser figuras de resurrección. Las siguientes Escrituras verifican la resurrección. “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.” (Is. 26:19). Ver también Job 19:26, 27; Salmo 16:9, 11; Daniel 6:23; 12:2; Mateo 12:40.
2. Revelada en el Nuevo Testamento. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” (Hechos 24:15). Ver también Mateo 22:30-32; Lucas 14:13, 14; 20:35, 36; Juan 5:28, 29; 6:39, 40, 44, 54; I Tesalonicenses 4:14-16: II Timoteo 1:10. Cristo no vino para salvar mi alma solamente, sino todo mi ser: mi alma, mi espíritu, y mi cuerpo. Todo mi ser será salvo.
B. La naturaleza de la resurrección
Nunca se coloca a la muerte como la esperanza del creyente. En Corinto, algunos habían declarado que no había resurrección corporal, pero en I Cor. 15, Pablo les demuestra la realidad de la futura resurrección por la propia resurrección de Cristo: si alguien no cree en la resurrección de los hombres, entonces es imposible creer en la resurrección de Cristo; y si Cristo no hubiese resucitado, no habría Evangelio, y sin Evangelio, no seriamos salvos.
Satanás siempre ha estado contra la Palabra de Dios, y tiene muchas armas preparadas para atacarla. La revelación que más deprecia es la resurrección. También el Materialismo niega la resurrección. Ciertos espiritualistas también niegan la resurrección corporal. Nunca debemos dudar de la resurrección. “me olvido de Dios cuando digo, ¿cómo puede ser esto?” Aunque los hombres crean o entiendan que la resurrección significa poco; sin embargo, la resurrección es cierta.
Algunas personas no creen que la carne y los huesos serán perfeccionados. Cuando hablamos de la resurrección de Cristo, esa gente sostiene que fue una resurrección espiritual. Nosotros sabemos por la Escritura que ellos no saben lo que dicen. El espíritu de Jesucristo no fue puesto en la tumba; sino solo su cuerpo. Los soldados romanos no vigilaron el sepulcro para guardar un espíritu, sino para guardar su cuerpo. Fue Su cuerpo lo que ellos vigilaron; ¡y fue Su cuerpo que se levantó de los muertos!
Un texto bíblico usado por aquellos que creen solo en una resurrección espiritual es I Corintios 15:44: “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.” Note que el versículo no dice “un espíritu corpóreo", o algo así, sino que dice “cuerpo espiritual.” Creemos que el cuerpo natural está controlado por el alma; el cuerpo espiritual estará controlado por el espíritu; y por tanto será un cuerpo espiritual.
1. Teorías propuestas.
a. La teoría germinal. Esta es una vieja creencia que está en el Talmud. Según ella, en el hombre hay un pequeño huesito, que la muerte no puede destruir, y desde ese germen el cuerpo será resucitado. Algunos cristianos adhieren a esta teoría, usando I Corintios 15:36, 37 como base.
b. La teoría de la identidad. Esta es la creencia de que el cuerpo en la resurrección será levantado tal como fue sepultado. Si le faltaba un brazo, le faltara; un niño resucitara niño; un lunático será lunático, etc. Los mahometanos sostienen esta teoría. Si esto fuese cierto, no seriamos semejantes a Cristo.
c. La teoría de la reencarnación. Esta idea sostiene que cuando un hombre muere va inmediatamente a otro cuerpo. Si esto ocurriese, no estaríamos nunca “en casa” con el Señor. Cuando una persona muere, volverá a ser un ser humano completo al tiempo de su resurrección corporal (I Tes. 5:23).
d. La teoría del cuerpo intermedio. Esta teoría afirma que el creyente recibe su cuerpo resucitado inmediatamente después de su muerte. Se basa en II Cor. 5:1-4: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.” Pero el autor de estos estudios cree que esta Escritura solo se refiere a aquellos creyentes que estén viviendo cuando el Señor venga.
2. La verdad para creer. La resurrección es por Poder Divino! “pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.” (I Cor. 15:38). El propio cuerpo resucitado de Jesucristo demostró tener carne y huesos. Cuando Cristo apareció a sus discípulos, El les insistió, “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” (Lucas 24:39). Cristo no dijo que no había espíritus, sino que un espíritu no tiene carne ni huesos. Ezequiel 37 presenta la resurrección de la nación de Israel; y se mencionan carne, huesos y espíritu, pero no se menciona sangre. La Ley demandaba el derramamiento de sangre, y Cristo derramó su sangre para pagar sus demandas. En la resurrección, parece ser que tendremos cuerpos sin sangre; la vida estará en el espíritu de los hombres.
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Fil. 3:20, 21). Nuestros cuerpos, los mismos que fueron plantados en muerte, pasarán por una gran transformación y serán resucitados. Si plantamos una rosa, rosa se levantará; si plantamos trigo, trigo se levantará; si plantamos hierba mala, hierba mala se levantará; si se planta cuerpo natural, cuerpo humano glorificado se levantará. Dios mira los cementerios como campos de cosecha. Las semillas en esos campos son los cuerpos de los muertos, y la cosecha será la resurrección.
“y nosotros seremos transformados.” (I Cor. 15:52c). Tendrá lugar una gran transformación, pero será el mismo cuerpo, pues por medio del cuerpo resucitado de Cristo tenemos la comprobación de que será el mismo cuerpo, así como él llevó en su cuerpo resucitado la marca de los clavos.
I Corintios 15:42-44 describe la resurrección de los justos (Dios no nos dice nada sobre los cuerpos de resurrección que tendrán los condenados): “se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción.” Un cuerpo muerto es un cuerpo corruptible. Un cuerpo vivo es al presente un cuerpo mortal. No se nos dice en la Escritura de plantar un cuerpo mortal. Un cuerpo corruptible está sujeto al deterioro hasta llegar a ser polvo, pero un día será levantado en incorrupción, un cuerpo apto para el cielo, que nunca más será afectado por ninguna corrupción. “Se siembra en deshonor; resucitará en gloria.” Estos cuerpos viles han sido deshonrados por el pecado, pero un día serán levantados en gloria a semejanza del cuerpo de gloria del Señor. “Se siembra en debilidad; resucitara en poder.” El pecado nos ha debilitado. Lo más débil del mundo es un cuerpo muerto. Tiene ojos que no pueden ver y oídos que no pueden oír; no se podrá resistir a ser puesto en un ataúd y en una tumba. El cuerpo muerto no ofrece ninguna resistencia. Pero estos mismos cuerpos débiles serán resucitados con gran poder. Medite en lo que el hombre puede hacer acerca de eso, y luego piense en lo que Dios hará. El creyente resucitado creemos que estará capacitado para ver seres espirituales. El hombre mortal tiene microscopios y telescopios, pero, oh, ¡qué capacidades que tendrán nuestros ojos en los cuerpos glorificados! Así también, hoy tenemos limites de velocidad para movernos, pero pensamos que en la resurrección no tendremos los limites de ahora. En general, nuestros estándares de ahora no serán los límites de entonces. “Se siembra cuerpo natural; resucitara cuerpo espiritual.” El cuerpo natural es nuestro cuerpo animado actual, con carne, huesos y sangre. Nuestros cuerpos espirituales de resurrección estarán compuestos por carne y huesos, probablemente sin sangre, y serán controlados por el espíritu.
C. El tiempo de la resurrección.
“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Todos los hombres serán levantados de entre los muertos, pero no todos al mismo tiempo. Las Escrituras plenamente declaran que habrá dos resurrecciones, y no una resurrección general. Ellas son la primera resurrección y la segunda resurrección. (Ap. 20:5, 6).
1. La primera resurrección. La primera resurrección incluye a Cristo y a todos los creyentes de todos los tiempos. Es la resurrección para vida. Esta resurrección sucede en diferentes momentos. Cristo ya resucitó; la iglesia resucitará en el arrebatamiento (antes de la tribulación); y los santos del Antiguo Testamento y tribulación después de la tribulación.
a. Cristo, las primicias. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” (I Cor. 15:20). Las primicias eran las garantías de Dios de que la cosecha entera vendría después. Cristo, como las primicias de Dios, garantiza que la cosecha vendrá mas tarde. “Porque yo vivo, vosotros vivireis” (Juan 14:19b). Hay registros de otras personas levantadas de entre los muertos, pero fueron como resucitaciones, ellos volvieron a morir. Cristo resucitó para nunca mas morir! “He aquí, yo vivo por los siglos de los siglos” (Ap. 1:18b).
b. Los santos resucitados en la resurrección de Cristo. “Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” (Mat. 27:52, 53). En una ocasión, el Señor Jesús dijo, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” (Juan 12:24). Cristo murió y fue plantado como un grano de trigo, pero cuando él resucitó de entre los muertos, el trajo mucho fruto con El. Parte de esos frutos fueron los santos que levantó inmediatamente después de su resurrección. No sabemos quienes fueron, no sabemos cuantos fueron, ni sabemos a donde fueron llevados. Tal vez fueron llevados al cielo con El, El fue las primicias, y sabemos que en la fiesta de las primicias, un manojo de espigas se ofrecía al Señor. Había más de un grano en el manojo. Por eso, podemos creer que hubieron más personas en esas primicias y no sólo Cristo.
c. El cuerpo de Cristo (La Iglesia). La iglesia tendrá su propia resurrección. “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (I Tes. 4:16). No encontramos a la iglesia en el Antiguo Testamento (Ver Capitulo VII). Por tanto, los profetas del Antiguo Testamento no dijeron nada de su bautismo espiritual, su arrebatamiento, su resurrección y su transformación. La iglesia era un misterio escondido en Dios; y fue primeramente revelado a Pablo (Ef. 3:1-9). Aunque, los santos del Antiguo Testamento sabían de sus propias resurrecciones, lo cual ocurrirá después de la tribulación (Dan. 12:2, 13).
La resurrección de la iglesia fue revelada al apóstol Pablo; ocurrirá antes de la tribulación. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” (Ap. 3:10). Ver también I Tesalonicenses 1:10.
Han pasado casi 20 siglos desde que Cristo, las primicias, ha sido resucitado. Y el día de la resurrección de la iglesia es desconocido para nosotros.
d. Los santos del Antiguo Testamento y de la tribulación. Esta fase de la primera resurrección tendrá lugar después de la tribulación, más de 7 años después de que la iglesia haya sido resucitada. Incluye todo los santos que no forman parte del cuerpo de Cristo. “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.” (Dan. 12:13). Ver también Daniel 12:1,2.
2. La ultima resurrección. La última (o segunda) resurrección ocurrirá después del milenio, e incluirá a todos los muertos impíos de todos los tiempos. Serán resucitados para comparecer ante el Gran Trono Blanco. “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Ap. 20:5, 6).
III. El Estado Intermedio
¿Donde están ahora los muertos? es la gran pregunta en los labios de toda la humanidad. La única cierta y correcta respuesta es dada por la Palabra de Dios. Otras respuestas no son nada, sino voces de babel.
Los conceptos siguientes son para recordar mientras explicamos el estado intermedio, el estado de los hombres entre la muerte y la resurrección: La muerte es separación del alma y del espíritu, desde el cuerpo. El alma y el espíritu van juntos en la muerte. El alma es el trono de los apetitos, y el espíritu es el trono del conocimiento, y van juntos en la muerte, como vemos en el ejemplo del hombre rico en el Hades. El estaba en tormentos; tenía sentimientos. El razonaba; su espíritu y su alma estaban juntas.
La palabra “Seol” y la palabra “Hades” indican lo mismo. “Seol” es la palabra hebrea en el Antiguo Testamento. “Hades” es la palabra griega en el Nuevo Testamento. Sabemos que significan lo mismo porque el apóstol Pedro citó en Pentecostés el Samo16, diciendo: “Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.” (Hechos 2:27). Salmo 16 usa la palabra hebrea “Seol” y en este texto de Hechos aparece la palabra griega Hades. De ese modo, Hades y Seol son lo mismo. Es el lugar adonde parten las almas y espíritus de los hombres.
1. Nunca encontramos estas palabras en plural.
2. El Seol y el Hades nunca son situados sobre la tierra.
3. La Biblia nunca habla de un Seol individual.
4. El hombre nunca es puesto en uno de ellos, como si fuese una tumba.
5. El hombre nunca cava o preparara un Seol, o Hades.
6. La Biblia nunca habla de un hombre tocando un Seol.
7. La Biblia nunca habla de un cuerpo yendo al Seol, a excepción de una vez, y la excepción confirma la regla. Coré (Num. 16:28-33) desafió el liderazgo de Moisés y el sacerdocio de Aarón, e influenció a muchos en Israel contra ellos. Entonces Dios mostró su desagrado haciendo que la tierra se abriese y tragara a Coré y su familia.
En Lucas 16:19-31 tenemos la historia de Lázaro y el rico, habiendo ambos muerto y existiendo en el estado intermedio. Algunos piensan que esta historia fue solo una parábola. Pero en todas sus parábolas, el Señor nunca menciona nombres propios, como lo hace aquí. Aun si fuese una parábola, entendemos que cada parábola fue dicha para edificar sobre la verdad (Mat. 13:3).
La siguiente es una interpretación común (que no compartimos) de la así llamada parábola:
Hombre rico: la nación judía, ricos en lo que Dios les había dado.
Lázaro: los gentiles, pobres a la puerta del hombre rico.
Ambos murieron: el fin de la dispensación, en la que ambos fueron bendecidos por el evangelio.
¿Cómo puede alguien decir que esto se refiere a judíos y gentiles, cuando la Escritura no lo dice? ¿Por qué el Señor utilizaría al hombre rico para tipificar la nación judía, cuando en el pasaje anterior estaba amonestando al rico?
No hay una gran sima entre el judío y el gentil. Ninguna nación de los gentiles ha rogado de los judíos como Lázaro rogó pan del hombre rico.
Si la nación judía murió (hombre rico), ¿quiénes fueron los 5 hermanos que quedaron vivos?
En definitiva creemos que estos 2 hombres que murieron fueron 2 personas y que fueron al Hades.
A. Antes de la cruz.
La cruz es la línea divisoria de muchas verdades escriturales. ¿Adónde iban los muertos antes de que Cristo muriera en la cruz? Creemos que todos ellos iban al mismo lugar: el Hades (Seol), pero a diferentes sectores.
Desde Números 16:33 sabemos que el Seol, o Hades, esta en algún lugar dentro de la tierra. “Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.” Desde Lucas 16:19-31 sabemos que el Hades tiene 2 compartimentos o sectores: El Seno de Abraham, el lugar de los justos, adonde Lázaro fue llevado; y el lugar de los tormentos, adonde fue el hombre rico. Una gran sima separa estos 2 sectores.
Entonces sabiendo que el Seol (Hades) esta en algún lugar bajo tierra, y que tiene 2 sectores, nos volvemos al Señor Jesucristo mismo para encontrar su exacta ubicación. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” (Mat.12:40). Efesios 4:9, 10 lo hace más claro todavía: “Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Filipenses 2:9, 10 dice, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;” Esto habla de la futura adoración de Cristo de parte de toda la creación. Ahora, prestemos atención a las palabras entrelineas del texto anterior. Descender “bajo la tierra” significa sumergirse, como un submarino bajo el agua. Por eso, concluimos que el Seol (Hades) está en el corazón de la tierra, está compuesto de 2 sectores, uno para los muertos justos y otro para los muertos injustos, con una gran sima que separa a ambos grupos. Por medio de la revelación del Señor de esta historia del hombre rico y Lázaro, la cual narró antes de su muerte en la cruz, podemos ver que todos los hombres, ya sean justos o injustos, antes de la cruz de Cristo iban al Hades después de sus muertes.
B. Al tiempo de la cruz.
Bajo este titulo solo consideraremos a 2 personas, el Señor Jesús, y el ladrón arrepentido. Una vez muerto, el Señor Jesús fue al Hades. Sabemos esto por el Salmo 16:10, que dice, “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés de Hechos 2, citó ese mismo texto, pero el usó la palabra griega “Hades,”en vez de la hebrea “Seol.” Sus palabras describieron la resurrección de Cristo, y observamos que el había ido al Hades. Entendemos eso por el uso de las palabras “no dejarás.” El Espíritu Santo no hubiera empleado esas palabras si él no hubiera ido allá. En lo referente al ladrón crucificado, creemos que fue al Hades con Jesús, al sector reservado para los muertos justos. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23: 43b). ¿Cuántos días Jesús estuvo en el Hades? Tres días. Desde el principio de esos 3 días, el ladrón estuvo con Jesús en el Paraíso; por lo tanto, aprendemos que Paraíso era otro nombre dado al seno de Abraham, el cual era el lugar de los muertos justos.
C. Después de la cruz.
¿Adonde van hoy las personas al morir? Los impíos aun van al Seol (Hades), para aguardar el juicio final.
Los justos, van al cielo para estar con el Señor. “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” (II Cor. 5:8). Cuando Cristo se levantó de entre los muertos “llevó cautiva la cautividad” (Ef. 4:8). Cristo vació el sector del Hades (Seol) correspondiente a los justos, y los llevó consigo a la gloria. El paraíso estaba, en un tiempo, en el corazón de la tierra; pero ahora está en el tercer cielo. “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (II Cor. 12:2-4).
IV. La segunda venida de Cristo
A. La importancia de la doctrina.
Se ha dicho que uno de cada 25 versículos del Nuevo Testamento habla de la segunda venida de Cristo, mientras que en el Antiguo Testamento hay 8 versículos concernientes a su segunda venida por cada versículo concerniente a su primera venida. En la promesa de un redentor (Gen. 3:15), la segunda venida es mencionada antes que la primera. “ésta te herirá en la cabeza," [ocurrirá en su segunda venida], "y tú le herirás en el calcañal." [ocurrió en primera venida, en la cruz].”
1. Testimonio del Señor. “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:3). Ver también Mateo 24, 25; Marcos 13; Lucas 21.
2. Testimonio de los Ángeles. “los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11).
3. Testimonio de Pedro. “y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; ” (Hechos 3:20). Ver también I Pedro 5:4; II Pedro 1:16.
4. Testimonio de Pablo. “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; ” (I Cor. 1:4-7). Ver también Romanos 11:26: I Corintios 15:23; II Corintios 5; Filipenses 3:20; Colosenses 3:4; I Tesalonicenses (toda la epístola); II Tesalonicenses 1:7, 10; I Timoteo 6:14; II Timoteo 4:8; Tito 2:11-14; Hebreos 9:28.
5. Testimonio de Santiago. Los profetas, citados por Santiago, representan al Señor diciendo, “Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar,” (Hechos 15:16). Ver también Santiago 5:7.
6. Testimonio de Juan. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (I Juan 3:2). Ver también I Juan 2:28, y el libro de Apocalipsis.
7. Testimonio de Judas. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14).
B. El significado de su segunda venida.
1. Lo que no es.
a. No es la muerte. La muerte es la partida de un santo, no la venida del Señor. El Señor vendrá, pero la muerte puede que nunca llegue para el creyente.
b. No es la caída de Jerusalén. Lucas 21:20-24, y I Tesalonicenses 4:13-18 no ocurrieron cuando cayó Jerusalén. La segunda venida de Cristo esta vinculada al recogimiento de Israel, no a su dispersión.
c. No es la venida del Espíritu Santo. Cristo dijo que enviaría a otro (Jun 14:16). I Tesalonicenses 4: 13-18 no ocurrió cuando vino el Espíritu Santo. Observe que todas las epístolas que hablan de la segunda venida fueron escritas después de Pentecostés.
d. No es la conversión de un pecador. Si fuera así, el tendría que venir millones de veces. e. No es la difusión del cristianismo. El mismo Señor Jesús, en persona, regresará.
f. No es el fin del mundo. Cuando Cristo venga, el mundo no será destruido, porque el reinará por mil años después de que aparezca.
2. Lo que es.
a. Será una venida personal. Juan 14:3 dice, “vendré otra vez.” No debemos esperar un espíritu, sino el mismo Señor corporalmente. I Tesalonicenses 4:16, 17 dice “el Señor mismo.” Hechos 1:11 declara “este mismo Jesús”; no otra persona o cosa, sino Cristo mismo.
b. Será una venida visible. “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.” (Mat. 24:27). Ver también Zacarías 12:10; Apocalipsis 1:7.
c. Significado de las palabras griegas usadas.
(1) Parousía. Significa su presencia personal. Y se usa esta palabra no solo para hablar de la venida del Señor, sino también de la venida de otros hombres (I Cor. 16:17; II Cor. 7:6,7; Filipenses 1:26). En lo que concierne a la venida del Señor, será en un instante, cuando cese su ausencia y comience su presencia (Mat. 24:3, 27; I Cor. 15:23; I Tes. 2:9; Sant. 5:8).
(2) Epifanía. Esta palabra significa sencillamente “aparición.” Es usada para ambos eventos (II Tim. 1:10; II Tes. 2:8; I Tim. 6:14; II Tim. 4:1,8; Tito 2:13).
(3) Apokalipsis. El significado literal es “correr un velo o telón para revelar.” Enfatiza la visibilidad del retorno del Señor (II Tes. 1:7; I Pedro 1:7, 13; 4:13. Se usa también para hombres: Romanos 8:19; II Tesalonicenses 2:3,6, 8).
d. Es una venida en 2 fases.
(1) Cuando Cristo venga por sus santos en el aire. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, ” (II Tes. 2:1). La promesa del retorno de Cristo de Hechos 1:9-20 fue dada antes de que el arrebatamiento fuera revelado. Hebreos 9:28 no tiene nada que ver con el arrebatamiento.
(2) Cuando Cristo venga con sus santos a la tierra. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14).
(3) Estas 2 fases son grandemente distintas.
(a) Diferentes en carácter. “por los suyos” es un acto de fe; “con los suyos” es un acto de juicio público.
(b) Diferentes en Manera. Una en secreto, la otra es una manifestación pública.
(c) Diferentes en lugar. “por los suyos”, en el aire (I Tes. 4:17); “con los suyos”, a la tierra (Zac. 14:14).
(d) Diferentes en tiempo. “Por los suyos” será antes de la tribulación (Angustia para Jacob); “con los suyos” ocurrirá después de la tributación (Angustia para Jacob). Nunca encontramos en las Escrituras señales para anunciar su venida por sus santos, pero se anuncian señales para antes de su venida con sus santos (Compare II Tes. 2:1-3 con Is. 13: 6-9).
(e) Diferentes en Dispensaciones. Viniendo “por sus santos” será terminando la dispensación de la gracia; viniendo “con su santos” ocurrirá al principio de la dispensación del milenio.
(f) Diferentes en propósito. Viniendo “por sus santos” cumplirá su promesa de regresar para llevar los suyos (Juan 14:3); viniendo “con sus santos” como guerrero en caballo blanco, destruirá a sus enemigos (Judas 14).
(g) Diferentes en relación. “Por sus santos” será la adopción final de los hijos de Dios; “con sus santos” será el tiempo para que los hijos de Dios sean manifestados al mundo. (Rom. 8:19,23).
C. Los eventos de la segunda venida en relación al cuerpo de Cristo.
Al tratar el tema del arrebatamiento de la iglesia, reconocemos el hecho de que la palabra “arrebatamiento” no es una palabra escritural. No obstante, el arrebatamiento es un hecho escritural.
1. La resurrección de los muertos en Cristo. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” (I Tes. 4:16). Este acontecimiento incluirá a todos aquellos que murieron antes de alcanzar una edad de responsabilidad ante Dios, tales como bebes, los mentalmente dañados, etc. Si Cristo no regresara, no habría resurrección, y si no hubiese resurrección, el hombre sería por siempre un espíritu. Si el diamante puede ser hecho a partir del carbón, zafiro del barro, y vidrio de la arena, ¿no podría acaso Dios rehacer nuestro cuerpo de manera maravillosa?
2. La transformación de los vivos en Cristo. “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” (I Cor. 15:51-53). El cristiano es alguien que no espera la muerte, sino la conquista de la muerte. Las palabras “No todos dormiremos” significan “no todos moriremos.” ¡Qué gloriosa esperanza es esta! ¡Qué grito de victoria será aquel día! “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (I Cor. 15:55). ¿No es acaso una esperanza bendita que sea posible para nosotros partir sin muerte? Ningún hombre, incluso aunque sea cristiano, quiere morir. Eso es natural. El cristiano, no obstante, es alguien que no tiene miedo a morir. El cristiano es la única persona que tiene esperanza de no ver muerte jamás. Ciertamente sabemos que la Escritura dice, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez.” ¡Pero la Escritura no dice para todos los hombres! La transformación de los que estemos vivos al momento de su venida no será por muerte, sino que ¡nosotros no moriremos!
3. El arrebatamiento de todos los de la fe en Cristo. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.” (II Tes. 2:1, 2). Estos textos, y la frase, “seremos transformados,” eliminan la posibilidad de un arrebatamiento parcial. El cuerpo de Cristo por entero será arrebatado; el cuerpo no puede ser fraccionado. El cuerpo de Cristo estará completo. Ningún miembro de su cuerpo será dejado para pasar por la tribulación. Y alguien puede decir, “¿Como podrá ser eso?” Dios llevo a Elías sin pasar por muerte; Dios puede llevar millones de personas, y aun muchos millones de personas.
El arrebatamiento de la iglesia causará una gran separación. Todos los incrédulos serán dejados para pasar por la tribulación. Y el arrebatamiento de la iglesia también será el medio para lograr una gran reunión. “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (I Tes. 4:17). Que grandiosa palabra es “juntamente”; todos nuestros amados en Cristo “juntos” para siempre.
“aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, ” (Tito 2:13). Estamos esperando que venga. ¿Estas esperándole hoy? ¿Estas esperando que llegue esta noche? La Escritura nos instruye y anima a esperarle.
(sigue en parte 2)
Fuente:bbnradio.org