El qì o ki es el término empleado para referirse a la bioenergía o energía biológica según la tradición de China y otros países de Extremo Oriente (Japón, Corea). De acuerdo a la medicina tradicional china, el qì es una energía que fluye naturalmente por la Naturaleza, y la interrupción de su libre flujo en el cuerpo es la base de los trastornos físicos y psicológicos.
Aprende a sacar tu Ki entrena estas ciertas disciplinas afirman que el ser humano puede controlar y utilizar esta energía, a través de diversas técnicas, acrecentándola, acumulándola y distribuyéndola por todo el cuerpo o usarla en forma concentrada, como en el Tàijíquán, el Aikido u otras artes marciales. Otros afirman poder curar cierto número de enfermedades y otros efectos liberando el libre flujo del qì por el cuerpo humano. Éste es el caso de medicinas alternativas como el reiki, la acupuntura la digitopuntura y de algunas disciplinas como el qìgōng.
La ciencia occidental no admite el concepto de qì como descripción de algo real, aunque se constatan beneficios y logros de las medicinas basadas en ello. La controversia en torno al qì está relacionada con la explicación de su operatividad como resultado de la intervención del qì como un fluido inmaterial (energía). Algunos maestros de qìgōng proclaman que pueden detectar y manipular de forma directa el qì e incluso operar con el mismo a distancia. Muchos científicos, biólogos y físicos, se muestran escépticos con esta explicación y no ven ninguna razón para creer que el qì sea algo de esta naturaleza, si no puede ser medido e identificado por métodos científicos ortodoxos. Otros, incluyendo algunos maestros de qìgōng tradicionales, creen que el qì puede ser visto como una explicación de los procesos biológicos y que la efectividad del qì puede ser explicada en términos más familiares para la medicina occidental.
El Qì en la espiritualidad
El concepto de qì viene a menudo de la mano de tradiciones religiosas y filosóficas como el taoísmo, el budismo y el zen, y el yoga.
Se define el qì como un principio espiritual del cosmos y de la presencia de la vida. Se considera el trasfondo de todo lo que existe, de modo análogo a las conexiones que mantienen unidas los átomos de las materias, o el misterio que conforma la armonía del ecosistema y el cosmos. Se afirma que mediante la meditación se puede sentir y comprender, por la intuición profunda, ese flujo o nexo universal, por lo tanto aproximarse al sentido de la vida. Se considera por tanto un principio por el cual el practicante puede comenzar una práctica espiritual o mística: se dice del qì que es el principio vital o latido de todas las cosas, y que meditar sobre él hace que uno se pueda aproximar a una empatía profunda, no sólo hacia los demás seres humanos, sino hacia todas las cosas que participan en los procesos de la naturaleza, desde los seres vivos hasta las materias inertes en transformación.
En las artes marciales, la sensibilidad desarrollada por esa intuición o manera de sentir la energía del universo sería una herramienta de gran valor para anticiparse a los movimientos o el peligro, los impulsos de un atacante, o los estados de ánimo de una persona a la que se quiere ayudar.
El Qì y la respiración
En la mayoría de los sistemas espirituales y terapéuticos orientales se incluyen métodos de atención a la respiración o algunas técnicas de respiración. La herramienta principal para el conocimiento del qì es la respiración. En japonés, dada la tendencia polisémica de este idioma, ki se traduce a veces como energía, presencia, voluntad, salud o respiración. En el yoga hindú, la palabra sánscrita prāṇa tiene el mismo significado, queriendo decir energía, respiración, sabiduría. En algunos contextos la palabra japonesa ki, se traduce directamente por respiración. A través de la meditación en la respiración, o dé técnicas de respiración, se afirma que se puede desarrollar la energía natural de la persona y armonizar su personalidad y metabolismo.
Algunos maestros de zen y budo afirman que la respiración es la respiración del cosmos, ya que todos los elementos de la naturaleza son una pieza del todo, y la realidad se expresa en procesos de opuestos que alternan (día/noche, invierno/verano, movimiento/quietud...), lo que se conoce como Yīnyáng. En meditación, la respiración se considera un vínculo entre el pensamiento, las emociones, el instinto y los estados físicos, y, al igual que en la ciencia occidental, una expresión del estado de ánimo.
Practicando el qìgōng
Entonces, ¿Qué es el Ki?
Lo entenderemos fácilmente con un sencillo ejemplo. La diferencia que existe entre el cuerpo físico de una persona viva y el de una recién fallecida es que el primero tiene Ki y el segundo no. Así de sencillo, como todas las grandes verdades.
La filosofía budista, aunque no es la única, nos habla de la existencia de un tipo de energía vital que lo impregna todo y ante la cual el hombre no iba a ser una excepción como parte más de la Naturaleza que es. Esta energía que en el caso concreto del hombre es condensada en la forma de envoltorio bioeléctrico definiendo su cuerpo vital es susceptible de ser medida con los medios técnicos adecuados como al CAMARA Kirlian u otros detectores de campos de partículas de alta frecuencia, es lo que llamamos Ki.
Por medio de las artes marciales el BUDOKA (prácticamente del BUDO o vía marcial) busca el dominio y el control de esta energía a través de variados métodos y disciplinas, y si es necesario puede exteriorizarla en la lucha por medio del grito o KIAI, aunque éste no sea el objetivo primordial sino una consecuencia de todo el desarrollo de budoka y una enseñanza menor si la comparamos con la totalidad.
Aunque su aplicación a la guerra se pierde en el origen de las primeras Órdenes Esotéricas y Escuelas Iniciáticas del planeta, su adaptación a las artes marciales orientales nos hace remontarnos a las prácticas del budismo esotérico (Mikkyo) llevadas de China al Japón por el maestro Kukay. Esta práctica, tomada del VAJRAYANA YOGA se sigue impartiendo hoy en día en algunos monasterios japoneses bajo la mirada atenta de la secta Shingon-Shu fundada por él.
La práctica esotérica de los seguidores de Kukay y de otros, se fundamenta en el simbolismo del triángulo como forma perfecta para la activación de la creación mental, base de la creación física.
PALABRA (SONIDO)
/ \
/ VOLUNTAD \
ACCIÓN ------------------ PENSAMIENTO
Para ello, los monjes-budokas son instruidos en el conocimiento de las antiguas técnicas respiratorias del PRANAYANA hindú (Prana= energía cósmica, Ki; Ayama= controlar, dominar). como los grandes maestros del budo enseñan, el Ki se encuentra por todas partes pero se halla en un grado muy superior en el aire que respiramos y, según ellos, es posible almacenarlo, controlarlo y dirigirlo a voluntad a través de la práctica de determinados métodos respiratorios.
Dentro del programa de enseñanzas destinado a la consecución del despertar del Bodhisattava (iniciado o Buda viviente) nos encontramos con técnicas de visualización activa y de contemplación del MANDALA. Los mandalas son un alfabeto de imágenes especialmente diseñado para la comunicación del consciente con el subconsciente y superar de esta manera las barreras que separan la consciencia ordinaria de los estados psíquicos que trascienden el pensamiento lógico.
Otra de las muchas enseñanzas que los monjes aprenden es la utilización y correcta pronunciación entonación de las "sagradas palabras de poder" o MANTRAS, al mismo tiempo que efectúan unos determinados gestos mágico-simbólicos con las manos (parecidísimos en muchos casos a los signos usados para reconocerse los miembros de los gangs juveniles de las grandes ciudades norteamericanas) y que reciben el nombre de MUDRAS o KUJI-KIRI.
Mención aparte requerirían los ejercicios de combates imaginarios contra todo tipo de adversarios realizados por los ninjas, así como sus especiales conocimientos en materia de HIPNOSIS o SOFROLOGÍA.
De esta manera, mediante la correcta combinación de todas estas técnicas y a través de un largo proceso ascético, el budoka neófito logra el despertar de la KUNDALINI (energía serpentina) en la base sacra y su posterior ascensión por los siete CHAKRAS, recorriendo así los diferentes umbrales de la iniciación con el consecuente desarrollo de las glándulas endocrinas, y desembocando en una forma de liberación más allá de toda ligadura física, mental y emocional.
Irán apareciendo los llamados poderes extraordinarios de los cuales la literatura es tan prodiga en ejemplos. Podemos hacer referencia a un tal EN-NO-GYOJA que cuentan fue encarcelado y acusado de brujo, aunque este confinamiento en el monte Fuji. Esta capacidad, conocida en los círculos esotéricos como PROYECCIÓN ASTRAL, consiste en la exteriorización de la consciencia en algún lugar deseado mientras que el cuerpo físico permanece en una especie de sueño letárgico.